Luis Rubiales se sentará en el banquillo por el beso a Jenni Hermoso durante la celebración del Mundial de Australia. Así lo ha confirmado la Audiencia Nacional al rechazar los recursos presentados por el ex presidente de la Federación, el antiguo seleccionador Jorge Vilda, el ex director deportivo de la selección, Albert Luque y el que fuera el responsable de marketing Rubén Rivera.
La sala tercera de lo Penal considera que los hechos que se describen en el auto recurrido por los implicados encajan en la descripción típica de un delito contra la libertad sexual y coacciones.
Además, señala que “las consecuencias jurídicas del beso y del constreñimiento no pueden ser objeto de valoración en este momento”. Los testigos, añade, relatan unos hechos que son susceptibles de encuadrarse en esos delitos y que, por tanto, el desafío probatorio corresponderá a la fase del plenario y no a la instrucción.
En el escrito de acusación, la Fiscalía pide para Luis Rubiales una pena de dos años y medio de prisión por los delitos de agresión sexual y coacciones y para el resto de los implicados un año y medio por esta segunda causa.
El auto del juez Francisco de Jorge, emitido el pasado mes de enero, ya propuso juzgar al ex dirigente de la RFEF al considerar “no consentido” el beso a la jugadora y actuar de una forma “unilateral y sorpresiva”. El magistrado también aseguraba en su resolución que “las presiones sometidas a la jugadora crearon (en la jugadora) una situación de ansiedad e intenso estrés“.
La tradición del gran 1.500 español cumple 40 años. La medalla de bronce de José Manuel Abascal, en los Juegos de Los Ángeles'84, fue el hecho diferencial que el mediofondo español necesitaba, y que encuentra su clímax con el oro de Fermín Cacho en Barcelona'92. Las series de la especialidad se disputan en la jornada de apertura del estadio de Saint Denis para el atletismo, con Adel Mechaal, Mario García Romo e Ignacio Fontes, pero lo cierto es que lejos del esplendor que para España tuvo la prueba en los años 80 y 90.
Hasta la medalla de Abascal, el atletismo español únicamente había podido subir al podio olímpico a uno de sus miembros, el marchador Jordi Llopart, plata en 50 km en Moscú'80. El cántabro era un prototipo claro del deporte previo a las grandes ayudas y al Programa ADO que se pusieron en marcha a partir de la concesión de los Juegos a Barcelona, en 1986. Miembro de una generación que competía continuamente, en mítines en España, Europa y hasta en la gira americana de pista cubierta para aumentar sus ingresos, esa hiperactividad pudo influir en una retirada relativamente temprana de Abascal, muy castigado su físico por las largas cargas de entrenamiento de entonces. Los que llegaron después dosificaron más su preparación, más acomodados y amparados por las becas que les garantizaba un buen resultado o una marca.
La gran generación de los 80
Fue la generación de los 80, dirigida por Carlos Gil, y a la que también pertenecieron atletas tremendamente competitivos, como Javier Moracho, Carles Sala, Antonio Corgos, José Alonso Valero, Arturo Ortiz o José Luis González, entre otros, habituales en grandes finales olímpicas, mundiales y europeas. Años en los que el propio 1.500 gozaba de un nivel altísimo en el entorno internacional.
La final de Los Ángeles es un ejemplo. Abascal llegó tras Sebastian Coe, el Jakob Ingebrigtsen de la época y actual presidente de la World Athletics, y Steve Cram. Cuarto fue Joseph Chesire, el atleta keniano al que ocho años más tarde Cacho adelantó de forma suicida por el interior en la final de Montjuïc. Steve Ovett se retiró y la final contó con otro español, Andrés Vera, séptimo. Mechaal, quinto, y Fontes, decimotercero, alcanzaron la de Tokio, la mejor colectivamente de la historia, con cuatro hombres por debajo de 3.30. París les espera de nuevo.
La rivalidad con González
La medalla de Abascal pudo tener continuidad en Seúl'88, pero José Luis González, en el momento de mejor forma, se lesionó. Había conseguido la plata en el Mundial de Roma'87, por detrás de Abdi Bile pero por delante de Cram. La rivalidad entre Abascal y González, antagónicos en la pista, popularizó el atletismo en España y le ofreció una gran visibilidad. La llegada de Cacho, en paralelo a los medios, le llevó no sólo al oro de Barcelona, sino también a la plata en Atlanta. Ni Reyes Estévez, Juan Carlos Higuero o Mohamed Katir, sancionado antes de París, pudieron repetirlo. Mechaal tiene, a partir de hoy, su oportunidad.
Tras varios intentos previos, Mateu Alemany llega por fin al Atlético de Madrid como director deportivo. Lo hace de la mano de la persona que ocupa el puesto al que también aspiró. Carlos Bucero, director general de Fútbol, incorpora al ejecutivo balear como director de Fútbol Profesional Masculino.
Alemany se ocupará de la planificación deportiva del Primer equipo y todo lo que le rodea, también del Atlético Madrileño, así como el área profesional de la Academia rojiblanca. Desde el club aseguran que es un apoyo para Bucero para ciertas funciones a las que, por extensión del área, resultaban complicadas que las pudiera realizar el responsable general.
Bucero mantendrá la supervisión general de todo el área de fútbol pero, con la incorporación del ejecutivo balear, tendrá más tiempo para "mejorar las sinergias" entre todas las entidades bajo el paraguas rojiblanco como el Atlético San Luis mexicano o el Atlético Otawa canadiense.
Alemany es un dirigente contrastado en varios clubes de LaLiga como el FC Barcelona, el RCD Mallorca y el Valencia CF. Licenciado en Derecho, comenzó su trayectoria en el mundo del fútbol en el Mallorca en 1990, donde ocupó diferentes puestos hasta convertirse en presidente de la entidad bermellona en septiembre del año 2000, permaneciendo cinco años al frente de la misma.
