Así es José Manuel Clemente, el juez del Caso Rubiales que llamó "este chico" a De la Fuente y reprendió a un testigo por su "chulería"

Así es José Manuel Clemente, el juez del Caso Rubiales que llamó “este chico” a De la Fuente y reprendió a un testigo por su “chulería”

"Estamos perdiendo el norte", "hablo para chinos", "quiero saber las cosas con claridad, no con chulería". Estas son algunas de las frases que José Manuel Clemente Fernández-Prieto, el juez encargado de conocer el caso del beso de Rubiales ha dejado tras dos sesiones de vista oral. El magistrado titular del Juzgado Central de lo Penal desde hace cinco años ha sido uno de los involuntarios protagonistas en esta causa que enjuicia unos hechos de hace más de 534 días.

Clemente no ha tenido reparos en corregir tanto a defensa como a acusación así como a algunos testigos que no respondían no sólo lo que les preguntaba sino que cuestionaban las preguntas de la parte acusatoria. Así, el juez tuvo duros encontronazos este martes con el ex director de Comunicación de la Real Federación Española Pablo García Cuervo, y el actual seleccionador Nacional, Luis de La Fuente.

Al primero, le recordó que el juicio lo dirigía él cuando cuestionó una pregunta de la Fiscalía y, posteriormente, cuando puso en tela de juicio la profesionalidad de la abogada de la AFE que ejerce como acusación particular, le ha dicho, elevando bastante el tono: "Perdone, mi paciencia está llegando a un límite, viene aquí a declarar. ¡Basta ya de esas contestaciones!, quiero saber las cosas con claridad, no con chulería".

Respecto al seleccionador, aunque le lanzó un capote inicial sobre una respuesta que no satisfizo a la Fiscalía: "No se puede poner un foco a este chico para que diga lo que usted quiere", le tuvo que recordar que venía a responder lo que se le preguntase, no lo que él quisiese. "Es un testigo que lleva 10 minutos diciendo que no sabe nada, y nos hemos empeñado en decir que es un mentiroso, que no digo que no lo sea, que no lo sé, pero queréllense si consideran que miente en juicio", disparó posteriormente.

En la sesión inicial también había tenido varios exabruptos con el abogado de Jenni Hermoso al que le llegó a decir: "Letrado, si sigue así le doy la sentencia para que la ponga ella". Y poco después volvió a interpelarle: "¿Hablo en chino?" respecto a una declaración de la misma testigo. Así como llamadas al orden tanto a la fiscalía como a la abogada de Rubiales y al propio ex presidente, al que le conminó a callarse cuando sus susurros provocaron que Jenni Hermoso tuviera que interrumpir su testimonio.

Fuentes judiciales apuntan a que se trata de una manera de manejar el juicio "muy vehemente" porque "no quiere que se le escape por otros derroteros que no son los que se están juzgando". Eso se pudo observar también en varias interrupciones de los interrogatorios tanto a los testigos como a la propia víctima cuando veía que las preguntas de las partes no se dirigían al fondo de la cuestión. "Hemos venido a hablar de hechos no de suposiciones", apuntó en varias ocasiones en estas dos sesiones.

Pese a su manera tajante de llevar este juicio, fuentes judiciales apuntan a que Clemente Fernández- Prieto es un hombre "muy correcto" y, aunque resulte sorprendente, "con un gran sentido del humor". No obstante, el poco tiempo que lleva en la Audiencia hace que aún no se sitúe su figura entre las más conocidas de la institución.

Clemente Fernández-Prieto llegó a la Audiencia Nacional como sustituto del magistrado José María Vázquez Honrubia, que se jubiló de sus funciones al frente del Juzgado Central de lo Penal, el 14 de febrero de 2019, según se recoge en el BOE a través de una declaración de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial. Honrubia era muy conocido y popular en la institución, según apuntan fuentes judiciales a EL MUNDO.

Varias absoluciones

Desde su llegada al juzgado, Clemente ha tenido tres juicios mediáticos, en todos, curiosamente, los acusados terminaron absueltos. Trató el caso del Banco de Valencia, en el que se acusaba a la cúpula de falsear datos que provocaron el endeudamiento de la entidad en la crisis de 2008 y también el de varios directivos de Iberdrola a los que se les acusaba de delitos relativos al mercado y a los consumidores por concertar precios. En ambos casos no consideró que las pruebas acreditaran los cargos imputados por el Ministerio Fiscal.

También absolvió a un ciudadano indio que, antes de coger un vuelo destino Baleares, envió un mensaje a sus amigos diciendo que era talibán y que iba a volar el avión. Mensaje que fue captado por las autoridades y obligó al estado español a desplegar un dispositivo de seguridad para comprobar la amenaza. El juez estimó que el texto se envió como broma en un grupo privado y que no pretendió causar el desorden público del que se le acusó por las autoridades.

Desde el estamento judicial valoran la integridad de un magistrado que no tiene problemas en absolver si considera que las pruebas no corroboran fehacientemente los tipos penales que se juzgan y le consideran un magistrado "nada influenciable". Dicen que cuando tiene un caso, se centra únicamente en él y se aísla de cualquier ruido mediático o de cualquier otro que venga de fuera de la sala.

Historial

Jose Manuel Clemente aprobó las oposiciones a judicatura en 1984 y cuatro años más tarde ascendió a la categoría de magistrado. Comenzó su carrera judicial en Castuera (Extremadura) y luego ya llegó a Madrid donde comenzó como juez de distrito hasta que fue ascendiendo a magistrado de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid que dejó en 2019. Además, entre el año 2000 y 2007 también fue profesor asociado de los trabajos de posgrado de las Universidades de Alcalá de Henares, Francisco de Vitoria, San Pablo CEU y Autónoma de Madrid.

Esta causa del beso, en el que debe dirimir si hubo agresión sexual y coacciones contra Jenni Hermoso tras la consecución del Mundial Fútbol de Australia en agosto de 2023, será, probablemente, el último gran juicio de su carrera ya que ha anunciado en el estamento que se jubilará en un año.

