Chet Walker, campeón de la NBA con los Philadelphia 76ers y miembro del Salón de la Fama del Baloncesto, ha muerto a los 84 años, informó este sábado la Asociación de Jugadores Retirados de la NBA. Siete veces All-Star, Walker ganó el anillo con los Sixers en 1967.
“En sus 13 temporadas en la NBA, Walker anotó 18.831 puntos y capturó 7.314 rebotes con unos promedios de 18,2 puntos y 7,1 rebotes por partido”, detalló la NBA en su web oficial.
Apodado The Jet, Walker jugó para los Syracuse Nationals, los Sixers y los Chicago Bulls.
Chet Walker, durante una entrevista en el Salón de la Fama en Springfield en 2012.Jessica HillAP
“Walker dejó un impacto profundo en nuestra ciudad y en nuestra liga”, afirmaron los Sixers en la red social X.
Por su parte, los Bulls le recordaron como “una figura legendaria” y “un verdadero icono” de la franquicia de Chicago.
Habrán pasado 22 años de aquel lanzamiento de Pau Gasol sobre la bocina que el aro del WiZink Center escupió para dejar a España con la miel en los labios del oro continental. Más de dos décadas de ese último Eurobasket perdido contra Rusia y 15 años de la final del Mundial a la que la selección de baloncesto ni siquiera alcanzó. Dos de los pocos (pero dolorosos) recuerdos de la generación dorada tienen que ver con Madrid. 2029, con otros nombres, pretende ser tiempo de revancha. Este jueves, la Federación Española (FEB) y la Comunidad presentaron la candidatura para albergar el torneo dentro de cinco años.
El Wizink será favorito para acoger, durante 22 días, tanto una de las cuatro fases iniciales del torneo (el grupo en el que estuviera la selección) como la fase final (a partir de octavos de final) donde se decidirán las medallas. Ayer era el último día para presentar la candidatura. El fallo lo comunicará FIBA Europa, la entidad que preside el madrileño Jorge Garbajosa, en el Board previsto para finales de mayo. De momento no se han hecho públicos los demás países opositores.
De triunfar la candidatura madrileña -las estimaciones hablan de un impacto económico en la región que podría ascender hasta los 270 millones de euros-, sería la cuarta vez en la historia que España es sede de un Europeo de baloncesto (1973, 1997 y 2007).El próximo verano la selección defenderá el oro logrado en Berlín en 2022 tras certificar su clasificación el pasado lunes en Ourense ganando a Eslovaquia.
No es novedad que la entidad que preside Elisa Aguilar (también madrileña, estudió en el Colegio Amorós y se formó en el Canoe) se lance a la organización de grandes torneos. Sin incluir los de categorías inferiores, en los últimos tiempos España ha acogido el Mundial 2014, la Copa del Mundo Femenina 2018, el EuroBasket Femenino del 2021 y el Preolímpico de Valencia del último verano.
Tiene estas cosas Unicaja y presume de ellas. Forma un colectivo sin estrellas. O, al revés, con todos como estrellas. Un día brilla uno y al siguiente otro diferente. Pocos, sin embargo, aguardaban a Alberto Díaz como elemento absolutamente diferencial en toda una semifinal copera. Una tarde para enmarcar la del base (13 puntos, tres triples, siete asistencias...), una exhibición ante nada menos que el eterno Marcelinho Huertas, el mismo que desarboló el jueves a todo el Barça. El pelirrojo y Yankuba Sima (21 puntos y ocho rebotes, otro inesperado) devolvieron a los malagueños a toda una final copera dos años después del cielo de Badalona. [90-83: Narración y estadísticas]
El embrujo de la Copa se alimenta también y, sobre todo, de lo que va más allá de Barcelona y Madrid. De todos los que intentan y, a veces, consiguen destronar a los grandes, pocos proyectos como los de Unicaja y La Laguna Tenerife, espejos en tantas cosas estructurales (la continuidad en sus plantillas, el protaegonismo del producto nacional, disputar la Champions League de la FIBA...), tan distantes sin embargo en la cancha. Un clásico moderno, una rivalidad que en el Gran Canaria Arena tuvo otro precioso episodio. Triunfó Unicaja, como en la final de 2023 (hace un año en cuartos en el Martín Carpena se vengaron los insulares), y estará este domingo en la finalísima en busca de su quinto título en dos años.
