La ciudad de París rendirá homenaje a la atleta asesinada Rebecca Cheptegei nombrando una sede deportiva en su honor, anunció el viernes la alcaldesa Anne Hidalgo.
Cheptegei, que participó en la maratón de los Juegos Olímpicos del pasado agosto, murió el viernes, cuatro días después de que un hombre, presentado como su compañero sentimental, le prendiera fuego en Kenia.
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“Nos deslumbró en París. La vimos. Su belleza, su fuerza, su libertad. Y es probable que fuera su belleza, fuerza y libertad lo que fuera intolerable para la persona que cometió este asesinato”, declaró Hidalgo a la prensa.
“París no la olvidará. Le dedicaremos una sede deportiva para que su recuerdo e historia permanezcan entre nosotros y nos ayude a transmitir el mensaje de igualdad, que es el mensaje de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos”, añadió Hidalgo.
Cheptegei, de 33 años, debutó en unos JJ OO en la maratón de París-2024, en la que terminó en 44ª posición.
La policía y los médicos indicaron que tenía el 80% del cuerpo quemado, tras ser atacada delante de sus hijos el domingo por su compañero sentimental, Dickson Ndiema Marangach, de nacionalidad keniana.
Ya nadie se acuerda, pero la revolución empezó con un ridículo. Hace una década, Eliud Kipchoge, el mejor maratoniano de la historia, ganó en Boston después de correr media carrera con las plantillas de sus Nike por fuera. Avanzaba y las plantillas se escurrían de sus zapatillas por los talones. Una chapuza.
Desde ese día cambió de modelo. Ese día cambió la historia.
En 2017 Kipchoge estrenó las Nike Vaporfly, las primeras zapatillas mágicas, las primeras con placa de fibra de carbono, y todo se precipitó. El propio Kipchoge batió dos veces el récord del mundo de maratón, todas las marcas presentaron modelos parecidos, cambiaron de arriba abajo la lista de los mejores tiempos de la historia, un portento llamado Kelvin Kiptum se quedó a 35 segundos de romper la barrera de las dos horas y...
Y ya está.
Hasta ahora cada temporada aplaudió nuevas plusmarcas, nuevos asombros, nuevas gestas; este 2025 no. El año atlético ha finalizado sin grandes registros. ¿Se ha acabado el efecto de las zapatillas mágicas?
Parón a varios niveles
En categoría masculina, este curso solo se han registrado cuatro de los 30 mejores tiempos de la historia de maratón y en categoría femenina, seis de los mejores 30. Nadie ha bajado de las dos horas y dos minutos y no ha aparecido ningún joven capaz de heredar el trono del recientemente retirado Kipchoge. Ni tan siquiera Sebastian Sawe, vencedor de Londres y Berlín.
«Se ha parado el crecimiento exponencial que generaron las Vaporfly y es lógico. Ya llevamos casi 10 años con zapatillas con carbono, ya hay marcas realmente exigentes, ya no es tan fácil que haya diferencia», analiza Ignacio Barranco, maratoniano y redactor de la revista 'Corredor'.
Kai ForsterlingEFE
«Es algo que se ve a varios niveles. En el maratón de Valencia, por ejemplo, hubo un boom de corredores por debajo de dos horas y 30 minutos que ya se ha estancado», añade Barranco, que en cambio señala la aparición de Sawe como relevante para el futuro, así como el cambio al maratón del ugandés Jacob Kiplimo.
«No hay nadie que esté cerca de las dos horas como estuvo Kiptum, pero es que lo suyo... Yo no sé si volveremos a ver un prodigio así», apunta con otros motivos para la detención del progreso en maratón.
La trágica muerte a principios de 2024 del plusmarquista mundial impidió descubrir de lo que era realmente capaz. Además, en Kenia ha habido cambios.
Poco antes de la revolución de las zapatillas mágicas, la Federación Internacional de Atletismo escogió a un nuevo presidente, Sebastian Coe, y este tomó una decisión trascendental. Cuando llegó al cargo, decidió que el trabajo de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) no era suficiente en países concretos, como Kenia, y que había que recolectar sus propias muestras, utilizar sus propios laboratorios y contar con sus propios inspectores para luchar contra los tramposos.
Y funcionó. En el país africano cada año hay más sanciones, es decir, cada vez el deporte es más limpio y eso también puede haber frenado los récords. ¿Qué pasará en el futuro?
