La intención de la Federación Internacional de Tenis (ITF) era que Málaga fuera una fiesta. Por primera vez se juntaban las finales de la Billie Jean King Cup y de la Copa Davis, todo en la misma sede, en 10 días de partidos, The World Cup of Tennis. Pero de momento la idea empieza torcida. La DANA que azota Málaga estos días ya ha obligado a cambiar el calendario y amenaza la propia celebración de las competiciones.
De momento, este miércoles la organización decidió aplazar la primera ronda de la Billie Jean King Cup que tenía que enfrentar a España y Polonia por la tarde. Por la alerta meteorológica, la eliminatoria se trasladó al viernes por la mañana, a partir de las 10.00 horas, aunque no está claro que la agenda no vuelva a moverse.
“Esta decisión se ha tomado en función de las indicaciones de las autoridades pertinentes para garantizar el bienestar y la seguridad de todos los participantes y asistentes. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente que esto pueda causar y agradecemos su comprensión y cooperación”, comentó la organización en su comunicado en el que también confirmó que las entradas de este miércoles serán válidas el viernes.
Un "¡Ooooooh!" de asombro persigue a Carlos Alcaraz en la pista 1 de Wimbledon. Una bola a la que no llegaba acaba en alguna línea del rival, saca como los mejores sacadores y baila frente a la red, donde inventa dejadas y contradejadas. Divierte y se divierte. Es el tenis con el que acaba de ganar Roland Garros, el que le llevó a celebrar aquí hace un año ante Novak Djokovic. A lo largo de la historia, pocos han jugado así.
Pero de repente cambia la banda sonora: sin motivo aparente, un "Oh, oh" estupefacto rodea a Alcaraz en el All England Club. Sus golpes pierden el sentido, empiezan a sucederse los fallos e incluso concede un break con una doble falta. El español se ha marchado del partido. Son los despistes que le perjudican de tanto en cuando, las desconexión que trabaja por esquivar. Pese al paracaídas que supone jugar a cinco sets, el riesgo es alto. Al final, el entusiasmo se impone al pasmo.
Este miércoles, Alcaraz derrotó a su propia distracción y destapó su mejor tenis para vencer al australiano Aleksandar Vukic por 7-6 (5), 6-2 y 6-2 en una hora y 48 minutos de juego y clasificarse para tercera ronda de Wimbledon, donde se enfrentará el viernes al estadounidense Francis Tiafoe, coetáneo y colega. Hace dos años, de hecho, ambos protagonizaron una semifinal eléctrica del US Open.
"Jugamos un muy buen partido en Nueva York, será un partido difícil porque Francis tiene un juego muy bueno para hierba. Saca muy bien, volea, se desplaza. Será un verdadero desafío, voy a por él", comentaba Alcaraz al acabar un encuentro de segunda ronda que consideraba muy importante en su progresión: "En el tie-break del primer set he podido crecer y encontrar mi juego".
Su mejor-peor partido
Fue el mejor partido de Alcaraz en lo que va de cortísima gira de hierba y, al mismo tiempo, sus peores minutos. En el segundo y tercer set, fue un vendaval ante el que Vukic salió volando. El australiano, de saque y derecha potente, desprovisto de otros recursos -evitaba a toda costa pegar de revés-, había afinado al máximo sus golpeos hasta entonces, pero Alcaraz respondió a su fuerza con fuerza y, además, desplegó su magia. El resultado dejó datos avasalladores: en el segundo set, por ejemplo, el español sólo cedió un punto con su saque.
El duelo, en realidad, se había resuelto en el tie-break del primer set. Alcaraz saltó a la pista 1 de Wimbledon muy centrado, dispuesto a convertir la ronda en un trámite, pero con todo a favor, 5-1 y saque para cerrar el set, cambió de actitud. No fueron nervios, temblores, ni mucho menos dolores, fue un descuido del que le costó regresar. Sólo cuando Vukic servía para llevarse el periodo (5-6) y se le complicaba el partido, incluso el Grand Slam, el español despertó. Desapareció ese "Oh oh" estupefacto, volvió el "¡Ooooooh!" de asombro y Alcaraz se llevó así una victoria esencial en su camino.
