Cuando ya se iba, Luis de la Fuente vio a un periodista quejarse porque no había podido preguntar, e hizo darse la vuelta al responsable de comunicación de UEFA y al de la Federación, ambos con cara de sorpresa. El seleccionador ha estado suelto en la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde en el Allianz Arena, previa a la final de la Nations contra Portugal de este domingo.
Lo primero que hizo fue agradecerle a Cristiano las palabras de elogio que por la mañana había tenido hacia él la estrella portuguesa. “Agradezco sus palabras, cómo no. Pero las palabras de admiración deben ser mías hacia él. Es un ejemplo de todos los valores que son importantes para mí. Trabajo, esfuerzo, perserverancia, constancia…”, le devolvió los cumplidos antes de centrarse, ¡sorpresa!, en Lamine Yamal.
“Lamine transmite una calma, una tranquilidad… Os sorprendería verlo. Lo que para otros serían situaciones de máximo estrés, él lo vive desde la naturalidad. Resuelve los inconvenientes, las exigencias de estas situaciones, con una madurez impropia de su edad”, ha explicado el seleccionador, que no parece que vaya a hacer cambios en el once respecto a los que jugaron contra Francia a excepción de la entrada de Fabián por Merino.
Corroboró las sensaciones del entrenador Mikel Oyarzabal. “A todo el mundo nos sorprende Lamine, tiene una seguridad en sí mismo que es importante. Hasta ahora le ha tocado vivir todo cosas buenas, y creo que en el proceso seguro que le tocará vivir momentos malos. Eso le hará crecer como jugador y como persona. La gente no es consciente lo que supone ser campeón de Europa con 16-17 años”, dijo el delantero de la Real Sociedad.
Volvió también a poner en valor un título como la Liga de Naciones, de la que por cierto su colega en el banquillo de Portugal, Roberto Martínez, ha dicho por la mañana que era la competición más difícil de ganar, más incluso que un Mundial o una Eurocopa. “¿Y como Roberto ha dicho eso ahora sí que le dais importancia no? Lo pensamos muchos profesionales. En esta Final Four estamos cuatro de los cinco mejores equipos de Europa. No hay más que decir”, afirmó.
Capítulo aparte mereció el capitán, Morata, que ha perdido foco en esta concentración. “Sigue siendo el mismo líder, independientemente del número de minutos que juegue. Es un jugador muy querido, muy respetado, muy valorado… Habrá momentos que participe más, que participe menos, pero para nosotros es fundamental”
A finales de enero rebasó la mayoría de edad y, después de 16-18 clases, se ha sacado el carnet de conducir. Pau Cubarsí (Girona, 18 años) es una de las apariciones más impactantes, quizá junto a Lamine Yamal y Asensio, del panorama español en el último año y medio. Criado en un pueblo que tiene 350 metros de longitud entre su entrada y su salida, y menos de 200 habitantes, de nombre Estanyol, en la montaña de Girona, se expresa mejor en catalán que en castellano, pero en cualquiera de los dos se intuye un chaval bien educado y con un punto divertido que, por timidez, no preside la conversación. Tiene una pinta de titular en la eliminatoria contra los Países Bajos que no puede con ella. Y hablar con él, por mucho que sea una de las estrellas del Barça y de la selección, es hablar con un crío. Y tiene su gracia, porque, en el momento de charlar sobre la carpintería que tiene su familia desde 1905, él lo tiene claro. Muy claro.
PREGUNTA.¿Cómo está?
RESPUESTA. Recuperando ya después del domingo, muy bien.
P. ¿Cuántos días le duelen las piernas después de un partido?
R. Me dura el dolor uno o dos días, que es lo que normalmente tenemos entre partido y partido. Como al tercero ya hay que jugar, pues estás a tope para el siguiente.
P. Sí claro, usted que tiene 18 años.
R. ¡Bueno, claro! Cuando sea más mayor, ya veremos.
P. ¿Le reconocen por la calle?
R. Sí, a veces. Por mi ciudad, por Girona, paso más desapercibido. También porque voy con mis amigos, y como vamos todos con el mismo peinado, pues me reconocen menos. Eso me ayuda a pasar desapercibido, que a veces no está mal.
P. ¿Esa moda de llevar todos el pelo como una llama 'les renta', como dicen ustedes?
R. Es el peinado de ahora. ¡He pasado por muchos peinados ya! El rapado al cero y algún otro, como el de tupé. Ahora estamos con este y bueno, hasta que salga otro.
