El próximo jueves es la fecha elegida por el Consejo Superior de Deportes (CSD) para estudiar la suspensión provisional de Pedro Rocha. Para ese día, por la mañana, está citada su Comisión Directiva, que estudiará la resolución del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) en la que define como falta “muy grave” alguna de las conductas del candidato a presidente de la Federación Española de Fútbol.
Fuentes del propio CSD explican a este periódico que el jueves por la mañana se estudiará la resolución del TAD y también los informes de los servicios jurídicos del Consejo, que han emitido sus dictámenes estos días. Del mismo modo, y aunque no es obligatorio, la Comisión Directiva también estudiará la carta que nueve presidentes de Federaciones territoriales enviaron la semana pasada, poniéndose a disposición del Gobierno para solucionar el entuerto ético-jurídico que envuelve al proceso electoral en la Federación.
“No puede ser que un investigado sea la imagen del fútbol español en la Eurocopa y en los Juegos Olímpicos”, dijo el viernes el presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes. Esto da una idea de cuál es la intención, obvia, del Gobierno. Ocurre que en estas horas hasta la reunión, el propio Ejecutivo va a tratar de tener encaminado un plan B para cuando se produzca esa inhabilitación.
El TAD investiga a Rocha por seis infracciones que considera “muy graves”: la renovación hasta 2026 del seleccionador Luis de la Fuente, la adjudicación del VAR hasta la temporada 2027-28, la personación de la RFEF como acusación particular en el caso Brody, la retirada de la demanda contra LaLiga por el acuerdo con CVC, la destitución de Andreu Camps como secretario general y la rescisión del contrato con GC Legal.
Dos detalles de cómo es Unai Simón (Vitoria, 27 años).
Uno. Ayer, el día después de ganar a Francia, fue uno de los elegidos para hablar con la prensa. El departamento de comunicación dispuso tres 'corrillos': televisiones, radios y prensa escrita. Unai, Zubimendi y Fabián habían de hacer las tres postas del circuito. Después de hablar en las teles, Unai se iba al vestuario hasta que una empleada de la Federación le dijo: "No no, te quedan dos". "¡No jodas!", bromeó él, que respondió a todo lo que se le preguntó.
Dos. El sábado pasado, los jugadores de la selección, al terminar el entrenamiento, estaban obligados a firmar autógrafos y hacerse fotos con los aficionados. Los hubo que pasaron de puntillas por el asunto (Nico y Lamine) y los hubo que llegaron tarde a cenar. En este último grupo sólo había un jugador. Unai Simón (Vitoria, 27 años) salió pitando a las nueve menos dos minutos, azuzado por un miembro del departamento de comunicación, hacia la residencia, donde a las nueve en punto estaba prevista la cena. Aunque no hay imágenes que lo confirmen, llegó tarde seguro a la mesa. A la mesa y a la televisión, donde el PSG ya estaba pasando por encima del Inter de Milán.
El portero de España está de nuevo bajo el foco. En realidad nunca ha dejado de estarlo desde que Luis Enrique le hizo debutar, en plena pandemia, noviembre de 2020, ante Países Bajos. El asturiano le eligió, en parte, porque era (es) uno de los mejores porteros del mundo jugando con los pies, y eso en este fútbol moderno se valora mucho. Sin embargo, su tranquilidad, excesiva en ocasiones, ha motivado en estos casi cinco años cierta controversia en torno a su figura. No para los técnicos (tras Luis Enrique, Luis de la Fuente nunca dudó), pero sí entre la prensa y los aficionados.
Sin embargo, un vistazo a los números solventa el debate. De los 48 partidos que lleva en la selección, ha perdido cuatro, y dos más (Italia en semifinales de la Euro'20 y Marruecos en octavos del Mundial'22) por penaltis, empatando en el tiempo reglamentario. Al tiempo, fue decisivo en varias tandas de penaltis (cuartos de la Euro'20 ante Suiza, final de la Nations'23 ante Croacia y cuartos de la Nations'25 ante Países Bajos). El jueves ante Francia se vio en una situación curiosa: encajó cuatro goles y vio dos tiros a sus palos, pero salió como un héroe gracias a las seis paradas que hizo, alguna de ellas, como una a Mbappé en la primera parte, espectacular.