Alexander Zverev se sienta en la silla de la sala de prensa del Open de Australia, se inclina hacia delante y se prepara para la batalla. El tenis le sonríe porque es el tercer mejor jugador del planeta, el único que el año pasado jugó una final de Grand Slam sin llamarse Carlos Alcaraz o Jannik Sinner, pero vive los torneos en tensión. En parte, por sus problemas extradeportivos, como las denuncias de dos exparejas por malos tratos. En parte, por ese malditismo de quien ha estado muy cerca de ganar su primer ‘grande’ —ha jugado tres finales— y a sus 28 años todavía no lo ha conseguido.
«Me gustaría tener que hablar menos con la prensa, viviría más relajado», suelta a los periodistas en Melbourne y se queda tan ancho. Otra vez ante los medios. Otra vez en semifinales de un Grand Slam, la decimoctava de su carrera. Otra vez frente a Alcaraz (este viernes, 04.30 horas, HBO Max y Eurosport). Otra vez ante todos sus demonios.
Porque Zverev tiene tenis y físico para ser el tercero en discordia, quien discuta la gloria al Big Two, pero siempre le falta algo, ese no sé qué para derrotarlos. En los últimos años ha probado diferentes estrategias, todas sin éxito. Ahora, para su duelo con Alcaraz, cuenta con una nueva ayuda con nombres y, sobre todo, con un apellido: Nadal.
10 días en Mallorca
«Después de lo que pasó en Wimbledon [cayó en primera ronda y se confesó deprimido], el tío Toni me llamó. Estoy muy agradecido por eso. Estuvimos hablando durante una hora y media y decidí ir a la academia de Rafa Nadal en Mallorca para verle. En julio pasé allí diez días y los dos, Toni y Rafa, dedicaron mucho tiempo a hablar conmigo. A veces, después de la cena, nos quedábamos hasta pasada la medianoche. Rafa me explicó muy claramente cómo es jugar contra mí y Toni me dio mucha confianza. Les estoy muy agradecido», contaba Zverev.
Posteriormente intentó que Toni Nadal le acompañara en el circuito, pero este declinó la propuesta. «Me lo preguntó, pero le dije que llevo muchos años sin ser entrenador y que ya tengo otro trabajo», explicó el español en la televisión RTL, aunque su ayuda fue igualmente muy valiosa para el alemán.
DAVID GRAYAFP
Desde su paso por Mallorca, el tercero del ranking ATP ha ido cambiando poco a poco su estilo de juego. En el pasado US Open no le sirvió de mucho —perdió en tercera ronda—, pero en este Open de Australia se le ve con capacidad para inquietar a Alcaraz y Sinner gracias a esa evolución. Siempre fue un jugador de saque potente y derecha contundente, pero solía conceder la iniciativa a sus rivales. Podía acabar los intercambios, pero no siempre se atrevía. «Es pasivo», analizaba Toni Nadal. Y eso es lo que está modificando.
Ahora Zverev arriesga más, especialmente al resto, y no le va mal. En cuatro de sus cinco partidos en este Open de Australia ha perdido un set, pero en ningún momento se ha visto al borde de la derrota. Además, está sano, algo poco habitual en los últimos tiempos. «Para mí, el mayor cambio este año es que no tengo lesiones. Es evidente que estoy trabajando en mi juego, que intento ser agresivo, pero lo que realmente me da confianza es que me encuentro bien», analizaba el lunes el alemán tras vencer a Learner Tien en cuartos de final.
La respuesta de Alcaraz
Para alcanzar su primera final en el Open de Australia, Alcaraz deberá afinar todos sus golpes y prepararse para lo desconocido. Hace justo un año, Zverev le eliminó en cuartos de final en la Rod Laver Arena, pero ahora ni uno ni otro son los mismos. Sirve de poco el historial previo, que recuerda que ambos se han impuesto en seis ocasiones.
«Sé en lo que está trabajando Sascha. Quiere salir de su zona de confort, ser más agresivo, no regalar bolas fáciles. He visto sus entrenamientos, he visto sus partidos. Tengo claro cómo enfocar el partido», advertía el número uno, confiado.
Este miércoles, en uno de sus dos días libres antes de las semifinales, Alcaraz aprovechó para descansar y para irse a «algún sitio tranquilo» de Melbourne a pasear con su equipo. Antes del Grand Slam, durante estas Navidades en Murcia, el tenista se había enganchado a la serie Stranger Things, pero ya en Australia dedica la mayor parte del tiempo a jugar a las cartas con sus ayudantes y, de vez en cuando, cuando el horario lo permite, a jugar online con sus amigos en Murcia. Toda relajación es poca ante el reto que tiene por delante. Enfrente, Zverev, con los consejos de Nadal y un nuevo tenis.