P. Entonces dice que le ayuda seguir de incógnito.
R. Claro, porque como todos llevamos así el pelo hacia adelante...
P. ¿Cuándo, o qué día se dio cuenta de que era famoso?
R. Pues uno de los primeros días que iba por la calle, al poco de debutar, y me pidieron una foto. Lo primero que me salió fue: 'Pero... ¿a mí?'.
P. Tiene pinta de muy tímido.
R. Bueno. Cuando estoy con mis amigos, con mi gente de confianza, soy más divertido. Pero es verdad que cuando no conozco mucho a la gente con la que estoy, me cuesta.
P. Su padre tiene una carpintería, un negocio familiar que arrancó en 1905.
R. Sí sí, empezó mi bisabuelo, luego mi abuelo y ahora mi padre y mi tío. Es el negocio familiar.
P. ¿Usted sabe de carpintería?
R. Conocimiento como tal no, pero algún verano he ayudado a mi padre y de pequeño me pasaba el verano trasteando por allí, molestando más que ayudando, supongo.
P. Lo digo porque si no hubiera sido futbolista, quizá...
R. Hombre, si un día el fútbol no va bien, la carpintería siempre está ahí , eso está claro [se ríe].
Pau Cubarsí, en la Ciudad del Fútbol de Las RozasÁNGEL NAVARRETE
P. ¿Qué se aprende viendo cómo se saca un negocio adelante?
R. Cuando ves a tus padres trabajar tan duro para sacar a la familia adelante, cuando ves el esfuerzo que hacen para que sus hijos estén bien, eso se convierte en una referencia para ti. Mis padres han trabajado muy duro.
P. ¿Eso le hace ser más consciente de lo privilegiado que es?
R. Sí, sé que soy un privilegiado. En el fútbol por supuesto, mira dónde estoy con la edad que tengo, pero también estoy muy agradecido por los valores que me ha transmitido mi familia desde que soy pequeño.
P. ¿Cuáles son esos valores?
R. Que no pierda nunca la humildad, que tenga los pies en el suelo, que sea buena persona y que me junte siempre con la gente que me quiere.
P. Y si no hace eso algún día, ¿qué le pasará?
R. Puede que me lleve una colleja de mi madre, porque mi madre es mi madre, y está muy encima para que no me desvíe del buen camino.
P. ¿Se para a pensar que usted en un año va a ganar más dinero que probablemente toda su familia en mucho tiempo?
R. Sí, pero no me fijo mucho en el dinero. Quiero jugar a lo que me gusta, nada más. No pienso ni en el dinero ni en la fama ni en nada de lo que lleva consigo el fútbol
P. ¿Qué es su familia para usted?
R. Es todo. Cuando estás mal, te apoyas en ellos. Cuando estás bien, lo quieres disfrutar con ellos. Ellos están orgullosos de mí y yo de ellos.
P. Con su hermana Irene, ¿se ha pegado muchas veces?
R. Sí sí. Los típicos rifirrafes de niños. Pero ahora la verdad es que es genial tener alguien como ella cerca. Hemos madurado los dos.
P. ¿Se para con todo el mundo que se lo pide?
R. Sí claro, a mí me pone muy contento cuando un niño me pide una foto o un autógrafo. Porque a mí cuando era pequeño me hubiera gustado que lo hicieran conmigo.
P. ¿Pidió muchos autógrafos cuando era usted pequeño? Más pequeño, quiero decir.
R. No vi a mucha gente famosa nunca, pero si los hubiera visto, se lo hubiera pedido, claro que sí.
Pau Cubarsí.ÁNGEL NAVARRETE
P. ¿Se ha sacado el carnet de conducir hace poco?
R. Sí, sí.
P. ¿Y qué coche se ha comprado o se va a comprar?
R. Le compré un coche a mis padres y yo me quedé con el suyo. El Barça también te da coche, pero yo me he quedado con el de mis padres.
P. Se lo pregunto porque aquí contó Nico Williams que su madre no le dejó comprarse un cochazo. ¿A usted te gustan los coches?
R. Sí, vi lo de Nico cuando la Eurocopa. Tampoco me quiero comprar ahora un coche con muchos caballos, no vendría a cuento. Cuando pasen los años, y mi madre me dé el visto bueno, me compraré uno bueno.
