Rafael Nadal siempre encarnó el valor de lo simple, de lo directo, la preminencia en la competición de lo analógico sobre lo digital, de aquello que nace del ser humano, de su interior. Esa es la base que he tratado de inculcar siempre a los jugadores que tengo a mi lado. Sin haber sido un gran sacador ni un gran voleador, sin introducir cambios sustanciales en su estrategia a lo largo de los años, fiel a un sistema y a una manera de hacer las co
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Repite el equipo de Carlos Alcaraz aquel dicho popular que asegura que "los resfriados son cinco días de subida y cinco días de bajada", pero lo cierto es que lleva pachucho más de una semana y la cosa no mejora. Desde que salió de Murcia el miércoles 6, el número tres del ranking mundial ya intuía que estaría enfermo en su debut en las ATP Finals, el pasado lunes, pero no esperaba mantener los problemas respiratorios mucho más allá de ese día, hasta este miércoles 13, en su segundo partido.
El virus sigue en su cuerpo y, según aseguraba, lo único que ha hecho es aprender a convivir con él. Ante Casper Ruud sólo maldecía su suerte, las dificultades respiratorias, el mal momento para caer enfermo y por eso perdió en dos sets. Ante Andrey Rublev, en cambio, aceptó el malestar general, entendió que le faltaría el aire, se centró en su tenis y así ganó también en dos sets, por 6-3 y 7-6(8), para mantenerse con vida en el torneo.
"Del resfriado no veo mucha mejora"
"Ante Ruud tuve problemas con la barriga y ante Rublev he estado mejor. Pero del resfriado, es decir, de la nariz y del pecho, no veo mucha mejora. Sabía que no estaría bien así que me he centrado en el juego. Llevo una semana pensando en el virus y sólo quería saltar a la pista y jugar al tenis", reconocía Alcaraz en rueda de prensa después de toda una demostración de madurez. Desaparecieron los problemas en el saque ante Ruud y sacó mejor que nunca -no cedió ni una sola bola de break-. Todos los golpes que en el estreno iban fuera, esta vez caían dentro -sólo cinco errores no forzados-. Y aguantaba los intercambios pese a los más que evidentes problemas para respirar.
MARCO BERTORELLOAFP
"Estaba muy mentalizado en mejorar el saque, que me ha ayudado mucho a mantener la calma, y en no precipitarme en los intercambios. La pista es lenta, hay que trabajar los puntos y yo era consciente que tendría que aguantar rallies de más seis o siete golpes. Luego me costaba recuperar, pero al final lo he conseguido", analizaba el español con otro día de descanso para recuperarse.
Este jueves es posible que no entrene para ganar tiempo antes del duelo decisivo ante Alexander Zverev de este viernes -aún sin horario oficial, aunque presumiblemente será el duelo nocturno de las 20.30 horas-. El martes, en la sesión que canceló a los 10 minutos de empezar, Alcaraz necesitaba probarse, pero ahora ya sabe que puede aguantar todo un partido y la prioridad es ahorrar la máxima energía posible. Al fin y al cabo, enfrente estará el segundo tenista más en forma del circuito por detrás de Jannik Sinner, un jugador con el que mantiene una rivalidad igualadísima -cinco victorias para cada uno-.
"Ojalá el viernes me encuentre mejor. Si el virus se va, mejor. Y si no intentaré centrarme en el tenis como he hecho hoy", valoraba ayer el español. En su contra, su estado, claro está. A su favor, su capacidad para crecerse en los grandes escenarios, como demuestran sus ya 12 victorias ante Top 10 esta temporada. "Cuando juego contra los mejores pienso que yo soy mejor. La parte mental en el tenis es importante, eso me funciona", remarcaba.
Con las víctimas de la DANA en Valencia
Justo después de ganar Alcaraz dedicó la típica firma en la cámara de televisión a las víctimas de la DANA en Valencia y en la sala de prensa se interesó por la situación que se estaba viviendo en Málaga. "No he visto ninguna imagen, ojalá no las haya", comentaba y al ser informado de la situación por los periodistas españoles presentes, se lamentaba: "Rezaremos para que no haya víctimas".
