Con la derrota de Paula Badosa frente a Iga Swiatek España se despidió de entrada de la Billie Jean King Cup. Antes, Magda Linette había superado a Sara Sorribes, dejando al equipo que dirige Anabel Medina en una situación muy comprometida. Cinco veces campeona de la Copa Federación, antigua denominación de este torneo, España, que vio aplazada la serie este jueves debido a la DANA acaecida en Málaga, presentó oposición en ambos partidos, pero sin poder sumar un punto que le condujese al menos a pelear su suerte en el partido de dobles. Las jugadoras españolas lucieron en su equipación el lema "Fuerza Valencia" y un crespón negro en su camiseta. Se guardó un minuto del silencio antes del inicio del cruce.
Sin disfrutar de su mejor temporada, Swiatek, ahora número dos del mundo tras ser superada por Aryna Sabalenka, marcó distancias en el tercer parcial para certificar el pase de Polonia a cuartos de final, donde se enfrentará este sábado a la República Checa. Venció por 6-3, 6-7 (5) y 6-1, en dos horas y 38 minutos, mucho más entera que su adversaria físicamente.
En el día de su 27º cumpleaños, la española neutralizó las tres primeras pelotas de partido al resto, pero se fue con una doble falta. Swiatek agradeció el apoyo de los seguidores de su país, bulliciosos en las gradas no colmadas del Martín Carpena, y elogió el trabajo de Linette: "Es mucho más fácil saltar a la cancha con una victoria", dijo.
Su compatriota venció a Sara Sorribes por 7-6 (6), 2-6 y 6-4, en tres horas y 51 minutos. La número dos española volvió a hacer gala de la combatividad que la distingue, valor insuficiente esta vez después de dejar escapar una clara ventaja de 3-0 en el tercer parcial.
Anabel Medina recibió un homenaje en su despedida como capitana, tras siete años al frente del equipo.
La tablet de las estadísticas molestaba a Juan Carlos Ferrero, que ni podía sentarse bien porque la tenía delante ni quería encenderla. En la mayoría de partidos, los entrenadores suelen echar un vistazo a los números que ofrece la ATP, pero este viernes el técnico de Carlos Alcaraz no tenía ninguna necesidad. ¿Para qué? En el último partido de la fase de grupos de las ATP Finals ante Alexander Zverev, su pupilo estaba sufriendo un asedio y no hacía falta que los datos lo corroborasen.
Mirar el aparato sólo le hubiera servido para saber que el rival del español estaba sacando mejor que nunca, que ya es decir: máximas de hasta 232 km/h y, lo que es peor, una media de 221 km/h en sus primeros, una barbaridad. Por dimensionar, el mejor saque de Alcaraz fue exactamente a esos 221 km/h de velocidad. Ante ese bombardeo, sólo quedaba la defensa, la resistencia, el aguante; ante ese bombardeo, sólo quedaba la desesperación.
Carlos Alcaraz, en el descanso entre sets ante Zverev.MARCO BERTORELLOAFP
Perdió Alcaraz por 7-6(5) y 6-4 y quedó eliminado del torneo en un partido en el que lo intentó todo y nada le funcionó. "Lo primero que pienses, ve con ello. ¡Convencido!", le reclamaba Ferrero, que viendo que su tenista no encontraba soluciones le proponía una. En el tie-break del primer set, el momento más decisivo del partido, se colocó muy atrás en la pista para intentar restar a Zverev, para como mínimo poner la pelota en juego.
El tie-break decisivo
"Sólo quiero meterla dentro", se repetía Alcaraz, pero seguía una táctica complicada. El español no es un especialista de la retaguardia, lo suyo es el ataque, y su rival tampoco se lo ponía fácil. En esa muerte súbita retrasarse al máximo en la pista le sirvió en un par de puntos, pero finalmente Zverev impuso su cañón para llevarse el periodo.
Zverev celebra su victoria ante Alcaraz.MARCO BERTORELLOAFP
En la vuelta a su banquillo, Alcaraz se gritaba consciente de la oportunidad perdida. Hasta llegar a ese tie-break había salvado siete bolas de break -una de ellas de set- y tener otra opción de ganar sería complicado. Un dato lo demostraba: en los últimos tres partidos, en cinco horas de juego en pista, Zverev no había concedido ni una sola oportunidad de ruptura y eso que se había enfrentado a Ugo Humbert, Andrey Rublev y Casper Ruud, es decir, a tres jugadores en el Top 15 del ranking mundial. En ese segundo set, Alcaraz lo logró, con 3-2 se fabricó dos bolas de break, pero no pudo aprovecharlas y el partido murió ahí.