Los susurros de Rubiales y la tensión con el abogado de Hermoso en la primera sesión del juicio del beso: "No sé si hablo para chinos"

Los susurros de Rubiales y la tensión con el abogado de Hermoso en la primera sesión del juicio del beso: “No sé si hablo para chinos”

533 días después de que un beso reventara la celebración de un hito histórico en el fútbol femenino de nuestro país como es la consecución del Mundial, Luis Rubiales se sentaba en el banquillo de los acusados del Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional para ser juzgado por dos delitos de agresión sexual y coacciones por los que la Fiscalía le solicitaba 2 años y medio de prisión.

El ex presidente de la Real Federación Española llegaba el primero a la sede del juzgado situada en San Fernando de Henares. Lo hacía en taxi poco después de las 9.10 de la mañana, con gesto serio y acompañado de su abogada Olga Tubau. Poco después lo hacía la víctima, Jenni Hermoso, con la que no quiso cruzar la mirada ni cuando entró en la sala para su declaración.

Rubiales rehuyó a la futbolista española, con la que tenía una buena relación, según confesó ella en el juicio, durante las dos horas y media que duró la declaración de Hermoso. Serio y apuntando cosas constantemente en una libreta que llevaba, el ex presidente de la Federación Española intentó mantener la calma hasta que mediado el testimonio de la víctima se puso a susurrar cosas tanto a su letrada como a Jorge Vilda, ex seleccionador nacional femenino, otro de los imputados en el juicio.

El banquillo de los acusados lo completaban Albert Luque, ex director de fútbol masculino y Rubén Rivera, director de marketing al que, en un lapsus, la fiscal que lleva el caso, Marta Durántez, llamó Albert Rivera.

Ante los continuos susurros, el magistrado Jose Manuel Clemente se vio obligado a llamar la atención a Rubiales después de que Hermoso se detuviera su declaración por "estar escuchando ruido". El momento se produjo cuando la futbolista expresó que había tenido que dejar "su vida en standby" después de que todo lo que rodeó al beso no le dejara "disfrutar de haber conseguido un campeonato del mundo".

Luque, que llegó junto a su mujer, Marta Luna, 25 minutos antes del inicio, era el más estoico de los acusados mientras que Rivera fue el que más gestos realizó cuando la declaración de la víctima refirió el episodio de las supuestas presiones que la futbolista recibió en Ibiza. El ex director de marketing negaba constantemente con la cabeza y se mordía el labio mientras Hermoso respondía a las preguntas de la fiscal Durántez.

Quien estuvo especialmente estricto con el desarrollo de los interrogatorios fue el juez Clemente. El magistrado interrumpió varias preguntas tanto de la defensa como de la acusación, especialmente referentes al consentimiento del beso, apuntando que la víctima ya había referido en varias ocasiones que ella no había consentido.

Tensión por las preguntas

El momento más tenso lo vivió el abogado de Hermoso cuando preguntaba por una frase de la víctima a Patricia Pérez, ex jefa de prensa de la selección femenina, en la que decía "haced lo que queráis". El juez le tuvo que llamar a capítulo por dirigir a la testigo. "Letrado, si sigue así le doy la sentencia para que la ponga ella" y poco después volvió a interpelarle: "no sé si hablo para chinos" respecto a una declaración de la misma testigo.

En torno a las dos de la tarde, tras declarar como testigos la citada Pérez y la ex responsable de marketing, Ana Álvarez, finalizaba la primera sesión de un juicio que se extenderá durante 10 días más y en el que están acreditados más de 100 medios de comunicación. La sentencia se demorará probablemente varias semanas.

El beso (y los seis días) que cambiaron el fútbol: "No te preocupes, que a la ministra le decimos lo que tiene que contar"

El beso (y los seis días) que cambiaron el fútbol: “No te preocupes, que a la ministra le decimos lo que tiene que contar”

Durante casi cinco semanas en Nueva Zelanda y Australia, Luis Rubiales nunca manejó otra opción en su cabeza. España, por primera vez en la historia, iba a proclamarse campeona del mundo de fútbol en categoría femenina. Lo repetía a modo de mantra. Con una convicción casi suicida. Así que sus colaboradores, entre la prudencia y el estupor, optaron por seguirle la corriente. Las futuras campeonas, con quienes había mantenido notorias discrepancias, también empezaron a observarle con creciente simpatía. En aquel verano de 2023, el ex presidente de la Federación ejercía como único enlace entre el vestuario y su técnico, Jorge Vilda. Porque ese vínculo se había roto tiempo atrás. Y no había reconciliación posible. Sin embargo, tras cada victoria en el Mundial, el entusiasmo de Rubiales empezaba a resultar más y más contagioso. De algún modo, cautivador. Su apuesta por el fútbol femenino, esta vez sí, era firme. Así se lo había repetido mil veces a Jennifer Hermoso. Con ella mantenía una relación muy estrecha, basada en la camaradería. En un visceral modo entender el fútbol y la vida. Sin embargo, el 20 de agosto de 2023, sobre el césped del Stadium Australia de Sydney, Rubiales propinó un beso no consentido a Hermoso que puso patas arriba el fútbol español y por el que, a partir de hoy, deberá rendir cuentas en la Audiencia Nacional. Se le acusa de dos delitos: agresión sexual y coacciones. La Fiscalía pide para él una pena de dos años y medio de cárcel.

Para saber más

En el banquillo del Juzgado Central de lo Penal, presidido por el magistrado José Manuel Clemente, también se sentarán Jorge Vilda, ex seleccionador femenino, Albert Luque, ex director deportivo de la selección masculina y Rubén Rivera, ex responsable de marketing de la selección. A los tres se les imputa un delito de coacciones, por el que podrían ser condenados a un año y medio de cárcel.

Según la denuncia de Hermoso, Vilda, Luque y Rivera intentaron subestimar la importancia de lo sucedido, presionándola para que no tomase medidas legales. Respecto al beso de Rubiales, Jenni admitió haberse sentido «vulnerable y víctima de una agresión, un acto impulsivo, machista, fuera de lugar y sin ningún tipo de consentimiento por mi parte». Así definía, el 25 de agosto de 2023, los hechos. Sin embargo, sólo unos minutos después del beso, ni Hermoso ni su entorno más cercano, incluido el sindicato FutPro, mostraban alarma alguna. ¿Qué sucedió en esos seis días para que la capitana cambiase el discurso? Tras consultar con varios testigos, EL MUNDO ha querido reconstruir, paso a paso, aquellos hechos.