Unai intercepta un disparo de Mbappé.AFP
Quizá por eso Luis de la Fuente salió con los tacos por delante para reivindicarle, algo que probablemente a estas alturas de la película no hubiese hecho falta. "Me alegro especialmente por él, porque es un futbolista al que habéis maltratado", soltó el entrenador ante la cara de sorpresa de alguno. "Bueno, quizá tú no, pero sí sí, se le ha maltratado", insistió.
"Maltratar quizá no es la palabra. Se nos ha criticado, pero hay que convivir con esa crítica. Quizá el míster se refiera a una etapa después del Mundial de Qatar, que fue difícil en la selección, pero el tiempo todo lo cura", suavizó él mismo ayer, dejando también un detalle de su personalidad. "A todos los gusta que nos halaguen los oídos. Pero no hago demasiado caso ni de las críticas buenas ni de las malas si no vienen de mi entrenador, de mis compañeros o de mi madre"
En realidad, y más allá de que los futbolistas y entrenadores confundan, de manera consciente, a un puñado de agitadores con "la prensa", así en general, Unai nunca ha sido maltratado. Ha sido criticado por sus fallos sobre el campo, como cualquier otro, y probablemente quien mejor lo entiende es él mismo, al que no se le mueve un pelo de la barba porque tiene muchísima personalidad.
La tiene para decirle a un periodista que no le contesta a una pregunta porque le faltó al respeto y la tiene, por ejemplo, para defender a Vinicius, alto y claro, cuando ocurrieron los episodios más lamentables de racismo. "Entiendo que hay jugadores como Vinicius que estallen. No vemos lo que pasa en categorías inferiores, chavales de Basauri y de Santutxu que pasan por cosas parecidas. Es algo que deberíamos de cambiar todos. Es un problema de la sociedad. No entiendo por qué pasa. Nunca lo voy a entender ni compartir", expresó en 2023. Y eso en Bilbao, uno de los feudos más hostiles para el Madrid y sus futbolistas polémicas. Es Unai un tipo sin ataduras.
Desde esa calma, es hoy el líder del vestuario en ausencia de Laporte y de Rodri. De hecho, ante Francia era el capitán del equipo y lo volverá a ser mañana contra Portugal, donde podría levantar su tercer título consecutivo con una selección a la que lleva viniendo desde que tiene 15 años. El primer seleccionador que le llamó para viajar a Madrid fue Santi Denia, hoy al mando de la sub'21. "Su trayectoria es espectacular, y es un gran compañero. Siempre suma, desde el lugar que le toque. Espero que alguno ahora reconozca su trabajo", finalizó De la Fuente, pidiendo algo que ya existía.
"Otro en estas circunstancias no te quiero ni contar. Tiraría de carisma y apaga y vámonos- Yo soy humilde, soy educado y no voy a cambiar. Ahí la tienes, báilala". Balanceándose y riéndose, casi a medianoche en la asfixiante sala de prensa del Nuevo Arcángel, Luis de la Fuente soltó esa frase para sorpresa del jefe de prensa de la selección que, a su lado, arqueó las cejas, sonrió y debió pensar algo así como 'hala venga'. ¿A quién se refería Luis de la Fuente con lo del carisma? No se puede demostrar, pero Luis Enrique, su antecesor, tiene muchas papeletas de ser el destinatario del sarcasmo. No se sabe si por él mismo, por Luis Enrique, o por lo que algunos dentro de la Federación elogian del ex técnico.
En todo caso, las comparaciones son inevitables en el fútbol, y transcurridos algo menos de dos años desde la llegada del actual seleccionador para suplir al anterior, puede ser un buen momento para ellas, para las comparaciones. El fútbol desplegado ante Serbia bajo la lluvia de Córdoba, uno de los mejores de los últimos tiempos de la selección, permite sacar la lupa y acudir a las estadísticas de FIFA y UEFA. ¿Y qué dicen esos números? Que el equipo de De la Fuente es mucho más divertido que el de Luis Enrique.
