Rafa Nadal todavía no está listo. El mundo del tenis comienza su gira de tierra este domingo en Montecarlo, en el primer Masters 1000 de la temporada de arcilla, y el balear se ha apresurado a descartarse para el evento antes de que la afición se siga haciendo más ilusiones. El tenista español, de baja desde el pasado mes de enero, ha anunciado hoy que no está listo para jugar en Mónaco. “Simplemente mi cuerpo no me deja“, ha explicado en redes sociales.
“Hola a todos! Están siendo tiempos difíciles para mí deportivamente hablando. Desgraciadamente os comunico que no voy a jugar en Montecarlo. Simplemente mi cuerpo no me deja”, expresó, añadiendo que “aunque sigo trabajando y esforzándome al máximo cada día con la ilusión de poder competir en torneos que han sido muy importantes para mí, la realidad es que a día de hoy no puedo”. “No os imagináis lo difícil que es para mí no tener la oportunidad de poder jugar estos eventos una vez más”, ha admitido.
Observando al futuro, el de Manacor ha reconocido que “no me queda más que aceptar la situación e intentar mirar hacia el futuro inmediato manteniendo la ilusión y las ganas para intentar darme la oportunidad de que las cosas mejoren.
Nadal, que ya estuvo de baja durante muchos meses el año pasado por una operación en la cadera y en el psoas ilíaco, regresó a las pistas a finales de diciembre, cuando apareció en Brisbane. Primero en dobles, junto a su entrenador Marc López, y luego en el cuadro individual, donde alcanzó los cuartos de final y perdió ante Jordan Thompson. Fue ahí, en ese encuentro de más de tres horas, cuando sufrió un microdesgarro muscular.
No disputó el Open de Australia y tampoco el Masters de Miami ni de Indian Wells, hasta donde viajó aprovechando su exhibición contra Carlos Alcaraz en Las Vegas. “No me encuentro listo para jugar al más alto nivel”, dijo desde California.
Nadie lo había conseguido, pero Kilian Jornet, en un ejercicio de fuerza humana casi inexplicable, ha logrado batir el récord de subir los 82 picos de más de 4.000 metros en los Alpes, que estaba en los 60 días desde el año 2008. Él lo ha hecho en 19. Toda una heroicidad sólo al alcance de deportistas como él. Y lo ha realizado únicamente usando la capacidad física, es decir, escalando, caminando o en bicicleta. Y todo ello con el objetivo de estudiar los límites del cuerpo y donar esos datos a la ciencia.
"Es difícil de procesar todas mis emociones ahora mismo, pero este es un viaje que nunca olvidaré", ha destacado el alpinista tras terminar el reto en Dome y Barre des Escrins (Francia). Y es que han sido necesarios más de 1.200 kilómetros recorridos, 16 etapas y superar las 267 horas de actividad para poder lograr algo que parecía imposible.
El último gran empujón lo dio Kilian Jornet en Montblanc hace unos días, un lugar maravilloso donde pudo ascender 16 nuevas cumbres, recorriendo 41 kilómetros con apenas cuatro horas de sueño. Con esa heroicidad su número subió hasta los 79, cifra con la que podía rozar el objetivo con la punta de los dedos. Sólo quedaba entonces superar el Grand Paradiso y terminar por todo lo alto.
Todo empezó en Piz Bernina
Esta aventura personal, denominada Alpine Connections, comenzó en Piz Bernina, pocos días después de haber participado en la carrera de Sierre-Zinal en Suiza. No había tiempos marcados, sólo pequeños objetivos que había que superar si el tiempo, el cansancio mental y el físico le acompañaban a él y al pequeño equipo que le ha seguido durante todo el recorrido.
Un desafío que, cómo él mismo apunta, ha sido "lo más difícil" que ha hecho en su vida, "mental, física y técnicamente", pero también, el más bonito.
