24 horas después del Real Madrid – Almería y de la publicación de las conversaciones entre el colegiado del partido, Hernández Maeso, y la sala VAR, con Hernández Hernández al mando, ha salido a la luz un nuevo audio, desconocido hasta ahora, sobre otra jugada del encuentro. Se trata del cambio de opiniones entre el colegiado de campo y el VAR por una posible agresión de Vinicius a Pozo, defensa del conjunto andaluz.
“Posible falta en ataque, quiero verla, un poquito más para atrás. Quiero verla en el corto”, explica Hernández Hernández durante el audio, al que ha tenido acceso el programa ‘Jijantes‘ de Barcelona. “Para mí nada, forcejeo de los dos, se queja de la cara“, contesta Hernández Maeso desde el campo.
Una vez vista la jugada en la repetición, Hernández Hernández explica la acción al árbitro del césped: “Cuando se lo va a quitar, al bracear le golpea, se lo va a quitar de en medio y le golpea en la cara”.
El audio, que no se sabe si está editado o en bruto, termina con Hernández Hernández diciendo “vámonos al vivo“. Es decir, los colegiados de la jugada decidieron que no era roja directa. Recordemos que sólo en ese caso el VAR puede hacer que el árbitro de campo vaya a la pantalla a revisar la acción.
La publicación de este audio, el cuarto del encuentro tras los tres emitidos en Movistar+ en la noche del domingo, ha sorprendido al Comité Técnico de Árbitros, que ha iniciado una investigación para esclarecer el origen de la filtración.
“El audio efectivamente es del partido Real Madrid – Almería. El CTA ya ha abierto una investigación para determinar cómo ha podido salir públicamente sin ser una revisión en el monitor”, explican desde el estamento arbitral.
Arabia Saudí vuelve a tener el partido por el que paga 40 millones cada año al fútbol español. Otro clásico en el desierto después de la victoria del Madrid contra el Mallorca. Fue superior el conjunto blanco pero le costó anotar hasta que Bellingham, aprovechando el tercer rechace ante el eterno muro balear, puso a su equipo en la final de la Supercopa de España. Valjent, en propia puerta, y Rodrygo, ambos en el añadido, cerraron un duelo que terminó con tangana entre Maffeo, que venía picado con Vinicius, Bellingham, Asencio y Samu Costa. [Narración y estadísticas (3-0)]
Como hizo en la Intercontinental de Doha, Ancelotti volvió a acumular sobre el desierto saudí a todas las estrellas de su galaxia. Asentó su centro del campo en Valverde y Camavinga y dejó libertad por delante a Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé. Y el Madrid fluyó durante gran parte del partido a un Mallorca limitado a los balones largos para Muriqi.
El inicio fue abrasador, con ritmo e ideas, confirmando las sensaciones de Ancelotti en la previa. "Tenemos que llegar motivados", pidió. Sus futbolistas cumplieron, aunque les faltó el premio del gol.
Balones a Muriqi
Greif sumó cinco paradas en los primeros 18 minutos ante un ataque madridista que fue capaz de intercambiar posiciones, aprovechar los espacios y llegar hasta pocos metros de la portería rival. Lo hizo sin demasiada posesión, buscando el uno contra uno en ambas bandas y aprovechándose del talento de sus delanteros. Entre Rodrygo, Mbappé y Vinicius fabricaron las mejores ocasiones del tramo inicial hasta que el Mallorca consiguió apagar el fuego.
Mientras Greif salvaba a su equipo ante Lucas, Rodrygo, Tchouaméni, Mbappé o Bellingham, Maffeo y Vinicius hacían su propio partido. El lateral balear intentó picar al brasileño a los 10 minutos, fingiendo una agresión tras buscar a Vinicius con un choque, y el delantero madridista fue disminuyendo su aportación a partir de ahí.