«Estoy para lo que me pidáis»

Para comprender de forma más precisa lo que pasó aquel domingo en Sydney hay que remontarse unos días atrás. En concreto, hasta el acceso de España a las semifinales, donde se mediría a Suecia. «Estoy para lo que me pidáis. Si queréis que vengan más familiares, adelante», contó Rubiales a sus jugadoras. Aquello suponía otro paso en el plan de conciliación por el que ellas tanto habían peleado. El que les igualaba en derechos a otras selecciones de la elite.

Porque desde el inicio del torneo, Irene Paredes e Ivana Andrés, dos de las líderes, pudieron convivir en el hotel de concentración con sus parejas y sus hijos: Mateo, de dos años, y Jara, de apenas unos meses. Rubiales se había involucrado personalmente para que todas dispusieran de una bolsa económica destinada al desplazamiento de sus familiares. Aunque en el inicio del torneo ese reparto resultó algo caótico, con el paso de las semanas se hizo más flexible. De igual modo, las malas caras de los primeros días dieron paso a un ambiente más cálido. Salvo un par de excepciones, el equipo apreciaba el golpe de timón de su presidente.

Sin embargo, el clima interno distaba del ideal. Baste el caso de Misa Rodríguez, relegada a la suplencia tras el 0-4 ante Japón. A partir de ese momento, la guardameta rompió cualquier relación con Vilda. Sin olvidar la clásica rivalidad de clubes trasladada a la selección. Ivana Andrés, capitana, y Misa Rodríguez, jugadoras del Real Madrid, observaban con recelo a las del Barça, con siete titulares en la final ante Inglaterra. Cuando las azulgrana pidieron permiso a Ivana para que Paredes alzase la copa, la madridista se negó en rotundo. Ella había seguido con Vilda durante el plante de Paredes y otras 14 compañeras en 2022. «Si algo nos enseñó aquel Mundial es que, a diferencia de lo que suele decirse, un equipo con un vestuario roto sí puede alcanzar el éxito», explica a este periódico un ex trabajador de la RFEF.

Vilda, durante el calentamiento previo a la final ante Inglaterra.

Vilda, durante el calentamiento previo a la final ante Inglaterra.AFP

La gravedad del asunto habría desesperado a otro presidente, pero no a Rubiales. En realidad, aquellos manejos le parecían peccata minuta. Al fin y al cabo había sido él, socialista de cuna, hijo del alcalde de Motril, quien pactó con Gerard Piqué una comisión de 24 millones de euros por el traslado de la Supercopa a Arabia Saudí. Era su peculiar modo de entender la presidencia. Después de mil escaramuzas con Javier Tebas, presidente de LaLiga; después de tantos devaneos con Pedro Sánchez para organizar el Mundial 2030; después de grabar en secreto sus conversaciones con José Guirao, ministro de Cultura y Deporte; después de la fiesta en un chalet de Salobreña con una decena de «chicas de imagen»; después del espionaje a David Aganzo, presidente del sindicato AFE, Rubiales se sentía invulnerable. Dos meses antes ya había gozado con la Nations League, un logro menor. Ahora necesitaba otro título a escala planetaria: el Mundial femenino.

Aferrado a su incombustible optimismo festejó desde el palco de autoridades el gol de Olga Carmona, maldijo el penalti errado por Jenni Hermoso y descontó, uno a uno, los 13 minutos de tiempo añadido. Tras el pitido final, la tensión se le iba a desbordar del modo más obsceno: una mano en los testículos ante la atónita mirada de la Reina Letizia y la Infanta Sofía. Pocos metros más allá, en la zona VIP donde se sentaban los representantes de clubes, federaciones territoriales y la gente de FIFA y UEFA, nadie iba a percatarse. La mayoría se enterarían al día siguiente.

«No descarto que lo llevara pensado, como muestra de lo cercano y cariñoso que era»

Entre tanta euforia, Rubiales bajó a la hierba. Las campeonas desfilaban hacia el podio, donde Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y la Reina entregarían el trofeo. Una a una fueron pasando. Al llegar Jenni, ante casi nueve millones de españoles frente al televisor, Rubiales le lanzó un beso en la boca. «No descarto que lo llevara pensado, como muestra de lo cercano y cariñoso que era», apunta una fuente federativa.

Unos minutos más tarde ya se había formado un pasillo a modo de besamanos. «Cuando fuimos a felicitarle, el clima era de cachondeo, de cero importancia. Algunos le recordaban lo sucedido entre Iker Casillas y Sara Carbonero», rememora otra asistente, del círculo de Hermoso. Una anécdota para la mayoría de radios y televisiones que lo recogieron casi en directo. Mientras en el vestuario continúan con la broma («¡Presi, que nos casamos!») un tuit de Pablo Echenique, a eso de las 16:25 horas, hace saltar las alarmas en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

En el Airbus A350 de Iberia

«¿Esto de Rubiales no va a tener consecuencias penales?», se preguntaba el ex portavoz parlamentario de Podemos. La red X, a petición de la FIFA, iba a retirar su vídeo por una cuestión de derechos televisivos, aunque Echenique no cejaría en el empeño. «Aquí el fotograma del posiblemente delictivo acto de Rubiales. A ver si la FIFA me tumba esto también». Casi de inmediato, Yolanda Díaz, número dos del Gobierno en funciones, e Iñigo Errejón se sumaron a la censura.

Jenni, que había transmitido un directo por Instagram siguiendo la broma, decide atender una llamada de la Cadena COPE. Más chistes. El equipo viaja desde el hotel al aeropuerto y los responsables de prensa de la RFEF empiezan a detectar en las redes sociales un efecto de bola de nieve. Rubiales, cegado por el éxito, no da al tema trascendencia alguna. Tampoco ante los micrófonos de Juanma Castaño: «No hagamos caso de los idiotas y de los estúpidos, de verdad. Es un pico de dos amigos celebrando algo... no estamos para gilipolleces».