Con su segunda derrota, Alcaraz cerró un participación honrosa en las ATP Finals. En las peores condiciones posibles para él -pista dura indoor- y con problemas físicos por culpa de un resfriado persistente, apenas jugó en su debut ante Casper Ruud y no se rindió en el segundo ante Andrey Rublev. Con las Finales de la Copa Davis del adiós de Rafa Nadal como objetivo histórico, ahora tiene tres días para rehacerse de uno de los mayores asedios sufridos en su carrera y recuperarse del todo.
Desde el calentamiento, una cintilla rosa en la nariz, y en cada paso por el banquillo, ungüento de mentol, Vicks VapoRub, en el pecho. Los remedios de Carlos Alcaraz para combatir los problemas respiratorios del resfriado parece que funcionan. Al fin y al cabo con ellos venció a Andrey Rublev el miércoles y este viernes ante Alexander Zverev (14.00 horas, Movistar) puede clasificarse para las semifinales de las ATP Finals. Quizá acabe dependiendo de lo que ocurra en el encuentro posterior entre Rublev y Casper Ruud (20.30 h., Movistar), pero en principio con una victoria -más si es dos sets- tiene muchas opciones.
En todo caso, durante el partido, gracias al dilatador nasal y a su botecito mentolado no le faltará el aire y podrá correr y correr en los intercambios con el alemán. En teoría los dos productos le abren las vías respiratorias, de la nariz al pecho, y su cuerpo lo agradece, pero... ¿Y si son sólo placebos? Tanto en el caso del ungüento de mentol como en el cinta nasal no hay evidencia científica que respalde su uso en el deporte y menos que señale una mejora del rendimiento. Si ayudan es porque Alcaraz cree que ayudan y eso ya es importante.
«No hay estudios que respalden sus efectos fisiológicos, pero se pueden utilizar porque no tienen contraindicaciones y sirven como refuerzo moral. Cuando hablamos de efecto placebo, hablamos de placebo, pero también de efecto. Si a Alcaraz le ayuda, adelante», apunta Pedro L. Valenzuela, doctor en Ciencias de la Salud, investigador de la Universidad de Alcalá (UAH) y editor de la revista Fissac que ya recogió todos los papers referentes a ambos remedios.
"El dilatador no muestra incrementos"
En el caso de los dilatadores nasales, los primeros análisis que señalan que no aporta «beneficio alguno» en el rendimiento datan de 1995, pero en 2020 se cerró el debate sobre su funcionalidad. Entonces, seis investigadores de la brasileña Universidad Federal de Minas Gerais analizaron los 624 estudios completaron sobre la cinta en todo el mundo y llegaron a una conclusión inequívoca: «El dilatador nasal externo no muestra incremento de la cantidad máxima de oxígeno, ni de la frecuencia cardíaca ni del índice de esfuerzo percibido».
«En realidad en los últimos años esa cintilla nasal exterior se creía desfasada y todos los estudios se centraban en analizar el dilatador interno Turbine que se puso de moda entre los ciclistas. Lo utilizaba Chris Froome, por ejemplo. Se pensaba que éste sí tenía beneficios, pero tampoco se encontraron», señala Valenzuela con dudas también sobre el ungüento de mentol.
Un alivio subjetivo
Porque miles de personas -especialmente niños- han utilizado el VapoRub para aliviar el agobio que provoca la mucosidad propia de un constipado, pero su uso en competición no es muy científico. Como ocurre con los dilatadores nasales, Alcaraz no es el primer deportista que lo usa y de hecho el año pasado futbolistas del Real Madrid como Jude Bellingham o Vinicius aparecieron en varios partidos con un ungüento de mentol rociado por el pecho. Pero eso no quiere decir que sea efectivo. Un estudio de 2009 de la estadounidense Universidad de Wake Forest y otro de 2016 en el que incluso había un investigador de Procter & Gamble concluyeron que el alivio es subjetivo.
Antonio CalanniAP
El olor puede provocar una sensación de frescor, pero poco más. «El único beneficio que está realmente probado se da en circunstancias de calor extremo. Ese frescor que aporta el mentol reduce el sofoco y ayuda ligeramente a los deportistas», aporta Valenzuela que va más allá en la cuestión. El dilatador nasal y el Vicks VapoRub no ayudan a captar más oxígeno, pero es que aunque lo hicieran tampoco sería efectivo.