En el otro lado, el Mallorca comenzó a encontrar aire en los balones largos a Muriqi, isla inconmensurable en el ataque balear. El kosovar buscó emparejarse con Lucas en banda para que Dani Rodríguez y Larin pelearan por segundas jugadas. Así llegaron los mejores momentos de los de Arrasate. A Larin, sin embargo, le faltó acierto. Primero no midió bien un salto tras centro de Dani y luego remató alto desde la frontal.
Vinicius, ante Maffeo, el jueves en Yeda.AFP
El encuentro murió durante unos minutos, para alegría de un Mallorca que logró oxígeno para rearmarse. Enfrente, Bellingham comenzó a echarse a la espalda a su equipo, a amasar balón esperando momentos y a moverse con elegancia francesa entre líneas. De sus botas salió el ímpetu del Madrid hacia el descanso, con una ocasión de Rodrygo tras un pase de la muerte del inglés.
Tras el intermedio, el partido entró en tierra de nadie. Sin ocasiones, sin ritmo y con más pelea en el centro del campo, lesiones y parones que otra cosa. Tchouaméni tuvo que abandonar el duelo tras llevarse un golpe en la cabeza, hubo algún que otro problema físico y nadie se acercó a puerta salvo Dani Rodríguez, que estuvo a punto de marcar tras un llegada al área de Mojica.
En el 63, sin embargo, Vinicius dejaría a un lado su batalla individual y correría al desmarque para que Mbappé le encontrara camino del área. El brasileño puso un centro que Rodrygo remató de cabeza al palo y después de otro rechace tras disparo de Mbappé, Bellingham anotó el primero de la noche superando a los cuatro defensas que se acumulaban en la línea de gol. El inglés marcó su segundo tanto de forma consecutiva, el séptimo en sus últimos nueve encuentros. Fue el hundimiento del Mallorca, incapaz de reaccionar ante la superioridad física del Madrid.
Greif, salvador
Los de Ancelotti pudieron ampliar su renta y sólo Greif evitó un resultado mayor. Vini, tras varios regates marca de la casa en el carril izquierdo del área pequeña, remató desviado. Luego Rodrygo, tras una buena internada, definió centrado. Y Mbappé, después de una gran arrancada de Vini, se encontró con el portero.
El añadido tuvo de todo. Problemas físicos para Bellingham, goles de Valjent, en propia puerta, y Rodrygo para poner el 3-0 y una pelea final con Maffeo, que ya venía picado con Vinicius, Bellingham, Lucas, Asencio, Samu Costa y practicamente ambas plantillas y cuerpos técnicos.
Yeda acogerá el tercer clásico consecutivo en la final del torneo saudí. El Barça ganó en 2023 y el Madrid en 2024. Toca 2025.
El Madrid volvió a salir vivo del precipicio de la Copa de Europa. Con talento, con pegada, con agonía... Con todo lo que es la historia del conjunto blanco. Mbappé, Vinicius y Bellingham levantaron al cuadro de Chamartín para sacarlo del asedio de Bérgamo, donde se jugaba su futuro continental. De Ketelaere y Lookman les metieron el miedo en el cuerpo, pero aguantaron. [Narración y estadísticas (2-3)]
Ante lo "jodido" de la situación, como reconoció Valverde en la previa, Ancelotti no titubeó en su alineación. Dio entrada a Vinicius, que llevaba cuatro partidos de baja por lesión, y situó a Tchouaméni como central en lugar de Asencio. Nadie había ganado en Bérgamo, castigado todo el mundo por ese extenuante marcaje al hombre del cuadro de Gasperini, así que la tarea era de nota.
Y el Madrid no decepcionó en el inicio. La entrada de Vinicius y Brahim dotó al equipo de mordiente y regate, clave a la hora de superar la presión rival, y el plan de buscar la espalda de los centrales con Mbappé dio lugar a los mejores 15 primeros minutos del curso madridista.
El sufrimiento de Lucas
Tras una combinación entre Brahim y Lucas, el andaluz buscó a Mbappé la frontal del área, éste superó a De Roon con un solo control y batió a Carnesecchi con un disparo seco. El gol fue el premio al buen hacer madridista y metió el miedo el cuerpo a la grada durante unos instantes. Pero fueron eso, instantes.