Según el escrito de la Fiscalía, durante ese vuelo Rubiales se dirigió a Jenni «para que accediese a hacer una manifestación pública conjunta» durante la escala en Doha. «Es verdad que hubo gente que habló con ella, pero sin ningún tipo de presiones para que grabara el vídeo», explica otro de los presentes. Mientras el escándalo alcanzaba ya cada rincón del planeta, en el interior del Airbus A350 de Iberia se sucedían escenas que rozaban lo grotesco. Con Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, en pijama por los pasillos; con las campeonas rechazando cualquier petición para colaborar; con Vilda aún pendiente de su hija, que dos horas antes de despegar había sido hospitalizada por un leve problema gástrico; con los brindis de cava, las porciones de tarta y las miradas de inquina; con el secretario de Estado, Víctor Francos, tranquilizando a Rubiales: «No te preocupes, que a la ministra portavoz [Isabel Rodríguez], le vamos a decir lo que tiene que contar»...

Cuando Rubiales descubre que Jenni se niega en rotundo a comparecer junto a él, pierde los papeles. En Doha tuvo que ofrecer, solo ante la cámara, unas disculpas que sonaban a hueco. Aquel vídeo tuvo un efecto bumerán.

«En mitad de la negociación con Junts, a Pedro Sánchez le venía muy bien que se hablara de otra cosa»

Después de 22 tortuosas horas en el aire, la fiesta en la madrileña explanada del Parque del Rey tampoco despejaría los nubarro. Mientras atronaban los acordes de Juan Magán, Vicco o Camela, Francos y Rodríguez intentaban jugar, entre bambalinas, un papel de mediadores. Rubiales no quiso aparecer, convencido de que la celebración sólo correspondía a las campeonas. Un año antes, tras el éxito de la Nations League, ya había seguido desde casa los actos organizados en el WiZink Center.

Rubiales y Vilda, durante la recepción a las campeonas en La Moncloa.

Rubiales y Vilda, durante la recepción a las campeonas en La Moncloa.AFP

Él ansiaba su momento a la mañana siguiente en La Moncloa. Sin embargo, Pedro Sánchez se lo negó. Más allá de un frío apretón de manos a la llegada, el presidente del Gobierno no quiso ninguna foto con él. Durante el posado de grupo, Rubiales fue relegado a una esquina. Por aquellos días, Sánchez empezaba a negociar los votos de Junts para la investidura. «Le venía muy bien que se hablara de otra cosa, así que exprimió al máximo nuestro problema», apunta uno de sus ayudantes.

Los adeptos a la causa

Según quienes vivieron junto a Rubiales aquel final de agosto, los días siguientes en Las Rozas fueron «muy difíciles». Los gabinetes de crisis se sucedían en la tercera planta del edificio principal de la Ciudad del Fútbol. Por el despacho del presidente -más de 100 m², con terraza incluida- desfilaron los adeptos a la causa: su amigo Nene -imputado junto a él en la operación Brody-; Antonio Gómez-Reino, director de relaciones institucionales; Chema Timón, jefe de Gabinete, y su padre, Luis Rubiales López. Sin olvidar a los seleccionadores, Luis de la Fuente y Jorge Vilda o algunos presidentes de las territoriales. La inmensa mayoría, con la excepción de su padre, le animaba a resistir.

Hasta Ibiza, tratando de ablandar a Jenni, habían viajado Rivera y Luque. «Si en este momento le ayudaba seguramente le podría conseguir un puesto en la Federación», razona Marta Durántez, fiscal del caso, aportando algunos mensajes donde el ex futbolista del Deportivo acusa a Hermoso de «mala persona» y la desea «que se encuentre muy sola en la vida». A tenor de otras filtraciones, los contactos entre la jugadora y Rivera también incluían Whatsapp de diversa índole: «Rubén, puedes decir a tu mujer que no tengo bikini. Que me ha preguntado y le he dicho que sí tenía, jaja».

A última hora del martes 22, la Federación convocó una Asamblea Extraordinaria para el viernes 25. Según los más fieles a Rubiales, este fue su mayor error. Y lo atribuyen a la recomendación de Alejandro Blanco, presidente del COE, que pretendía escenificar el apoyo de todos los estamentos del fútbol. En cualquier caso, tras interminables conversaciones, el núcleo duro convence a Rubiales para que dimita en la Asamblea. El jueves 24, él mismo activa la maquinaria con la que dar por hecho su adiós. Llama al Consejo Superior de Deportes para informar de todo. La inmediata filtración de Francos no sólo le enfurece, sino que le impulsa a un último y triple salto mortal. «¡No voy a dimitir!, ¡no voy a dimitir!, ¡no voy a dimitir!».

Sólo su padre y otra persona, que no ha podido ser identificada por este diario, sabían de la pirueta. Después, tomó a sus hijas, las montó en su coche y puso rumbo a Valencia. Al mediodía del sábado 26, la FIFA, comunicó por mail a la RFEF que suspendía provisionalmente a Rubiales «mientras se tramita el expediente disciplinario». Aquello se tradujo en tres años de inhabilitación. Hasta ahí alcanzó la justicia deportiva. Hoy llega el turno de la justicia ordinaria.

Los delitos a los que se enfrenta Luis Rubiales, bajo la lupa: "Las penas serán muy leves"

Los delitos a los que se enfrenta Luis Rubiales, bajo la lupa: “Las penas serán muy leves”

El 30 de marzo de 2015, hace casi una década, entró en vigor la célebre reforma del Código Penal. Esa Ley Orgánica suprimía las faltas, aquellas infracciones castigadas con pena leve. Es decir, sin cárcel. De este modo, desaparecía la vejación injusta, con la que los tribunales solían tipificar cualquier tipo de tocamiento o beso no consentido. Como el de Luis Rubiales a Jenni Hermoso. A partir del 29 de abril de 2023, con la conocida como ley del sólo sí es sí, se endurecieron las penas para las agresiones sexuales. Desde entonces, el artículo 178 del Código Penal, en su apartado 1, reza así: «Será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años, como responsable de agresión sexual, el que realice cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento. Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona». A partir de hoy, la suerte de Rubiales en la Audiencia Nacional gravitará en torno a este artículo.

