La selección española de balonmano está buscando la mejor forma de resetearse. La medalla de bronce conquistada en los Juegos Olímpicos de París fue un oasis perfecto en medio de dos citas internacionales que no se saldaron con toda la brillantez que habrían deseado los Hispanos.
El Europeo de 2024 fue un tremenda decepción, a raíz de una eliminación muy temprana tras una primera fase en la que el equipo cayó frente a Croacia por 29-39 y no pudo pasar del empate (33-33) frente a una selección de Austria que será también una de sus piedras en el camino de esta cita continental de 2026.
El año pasado, en el Mundial, el golpe fue también muy duro. Pese a pasar como segunda de grupo tras derrotar a Chile por 31-22, atropellar a Japón por 39-20 y empatar in extremis con una potencia como Suecia (29-29), firmó una errática segunda fase con derrotas frente a Noruega (25-24), Portugal (29-35) y Brasil (25-26) que la apearon finalmente de la lucha por las medallas.
El seleccionador, Jordi Ribera, es muy consciente de que tiene que ir implementando relevos. En la pista, se estrenarán en un Europeo el joven Marcos Fis, que ha convencido plenamente al seleccionador pese a que llegó a la mayoría de edad en abril del año pasado, Natan Suárez y Antonio Serradilla.
La presencia del sevillano resulta especialmente emotiva teniendo en cuenta su historia. Pese a perder el ojo derecho por un tumor y haber estado ausente de las convocatorias de los Hispanos desde 2021, un 2025 de ensueño le ha permitido regresar por la puerta grande.
Tres estrenos a los que se les sumará bajo los palos una cara relativamente nueva: la de Nacho Biosca. El barcelonés, formado en la prolífica cantera barcelonista y actual guardameta del Nantes, tuvo que hacer las maletas hace ya tiempo para labrarse un futuro lejos de España que ha acabado por llevarlo de vuelta a la selección casi ocho años después de su debut y unos siete desde su última internacionalidad.
Junto con Sergey Hernández, quien, curiosamente, abandonará el Magdeburgo el verano que viene precisamente para defender la portería barcelonista, Biosca tendrá la ardua misión de tomar con éxito el relevo de la pareja que ha sido más habitual bajo los palos a lo largo de la última década: Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales.
El primero pudo regresar a las pistas en noviembre del año pasado en las filas del Kiel, tras superar una grave lesión de rodilla, pero se ha quedado fuera de la lista de Ribera, mientras que el segundo, por su parte, se ha visto finalmente apeado por un Biosca que fue precisamente el encargado de relevarlo en octubre para un par de amistosos ante Suecia a causa de unos problemas en la espalda. Los dos encargados de defender la portería de los Hispanos en este europeo cuentan con 30 años pero todo invita a pensar que será un Sergey que ha tenido más presencia en el equipo a lo largo de los últimos tiempos, aunque puede considerarse que era inicialmente como tercero en discordia, quien posiblemente deberá asumir más galones.
El camino de España en esta primera fase del Europeo no será precisamente amable. Además de medirse a Austrial, tal y como ya lo hemos comentado, conjunto que cuenta desde el pasado verano como seleccionador con un gran nombre del balonmano español como el de Iker Romero, los Hispanos tendrán que verse también las caras con una siempre complicada Serbia, una rival a la que se mide este jueves en el estreno, a la que el combinado español ha sido capaz de batir en cuatro de sus seis últimas citas, habitualmente con marcadores bastante ajustados y que tiene como máximo responsable desde el año 2023 a otro compatriota, Raúl González, quien se estrenó como entrenador como segundo de Talant Dujshebaev en el Ciudad Real en 2005 y dirigió al PSG entre 2018 y 2025.
Alemania, gran rival
Pero, sobre todo, la gran piedra de toque será una Alemania que les impidió a los Hispanos pelear por el oro en los juegos de París tras derrotarlos por un ajustadísimo 24-25 en un choque en el que brilló por encima de tod el guardameta germano Andreas Wolff.
Superar este primer camino lleno de escollos, no obstante, no significará forzosamente tener un periplo más amable en una hipotética segunda fase. En ella, España podría medirse a rivales tan potentes como Dinamarca, Francia, Noruega o una selección de Portugal capaz de remontar una ventaja de los Hispanos de seis goles para imponerse finalmente por 31-34 el pasado domingo en la final del torneo internacional celebrado en los últimos días en Pamplona.