O un héroe o un invento
Para que vuelva la incertidumbre, aquella que hacía que el público se agarrara a la silla cada vez que se corría un maratón, aquella que acercaba a la humanidad a la barrera de las dos horas, se necesitan dos cosas: un nuevo héroe y una innovación. Ambas cosas parecen lejanas.
De momento nadie apunta a ser el nuevo Kiptum y las marcas de zapatillas están ahora rentabilizando todo lo invertido en I+D hace 10 años.
«Tienen que sacar nuevos modelos cada año y es difícil que todo sea muy innovador. Además ahora el reglamento ya está limitado. Últimamente lo que más se ha hecho es jugar con la posición de las placas de fibra de carbono, pero eso no parece que suponga mucho cambio en los tiempos», observa Barranco, que es optimista sobre el año que viene.
«Veremos a alguien por debajo de los 2:02, seguro», comenta. Y sobre lo que vendrá a largo plazo, añade: «Con las zapatillas mágicas sí ha quedado claro que ya no se necesita mucha experiencia para dominar el maratón. Vendrá un atleta fresco, incluso con cierta inconsciencia, y lo reventará».
Las zapatillas mágicas ya son simplemente zapatillas y a ver de dónde sale la magia.
La mirada arriba: con 18 años ya mide 1,92 metros y parece que serán más, tan fino como es, tanto todavía por crecer. La mirada arriba, como aparece en la foto de la meta de los 1.500 metros del pasado Mundial sub-20, donde logró un bronce histórico, pues sólo Fermín Cacho en 1988 se había colgado una medalla en esa categoría. La mirada arriba: los ojos al cielo que le espera, a las carreras con los mejores atletas del planeta en Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos. Apunten su nombre, Àlex Pintado (Terrassa, 2006), el sucesor de la herencia del mediofondo español, porque corre, corre muy rápido y hace algo todavía mejor: piensa.
"Si te digo la verdad, creo que lo he conseguido hasta ahora no sirve de nada. Mi objetivo es entrenar como profesional, competir como profesional, y estas categorías sólo son un entretenimiento en el camino", proclama y no le falta razón. En efecto, hasta ahora sus logros sólo se pueden considerar avisos, pero qué avisos. Si el año pasado la caída a los infiernos de Mo Katir fue una decepción para el atletismo español, el ascenso de Pintado fue un consuelo.
El desencanto con el fútbol
¿Por qué corres?
Desde pequeño me gustaba, de hecho estuve apuntado a atletismo, pero hacíamos de todo, correr, lanzar, saltar y a mí sólo me gustaba correr. Los días que tenía que saltar me aburría. Así que lo dejé y jugaba a fútbol. Era extremo en el Cercle Sabadellès y era rápido, pero cuando llegó el confinamiento me di cuenta de que realmente no me gustaba. Se cancelaron los partidos por el coronavirus y para mí fue un alivio, no fue una decepción. Descubrí que no era lo mío, que jugaba por jugar y mis padres me dijeron que podía dejarlo, pero que tenía que hacer algún deporte. Y por eso volví al atletismo.
En realidad, Pintado estaba llamado a ser corredor, aunque estuviese muchos años persiguiendo un balón. Su padre, Ricard Pintado, fue un fondista que subió al podio en los 5.000 metros de un Campeonato de España, y su madre Toñi Aznar llegó a ser internacional en los 800 metros de un Iberoamericano. En 2020, en cuanto pisó un tartán, los entrenadores alucinaron con su larguísima zancada. Es más, si no ganó una medalla internacional hasta el año pasado fue porque su cuerpo no le dejó.
En su primera temporada como atleta fue subcampeón de España sub-16, pero en la segunda le empezó a doler y a doler y a doler la rodilla. Había crecido mucho, pero algunas articulaciones todavía no se habían enterado y le apareció un bulto que le martirizaba si corría. Le dijeron que era la enfermedad de Osgood-Schlatter y que la única solución era descansar. "Me lo tomé muy bien. Me explicaron que era una lesión por el crecimiento y que con el tiempo iba a pasar. Estuve casi parado un año, pero no fue un trauma", recuerda Pintado que desde que se recuperó ya no ha parado.
Telecomunicaciones y New Balance
Desde las pistas de Santa Coloma de Gramenet, a las órdenes de octogenario DomingoLópez -que ya entrenó a su padre-, fue dando pasos hasta esa carrera en el Mundial sub-20 del año pasado en la que sólo le superaron el etíope Abdisa Fayisa, que también compitió en los Juegos Olímpicos de París 2024, y el australiano Cameron Myers, actual plusmarquista mundial sub-18 de los 1.500 metros. Este 2025 su objetivo es el oro en el Europeo sub-20 como ya conquistaron Mateo Cañellas, Reyes Estévez y David Bustos, aunque le gustaría "asomar la cabeza" con los mayores en algún meeting o en el Campeonato de España.