Para saber más

«Partamos de que cualquier beso inconsentido es agresión sexual. No lo dice el artículo 178 del Código Penal, pero sí la jurisprudencia del Tribunal Supremo, el verdadero legislador, que incluso la ha aplicado a casos de un beso no consentido en cuello o mejilla. Por tanto, objetivamente sería un delito de agresión sexual, dado que, para su comisión, no se precisa de ánimo libidinoso», explica a EL MUNDO el prestigioso penalista Raúl Pardo-Geijo. «Ahora bien, subjetivamente, no se puede soslayar el contexto. Y es que la meritada jurisprudencia del Supremo se aplica, entre otros escasos supuestos, cuando los sujetos no se conocen o se acaban de conocer», continúa el abogado.

«Como profesionales debemos ser muy escrupulosos con las víctimas de agresiones sexuales, ya que hay casos sobrecogedores. Sin olvidar que tan víctima es una mujer que sufre una agresión sexual como cualquier persona a quien se acusa de un hecho que no ha cometido», comienza Ana Alguacil, ex jueza de lo Penal. «Tras el visionado de las imágenes, tengo claro que Rubiales no pretende atentar contra la libertad sexual de Jenni. No se aprecia dolo en el agresor, ninguna intención sexual. Simplemente se trata de algo producto de la alegría del momento», aclara esta experta abogada.

«Lo grave es el abuso de poder»

Obviamente, la defensa de Rubiales intentará utilizar la euforia propia de una entrega de medallas y los lazos de amistad que unían a Rubiales y Hermoso. Sin embargo, no todos los juristas comparten este criterio. «El subidón de alegría no justifica un beso, que aun siendo menos grave no deja de afectar a la esfera sexual de Jenni», argumenta Laura Pozuelo, profesora titular de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid. «La amistad entre ambos no otorga un significado distinto y menos grave al asunto. Si no, lanzaríamos el mensaje de que, entre amigos, novios o marido y mujer se puede hacer lo que se quiera», completa Pozuelo, acreditada a catedrática.

Otros especialistas abundan en la perspectiva de una violencia sexual arraigada en estructuras que perpetúan la desigualdad de género, donde las mujeres son vistas y tratadas como objetos y donde su consentimiento es ignorado. Es el caso de Helena Soleto, catedrática de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III. «Pese a que el componente sexual es mínimo, lo grave del caso es el abuso de poder, con un estilo rayano en lo mafioso que intenta ocultar las consecuencias de la agresión», desvela sobre las presuntas coacciones.

«A nivel procesal, este caso tiene muy poco recorrido y las penas van a ser muy leves, pero supone un gran toque de atención», presagia Soleto, en referencia a la reacción de la sociedad civil, canalizada bajo el lema #SeAcabó. Aquella presión de la calle, junto con la implicación de organizaciones de derechos humanos terminarían por desencadenar el final de Rubiales al frente de la Federación. «Considero positiva tanta repercusión mediática por el mensaje que manda: los cuerpos de las mujeres no se tocan libremente», subraya Pozuelo, en conversación con este periódico.

Rubiales, con Athenea del Castillo, durante la celebración del Mundial.

Rubiales, con Athenea del Castillo, durante la celebración del Mundial.AFP

De todos modos, la clave del juicio se centrará previsiblemente en la parte del consentimiento. La Fiscalía, que solicita un año de prisión para Rubiales por el delito de agresión sexual y un año y medio por otro delito de coacciones, considera que Jenni no se comportó como la víctima perfecta, la que debe tener una reacción estandarizada desde el primer momento. Sin embargo, este enfoque queda en entredicho para otros expertos. «Si no había consentimiento, ¿por qué no se escenificaron gestos, comentarios?», pregunta el abogado penalista Juan Gonzalo Ospina. «Si analizamos si Rubiales tuvo o no consentimiento, si valoramos las imágenes, por los gestos previos y posteriores, analizando la prueba en el plenario no veo la falta de negativa explícita o implícita para que pudiera dar el beso sin consentimiento. Por lo cual, me inclinaría por un fallo absolutorio», concluye el letrado, encarcargo de la defensa de la familia de Edwin Arrieta durante el juicio a Daniel Sancho.

En la misma línea de Ospina se pronuncia Pardo-Geijo, antes de lanzar otro interrogante. «Dadas las circunstancias, no existe intención de atentar contra el bien jurídico protegido de este tipo penal, que no es otro que la indemnidad sexual y, por ende, debería salir absuelto. ¿Alguien se ha preguntado qué reproche penal se le hubiera efectuado a Rubiales de realizar esa conducta con un jugador, algo nada descabellado, por cierto y que ha sido visto en múltiples ocasiones entre distintos futbolistas?», finaliza desde su despacho en Murcia.

«Si el beso se lo hubiese dado Jenni a Rubiales, ¿estaríamos hablando de una agresión sexual? Sin duda alguna hay que proteger a la mujer, pero sin olvidar que el hecho de ser hombre no te convierte en un agresor sexual», añade Alguacil, que trabaja hoy en JC Serrano.

Las coacciones y el artículo 172

En suma, aunque el beso lo pudo ver el mundo entero, ni siquiera hay consenso sobre si supuso una agresión sexual, tal y como la establece el Código Penal. De modo que las dudas se multiplican sobre las presuntas coacciones a Jenni, tipificadas en el artículo 172, y por las que por las además de Rubiales también serán juzgados Jorge Vilda, ex seleccionador, Albert Luque, ex director de la selección masculina y Rubén Rivera, ex responsable de marketing de la RFEF.

Según fuentes cercanas a la defensa de Luque, consultadas por este diario, «no hay ninguna evidencia en ninguna conversación, ni con Ana Ecube [amiga de la jugadora] ni con Hermoso, en la que se refleje que Albert quiera hablar del vídeo con ella». Según su criterio, se trata de una conducta «sin relevancia penal» ya que el directivo, incluso sin ser su competencia, representa un gran apoyo para la jugadora.

Cabe recordar que el artículo 172 del Código Penal define como define como autor de una coacción a quien «sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto». Por tanto, las defensas de Luque y Vilda, a la hora de evaluar los whatsapps a la futbolista, se centrarán en los límites de la libertad de expresión y si dichos límites pueden ser constitutivos de un delito. «Quizá se trate de mensajes desafortunados. Pero de ahí a que eso acredite una voluntad coactiva, nos parece absolutamente desproporcionado».