"Tienen capacidad pulmonar de sobra"
Lo importante para el rendimiento es la cantidad de oxígeno en los pulmones si no la capacidad para metabolizar ese oxígeno. «Lo normal es que los deportistas metan más aire del que pueden utilizar, tienen capacidad pulmonar de sobras. Son como coches con un depósito de más de 100 litros de gasolina, pero lo que realmente les define es el motor», concluye el investigador, que se reafirma en el efecto placebo.
Más de una semana lleva Alcaraz con el constipado a cuestas y ha mejorado su gestión. El lunes, en su debut en las ATP Finals ante Ruud, apareció agobiado, atenazado por tan incómodos mocos. El miércoles, ante Rublev, en cambio, se centró en su juego y ganó. Pese a la falta de evidencia científica, la cintilla en la nariz y el Vicks VapoRub le vinieron bien. Si ayudan es porque Alcaraz cree que ayudan.
Muchas veces en el mundo del deportes se viven 'crossovers' de lo más curiosos. Michael Jordan jugando al béisbol, Usain Bolt jugando al fútbol o Gareth Bale disputando torneos de golf son algunos ejemplos. El último lo hemos vivido en el mundo ha sido en el tenis, el ex futbolista uruguayo Diego Forlán ha debutado este miércoles en un torneo profesional junto al argentino Federico Coria, cayendo por 6-1 y 6-2 en su debut en dobles del Abierto de Uruguay ante los bolivianos Boris Arias y Federico Zeballos, informa Efe.
La dupla rioplatense, que acaparó los aplausos y los cánticos del público local que llenó las gradas del Carrasco Lawn Tennis de Montevideo para ver al dos veces ganador de la Bota de Oro, sufrió una dura derrota a manos de una dupla que ganó de forma cómoda.
Los esfuerzos del argentino ubicado en el puesto 101 del ránking ATP en singles y 413 en dobles, que se lució con varios puntos ganadores, y del uruguayo que, zurdo para la raqueta -pese a patear con la derecha en fútbol- fue finalista individual del MT400 de Asunción, no alcanzaron para superar la solidez de Arias y Zeballos.
Al culminar el partido, Forlán le agradeció a Coria por aceptar jugar con él y a quienes acudieron a ver el partido en el que, en menos de una hora, el triunfo se lo quedó la dupla de los bolivianos, ambos en el 109 en dobles.
La edición 23 del Abierto de Uruguay le dará al campeón 100 puntos para el ranquin, mientras que el finalista se llevará 60. Asimismo, repartirá 133.000 dólares en premios.
Algunos de los tenistas que aspiran al título son los argentinos Francisco Comesaña, Federico Coria y Juan Manuel Cerundolo, el brasileño Thiago Monteiro, el boliviano Hugo Dellien y el colombiano Daniel Galán.
El torneo, que comenzó a disputarse en 1998, contó con destacadas participaciones a lo largo de su historia, entre estas las de los argentinos Guillermo Coria, David Nalbandian, Juan Martín Del Potro y Diego Schwartzman; el español Tomás Ventura; y el brasileño Thomaz Bellucci, ganadores en distintos años.
El uruguayo Pablo Cuevas es el único tenista que ha ganado tres veces el título (2009, 2014 y 2017).
Repite el equipo de Carlos Alcaraz aquel dicho popular que asegura que "los resfriados son cinco días de subida y cinco días de bajada", pero lo cierto es que lleva pachucho más de una semana y la cosa no mejora. Desde que salió de Murcia el miércoles 6, el número tres del ranking mundial ya intuía que estaría enfermo en su debut en las ATP Finals, el pasado lunes, pero no esperaba mantener los problemas respiratorios mucho más allá de ese día, hasta este miércoles 13, en su segundo partido.
El virus sigue en su cuerpo y, según aseguraba, lo único que ha hecho es aprender a convivir con él. Ante Casper Ruud sólo maldecía su suerte, las dificultades respiratorias, el mal momento para caer enfermo y por eso perdió en dos sets. Ante Andrey Rublev, en cambio, aceptó el malestar general, entendió que le faltaría el aire, se centró en su tenis y así ganó también en dos sets, por 6-3 y 7-6(8), para mantenerse con vida en el torneo.
