El Liverpool confirmó este viernes el fichaje de Florian Wirtz, por el que ha pagado 135 millones de euros al Bayer Leverkusen, una cifra que podría aumentar hasta 150 millones, en función de diversos bonus y complementos. El mediapunta, de 22 años, ha firmado un contrato con los reds hasta 2030 para convertise en el traspaso más alto de la historia de la Premier League.
El internacional alemán protagoniza la segunda operación del equipo de Arne Slot en este mercado veraniego, después de la llegada de Jeremie Frimpong, también del Leverkusen, por 35 millones de euros. Clave en la conquista de la Bundesliga y la Copa de Alemania 2024, cuando fue elegido mejor jugador del campeonato, Wirtz ha disputado 197 partidos con el Bayer, anotando 57 goles.
El Chelsea había establecido los anteriores registros de la liga inglesa en 2023. Aquel verano pagó 106,7 millones de libras al Benfica por Enzo Fernández y 115 millones al Brighton por Moisés Caicedo.
Récords de precocidad
Slot llegó el pasado verano y firmó solo un jugador de campo: Federico Chiesa. El delantero italiano apenas jugó y su equipo conquistó la Premier con 10 puntos de ventaja sobre el Arsenal. Slot y Virgil van Dijk, entre otros, hablaron sobre los grandes planes para esta ventana de fichajes.
Las bajas de Wirtz y Frimpong dejan al Bayer y a su nuevo técnico, Erik ten Hag, con una tarea aún más grande en su reconstrucción tras la salida de Xabi Alonso al Real Madrid.
Wirtz se convirtió en el futbolista más joven en la historia de Leverkusen cuando debutó contra el Werder Bremen el día de su 17º cumpleaños, en mayo de 2020. Un mes después fue el más joven en anotar en la historia de la Bundesliga, aunque aquel récord ha sido superado desde entonces.
Grave lesión en 2022
Su versátil juego ofensivo fue un ingrediente vital en la transformación del Leverkusen por parte de Alonso. Además demostró que puede lidiar con la adversidad cuando una rotura del ligamento cruzado en su rodilla lo dejó fuera casi todo 2022, incluidos los primeros partidos de Alonso en el banquillo.
Wirtz, con 31 internacionalidades, también se ha convertido en un jugador vital para Alemania. A las órdenes de Julian Nagelsmann disputó los cinco partidos de la Nationalmannschaft en la Eurocopa 2024.
El próximo fichaje que confirmará el Liverpool será Milos Kerkez, un lateral zurdo procedente del Bournemouth. Para financiar estas incorporaciones, el club de Anfield se deshizo del tercer mayor salario de su plantilla, el de Trent Alexander-Arnold, además de recibir 10 millones por el inglés, además de la futura venta de Jarrell Quansah, que se irá al Leverkusen por algo más de 40 millones.
Los 15 fichajes más caros
En millones de euros
1. Neymar (BRA): 220. Barça-PSG (2017)
2. K. Mbappé (FRA): 180. Mónaco-PSG (2018)
3. F. Wirtz (ALE): 135-150. Leverkusen-Liverpool (2025)
4. P. Coutinho (BRA): 135. Liverpool-Barça (2018)
5. O. Dembélé (FRA): 135. Dortmund-Barça (2017)
6. J. Félix (POR): 127,2. Benfica-Atlético (2019)
7. E. Fernandez (ARG): 121. Benfica-Chelsea (2023)
8. E. Hazard (BEL): 120,8. Chelsea-Real Madrid (2019)
9. A. Griezmann (FRA): 120. Barcelona-Atlético (2019)
10. J. Grealish (ING): 117,5. Aston Villa-M.City (2021)
11. C. Ronaldo (POR): 117. R.Madrid-Juventus (2018)
12. D. Rice (ING): 116,6. West Ham-Arsenal (2023)
13. M. Caicedo (ECU): 116. Brighton-Chelsea (2023)
14. J. Bellingham (ING): 113. Dortmund-R.Madrid (2023)
Los padres de Sergio Rodríguez se conocieron en una cancha de baloncesto. Eso podría explicar muchas cosas. "Cuando nací, los primeros regalos eran juguetes de baloncesto". En concreto, una canasta de los Celtics con la que jugaba compulsivamente en su habitación. Eso, también. O quizá el secreto del chachismo, esa marca ya para la eternidad de un jugador irrepetible, sea una frase de Pablo Laso: "Lo más importante, él ve esto como un juego".