¿Qué hará con los estudios?
He empezado un doble grado de Ingeniería Informática y Telecomunicaciones en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), pero la idea es centrarme en entrenar bien. Nunca he pensado en dejar de estudiar, pero creo que puedo tomarme en serio el atletismo durante unos años y ver hasta dónde llego.
Pintado ha firmado como profesional con New Balance y con ello tiene unos años asegurados, aunque también más presión. Además, la historia dice que Cacho fue campeón olímpico en Barcelona 1992 sólo cuatro años después de ser medallista en un Mundial sub-20 y no hay nadie que no le nombre ese precedente al joven. "Me lo tomo con calma. Realmente sé que es muy difícil competir en unos Juegos Olímpicos o en un Mundial. Sigo trabajando, sigo igual, aunque me digan cosas. Una medalla sub-20 da motivación, pero ya está", finaliza con una tranquilidad que invita aún más al optimismo. Àlex Pintado, apunten su nombre.
La keniana Ruth Chepngetich firmó este domingo un nuevo récord del mundo femenino en el Maratón de Chicago, en el que se coronó campeona por tercera vez en su carrera con una marca de dos horas, nueve minutos y 55 segundos.
Chepngetich, de 30 años, dominó el Maratón de principio a fin y rebajó el registro de la etíope Tigst Assefa (2h.11.53) logrado en Berlín en 2023.
En categoría masculina, el keniano John Korir triunfó con un tiempo de 2h.02.42.
Fue un día glorioso para el atletismo de Kenia, que firmó un doblete en Chicago, donde el año pasado Kelvin Kiptum estableció el récord del mundo masculino: dos horas y 35 segundos.
Chepngetich dedicó su victoria y su récord a Kiptum al acabar la prueba. Ahora, tanto el récord de maratón en categoría masculina como femenina se establecieron por las calles de Chicago.
La atleta keniana reconocía el pasado viernes a EFE que llegaba con gran confianza a Chicago, al asegurar que "nunca" había tenido "mejor preparación" para esta prueba.
En 2022, cuando firmó su doblete, se quedó a catorce segundos del récord mundial y este domingo dio un paso más con un magistral monólogo por las calles de la Ciudad del Viento.
"Regreso por cuarta vez, así que ya conozco muy bien el recorrido. Antes de la carrera te da un poco de tensión, pero todo se va cuando empiezas a correr", decía Chepngetich a EFE.
Y la atleta keniana comenzó con un estilo elegante y un ritmo asombroso que, en los primeros 20 minutos, bastaría para cerrar la prueba en dos horas y siete minutos.
Corrió pegada a las liebres y a los 30 kilómetros lucía casi dos minutos de ventaja sobre el grupo de sus primeras perseguidoras.
Mantuvo un ritmo impecable, con aparente facilidad y gran concentración, y siguió apretando hasta el final. Encaró la única subida real de este maratón en la calle Roosevelt, a pocos metros de la línea de meta, y llegó al parque Grant en solitario.
Levantó las manos al cielo y por primera vez paró el cronómetro antes de la barrera de las dos horas y diez minutos. Nada más terminar, recibió una bandera de Kenia y siguió corriendo para ir a celebrar su éxito junto a los miles de aficionados presentes en la zona de la meta.
Korir
En categoría masculina, como se esperaba, nadie pudo acercarse a las dos horas y 35 segundos de Kelvin Kiptum, que el año pasado escribió en Chicago una página para la historia del atletismo mundial.
Su memoria fue honrada este fin de semana por la organización y muchos corredores manifestaron su dolor por el trágico fallecimiento del keniano.
Korir dominó la prueba y pisó el acelerador a los 33 kilómetros para tomar una ventaja de cerca de 90 segundos sobre Amos Kipruto. La defendió con autoridad hasta el final y paró el cronómetro en 2h.02.42.
El Maratón se abrió a las 07.21 h. con la salida de la prueba en silla de ruedas, en la que el suizo Marcel Hug encadenó su tercer título consecutivo en Chicago.
En categoría de silla de ruedas femenina también triunfó una deportista suiza, Catherine DeBrunner, quien firmó su segunda victoria consecutiva en la Ciudad del Viento después de llevarse cinco medallas de oro en los Juegos Paralímpicos.
Su marca, de 1h.36.12, es un nuevo récord en Chicago.