El Levante es un club al que siempre le acompaña la agonía. Unas veces depara tristezas y les arrebata un ascenso con un penalti en el último minuto de una prórroga que les coloca al borde del abismo económico. Justamente en esa resiliencia encuentran las fuerzas para pelear un ascenso que llegó casi una redención por la crueldad vivida. El fútbol le mostró la cara amable en El Plantío, aunque no fue fácil. Tuvo que remontar un partido que el Burgos le puso cuesta arriba de inicio con un gol de Fer Niño, un penalti fallado, y el empate de José Luis Morales revisado por el VAR, y el segundo de Niño que les dejaba lejos de Primera
La derrota era un varapalo, pero tampoco valía el empate mirando que de los perseguidores sólo el Mirandés, con un empate ante el Almería, flaqueaba. Tenían que ganar, y empezaron por empatar con un tanto de Brugué. Quedaban cinco minutos y un añadido largo del que tenían que aprovecharse. "Habíamos buscado el empate hasta con Morales de lateral", confesaba el técnico Julián Calero. Llegó para obrar el milagro y superó todas las presiones y obstáculos posibles. "Decían que en el Levante nunca pasan cosas buenas y sí que pasan. Me jugué un órdago y salió", confesa feliz.
Hubiera tenido que sufrir una semana más si en el minuto 90+7 no hubiera aparecido el desparpajo de un jugador diferencial para el Levante esta temporada. Carlos Álvarez, menudo, rápido y habilidoso como ninguno, recibió un balón del Comandante Morales, lo condujo por toda la frontal del área hasta crearse el hueco por donde soltar un zurdazo que ponía el 2-3 en el marcador y al Levante en Primera. Aquel jugador al que no le vieron acomodo en el Sevilla ha resultado ser brillante vistiendo la camiseta granota.
A este equipo joven lo guiaron jugadores con veteranía como el portero Andrés Fernández o dos granotas de corazón como Vicente Iborra y Morales, que bajaron a Segunda para impulsarlo.
Iborra, llevado en volandas por los aficionados granotas en Burgos.efe
Vuelve el Levante a Primera y lo podrá celebrar ante el Eibar después una temporada convulsa con muchas apreturas económicas. José Danvila se convirtió en máximo accionistas después de que el Alavés, en el minuto 129 del play off les dejara sin acenso con un penalti, y ha batallado buscando la viabilidad del club que ahora se aclara. "Teníamos un plan a tres y cinco años que se ha materializado en dos. Se ha acelerado. Yo iba a los acreedores a decirles que confiaran en mí, porque yo había puesto mi dinero e íbamos a salir. Y lo hechos hecho", confesaba en las entrañas del estadio burgalense.
Para Danvila, Calero ha sido clave. "Hicimos una muy buena elección de entrenador, que sabíamos que iba a sacar lo mejor de esta plantilla joven. Le dimos chocolate para que lo convirtiera en oro y lo ha logrado", confesó.
Calero une su nombre al de ilustres como Manolo Preciado, Mané, Muñiz o Luis García, pero a mitad de temporada tuvo que remodelar su cuerpo técnico y prescindir del segundo entrenador porque el bolsillo levantinista no daba para más.
El club vendió en enero al lateral Andrés García al Aston Villa por 10 millones y a Fabrício Santos al EC Vitória de Brasil por 600.000 euros para poder hacer frente a los compromisos de tesorería y pagar las nóminas, y comprometió la del georgiano Giorgi Kochorashvili (5,5 millones) al Sporting de Portugal, al que se incorporará el 1 de julio. Era la única forma de sacar del atolladero al equipo mientras el club reducía sus gastos en 15 millones y tuvo que despedir a más de una veintena de trabajadores.
Los ingresos de televisión, que aumentan en Primera hasta lo 40 o 50 millones, le servirán para sobrellevar unas cuentas que la temporada pasada arrojaron pérdidas por valor 12,9 millones de euros, lo que elevó la deuda a 101,4 millones de euros.