El espectáculo de Bad Bunny en la Super Bowl polariza Estados Unidos

El espectáculo de Bad Bunny en la Super Bowl polariza Estados Unidos

Este domingo, los New England Patriots y los Seattle Seahawks se disputarán la LX Super Bowl, la final de la NFL, la mayor liga de fútbol americano. Y a falta de una rivalidad histórica entre los equipos, de récords asombrosos que romper o de figuras greater-than-life que acaparen los focos, el protagonismo se ha desviado estos días. Hacia la ‘electrical substation theory‘, la última teoría medio conspiranoica sobre cómo los campos electromagnéticos de una estación eléctrica cercana al estadio de los San Francisco 49ers, donde se juega el partido, están lesionando a los jugadores. Al enfado de los aficionados porque el Salón de la Fama no ha incluido el legendario entrenador Bill Belichick. Y sobre todo, por la esperadísima y polémica actuación de Bad Bunny en el descanso.

La elección del artista portorriqueño el pasado septiembre enfureció inmediatamente a medio país, especialmente al presidente Donald Trump (que este año no asistirá al encuentro) y sus seguidores, indignados por el hecho de que el artista vaya a cantar en español y por sus posicionamientos políticos. “Tienen cuatro meses para aprender el idioma”, dijo el cantante en octubre durante una aparición en el Saturday Night Life, desatando una ola de furia. La situación sólo ha empeorado desde que el pasado domingo, en la entrega de los Grammy en la que se llevó el premio al álbum del año, arrancara arremetiendo contra el ICE, la agencia migratoria que acapara las protestas por todo el país, y concluyera dando el discurso de agradecimiento en su idioma natal.

Turning Point USA, la organización del difunto activista conservador Charlie Kirk, asesinado en un acto en septiembre, ha promovido un ‘All-American Halftime Show,’ un espectáculo rival “puramente americano” para robar la audiencia durante el descanso, con el apoyo de Senadores (Tommy Tuberville, de Alabama, y premiado ex entrenador universitario de fútbol ha bautizado al partido como la ‘Woke Ball’), congresistas y políticos republicanos en general. Con actuaciones de Kid Rock, Brantley Gilbert, Lee Brice o Gabby Barrett. “Afrontamos este programa como David y Goliat”, dijo Kid Rock el lunes. “Competir con la maquinaria del fútbol profesional y una superestrella mundial del pop es casi imposible… ¿o no?”. “No sé quién es esa persona”, ha dicho Trump de Bad Bunny. “No sé por qué lo hacen. Es una locura. Y luego le echan la culpa a un promotor que contrataron para que se hiciera cargo del entretenimiento. Me parece absolutamente ridículo”.

Un show “excesivamente político y sexual”

Una petición online en Change.org ha recogido 100.000 firmas pidiendo un boicot. La organización Un Millón de Madres ha hecho un llamado a los cristianos para que boicoteen la actuación del rapero, denunciando que será un show “excesivamente político y sexual” centrado en “iconos queer”.

El ataque desde los medios conservadores, las redes sociales y los influencers MAGA es brutal. “Bad Bunny no es un artista estadounidense”, dice una y otra vez la activista Tomi Lahren sobre el portorriqueño. La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, ha flirteado con la idea que ICE esté presente en el espectáculo del descanso. Su pareja y asesor principal del Departamento dijo en el mismo podcast: “Es vergonzoso que hayan decidido elegir a alguien que parece odiar tanto a Estados Unidos para representarlos”. Hay mucho más.

“No se preocupan porque haya un travesti que no habla inglés cantando; si hubiera ganado las elecciones Kamala Harris estaría en su gabinete”, dijo un invitado de la Cadena Fox que se ha viralizado. “Todos sabemos que el espectáculo del descaso es para las mujeres, los hombres es cuando vamos al baño”, respondió riéndose el presentador estrella Jesse Watters.

Bad Bunny, en los Grammy.Chris PizzelloChris Pizzello/Invision/AP

Pero la NFL y sus propietarios, blancos y conservadores en casi su totalidad, están buscando desesperadamente aumentar la audiencia internacional. Esta temporada se han jugado partidos oficiales en São Paulo, Dublín, Londres, Berlín y Madrid. La liga añadirá Australia en 2026. Y el comisionado, Roger Goodell, ha avanzado que quiere que cada equipo juegue al menos un partido en el extranjero cada año. “Miren, Bad Bunny es, y creo que eso quedó demostrado este domingo, uno de los mejores artistas del mundo, y esa es una de las razones por las que lo elegimos. La otra razón es que comprendió la plataforma en la que estaba, y esta plataforma se usa para unir a la gente con su creatividad y su talento, y para aprovechar este momento para lograrlo, y creo que otros artistas lo han hecho. Creo que Bad Bunny lo entiende y creo que tendrá una gran actuación”, aseguró esta semana el comisionado

Un sondeo con jugadores de la liga publicado esta semana por The Athletic muestra que al 41% de ellos no les gustaba la elección de Bad Bunny. Algunos eran muy explícitos, pero una parte importante se amparaba en no conocer de nada al artista o en preferir otros estilos musicales. “Ni siquiera sé quién es Bad Bunny. Creo que siempre debería ser un artista estadounidense. Creo que se están esforzando demasiado con esto de la internacionalidad”, dice uno de los encuestados a pesar de que el músico es ciudadano estadounidense. “No me gusta. Prefeiría a alguien que estuviera vinculando a la cultura del fútbol”, dice otro jugador.

“Obviamente he escuchado su música, pero no hablo español, así que no me gusta mucho. Pero sí creo que es genial tenerlo, porque Estados Unidos se basa en la diversidad. Estados Unidos se construyó sobre la inmigración. Así que creo que tenerlo simplemente promueve ese sueño americano. Me gusta. Me gusta la elección”, replica otro anónimo. DeMarcus Lawrence, de los Seahawks, apuntó ayer en las entrevistas previas al partido a la importancia para la gente de habla hispana. “Tenemos tantas culturas y orígenes étnicos en Estados Unidos que creo que es hora de empezar a aceptarlos todos… eso es lo que realmente hace grande a Estados Unidos”.

Bad Banny, durante una reciente actuación.Alejandro GranadilloAP

En realidad, la del domingo no será la primera aparición del músico. En 2020, el espectáculo de la Super Bowl contó con dos estrellas consagradas, Jennifer López y Shakira, pero Bad Bunny también apareció. Ahora, la NFL ha puesto el foco en el público latino, más de 70 millones de potenciales consumidores y espectadores, y está dispuesto a la polémica con tal de hacer un guiño. Tampoco será la única controversia.

El espectáculo está acostumbrado a las discusiones, la polémica (como el famoso pezón de Janet Jackson) pero sobre todo a las sorpresas. Trump también ha expresado su enfado con la actuación de Green Day en la previa del partido, después de que la banda haya cambiado en algunas actuaciones la letra de su éxito ‘American Idiot‘, para que ahora diga “No formo parte de la agenda MAGA”. Por su parte, Charlie Puth cantará el himno nacional y la compositora Brandi Carlile entonará America the Beautiful, una de las canciones patrióticas por antonomasia.

kpd