"Del resfriado no veo mucha mejora"
"Ante Ruud tuve problemas con la barriga y ante Rublev he estado mejor. Pero del resfriado, es decir, de la nariz y del pecho, no veo mucha mejora. Sabía que no estaría bien así que me he centrado en el juego. Llevo una semana pensando en el virus y sólo quería saltar a la pista y jugar al tenis", reconocía Alcaraz en rueda de prensa después de toda una demostración de madurez. Desaparecieron los problemas en el saque ante Ruud y sacó mejor que nunca -no cedió ni una sola bola de break-. Todos los golpes que en el estreno iban fuera, esta vez caían dentro -sólo cinco errores no forzados-. Y aguantaba los intercambios pese a los más que evidentes problemas para respirar.
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"Estaba muy mentalizado en mejorar el saque, que me ha ayudado mucho a mantener la calma, y en no precipitarme en los intercambios. La pista es lenta, hay que trabajar los puntos y yo era consciente que tendría que aguantar rallies de más seis o siete golpes. Luego me costaba recuperar, pero al final lo he conseguido", analizaba el español con otro día de descanso para recuperarse.
Este jueves es posible que no entrene para ganar tiempo antes del duelo decisivo ante Alexander Zverev de este viernes -aún sin horario oficial, aunque presumiblemente será el duelo nocturno de las 20.30 horas-. El martes, en la sesión que canceló a los 10 minutos de empezar, Alcaraz necesitaba probarse, pero ahora ya sabe que puede aguantar todo un partido y la prioridad es ahorrar la máxima energía posible. Al fin y al cabo, enfrente estará el segundo tenista más en forma del circuito por detrás de Jannik Sinner, un jugador con el que mantiene una rivalidad igualadísima -cinco victorias para cada uno-.
"Ojalá el viernes me encuentre mejor. Si el virus se va, mejor. Y si no intentaré centrarme en el tenis como he hecho hoy", valoraba ayer el español. En su contra, su estado, claro está. A su favor, su capacidad para crecerse en los grandes escenarios, como demuestran sus ya 12 victorias ante Top 10 esta temporada. "Cuando juego contra los mejores pienso que yo soy mejor. La parte mental en el tenis es importante, eso me funciona", remarcaba.
Con las víctimas de la DANA en Valencia
Justo después de ganar Alcaraz dedicó la típica firma en la cámara de televisión a las víctimas de la DANA en Valencia y en la sala de prensa se interesó por la situación que se estaba viviendo en Málaga. "No he visto ninguna imagen, ojalá no las haya", comentaba y al ser informado de la situación por los periodistas españoles presentes, se lamentaba: "Rezaremos para que no haya víctimas".
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"A Valencia no he podido ir ningún día, no he podido ver cómo está la situación, pero ayudaré en todo lo que pueda ayudar. Pondré todo lo que esté en mi mano para que mejore la situación", afirmaba el tenista que desde la adolescencia entrena y pasa muchas semanas del año en la Ferrero Tennis Academy de Villena, en la Comunidad Valenciana. Criticado por un vídeo de apoyo al tiktoker Ángel Gaitán, Alcaraz prepara alguna iniciativa como la impulsada por Paula Badosa -donará la mitad de lo que gane en la Billie Jean King Cup- para aportar su grano de arena en la reconstrucción de las zonas afectadas.
Quizá quede en el olvido del público porque el viernes debe ganar a Alexander Zverev para clasificarse para las semifinales de las ATP Finals, pero en los días raros a Carlos Alcaraz le servirá el recuerdo de victoria este miércoles ante Andrey Rublev para venirse arriba. Si Michael Jordan tuvo su 'Flu Game', el español ya tiene el suyo. Con antibióticos aún en el cuerpo, Vicks VapoRub en el pecho, una cintilla sobre en la nariz y un pañuelo de papel en los descansos, Alcaraz consiguió contra todo pronóstico un triunfo por 6-3 y 7-6(8) que le mantiene con vida en el torneo.
Fue una prueba de madurez, quizá la definitiva. No había dudas de que el español pudiera dominar cualquier Grand Slam cuando está en estado de gracia, pero sí las había sobre su capacidad para sobreponerse a las malas sensaciones, al cansancio y, por supuesto, a un resfriado. Ahora ya no.