P. ¿Qué capricho se ha dado desde que es profesional?
R. Un reloj que nos hicimos los que ganamos los Juegos de París, poder llevar a mis amigos a ver la final de los Juegos. Eran siete, mis amigos de siempre. El coche de mis padres y poco más. Algunas vacaciones, cenas, comidas, y poco más.
P. ¿Dónde se fue de vacaciones?
R. Alquilamos un piso los colegas en Playa de Aro.
P. Alguien que le conoce bien me dijo ayer: 'es un chico de pueblo' ¿Se equivocaba?
R. Me lo dicen mucho, porque transmito paz y tranquilidad.
P. A veces se usa con un sentido peyorativo lo de ser de pueblo.
R. No me molesta para nada que digan que soy de pueblo. Yo vivo mejor en el pueblo que en la ciudad, no me gusta cuando hay mucha gente. Estoy muy orgulloso de ser de pueblo.
P. Leí que se llevaba a casa los fines de semana a chicos de La Masía que no eran de Barcelona.
R. Algunas veces sí. Con chicos como Dani Ávila o Andrés Cuenca, para que no estuviesen siempre en La Masia.
P. ¿Va a seguir viviendo mucho tiempo en La Masia?
R. Lo que queda de temporada sí, porque como estudio [está cursando Segundo de Bachillerato] de 15.00 a 20.00 horas es un poco absurdo madrugar mucho para entrenar y luego coger el coche a las ocho y pico de la tarde para volver.
P. Habla como todos los chicos de su edad: 'en plan', 'obvio'...
R. Claro, hay que adaptarse a los tiempos. Todo el mundo va casi igual.
P. Dígame la verdad. Desde que se hizo la cicatriz junto a la boca, ¿liga más? En plan chico malo...
R. Bueno, la verdad es que no me queda tan mal, ¿no? Si te digo la verdad no. Ligo igual con la cicatriz que sin ella [risas].
P. Y los Países Bajos, ¿qué?
R. Son un gran equipo, pero nosotros también tenemos un buen equipo. Además, somos una familia y eso tenemos que aprovecharlo.
La manera más cruda de darse cuenta de algo es ver un ejemplo en directo. Todo el mundo sabe que la Federación Española se mueve bajo parámetros puramente clientelares, pero observar a Pedro Rocha, un tipo sin discurso (es difícil identificar su voz, pues no habla nunca), sin proyecto (no se sabe qué quiere hacer en la Federación) y acosado por las sospechas en tanto que mano derecha de Luis Rubiales, observar, decíamos, cómo alguien así es capaz
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El futbolista que paró el corazón de todos los españoles (o casi todos) el 11 de julio de 2010 en Johannesburgo deja el fútbol. Andrés Iniesta, con 40 años, lo explicará el próximo martes en un acto en Barcelona, pero el anuncio de ese evento en sus redes sociales es el preámbulo de un adiós que cierra una etapa en el fútbol español.
Ese gol a Holanda en el minuto 116 de la prórroga dio a España su primer Mundial y puso el nombre de Andrés en el lugar más alto de la historia futbolística de este país. Campeón del mundo y doble campeón de Europa con la selección, ese Mundial es la coronación de una carrera que se inició en un torneo para niños y que culmina ahora tras una temporada en los Emiratos Árabes. Una carrera de 22 años en el fútbol profesional, repartida entre el Barcelona (16 temporadas), el Visel Kobe japonés (cinco) y esta última en Emiratos.
Una carrea donde se pueden encontrar cuatro Champions, nueve Ligas y un montón de copas del Rey, Supercopas, etc... Ningún listado, sin embargo, será capaz de recoger el legado de un futbolista diferente, capaz de ser admirado en los campos más hostiles para el barcelonismo por su exquisito respeto siempre con el rival. Un jugador que pasó por episodios de depresión tras la muerte de su amigo Dani Jarque y que, sin embargo, fue capaz de encontrar la salida precisamente en ese Mundial de Sudáfrica.
Iniesta formó parte de ese centro del campo probablemente irrepetible en el Barça y en la selección junto a Xavi y a Busquets. El manchego, tímido pero con un temperamento que sólo enseñaba en privado, casado y con cuatro hijos, es el penúltimo de toda la gran generación del fútbol español que dice adiós (sólo queda en activo Busquets y, si acaso, Sergio Ramos).
El próximo martes, en Barcelona, será el momento de aplaudir en persona a uno de los mayores iconos del fútbol patrio, acosado ya por las lesiones en este último tramo de su carrera deportiva.