De la guardería al jaque mate: la IA acelera la precocidad de los grandes talentos del tablero

De la guardería al jaque mate: la IA acelera la precocidad de los grandes talentos del tablero

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Un acto tan sencillo como intentar que tu hijo pase menos tiempo con las pantallas puede tener unas consecuencias inimaginables. A Faustino Oro lo querían alejar del balón, porque jugar bajo techo en pandemia era peligroso para el mobiliario. Lo apuntaron a Chess.com y el resto es historia: el pibe aspira a convertirse en el gran maestro más joven de la historia. El indio Sarwagya Singh Kushwaha, con solo tres años, recibió una terapia parecida, en su caso para evitar una adicción demasiado extendida. El ajedrez no lo cura todo, pero ayuda en multitud de campos y siempre ha sido una cantera inagotable de niños prodigio.

En los últimos años, con el desarrollo de internet y de la inteligencia artificial, las estrellas son cada vez más enanas. En el Campeonato del Mundo de Ajedrez Rápido y Relámpago que acaba de celebrarse en Doha, Fausti, que ahora tiene 12 años, tuvo una actuación sensacional, luchando de tú a tú contra los grandes maestros de élite y callando bocas a sus detractores. El turco Yagiz Kaan Erdogmus, de 14, es otro portento al que no cuesta imaginar jugando una final contra el argentino en la próxima década.

Lo más asombroso del fenómeno es que ninguno puede descuidarse, porque no paran de surgir renacuajos de debajo de las piedras. El caso de Sarwagya pone a prueba los límites del ser humano. Después de solo seis meses jugando, apareció en diciembre con un Elo de ajedrez rápido de 1.574 puntos, a la tierna edad de tres años.

En España tenemos a Marc Barceló, el mejor de nueve años del mundo. Jugador del Club d’Escacs Tarragona, el mes pasado ganó en Turquía la medalla de oro en ajedrez relámpago (las partidas duran menos de 10 minutos) y de plata en rápidas (una media hora).

Yagiz Erdogmus, en su duelo ante Carlsen.FIDE

El catalán es el mejor del planeta entre los nacidos en 2016, con 2.143 puntos Elo. Lo entrenan el venezolano David Sequera y el español Miguel Illescas, que le augura un gran futuro. Pero Barceló es casi un viejo al lado del indio Sarwagya y de su compatriota Anish Sarkar, otro chico de tres años que aprendió por su cuenta, viendo vídeos en YouTube. Anish fue el jugador más joven en conseguir entrar en la clasificación internacional de la FIDE, con 1.555 puntos, aunque ahora ha sido superado por Sarwagya, que se estrenó con 19 puntos más y un mes menos, cantidad de tiempo que a su edad no es despreciable.

Según detallan en ChessBase India, el chico debutó en un torneo de partidas rápidas en septiembre, donde derrotó a un jugador con 1.542 puntos. Su presa mayor tenía 1.696, el nivel de un aficionado experto.

Entrar tan joven en la clasificación internacional requiere talento, pero también trabajo. El padre de Sarwagya cuenta en The Indian Express que el niño practica entre cuatro y cinco horas diarias, parte del tiempo en un club local y el resto viendo vídeos o jugando por internet. «Lo empujamos al ajedrez el año pasado para reducir el tiempo que pasaba con las pantallas. Nos dimos cuenta de que su mente era una esponja y captaba las cosas muy rápido», declaraba Siddharth, su orgulloso padre.

Maestros preadolescentes

El sueño de todos es que se convierta en el gran maestro más joven de la historia. En la actualidad, el récord es del estadounidense Abhimanyu Mishra, que lo consiguió con 12 años, cuatro meses y 25 días. Faustino Oro está a tiempo de superar esta plusmarca, que tampoco durará mucho, porque el número de maestros preadolescentes crece cada año.

El propio Fausti hizo tablas con Vincent Keymer, número 4 del mundo, y ganó a un par de jugadores del top 20 mundial, Leinier Domínguez y Levon Aronian. No hizo más puntos porque en algunas partidas contra la élite arriesgó demasiado, en busca de victorias frente a rivales contra los que cualquiera soñaría con un empate. Como destacaban varios comentaristas, lo más increíble es que hemos normalizado que un niño no solo participe en Campeonatos Mundiales de adultos, sino que gane a los mejores. Oro causó una escabechina entre los jugadores de habla hispana, sobre todo. En las partidas relámpago, su especialidad, derrotó a Domínguez (15 del mundo), Eduardo Iturrizaga (tres veces campeón de España), Jaime Santos, José Carlos Ibarra y Alan Pichot (número uno argentino, hasta que se vino a España).

Más joven aún es el ruso Shogdzhiev Roman, de 10 años, que se vuelve de Catar con las muescas de cinco grandes maestros derrotados en la modalidad relámpago. Yagiz Erdogmus, el niño turco de 15 años, es número dos sub’20 del mundo y el 56 en la lista global. Nadie duda de que en menos de tres años estará entre los mejores del planeta. En Doha acabó en el puesto 15 en el Mundial de Rápidas, pese a que perdió las dos últimas partidas, contra Magnus Carlsen y Leinier Domínguez. Una muestra de su ambición son las lágrimas cuando perdió con el número 1. El iraní Sina Mohaved y el ruso Ivan Zemlyanskii, ambos de 15 años, también se cobraron a un buen número de ilustres víctimas, aunque a partir de esa edad cualquier ajedrecista sabe que todos han probado la sangre y quieren repetir.

kpd