Los 104 días de incertidumbre para renovar a Luis de la Fuente: dos millones, ofertas "exóticas" y alguna mala cara por el camino

Los 104 días de incertidumbre para renovar a Luis de la Fuente: dos millones, ofertas “exóticas” y alguna mala cara por el camino

El 15 de octubre del año pasado, en la penosa sala de prensa del Nuevo Arcángel de Córdoba y tras sellar prácticamente su clasificación para los cuartos de final de la Liga de Naciones, Luis de la Fuente, sonriente, dijo esto: «No se trata de estar agrandado, son cosas ciertas. La tierra es redonda, aunque algunos piensan que es plana. No se puede ir contra las cosas ciertas. Estoy muy tranquilo, no estoy agrandado, pero si lo estuviera, me lo habría ganado porque otro, en estas circunstancias, tiraría de carisma. Yo soy humilde y no voy a cambiar. Ahí la dejo, báilala».

Eran tiempos en los que, incluso desde algún sector cercano al poder en la Federación, con Pedro Rocha apartado, se deslizaba que sí, que al seleccionador se le había subido a la cabeza la Eurocopa y que esa reclamación de un mejor contrato se le había ido de las manos. Porque ya en ese momento, octubre del año pasado, De la Fuente demandaba públicamente una renovación que ayer se cerró hasta 2028. Entre ese 15 de octubre y ayer, 27 de enero, han pasado 104 días y no pocas cosas.

Para saber más

De la Fuente, antes de la Eurocopa, había apalabrado su nuevo contrato con Pedro Rocha, el hombre que designó Luis Rubiales para guardarle el sillón mientras Luis Rubiales creyó posible irse para volver. El técnico tenía un contrato de personal de alta dirección desde que fue nombrado seleccionador sub'21, por el que cobraba alrededor de 600.000 euros brutos anuales. Al pasar al primer equipo escaló, aproximadamente, hasta los 800.000. Su acuerdo verbal con Rocha subía a 1,2 millones.

Habiéndole devuelto a España un título internacional de primer nivel, ocurren dos cosas nada más volver de Berlín: De la Fuente entiende que esa cifra debe revisarse, y Rocha ve cómo el martes 16 de julio, apenas dos días después de la final de la Eurocopa, el TAD (Tribunal de Arbitraje Deportivo) le inhabilita durante dos años. Es decir, De la Fuente se queda sin interlocutor válido para cambiar de contrato. Porque él, al margen del dinero, quería tener un contrato como seleccionador nacional. La situación de interinidad en la Federación impide que se firme nada. Nadie, ni la Junta Gestora ni el Secretario General, querían dar ese paso por miedo a seguir el camino de Rocha.

Difícil rehabilitación

De la Fuente, ante sus más allegados, se muestra molesto con su situación, y lo hace público en esa ventana de partidos de octubre, poco después de comenzar a trabajar con su nueva agencia de representación, conocida también por llevarle sus asuntos a Fabián Ruiz o Alexia Putellas (es en ese momento, conviene subrayarlo, cuando una parte de los que mandaban entonces en Las Rozas hablan de «recrecimiento» por su parte).

Solventados los partidos de noviembre y conocido el rival para cuartos en el sorteo, De la Fuente decide afrontar un reto que llevaba aplazando varios meses: el 3 de diciembre entra en el quirófano para operarse de su rodilla, algo que le va a exigir una rehabilitación difícil. Para ella, para la rehabilitación, se queda en Madrid y no falta ni un día a su cita con el gimnasio y con los fisios. Poco después, el 16 de diciembre, Rafael Louzán gana las elecciones a la presidencia y ese mismo día dice que lo primero que hará es llamar a De la Fuente para cerrar la renovación.

Luis de la Fuente.

Luis de la Fuente.EFE

Pero no fue lo primero que hizo. Tardo varios días en llamarle, algo que tampoco gustó al entrenador, que sin embargo, por supuesto, se sentó con él para cerrar a principios de este mes un acuerdo que llega hasta 2028 y que ronda, si se cumplen todos los objetivos, los dos millones de euros brutos al año, un sueldo, ahora sí, de campeón de Europa. Esos pequeños malestares quiso ignorarlos ayer: «No ha habido discrepancias. Siempre he dicho que estaré en los sitios mientras sea feliz y lo soy. Ha habido sintonía y cercanía en todo momento. Es un momento de alegría para mí, para mi familia y espero que para todo el mundo del fútbol». Lo de la sintonía y la cercanía es discutible, pero eso dijo.

Llama la atención la duración, pues se rompe una regla no escrita en la Federación, desde hace más de tres décadas, según la cual a los seleccionadores se les renueva de gran campeonato en gran campeonato. De la Fuente ha firmado estar en dos seguidos (el Mundial 2026 y la Eurocopa 2028), con los riesgos que eso conlleva. En estos siete meses, De la Fuente ha tenido ofertas, la mayoría de ellas bastante «exóticas», según fuentes de su entorno, que no confirman ofrecimientos de Oriente Medio y algún escarceo poco claro con la Liga estadounidense a través de un famoso intermediario que ya llevaba los asuntos, en su día, de Luis Aragonés. "Estoy donde quería estar. Nunca he pensado en otra selección. Estoy feliz aquí y nunca he querido irme. Desde la estabilidad se trabaja mejor y eso es lo que tengo en mi casa, la Federación. Espero seguir muchos años más", zanjó ayer, y en algo tiene razón: él nunca quiso irse.

El apretón deportivo de los nacionalistas: pactos de Sánchez, independencia de la pelota vasca, oficina a la carta en la Generalitat y decorado del caso Olmo

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El atxiki es la acción de atrapar levemente la pelota con la mano, acompañarla, en lugar de golpearla limpiamente, como exige el reglamento de la pelota vasca. Difícil de observar, es la argucia que utilizan, con disimulo, algunos pelotaris. El nacionalismo, en cambio, no necesita disimular ni esconderse, ya no. Los pactos de Gobierno de Pedro Sánchez le han dado instrumentos de los que carecía en el pasado, fuera con PSOE o PP en la Moncloa. Lo

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Crónica del día en que el fútbol español eligió el barro: miedo, euforia y traiciones

Crónica del día en que el fútbol español eligió el barro: miedo, euforia y traiciones