Era, se suponía, una batalla de estilos. Del frenesí andaluz contra la pausa canaria, del plan de Ibon contra la sabiduría de Vidorreta, euskera en los banquillos. La cosa iba de quién impondría su ritmo, de cómo reaccionarían las veteranas piernas del Tenerife a la batalla durísima del jueves contra el Barça, en cuándo aparecerían los fantasmas pretéritos para ambos. Fue Unicaja el que amaneció más seguro de sí mismo, más dominador, apoyado en el rápido dominio en la pintura de Sima (nueve puntos en el arranque), en sus múltiples opciones ofensivas y, sobre todo, en lo incómodo que hacía su defensa la vida a los canarios.
Taylor, defendido por Joan Sastre, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo
Pero lleva ocurriendo en la ACB un fenómeno curioso: Gio Shermadini, un pívot de otra época, tan lento y falto de tiro exterior como increíblemente efectivo en ese truco llamado pick and roll (que con Huertas y Fitipaldo es puro arte), resulta imparable. Su irrupción fue estruendosa, 10 puntos seguidos, master class al poste bajo, y una asistencia para el triple de Sastre que encendió la parte aurinegra de las tribunas del Gran Canaria Arena.
Unicaja logró contener el embiste y la igualdad se mantuvo hasta el descanso (38-39). Pero los de Ibon Navarro tenían localizados varios problemas serios por resolver. La defensa del pick and roll (después fue Fran Guerra el que les hizo mucho daño) y el acierto desde el perímetro, otra vez algo negados como contra el Joventut el jueves.
Alberto Díaz, defendiendo a Huertas, en el Gran Canaria ArenaACB Photo
También el Tenerife tenía sus lastres, demasiadas pérdidas y demasiados tiros libres fallados. Mientras unos y otros buscaban soluciones, apareció Huertas con dos triples y siguió un tremendo pim pam pum, pues Alberto Díaz sorprendió con tres de contestación, y Sima seguía a lo suyo, impresionante, como nunca se le vio, elemento ofensivo inesperado que hizo tambalearse a los de Txus Vidorreta, con la máxima en contra (72-60) para encarar el acto definitivo.
Era alerta roja, peor con un triple de Osetkowski (+15). Con el viento a favor y el acierto recobrado, Unicaja es un destructor. Al fin habían podido desatarse, jugar en transición, volar sobre el parque y la meta no estaba tan lejos. Pero evidentemente, aún había mucha faena: Tenerife se vino arriba con un 0-8 (triples de Doornekamp y Fitipaldo) y lo siguió intentando hasta el mismísimo bocinazo final. Un más que honroso semifinalista. Por muchas más batallas entre Unicaja y Tenerife.
El Palau recibió con aplausos a Joan Peñarroya, pero el Barcelona no tuvo piedad del Partizan, que cayó por decimotercera vez consecutiva frente a los azulgrana, sumando su sexta derrota seguida en la presente Euroliga (88-70). Dos meses después de su destitución, nada pudo hacer Peñarroya para detener el juego interior del Barça, liderado por Willy Hernangómez (16 puntos, ocho rebotes), Jan Vesely (14 puntos) y Tornike Shengelia (13).
Un parcial de 17-0 entre el final del segundo cuarto y la reanudación concretó el triunfo de los hombres de Xavi Pascual. Hasta entonces, el Partizan había impuesto su dura defensa, que durante el arranque provocó cuatro pérdidas locales. A parti del 48-35 ya no hubo historia, porque nadie supo acompañar a Duane Washington (20 puntos) en el desarticulado equipo serbio.
Fue la séptima victoria en las nueve últimas jornadas para el Barça, que ni siquiera frenó cuando ya disponía de cómodas ventajas. La fluidez en el juego de ataque se tradujo en la estadística de asistencias (21, con ocho de Nico Laprovittola) y un formidable acierto en lanzamientos de dos puntos (65,9%).
"no sabía qué esperar"
"Estoy agradecido por el recibimiento, no sabía qué esperar. Durante el tiempo que pasé aquí, mejor o peor, hice todo lo que pude", valoró Peñarroya. "Están jugando muy bien, sólidos, y ganando. Xavi ha puesto cosas suyas, pero muchas ya estaban y ha sabido adaptarse", añadió el técnico de Terrassa.
Los ex azulgranas Nick Calathes (seis puntos, cuatro asistencias) y Jabari Parker (dos puntos) mostraron ante su ex afición un nivel muy por debajo de sus posibilidades, mientras Isaac Bonga (ocho puntos, siete rebotes) y el ex madridista Bruno Fernando (nueve puntos, siete rebotes) tampoco pudieron reconducir la nave serbia.