En su etapa en el equipo balear se conquistaron la Copa del Rey (2003), la Supercopa de España (1998) y se disputó la final de Copa 1997-98 y la de la Recopa de Europa 1998-99, además de conseguir el mejor puesto histórico en LaLiga (tercero en la 1998-99) y su primera clasificación para Champions.
Aunque regresó al club mallorquín en 2009, en 2017 llegaría al Valencia como director general durante dos temporadas y media, periodo en el que el conjunto ché ganó también la Copa del Rey en 2019 a las órdenes de Marcelino.
Lo harían ante el FC Barcelona de Leo Messi, en el que recalaría en 2021 y en el que estaría también dos cursos. En su etapa en el conjunto azulgrana, el equipo conquistó una Liga (22-23), una Copa del Rey (2021) y una Supercopa de España (2023).
Mateu Alemany se ha incorporado este martes a su nueva posición, visitando al primer equipo en el Centro Deportivo de Majadahonda junto a Carlos Bucero. Ambos han mantenido una reunión con Diego Simeone y han saludado también a los jugadores que se encuentran entrenando en Madrid estos días.
Nueve hoyos, nueve, duró el desempate en el Real Club de Golf de Sotogrande, igualando el más largo de la historia en el Circuito Europeo, para terminar con las esperanzas de Jorge Campillo después de un torneo casi impecable. El Ironman de nuestro golf se pasó casi dos horas batallando con Julien Guerrier hasta que en el noveno hoyo de desempate, la peor salida de la semana condenó al extremeño en un desalmado desenlace.
El extremeño, impasible, volvió a no fallar en una jornada tensa. Por lo menos hasta los primeros 15 hoyos, donde su paciencia llegó a desquiciar a Guerrier, compañero de partido estelar, también con -19. El doble bogey del francés en el hoyo 13 dio el oxígeno necesario para que Campillo jugara con cierto margen. Su primer tropiezo llegaría en el hoyo 15, un bogey aprochando desde el rough con el que Guerrier acortó distancias. A falta de los últimos tres hoyos, el extremeño partía con uno de ventaja, cinco con respecto a Jon Rahm, autor de un bogey en el hoyo 16, sentenciando cualquier posibilidad heroica de un milagro.
Llegaron al tee del 18, donde Campillo vivió el único momento de descontrol real: encadenó una mala salida al rough con un golpe al búnker, y el bogey llevó el desenlace a un desempate. En la continuación, todo parecía perdido. Hasta que en el primer hoyo de desempate, el extremeño embocó desde cinco metros para forzar otro hoyo. La tercera vez que Guerrier y Campillo jugaron el 18 persistió la igualdad.
En el tercero del desempate, Campillo por fin visitó la calle, desde donde se dejó un putt de birdie de menos de dos metros, mientras que Guerrier respondió desde el rough con una larga oportunidad de ocho metros. El torneo parecía sentenciado, pero el drama continuó con el fallo del español.
"no he tenido la suerte del ganador"
Cuarto hoyo de playoff: los dos jugadores se encaminaban al hoyo 17, un largo par 3 protegido por agua. Volvió a sacar ventaja el español con un putt sensiblemente más corto. Ninguno de los dos acertó y de nuevo las tablas y vuelta al hoyo 18 para jugar el quinto desempate, nuevo empate, y en el sexto, más de lo mismo. Llegó el séptimo, de nuevo el 18; el cansancio y la tensión hacían ya mella y Guerrier tiró su bola al rough, presionado por un buen golpe de Campillo. A punto estuvo de embocar el chip el francés, pero volvió a perdonar el español.
Octavo hoyo y vuelta al par 3 del 17, otras tablas para igualar el playoff más largo de la historia del Circuito Europeo. En el noveno, de récord, Campillo pegó la peor salida al rough de la izquierda y desde ahí al búnker, mientras Guerrier erró su segundo golpe al rough de la derecha. La ajustada salida de búnker se quedó tan corta que Campillo ni siquiera llegó a green. Guerrier tenía un putt de algo más de dos metros para ganar el torneo y no falló. "Pienso que he dominado el playoff, pero no he tenido la suerte del ganador", relataba, alicaído.
Guerrier logró así estrenar su palmarés en España, mientras Campillo perdió en su 33ª semana de competición en 2024. Ha jugado torneos en 14 países diferentes, intentando compaginar el Circuito Americano con el Europeo. Tenía previsto el viaje a Corea la próxima semana, pero finalmente ha decidido borrarse.
Campillo, en la salida del hoyo 9, el domingo en Sotogrande.EFE
Por su parte, Rahm confirmó en Sotogrande que es un hombre de palabra: "Empezaré a saco, a ver si puedo remontar y asustarles", comentó, con más corazón que cabeza, tras finalizar a siete golpes de los líderes. Sus esfuerzos no han sido suficientes.
Rahm (-17) salió con el cuchillo entre los dientes, pero sus cuatro birdies y dos eagles resultaron insuficientes para alterar el control de su compatriota. En el cierre de temporada, el dominador del LIV Golf concluyó sexto. No ganó, pero sigue acumulando puntos para la próxima Ryder Cup de 2025. "No he estado cómodo en toda la semana. En general, no ha sido mi semana para poder hacer -22, -23 y ganar, aunque ha sido suficiente para hacer -17 y terminar entre los 10 primeros", comentaba el de Barrika, antes de poner rumbo a Nueva York para un acto promocional en la Bolsa junto a Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander.
David Puig completandó otra semana sólida, con un acumulado de -13, empatado en el duodécimo puesto.