Que nadie se tome muy en serio la comparación, pero cuando ayer Salvador Gomar llegó a la Federación y se cruzó con el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), David Aganzo, debió de sentir algo parecido a lo que, en la Nochevieja de 1958, con la orquesta tocando Guantanamera y Batista saliendo por piernas de Cuba, sintió Michael Corleone al abrazar a su hermano Fredo. «Sé que has sido tú, me rompiste el corazón... ¡Me rompiste el corazón!». El personaje interpretado por Al Pacino expulsaba así la rabia por la traición de su hermano, que casi le cuesta la vida, y aunque a Gomar y a Aganzo no les une parentesco alguno, el valenciano sintió en ese momento algo parecido a la traición, una traición que no la va a costar la vida, sólo faltaba, pero sí, según su entorno, le costó las elecciones a la Federación Española de Fútbol, ganadas ampliamente por Rafael Louzán (90 votos contra 43 de un total de 138 asambleístas, pues faltaron tres: dos jugadores profesionales, Toni Lato (Mallorca) y Pedro Alcalá (Cartagena), y un entrenador, Javier Calleja (Real Oviedo). Hubo, además, un voto nulo y cuatro en blanco.

Para saber más

Sostienen en la candidatura de Gomar, la derrotada, que en la reunión que mantuvieron con AFE la semana pasada les prometieron varias cosas, entre ellas una vicepresidencia deportiva, tener peso en la Junta Directiva y algunas vías de ingresos nuevas para poder financiarse mejor. Siempre según esta versión, Aganzo y su entorno les dieron a entender que sus votos (aproximadamente 25) serían para él, para Gomar, y lo hicieron con frases, digamos, implícitas: «Brindaremos con cava o con champagne». Desde AFE eran rotundos ayer a preguntas de este periódico: «Eso es totalmente falso».

Lo que sí parece obvio es que ese número de votos (en torno a 25 o 30) es lo que le ha dado la presidencia de la Federación a Louzán, gallego de 57 años, frente a Gomar, dejando en las paredes de la Ciudad del Fútbol varios sentimientos: de euforia en algunos trabajadores que abrazaron el rochismo tras ser desterrados por Luis Rubiales, de alivio en muchos cargos intermedios por lo que supone de continuidad, y de miedo en algunos otros, que veían la opción de un cambio rupturista.

Louzán tenía de su lado a muchas territoriales, algunas de mucho peso como Cataluña o Madrid, y también a LaLiga, apoyo explicitado antes y después por Javier Tebas. Gomar contaba con Andalucía, Castilla La Mancha y Asturias, entre otras, así como varios árbitros y entrenadores. Sin embargo, no fue suficiente. El fútbol volvió a elegir el barro que supone un presidente, ya electo, que tiene sobre sí una condena de siete años de inhabilitación para cargo público por un delito que es tan feo como grave: la prevaricación.

Javier Tebas, presidente de LaLiga.

Javier Tebas, presidente de LaLiga.EFE

Se trata de una actuación en la construcción de un campo de hierba artificial en la localidad de Moraña. En la sentencia del Juzgado número 3 de Pontevedra, ratificada por la Audiencia Provincial, se recoge que la Diputación que él presidía pagó, en 2013, 86.311 euros por unas obras de mejora que ya habían sido realizadas en 2011, y a Louzán le atribuye la responsabilidad in vigilando como presidente del organismo (lo fue durante 12 años).

Esa inhabilitación para cargo público es, pues, la gran sombra que se cierne sobre Louzán. Según los estatutos de la Federación, en su artículo 19.4, uno de los requisitos para ser presidente es «no estar inhabilitado para desempeñar cargos públicos». Esa frase no hace referencia alguna al carácter firme o no de la sentencia, argumento al que se agarra Louzán (que su sentencia no es firme pues está pendiente de recurso) para justificar su idoneidad. Además, los asesores del nuevo presidente también ven hueco para pelear en el carácter público o no del cargo de presidente de la Federación, cuya definición jurídica es la siguiente: «Una entidad asociativa privada, si bien de utilidad pública». Sea cual sea el resultado de todas estas aristas, el ruido no va a desaparecer de la Federación en los próximos meses.

David Aganzo, presidente de la AFE.

David Aganzo, presidente de la AFE.EFE

Primero porque el Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), está estudiando si denuncia de oficio a Louzán ante el TAD (Tribunal de Arbitraje Deportivo) ahora que ya es presidente y que incumple claramente ese artículo 19.4 de los estatutos federativos. Y segundo porque el próximo 5 de febrero, el Tribunal Supremo debe decidir sobre el recurso que ha presentado contra la sentencia que le condena. Ocurre que, según fuentes jurídicas, un porcentaje altísimo de esas apelaciones ante el Alto Tribunal terminan con la ratificación de la sentencia, que pasaría a ser firme.

Si eso ocurre, entonces ya sí debería abandonar el cargo y habría nuevas elecciones, pero se celebrarían con esta misma Asamblea. De modo que habrá que estar atento para ver a quién elige Louzán como vicepresidente primero, pues ese nombre será, probablemente, su sucesor, y se presentaría a esos próximos comicios. Si no hay otro candidato (Gomar no lo será), ese hombre o mujer designado por Louzán sería presidente hasta 2028 y el fútbol español, de un modo u otro, seguiría caminando sobre el barro.

La Federación de la poca vergüenza

La Federación de la poca vergüenza

La Federación de fútbol se ha convertido en la Federación de la poca vergüenza, porque, después de todo lo que ha llovido, hay que tener muy poca para dejar la institución en manos de un dirigente condenado por prevaricación. A Rafael Louzán, un apparatchik de la política de provincias, le queda la esperanza del Supremo, pero la realidad es que el porcentaje de recursos de casación que prospera apenas supera el 10%. Si el gallego cae en los próxi

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Los retos de Louzán, tercer presidente de la RFEF en un año: Mundial, De la Fuente y la maltrecha imagen del organismo

Los retos de Louzán, tercer presidente de la RFEF en un año: Mundial, De la Fuente y la maltrecha imagen del organismo

Un beso no consentido lo reventó todo, pero la imagen de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el estamento deportivo con más presupuesto en España (casi 400 millones de euros para este 2024), ya estaba manchada por los escándalos y era liderada por personas con cuentas pendientes con la Justicia. En los últimos 40 años, ningún presidente de la RFEF ha abandonado el cargo voluntariamente. Todos han sido inhabilitados por distintos motivos. Ahora, Rafael Louzán, el tercer presidente en poco más de un año, afrontará complicados retos bajo la amenaza del Tribunal Supremo.