Se sustenta la afirmación en algo tan sencillo como que el fútbol, para que sea divertido, ha de tener tiros a portería, que luego serán gol o no, pero por lo menos tiros a portería. Frente a Serbia, España completó 625 pases y tiró 29 veces, de modo que lo intentó una vez cada 21,5 pases. En estos cuatro partidos de la Nations, esa media resulta de dividir los 2.213 pases entre los 85 disparos, uno cada 26,3 pases. ¿Y en la Eurocopa? Pues en la Eurocopa la media sube un poco, concretamente hasta hacer un remate cada 40,9 pases. En el Mundial de Qatar, la selección de Luis Enrique hacía un tiro por cada 74,8 pases. Casi el doble.
"ser preciso a una velocidad tan alta"
Transita España, pues, por un fútbol moderno, vistoso. En la última década, este deporte ha ido cada vez más hacia el vértigo dejando atrás épocas de fútbol control como pudo representar en su día la España campeona del mundo y de Europa. "Aquí la clave es ser preciso a una velocidad tan alta", contaba durante la Eurocopa Pablo Amo, el segundo de Luis de la Fuente. El seleccionador, a sus 63 años, ha puesto a España en el fútbol de 2024.
Para los 25 partidos que ha dirigido, ha llamado a 61 jugadores y han tenido al menos un minuto 54 de ellos. Mucha gente. Mucha gente que dibuja un primer trazo de otro de los pilares del entrenador: el concepto de familia. En esta concentración, en Madrid, el equipo recibió la visita de Rodrigo, Dani Carvajal y Le Normand, lesionados, los dos primeros para muchísimo tiempo. En Córdoba, quien apareció en el hotel de concentración en la mañana del martes fue Jesús Navas para recibir un homenaje del equipo. Son detalles que hablan de la importancia del sentimiento colectivo en este equipo. Por cierto, que en el vestuario de Las Rozas había fotos de Rodrigo y Carvajal, las dos bajas de larga duración, y estos días se ha hablado mucho de ellos ahí dentro.
Luis de la Fuente da instrucciones a Cucurella ante Serbia.EFE
En el partido del martes, en el once inicial no había ningún jugador del Real Madrid. Ni del Barcelona. Ni del Atlético de Madrid. Sólo cuatro jugaban en España, por los otros siete que lo hacen fuera. Baena marcó un gol de falta, algo que no sucedía en España desde 2017 (salvada la excepción de aquel partido contra Lituania que jugó la sub'21 como absoluta antes de la Eurocopa de 2021 porque la absoluta estaba aislada por Covid). Jugó gente como Pedro Porro o Bryan Zaragoza, a priori fuera del foco del gran público. "Lo que me sorprende es que sean desconocidos para algunos profesionales" dijo De la Fuente, y en esos profesionales hay que leer periodistas.
España se jugará solamente el primer puesto el próximo mes de noviembre ante Dinamarca en Copenhague (día 15) y ante Suiza en Tenerife (18). Para esa ventana, volverá a haber algo de perezoso ruido acerca de qué jugadores son llamados o cuáles juegan más minutos. "Ya os lo adelanto, para que no haya dudas. En noviembre van a venir los mejores porque esto es la selección española de fútbol y queremos ser primeros de grupo. ¡Queremos ser primeros!", resumió el técnico, que mientras va mandando mensajes crípticos que hacen arquear las cejas al jefe de prensa espera que se resuelva pronto el galimatías de las oficinas de la Federación para firmar su nuevo contrato.
Porque esa es otra, este equipo moderno y familiar que enfila el próximo Mundial con una sonrisa sobrevive en mitad del desgobierno más esperpéntico en las oficinas.
En la actual estructura de la Federación, en los despachos cercanos al poder, sobrevive un grupo de personas que ha hecho de eso, de la supervivencia, su razón de ser. Muchas de esas personas llegaron de la mano de Luis Rubiales, pero cuando Rubiales les bajó el pulgar y les desterró antes de irse, fueron discretas. Y cuando Rubiales cayó, se movieron en las zonas oscuras de Las Rozas lo suficientemente bien como para convertirse en manos derechas de Pedro Rocha. Y ahora que ha caído Rocha, son quienes están detrás de Rafael Louzán, el presidente de la territorial gallega, condenado a siete años de inhabilitación para cargo público por prevaricar cuando era presidente de la Diputación de Pontevedra y que, sin embargo, ha tratado estos días, a voces incluso delante de sus interlocutores, de ser el heredero que la familia de los presidentes de las territoriales nombrase para ocupar el trono de la Federación.