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Alcaraz encontró la manera de vencer pese a que se ahogaba, jadeaba, le costaba respirar después de cada intercambio largo. Si no podía ser el Alcaraz de siempre, no podía correr, no tenía el mejor físico de los dos contendientes, le tocaba ser otro jugador y lo fue. Un tenista con el saque como arma principal -hasta seis aces-, un tenista agresivo con la derecha -17 winners- y sobre todo un tenista infalible.
En el primer partido de las ATP Finals ante Casper Ruud, más allá de su constipado, le penalizaron sus muchísimos errores no forzados. Le faltaba el aire y por eso tenía prisa. Ante Rublev sabía que no podía ser. Aunque el ruso le intentara mover por la pista, él tenía que mantenerse firme, mandar en los puntos y definir sin fallos. Lo hizo hasta el punto de que terminó con sólo cinco errores no forzados. En todo el partido no cedió ni una bola de break, perfecto resumen.
El mal momento de Rublev
Además, Alcaraz también aprovechó la debilidad mental de su oponente. Rublev le había derrotado este mismo año en cuartos de final del Masters 1000 de Madrid, un torneo en el que acabó proclamándose campeón, pero en las últimas semanas arrastraba una desconfianza limitante. Con problemas físicos desde el US Open -explicó que tuvo un problema vascular en un testículo que casi le lleva a la amputación-, había perdido seis de sus últimos 10 partidos y se notaba sobre la pista.
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En el primer set tuvo la mala suerte de que tres bolas casi consecutivas le rozaron la red y eso le descentró durante muchos minutos. Cada vez que Alcaraz conectaba un buen saque o un golpe ganador, Rublev miraba a su entrenador, el español Fernando Vicente, en busca de una inexistente solución. De hecho, al final, lo único que hacía era lamentarse lo que provocó los ánimos del Inalpi Arena de Turín, que esperaba otra actitud.
En el segundo set Rublev aguantó a base de un servicio muy sólido y obligó al español a más. Ambos llegaron al tie-break donde pasó de todo. Alcaraz cedió un mini-break con una doble falta y luego sufrió dos bolas de set en contra, pero en un día así la victoria era suya. "Podría estar mejor, no mentiré. Llevo una semana sufriendo y hoy sólo quería estar en la pista y pensar en tenis, jugar al tenis. Creo que lo he conseguido", comentaba un Alcaraz muy serio, el Alcaraz más serio de siempre, después de cerrar un triunfo que quizá olvide el público, pero que él recordará siempre.
La intención de la Federación Internacional de Tenis (ITF) era que Málaga fuera una fiesta. Por primera vez se juntaban las finales de la Billie Jean King Cup y de la Copa Davis, todo en la misma sede, en 10 días de partidos, The World Cup of Tennis. Pero de momento la idea empieza torcida. La DANA que azota Málaga estos días ya ha obligado a cambiar el calendario y amenaza la propia celebración de las competiciones.
De momento, este miércoles la organización decidió aplazar la primera ronda de la Billie Jean King Cup que tenía que enfrentar a España y Polonia por la tarde. Por la alerta meteorológica, la eliminatoria se trasladó al viernes por la mañana, a partir de las 10.00 horas, aunque no está claro que la agenda no vuelva a moverse.
"Esta decisión se ha tomado en función de las indicaciones de las autoridades pertinentes para garantizar el bienestar y la seguridad de todos los participantes y asistentes. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente que esto pueda causar y agradecemos su comprensión y cooperación", comentó la organización en su comunicado en el que también confirmó que las entradas de este miércoles serán válidas el viernes.
Bajo la luz ultravioleta que ilumina la pista del Inalpi Arena de Turín resplandecen colores estridentes. Uno es el amarillo de las pelotas gigantes que los niños sostienen en las gradas para que los tenistas se las firmen -con suerte- después de los partidos. Otro es el naranja de la mercadotecnia de Jannik Sinner que se asoma en muchísimos asientos. El número uno del ranking mundial es el ídolo indiscutible en las ATP Finals, convertidas en el clímax de su ascenso, un torneo hecho para aplaudirle.
En cuanto asoma para enfrentarse y vencer a Taylor Fritz por 6-4 y 6-4, Sinner se lleva la mayor de las ovaciones y nadie en el público italiano duda de que habrá celebración el domingo. Imagen de varios patrocinadores del torneo -su anuncio de Lavazza aparece en las pantallas gigantes aunque estén jugando otros-, con todos sus partidos retransmitidos por la televisión pública en el canal Rai2, Sinner disfruta de su status en el país.