Pepu Hernández, el entrenador que le hizo debutar con 17 años -en el quinto partido de unas finales ACB, en el Palau-, solía usar un juego de palabras con su pupilo, que también lo sería dos años después en el oro mundial de Saitama con la selección. Las letras que conforman el nombre de Sergio son las mismas que riesgo. Riesgo, imaginación, naturalidad, osadía, talento, profesionalidad y sobre todo, de nuevo, mucho amor por algo que él siempre vio como eso, un juego. El asombroso viaje del Chacho durante dos décadas es todo eso. De Tenerife a Getxo con 14 años, del Siglo XXI a Madrid, del Estudiantes a Portland, de Nueva York (paso por Sacramento) de nuevo a Madrid, del Real Madrid a Filadelfia, de la NBA a Moscú, del CSKA a Milán y del Armani de nuevo al Real Madrid, para cerrar una carrera repleta de éxitos, tres Euroligas, un Mundial, dos Eurobasket, Ligas y Copas en España, Rusia e Italia... y todo un MVP de la Euroliga en la temporada 2013-2014.
Pero Sergio Rodríguez es mucho más que su palmarés, es casi una filosofía. Un jugador que trasciende. Es el Chacho, el apodo que le pusieron en su primera preselección con España, en 2002, porque no paraba de decir, como buen canario, aquello de "muchacho". Jugaba entonces en La Salle con su primer maestro, Pepe Luque, y fue justo antes de marcharse a Bilbao, a esa experiencia llamada Siglo XXI, donde chavales cadetes y juniors convivían y se formaban baloncestísticamente. Fue por entonces cuando dio el estirón físico, aunque todavía le llamaban "polilla" porque no paraba de moverse.
Sergio considera aquellos años lejos de casa, previos al Estudiantes, clave en todo lo que iba a suceder después. El primer año en Madrid, donde se le atragantaron los estudios en el Ramiro, combinó el equipo EBA con el júnior y llevaba un mes de vacaciones cuando Pepu le llamó para la final contra el Barça. La noche antes había estado viendo la NBA y tuvo que despertarle una vecina. Aquella canasta en penetración en el Palau es el comienzo de un época. "Esos 20 segundos del final de liga con Estudiantes me marcaron. Nunca había ido convocado con el primer equipo. Venía de vacaciones, no me sabía las jugadas, estaba preocupado... Esa tensión desde el minuto uno de profesional me ha ayudado", confesaba en una entrevista con este periódico años después.
Ese verano también ganó el Europeo júnior, en Zaragoza, a las órdenes de Txus Vidorreta y con el 10 a la espalda (el eterno 13 lo llevó Antelo). "Un chico con mucho gancho", tituló su primer artículo en EL MUNDO un periodista que era a la vez admirador (como todos) de aquel insólito mago.
"El sueño de toda mi vida". La NBA fue la siguiente estación, a la que llegó con 20 años -dos años antes estuvo por primera vez en EEUU, en el Nike Hoop Summit de San Antonio-, campeón del mundo (esa semifinal contra Argentina...), número 27 del draft (por los Suns que tenían a Steve Nash y deciden traspasarle a Portland) y sin saber inglés. Y con el golpe de realidad de tantos, mucho banquillo y "pocas explicaciones" de Nate McMillan. Pero sin perder la esencia. "Podría estar triste si estuviese aquí perdiendo el tiempo, pero al contrario. Estoy mejorando técnica y físicamente y aprendiendo un idioma. Todo va muy bien para mí", confesaba en una entrevista a ABC en diciembre de 2006.
Sergio Rodríguez posa para EL MUNDO en Nueva York, en su etapa en los Knicks.EL MUNDO
Estuvo tres temporadas y media en Portland (coincidió con Rudy Fernández, con quien el destino le tenía preparada una despedida a la vez), unos meses en Sacramento (con Nocioni) y otro curso en los Knicks, vida en la Gran Manzana. El sueño se cumplió, con toda su realidad y toda su crudeza también. Se codeó con aquellos que admiraba (Iverson, Garnett...), danzó en ese mundo idealizado desde la infancia e incluso coleccionó momentos deportivos inolvidables. Pero se amontonaron las ganas de más. Tan valiente para partir como para regresar, sin pronunciar jamás una frase de arrepentimiento, y un fichaje por el Real Madrid de Messina.
Nada sencillo aquel ambiente, donde, él mismo lo reconoce, todo se magnificaba en negativo. Con Messina huido y Lele Molin a los mandos, los blancos se colaron muchos años después en una Final Four, la que iba a ser primera de muchas para el Chacho (aunque aquello fue un revés en el Sant Jordi, acabaría jugando seis finales y ganando tres Euroligas). Sin saberlo, aquel verano de tiroteos, de la llegada con pocas bienvenidas de Pablo Laso, era el comienzo de una era.