Y puede conseguirlo, pero en contra de lo deseado (por él y por esas personas que le asesoran) deberá enfrentarse en unas elecciones, el próximo día 16, a otro presidente de una federación territorial.
Paréntesis: podrá presentarse si el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) no se lo impide al estudiar las denuncias que va a recibir de Miguel Galán, presidente de CENAFE, y quizá del propio Gobierno a través del CSD. Fin del paréntesis.
Sin el apoyo de las territoriales
Louzán, consciente de que la aventura le puede durar poco por sus antecedentes, se alió durante el fin de semana con Sergio Merchán, el presidente de la extremeña. Entre ambos, según sus propias fuentes, presentaron 82 avales. Otras fuentes rebajaban esa cifra a 70. En todo caso, presentaron avales con la suficiente holgura como para ser considerados, a falta de la confirmación oficial, que llegará hoy, candidatos, y con el apoyo de varias federaciones, la más visible, la catalana. La sorpresa fue cuando Salvador Gomar, el presidente de la federación valenciana, acudió también a la Ciudad del Fútbol ayer tarde con 26 avales (cinco más que los 21 exigidos, que son el 15% de los 142 asambleístas). Los outsiders, Juanma Morales y Gerardo González Otero, no llegaron al mínimo exigido.
Es decir, Louzán no cuenta, como se filtró desde la Federación a finales de la semana pasada, con el apoyo unánime de las territoriales. De hecho, nunca lo tuvo. El miércoles pasado, delante de todos, trató, a voces, de convencer a sus compañeros de que era la única opción. Sin embargo, no todos lo veían así. Salvador Gomar era uno de estos últimos. A propuesta del propio Gomar, se vieron cara a cara al día siguiente, el jueves, en un restaurante de Madrid.
«todos tenemos mochilas»
A esa reunión acudió Louzán acompañado por dos desconocidos, y le dijo a Gomar que iba a tener un centenar de avales, que es el hombre de consenso y que LaLiga le apoya. También le echa en cara varias cosas a Salvador Gomar. Lo primero, la carta «contra Rocha» que el pasado febrero, Gomar envió a Fernando Molinero, el director general del CSD, ante las dudas sobre cómo debía ser el proceso electoral. Y después, algo muy parecido a las amenazas.
A Louzán, sus detractores le acusan de llevar la «mochila» de una posible confirmación de condena por prevaricación por parte del Tribunal Supremo (que decidirá el día 5 de febrero). «Tú me hablas de mochila, pero todos tenemos mochilas», le dijo a Gomar. Primero le habló de una denuncia, archivada provisionalmente, de una trabajadora de la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana (FFCV) por acoso laboral. La trabajadora, de baja, demandó a la institución y a Gomar como máximo responsable. También le habló de un «dossier personal» con asuntos familiares sin ninguna trascendencia pública. Saber que su rival iba a usar esa guerra sucia hizo a Gomar plantearse si merecía la pena, y de hecho, anunció en un chat de todos los barones que se retiraba de la pelea.
Sin embargo, al día siguiente, viernes, otros presidentes y asambleístas le hicieron ver que había que plantar cara. Y, pese a las amenazas, Gomar se ha pasado el fin de semana recabando apoyos. Tiene ese apoyo, explítico o implícito, de Pablo Lozano, el presidente de la andaluza, que poco más o menos es lo mismo que tener el del Gobierno. Tiene también los de la federación balear y de Castilla la Mancha. También cuenta con un aval ciertamente significativo: el del Villarreal. Louzán presume del apoyo de LaLiga, pero que Gomar tenga al equipo de Fernando Roig, hombre muy cercano a Javier Tebas, indica que quizá LaLiga esté jugando con dos barajas.