El 'boom' del tenis en el país
«Ahora mismo es el deportista más famoso de Italia. En la selección de fútbol no tenemos a una superestrella y sin un Valentino Rossi o un Alberto Tomba no hay nadie a su nivel», analiza Marco Mazzoni, periodista de Live Tennis y autor del libro biográfico 'Jannik Sinner una straordinaria normalità', donde narra su camino, tan reciente, tan súbito. Porque hasta este año Sinner era conocido, pero en absoluto movía masas.
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En Italia, un país de escasa tradición tenística, con sólo dos ganadores de Grand Slam antes que él -Nicola Pietrangeli en 1959 y 1960 y Adriano Panatta en 1976-, necesitaba lo extraordinario para convertirse en popular y eso sólo ocurrió el pasado enero. «El Open de Australia, su primer Grand Slam, fue un boom. Desde entonces ha habido un crecimiento constante de su fama», expresa Gaia Piccardi, periodista de Il Corriere della Sera y escritora del libro 'Piovuto dal cielo. Come Jannik Sinner sta cambiando la storia del tennis'.
Otro rasgo del carácter italiano
De repente, Italia descubrió que tenía la historia ante sí. De repente, Italia descubrió una estrella distinta. Porque si los ídolos anteriores, como Rossi y Tomba, habían sido italianísimos, muy expresivos, muy locuaces, Sinner es todo lo contrario. En la pista apenas muestra sus emociones y fuera, menos. El estereotipo invita a pensar que lejos de los Alpes, en Nápoles o Palermo, cuesta que encaje un deportista tan serio, pero no es así.
«No hay diferencias entre el norte y el sur en eso. En el sur se practica mucho el tenis, al aire libre, durante todo el año, y Sinner es un ídolo también allí. No es tan extrovertido como otros campeones y diría que eso gusta. Con él podemos mostrar al mundo la parte menos conocida del carácter italiano, que podemos trabajar con la misma pasión que festejamos», reivindica Piccardi, antes de abordar las aristas de la estatua del actual número uno. Porque Sinner nunca ha sido cuestionado por su sobriedad, pero sí por otras cosas.
«Cuando tenía 13 años y se mudó a Bordighera para entrenar con Riccardo Piatti le costaba hablar italiano y que cuando empezó a ser famoso le preguntaban: ¿Eres alemán o italiano? Él siempre ha dicho que se siente italiano y al final los aficionados lo han entendido así. Ese debate acabó el año pasado cuando ganó la Copa Davis. Ahora la gente lo defiende como si fuera la Azzurra o Ferrari», añade Mazzoni con un último punto de fricción en el perfil del ahora ganador de dos Grand Slam.
El positivo por doping
El pasado agosto se hizo público que Sinner había dado positivo por clostebol en un control antidopaje realizado durante el Masters 1000 de Indian Wells y que la Federación Internacional de Tenis (ITF) no le había sancionado al considerar que había sido un error de su fisioterapeuta. Después de enfrentarse a las críticas de algunos tenistas, Sinner descubrió que en casa había quien no le creía.
«Fue una polémica fuerte, con grandes medios de comunicación muy encima del tema. Al principio hubo dudas sobre él, especialmente de aquellos fans que llevan pocos meses siguiéndole y viendo tenis. Ahora diría que el 99% del público italiano considera que no hizo nada mal y espera que la reclamación de la Agencia Mundial Antidopaje no prospere», finaliza Mazzoni que, como todos los presentes no duda en otorgar a Sinner el papel de favorito en las ATP Finals, un torneo hecho para aplaudirle, el clímax de su ascenso.
El Estadio Ciudad de Málaga luce desde este martes una lona gigante de 2.600 metros cuadrados de superficie con una figura de Rafa Nadal de espaldas de 15 metros de altura, con la que el Ayuntamiento y la Diputación de Málaga agradecen al tenista mallorquín que haya elegido la ciudad para coronar su carrera.
"Gracias" se lee en esta lona, ubicada en el frontal del estadio y visible desde la autovía, que se sitúa frente a los accesos al Palacio de los Deportes Martín Carpena, donde Rafa Nadal disputará su último torneo como tenista profesional del 19 al 24 de noviembre, en la final de la Copa Davis.
Hace unas semanas, medios de todo el mundo se hicieron eco en sus portadas de la retirada del tenista en Málaga, con el consiguiente impacto internacional y retorno a efectos de imagen y promoción turística, que se amplificará durante este adiós a la competición.
