Por tercera vez consecutiva, por sexta en su historia desde su debut en Barcelona 92, la selección femenina de baloncesto disputará los Juegos Olímpicos. Será en Lille y París en unos meses, con la elite mundial (sólo las 12 mejores) a la que pertenecen desde hace décadas, aunque por el camino también duelan los reveses, los que después la impulsan: tras perderse el último Mundial, España ‘se vengó’ conquistando la plata europea en el pasado Eurobasket.
El equipo de Miguel Méndez evitó el drama. Lo que iba a ser una final en Sopron contra la anfitriona Hungría fue un alivio. Media hora antes, la victoria de Japón ante Canadá (82-86) selló el billete olímpico, ese que se complicó el primer día del torneo, con la derrota ante las japonesas y sus 15 triples. Finalmente, fue el triunfo del viernes ante las canadienses del español Víctor Lapeña (55-60) el que hiciera que la selección estuviera matemáticamente entre las tres primeras del grupo del Preolímpico.
Baloncesto
Eurobasket femenino
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Actualizado Miércoles,
14
junio
2023
-
19:58La debutante, nacida en Almería hija de inmigrantes con raíces en Guinea...
Un paseo por la Villa Olímpica dos días antes del comienzo de unos Juegos es un deambular de deportistas ansiosos por que empiece la acción. Un Babel de superdotados, una ciudad dentro de una ciudad, 14.000 personas (atletas, entrenadores y resto de personal) dispuestos a vivir una experiencia única y, si es posible, ganar una medalla. En Saint Denis, no muy lejos del estadio, se levanta un pasarela arquitectónica con 82 edificios y 3.000 apartamentos. Todas las comodidades posibles para los protagonistas de las dos próximas semanas y también un buen puñado de curiosidades.
A la vuelta del edificio que ocupa la delegación española, engalanado cada balcón con una bandera rojigualda, y que linda con el de la italiana, un grupo de deportistas de Samoa rompe la tranquilidad con un potente altavoz en el que suena música reggae. La Villa cumple estereotipos. En el bloque de Australia te recibe un canguro y un koala. Un poco más allá, Teddy Riner, posiblemente la mayor leyenda en activo del deporte francés -tres oros olímpicos en judo, 11 veces campeón del mundo- hace cola pacientemente para la típica foto con los aros olímpicos. Es el rincón más concurrido e instagrameado.
En la Villa hay supermercado (2.000 metros cuadrados de Carrefour), servicio de basuras, alquiler de bicicletas, línea de autobus, lavandería, un centro de información turística, conserjería de maletas, un banco, servicio postal, un pequeño hospital, un Fnac, salón de belleza con peluquería y servicio de manicura y pedicura, un par de áreas de juegos recreativos que incluyen dardos, videojuegos y hasta un futbolín... Por haber, hay hasta un rincón para los fumadores. Hay bebederos de agua en cada rincón y muchos árboles. En la Villa de los Juegos de París, por supuesto, hay un gimnasio de 3.000 metros cuadrados con más de 300 máquinas y un abrumador restaurante.
Edificio de la delegación española.Chema MoyaEFE
Para comer, los deportistas tienen cuatro opciones gastronómicas elaboradas por tres prestigiosos chefs (francesa, internacional, africana y caribeña y asiática) y 3.262 asientos. Más de 500 recetas sin descanso, pues el restaurante está abierto las 24 horas. Y, por primera vez, comen en platos de porcelana y cubiertos no desechables.
Además de todos esos servicios, están las peculiaridades. Un piano al aire libre para quien quiera arrancarse, un rincón donde se imparten clases de taichi... Y varios campos de petanca, un deporte tan francés.
Y las novedades. La principal, la sala de lactancia y la guardería. Una iniciativa de la que el CIO tomó nota tras las denuncias de Ona Carbonell en los pasados Juegos de Tokio.
Deportistas en una máquina de vending en la Villa Olímpica.Chema MoyaEFE
Pero el producto estrella de la Villa son las camas, en cuyo cabecero reza un lema: "Sueña con tus hazañas de mañana". Porque, como ya ocurrió en Tokio, su somier está hecho de cartón. Diseñadas también por la marca japonesa Airweave, se componen de tres módulos que suman 190 centímetros -¿cómo lo hará Wembanyama?- y que se customizan para cada deportista. Para eso se les realiza un escaneado previo de su fisionomía. Todo sea por el descanso: los colchones son de un llamativo plástico (¿?) lavable.
Las habitaciones dobles -también hay apartamentos más grandes- tienen 12 metros cuadrados, no tienen cocina y son minimalistas: paredes blancas y suelo de parquet. No tienen aire acondicionado y sí ventiladores. Hay un perchero, una lámpara de lectura y una mesita de noche. Nada de lujos.
Es difícil imaginar algo que les pueda faltar a los deportistas en la Villa, un impresionante espacio cuya inversión fue de casi 1.500 millones de euros y que, después de los Juegos Paralímpicos, se destinará a casas familiares y de estudiantes.