TV
"A Valencia no he podido ir ningún día, no he podido ver cómo está la situación, pero ayudaré en todo lo que pueda ayudar. Pondré todo lo que esté en mi mano para que mejore la situación", afirmaba el tenista que desde la adolescencia entrena y pasa muchas semanas del año en la Ferrero Tennis Academy de Villena, en la Comunidad Valenciana. Criticado por un vídeo de apoyo al tiktoker Ángel Gaitán, Alcaraz prepara alguna iniciativa como la impulsada por Paula Badosa -donará la mitad de lo que gane en la Billie Jean King Cup- para aportar su grano de arena en la reconstrucción de las zonas afectadas.
«En 2023 ya estaba bastante cansado mentalmente. Era 24/7 pensando en tenis. En el Roland Garros de aquel año perdí con Novak Djokovic en semifinales y mis amigos estaban en Ibiza de vacaciones. Les dije: ‘Ostras, mañana voy para allá’. Lo primero que hice fue hablar con Albert [Molina, su agente] para decirle que me quería ir tres o cuatro días. Y al final me voy y todos [su equipo] saben a lo que voy. Ibiza, no te voy a engañar, es fiesta y salir. Voy allí básicamente a reventarme, no sé si está bien decirlo de esa manera, pero sí, a salir. Cuando tengo algo así lo aprovecho al máximo. Y a la vuelta, claro, gané Queen’s y Wimbledon. No digo que ganase por la fiesta, pero me fueron bien esos días y soy de los que si las cosas van bien, hay que repetirlas», relata Carlos Alcaraz en el documental A mi manera que desde este miércoles está disponible en Netflix.
Desde que en 2022 ganó el US Open con apenas 19 años, alrededor de Alcaraz existe una dicotomía: quiere ser el mejor tenista de la historia y al mismo tiempo seguir siendo el joven extrovertido y familiar que es. Es la ambición y las ganas de estar en casa. La leyenda que no quiere ser esclavo.
Después de seguirle por todos los torneos durante una temporada entera, en el documental de tres capítulos se observa perfectamente esa discusión. Y Alcaraz no duda en reivindicar que solucionarla es posible: puede seguir acumulando Grand Slam mientras come los domingos con su familia -de hecho todavía vive en la casa de sus padres de El Palmar- y sale con los amigos de toda la vida. De ahí el título, A mi manera.
Las escenas junto a Nadal
«Mi sueño ahora mismo es ser uno de los mejores de la historia, sí, sentarme en la misma mesa que el Big Three, sí. ¿En mi cabeza está hacer todo lo posible, lidiar con todo y hacer todo lo posible para ser uno de los mejores de la historia? Ahora mismo no lo sé. He vivido poco. Me queda mucho por vivir. Pongo por delante la felicidad al tener muchísimo éxito. Porque la felicidad ya es éxito. Y no es fácil encontrarla», comenta en un discurso maduro.
NETFLIX
Más allá de la lucha con parte de su equipo, especialmente con su entrenador, Juan Carlos Ferrero, por tener más días de fiesta, en realidad Alcaraz plantea la necesidad de que su ascenso al Olimpo no le cueste la salud mental. ¿Cuántos mitos del deporte, de Diego Maradona a Michael Phelps, de Andrés Iniesta a Simone Biles, cayeron en depresión? Como muestra en el documental, para el ahora número tres del mundo la felicidad está en el pollo al horno de su madre -«Voy a vivir con ella hasta los 50», bromea- y en las noches con los chavales.
La pieza audiovisual está centrada en esa dualidad entre la gloria y la normalidad de Alcaraz, aunque también guarda escenas de valor para el aficionado. Especialmente interesante es el seguimiento de sus Juegos Olímpicos de París y de sus rutinas junto a Rafa Nadal. Como cuando Nadal le muestra a Alcaraz, reciente ganador de Roland Garros, los entresijos de la pista central Philippe Chatrier y éste le contesta: "Tú te conoces esto mejor que yo". Como un partida de parchís a vida o muerte que Alcaraz gana y Nadal se niega a aceptar: "Era a una partida única, a 100 partidos hubiera ganado menos que yo". O como cuando Nadal bromea sobre la actividad de Alcaraz en 'Instagram': "Das likes a todas las tías".