Con esta acción, el Ayuntamiento y la Diputación malagueños pretenden reforzar la proyección de las marcas Málaga y la Costa del Sol, aprovechando que "la atención global" estará en esta provincia durante la Davis y que Nadal es uno de los deportistas más laureados y admirados de la historia, con cientos de millones de seguidores en todo el mundo.
Considerado el mejor deportista español y uno de los mejores tenistas de la historia, Nadal ha logrado a lo largo de su carrera 22 títulos del Gran Slam, de los que 14 fueron en la tierra batida de Roland Garros, así como cinco títulos de campeón de la Copa Davis con la selección española, dos oros olímpicos y otros 36 trofeos ATP Masters 1000.
#GraciasRafa
Además de la lona publicitaria, una de las más grandes que se hayan colocado en España, según sus promotores, la campaña también se desplegará en la estación de metro del Palacio de los Deportes, espacios de este recinto deportivo, así como en mupis (publicidad en mobiliario urbano), pantallas, transporte público y redes sociales, con la etiqueta #GraciasRafa.
El homenaje refleja el agradecimiento de Málaga y de toda la Costa del Sol por el privilegio de contar con Nadal en sus últimos grandes momentos deportivos.
Desde que el pasado 10 de octubre Nadal (Manacor, 1986) anunció que la final de la Copa Davis sería su último torneo como profesional, el tenista ha acaparado la atención de los medios de comunicación y elogios tanto de los principales deportistas de todo el mundo y autoridades del país.
En 2008, Rafa Nadal recibió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes tanto por su trayectoria deportiva "ejemplarizante" como por su categoría humana y espíritu solidario.
A las 11:30 horas de este martes, en el interior del Inalpi Arena de Turín, una multitud se agolpaba alrededor de una pista, pero no era la pista de juego, donde se disputan los partidos de las ATP Finals, era la pista de entrenamiento. Justo detrás de las gradas, en el mismo interior del pabellón, los aficionados pueden ver cómo los mejores del mundo se preparan y muchos acudieron para seguir a Carlos Alcaraz.
Con su entrenador, Juan Carlos Ferrero, y su agente, Albert Molina, ya presentes y preparados, los minutos pasaban, el público se impacientaba y sobre las 11:45 horas, con retraso, apareció el número tres del mundo. Saludo a los fans, sonrisa abierta, su típica alegría. Con un sparring invitado por la organización, Andres Martin, un jugador estadounidense de 23 años, parecía que Alcaraz iba a completar una sesión de más de una hora antes de enfrentarse este miércoles a Andrey Rublev en el decisivo encuentro de la round robin, pero no fue así.
Aunque tenía reservada la pista hasta las 13.00 horas, después de 10 minutos de peloteo ligero, sin moverse mucho del sitio, Alcaraz volvió a su banquillo, se puso las manos a la cabeza e informó a su equipo de que no podía más. Fue a disculparse ante Martin, pidió perdón al público presente y más serio que antes, se marchó a los vestuarios.
Sin descanso gana o pierda
"En cuanto se mueve un poco le cuesta respirar. Sigue con el pecho cogido. No creo que debamos adelantar si jugará mañana o no. Creo que no llegará a tanto como para no saltar a la pista, pero va a ser difícil que esté al 100%", comentó Ferrero a los periodistas presentes, preocupado por la salud de su pupilo. Antes de que llegara a Alcaraz, al entrenador se le veía alicaído y necesitaba que el representante del jugador, Molina, le diera unas palmaditas de ánimo.
"Es un mal momento para haberse puesto malo", aseveraba Ferrero, consciente de la situación. Pese a sus problemas físicos, este miércoles Alcaraz debe ganar a Rublev para seguir adelante en las ATP Finals, un torneo que reparte muchos puntos del ranking, más que un Masters 1000. Si pierde caerá eliminado, pero tendrá que enfrentarse a Alexander Zverev el viernes y no podrá descansar antes de viajar a Málaga y empezar las Finales de la Copa Davis el martes ante Países Bajos.
Allí le espera Rafa Nadal y el resto del equipo español para ayudarle si es necesario, aunque difícilmente podrá saltarse la ronda de cuartos de final y descansar hasta las semifinales. Países Bajos no cuenta con ninguna estrella, pero sus dos jugadores de individuales, Tallon Griekspoor y Botic van de Zandschulp, guardan peligro y su especialista en dobles, Wesley Koolhof, está entre los mejores del mundo.