Unas jugadas después del tanto, Rodrygo comenzó a calentar por la banda y levantó las sospechas. Mbappé dejó de buscar la espalda de los defensas italianos, al Madrid le duró poquísimo el balón en cada posesión y el Atalanta comenzó a asediar la portería de Courtois. Sufrió especialmente Lucas, impotente ante Lookman, MVP de la última final de la Europa League.
Los bergamascos acumularon oportunidades y sólo la aparición de Rüdiger y Tchouaméni para cortar disparos evitó el empate. Lookman en el 13, De Ketelaere en el 17 y el 19, Bellanova en el 20...
Rival incansable
En el banquillo, Ancelotti pedía calma a sus jugadores, insistentes en el plan del inicio pero incapaces de llevarlo a cabo por los problemas físicos de Mbappé, que terminó pidiendo el cambio en el 34. El Madrid, precipitado, perdía el balón demasiado rápido y Brahim y Bellingham ya no podían darse la vuelta con tanta facilidad. El Atalanta, sin embargo, no bajaba marchas, incansable.
Mbappé, tras su lesión en Bérgamo.EFE
Rüdiger tuvo una buena opción en el 39, tras un centro de Ceballos y una continuación de Bellingham, pero su disparo se marchó fuera. Y antes del descanso, los italianos encontraron oro en un error de Tchouaméni. El galo no fue contundente en una arrancada de Kolasinac hacia el área y rozó al defensa en la carrera. Una zancadilla que Marciniak castigó con penalti.
De Ketelaere envió la pena máxima a la escuadra de Courtois y los locales se llevaron un gol psicológico al bolsillo camino de vestuarios. El Madrid, 24º en la Champions, se enfrentaba a una segunda parte clave por su supervivencia continental. Y ya se sabe lo que suele suceder cuando el Madrid se enfrenta al precipicio de la Copa de Europa. Que sale victorioso. Sin Mbappé y con Rodrygo y Vinicius recién salidos de lesiones musculares, el conjunto blanco se hizo gigante en Bérgamo. Aguantó la batalla física y de ritmo que propuso el Atalanta y castigó el atrevimiento defensivo de los italianos.
A la espalda de los centrales
Vinicius cogió el testigo de Mbappé y comenzó a desafiar la espalda de los centrales, y en una de ellas apareció el gol. Brahim intentó un pase al hueco al brasileño, Hien lo desvió, pero el rechace dio en Ederson y volvió al delantero del Madrid, que cruzó de zurda ante Carnesecchi. El conjunto blanco siguió creciendo y en la siguiente jugada silenció Bérgamo. Vinicius bajó a recibir en el carril central, levantó la mirada y vio el desmarque de Bellingham a la espalda de De Roon. De nuevo, el mismo plan. El inglés recibió, sentó al neerlandés con una finta y batió al portero con la zurda.
Pero Gasperini vive y muere con su plan durante los 90 minutos, y el Atalanta no tiró la toalla. En el 65, Lookman retó a Lucas en el pico del área y sorprendió a Courtois con un disparo al palo derecho del belga.
El tanto y la fatiga madridista, donde sólo Rodrygo, reemplazo de Mbappé, saltó desde el banquillo, convirtieron los últimos minutos en un asedio italiano. En el 83, Ancelotti movió el árbol. Entraron Modric y Asencio por Ceballos y Brahim y el campo se inclinó hacia Courtois, pero nadie le venció. Ni siquiera Retegui, a portería vacía en el 94. El Madrid sale vivo de Bérgamo y sigue en pie en la Champions. Así es su historia.