Rudy, Chacho y Llull, tras ganar la Euroliga de 2015.EL MUNDO
Con el estallido personal del Chacho en los playoffs de 2012, especialmente en las semifinales contra el Baskonia, cuando a su virtuosismo e imaginación se unió el acierto desde el triple. Esa primera etapa de lasismo fue su cénit, el MVP de la Euroliga, el título en 2015 en el Palacio... Hasta que la NBA volvió a cruzarse en su camino. Y los sueños de infancia, sueños son. Aunque el Chacho y Ana ya fueran padres de Carmela y aunque Claudio, su bulldog, no pudiera viajar con la familia a Filadelfia, donde eligió un apartamento en el centro de la ciudad.
Los Sixers se encontraron a un base diferente, maduro, inteligente, ambicioso. El Chacho asistió al debut de Joel Embiid, que le saludaba con una peineta en la visita de este periódico en febrero de 2017. Fue a menos en la rotación de Brett Brown y las ofertas para seguir un año más, demasiado inestables, no le convencieron.
Sergio Rodríguez, tras proclamarse campeón de la Euroliga en 2019 con el CSKA.Juan Carlos HidalgoEFE
Y cuando tocó volver a Europa, el Madrid ya había armado su equipo y el CSKA le puso sobre la mesa una oferta de esas que no se pueden rechazar. De USA a Rusia, la familia Rodríguez, una aventura vital que iba a coronar con su segunda Euroliga, en Vitoria 2019 (primer español en ganarla) con un club extranjero. De ahí a Milán, siempre cotizadísimo, el reencuentro con Messina, donde de él se enamoró cada aficionado del Armani e incluso el propio dueño Giorgio, que llegó a decir: "Me gusta todo de él. Amo a sus niñas. Su actitud dentro y fuera de la cancha es ejemplar. Y luego su sonrisa y su mirada profunda dicen mucho de él, son el espejo de su alma". Y un par de temporadas para cerrar el círculo en el Real Madrid, hasta otra Euroliga, la de Kaunas, protagonista principal el Chacho en la Final Four y en la feroz serie de cuartos contra el Partizán en la que se echó al equipo a la espalda, otro destello maravilloso.
Y, durante todo este tiempo, siempre su querida selección, de la que se retiró tras los Juegos de Tokio y se ausentó, por descanso, en el Mundial de 2019 que fue oro en Pekín. Más de 150 partidos y siete medallas con España, de Saitama a Saitama.
"Siempre soñé con retirarme estando bien físicamente y ganando mi último partido. Y ahora la vida me ha ofrecido este regalo", dice en su carta de despedida quien no ha querido homenajes jugando. Pues para él, el baloncesto siempre fue diversión, no nostalgia. El secreto lo guardó y las canastas ya echan de menos el chachismo, al eterno 13.
La jugadora del Miralvalle Plasencia de baloncesto Ángela Jiménez, de 21 años, se encuentra en estado crítico y va a ser operada de urgencia tras sufrir un golpe en la cabeza como consecuencia del choque con otra jugadora durante el partido que se disputaba en la tarde del sábado entre su equipo y al Grupo Femenino Alcorcón, de la jornada 5ª de la Liga Femenina 2, que ha quedado suspendido.
De origen dominicano, la ala-pívot de 1.83 cumple su segunda temporada en el conjunto placentino y sufrió el golpe en el segundo cuarto, aunque en principio no parecía revestir demasiada gravedad. De hecho, continuó jugando el partido, aunque minutos después comenzó a sentirse mal, se tumbó en el suelo y su estado fue empeorando conforme pasaban los minutos. Tras recibir asistencia médica en la pista, fue trasladada de urgencia de Plasencia a Cáceres para ser operada de un traumatismo craneoencefálico grave mientras en el pabellón polideportivo los árbitros decretaron la suspensión del partido entre la desazón de sus compañeras, cuerpo técnico y el público que se encontraba en las gradas. Según el parte del 112, su estado es crítico.
La jugadora dominicana Ángela Jiménez es internacional con su país y cuenta con experiencia en Liga Challenge y en Liga Femenina 2. Ángela María Jiménez Vizcaíno (Santo Domingo. República Dominicana, 3 de enero de 2003) se formó en el club 'Juan Carlos Ramos' de la capital de su país.
Tras pasar por todas las selecciones inferiores de la República Dominicana, con 17 ya había debutado con la selección absoluta y en la liga profesional. Con 18 años llegó a España para jugar con La Salle Melilla, con quienes jugó una temporada y media en LF2 y Liga Challenge. Hace dos temporadas fichó por Bosonit Unibasket Logroño y de ahí se incorporó al Miralvalle Plasencia, siendo una de sus jugadoras más destacadas.