Se suponía que Mateo Retegui (Buenos Aires, 1999) debía ser olímpico con la selección argentina de hockey hierba. Su padre Carlos había sido internacional y llegó a ser seleccionador del equipo femenino, y su madre, María de la Paz, fue campeona del mundo júnior. Lo llevaba en la sangre. Y lo más importante: tenía el talento para serlo. Pero a Mateo también le gustaba el fútbol. No siempre como primera opción, pero tenía cualidades para los dos deportes. El tiempo ha confirmado parte de las sospechas, porque Retegui es el Capocannoniere de la Serie A con el Atalanta y hoy se mide al Real Madrid. Eso sí, a nivel de selecciones no defiende a su país, sino a Italia, convencido por la Federación y olvidado por su país.
El niño Retegui entró en las categorías inferiores de River Plate, a las que llegó por su deseo infantil, y por el paterno, de triunfar en el mundo del fútbol, pero terminó dejando el club cuando su chip adolescente cambió para centrarse en el hockey hierba. Parecía destinado a labrarse un futuro lejos del balón, pero un día su padre se encontró en la playa con un ojeador de Boca Juniors y su carrera dio un vuelco para siempre. Porque sí, Retegui, que ha terminado cambiando Argentina por Italia, antes había cambiado River por Boca. Así es la vida.
Después de haber jugado al hockey durante dos años, su reinicio futbolístico, y en plena adolescencia, en Boca no fue fácil. Incluso lo quiso dejar de nuevo. «Vino a despedirse, y mientras su madre esperaba en el coche, le dije que era un cobarde», contó a ESPN, Diego Mazzilli, uno de los responsables de la cantera xeneize. Aquella frase le volvió a cambiar el chip.
Retegui, que era centrocampista, pasó a ser delantero centro. Marcó goles y aunque no debutó con el primer equipo, llamó la atención de otros clubes. A los 20 años, se fue cedido a Estudiantes, luego a Talleres y con 22 le fichó el mexicano Tigre. Ahí explotó. 19 goles en 26 partidos y la llamada de la Federación Italiana y de Roberto Mancini para olvidarse de Argentina y representar al país transalpino.
Un delantero argentino, jugador del Tigre mexicano, que casi deja el fútbol por el hockey hierba y que nunca había jugado en Europa, convertido en delantero estrella de la selección italiana de fútbol. La historia es de película. Y la razón, los abuelos maternos de Mateo, naturales de Canicattì, un pueblo de Sicilia.
Así que mientras su hermana Micaela saboreaba la medalla de plata conseguida un par de años antes en el torneo de hockey hierba de los Juegos Olímpicos de Tokio, Mateo aceptaba el reto italiano de Mancini. «Me recuerda a Batitstuta cuando era joven», dijo el técnico en su momento. Casi nada.
Retegui debutó con Italia el 23 de marzo. Lo hizo en el estadio del Naápoles y contra Inglaterra, por si fuera poco. Y marcó el único gol de su selección a los diez minutos de saltar al césped. Demostró lo que Italia necesitaba: gol y hambre.
En verano de 2023, el Genoa puso sobre la mesa del Tigre 15 millones de euros y Retegui cruzó el charco. Su evolución futbolística ha sido constante y contundente. Marcó siete goles en su primera campaña en la Serie A y Spalletti le llamó para la Eurocopa, convirtiéndose en el primer canterano de Boca Juniors en disputar el torneo europeo.
En Alemania, Retegui fue suplente en tres partidos, incluido el que le enfrentó a España, y titular en uno. No marcó, pero mostró virtudes. Tantas que el Atalanta se decidió a pagar 22 millones de euros por él tras la grave lesión de su delantero titular, Scamacca, que también era clave en la selección.
Bajo las órdenes de Gasperini, Retegui se ha convertido en el mejor goleador del campeonato italiano. Suma 12 goles en 15 partidos de Liga y dos tantos en los cinco disputados en Champions. El Atalanta es líder en Italia y en Europa y ya nadie se acuerda de Scamacca. Con la selección, ha marcado dos goles en los cuatro encuentros celebrados en los parones de este curso y apunta a titular en el futuro a corto y medio plazo. A sus 25 años, Retegui busca subir un nuevo escalón en el fútbol mundial. De River al hockey hierba, del hockey hierba a Boca, de Boca a Tigre, de Tigre a Europa... Y veremos.