Recursos

Soule, Brody, el beso a Jenni Hermoso, Negreira... Son algunos de los casos que están judicializados, que afectan a la institución y que están pendientes de resolución. Ángel María Villar, Luis Rubiales y Pedro Rocha siguen imputados en algunas de esas causas. El recién llegado tiene pendiente un recurso de casación, que se resolverá el próximo 5 de febrero, contra una sentencia que considera acreditado que prevaricó cuando era presidente de la Diputación de Pontevedra.

Así que el reto de la lavar la imagen de la Federación será el más complicado de afrontar, toda vez que el gallego podría abandonar el cargo apenas dos meses después de ser elegido si su recurso no es atendido. Por mucho que la Federación implemente nuevas medidas de transparencia, ética, buena gobernanza y compliance, será imposible una nueva era si la resolución mantiene la condena a siete años de inhabilitación para cargos públicos.

FIFA Y UEFA

Son, precisamente, estos problemas judiciales los que podrían restar peso a la Federación en el ámbito internacional. La FIFA y la UEFA son más estrictas que el organismo español respecto a los problemas judiciales de sus dirigentes. Así, aunque Louzán consiga que se acepte su recurso de casación, el Reglamento de gobernanza de UEFA, por ejemplo, exige que los miembros de federaciones asociadas mantengan altos estándares éticos y de integridad. Por lo que no es descartable que ambas se planteen, si se da la situación, forzar un cambio en la presidencia de la RFEF para disponer de otro interlocutor que gestione las relaciones con ambas.

Sin embargo, LaLiga, con Javier Tebas al frente, ha apoyado públicamente la candidatura del gallego. Louzán deberá continuar la normalización del contacto con el fútbol profesional, como ya hiciera el dirigente extremeño, y dejar atrás el enfrentamiento que hubo en la época de Rubiales. Otra relación que debe cuidar es con el Gobierno, representado en estos asuntos por el Consejo Superior de Deportes (CSD). No pinta bien, pues está en estudio ahora mismo una denuncia por parte del Ejecutivo contra el recién elegido.

Mundial 2030

Es la gran cita a gestionar para Louzán, aunque la limitación temporal del mandato, cuatro años, podría provocar que el dirigente gallego no llegase al frente de la Federación, problemas judiciales aparte. La falta de liderazgo ha restado peso a la RFEF en la candidatura conjunta de España, Marruecos y Portugal para la celebración del Mundial 2030. Pese a la buena nota obtenida por el proyecto, el nuevo presidente deberá pelear por que los partidos más importantes de la cita mundialista se jueguen en territorio español, especialmente la final, que parecía segura para el Santiago Bernabéu, pero que ahora pende de un hilo por la presión de Marruecos y por el desgobierno que ha existido, y puede seguir existiendo, en la Federación española.

De la Fuente

Tras las manifestaciones de Luis de la Fuente posteriores a la Eurocopa, el nuevo contrato del técnico será uno de los primeros temas que tendrá que enfrentar el dirigente gallego. Él estuvo en la firma de la prolongación de contrato del seleccionador para que pudiera afrontar la Eurocopa y él será el que tenga que renovarle con unas condiciones que satisfagan a ambas partes. También deberá hacer lo mismo con Montse Tomé, que se encuentra en pleno proceso de renovación del equipo femenino. Su contrato actual expira a mediados de 2025.

Árbitros

El fútbol femenino y los árbitros son otros de los retos que deberá afrontar Louzán. Tendrá que trabajar en el seguimiento de la profesionalización de las futbolistas y en el fomento de la igualdad en competiciones. Respecto a los colegiados, tendrá que manejar con pericia el conflicto generado por el caso Negreira, que afecta a su institución y al Barcelona. Todo ello deberá hacerse desde un prisma de profesionalización muy necesario en un organismo que aún dispone de métodos arcaicos de gestión. Según su programa, Louzán tratará de llevar a la Federación al siglo XXI en términos de organización y transparencia por medio de la incorporación de nuevos perfiles, tanto técnicos como de gestión empresarial, para ayudar al crecimiento. Está por ver.

La UCO dice que Piqué fue "parte activa" en el contrato de la Supercopa y pide rastrear el dinero en Arabia Saudí

La UCO dice que Piqué fue “parte activa” en el contrato de la Supercopa y pide rastrear el dinero en Arabia Saudí

Actualizado Jueves, 12 diciembre 2024 - 19:06

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha concluido que el ex futbolista Gerard Piqué fue "parte activa" en el contrato que llevó la 'Supercopa' de España fútbol masculina a Arabia Saudí y ha pedido a la juez que libre una comisión rogatoria al país árabe para que identifique las cuentas bancarias del exjugador del Barça y del expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales.

Así lo señala en un informe, al que ha tenido acceso Europa Press, que ha aportado al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 4 de Majadahonda, en el que se investigan presuntas irregularidades cometidas en la RFEF durante la gestión de Rubiales en relación con el traslado de la celebración de la Supercopa al país árabe.

Para saber más

Los agentes solicitan a la juez Delia Rodrigo que libre la comisión rogatoria al entender que "información que pudiera resultar de utilidad para el esclarecimiento de los hechos se encuentra bajo la tutela de las autoridades del Reino de Arabia Saudí".

Además de pedir a la instructora que reclame a información sobre los investigados, también le solicita que requiera a las autoridades saudíes a la mercantil SELA --empresa pública saudí-- datos sobre la firma del acuerdo con la RFEF para la celebración de la Supercopa de España de fútbol.

KOSMOS INTERMEDIÓ "EN FAVOR DE LA RFEF Y NO SELA"

Los agentes trasladan a la juez los "indicios" recabados en relación con las primeras negociaciones para la celebración de la Supercopa en el extranjero y recogen las diferentes "alternativas" que dispuso la RFEF para la celebración del torneo fuera de España.

Según precisan, "entre los diferentes intermediarios que ofrecieron sus servicios para negociar, es preciso destacar que Piqué fue parte activa en el proceso a través de la sociedad de su representante AC TALENT".

Al revisar la cronología de los hechos que dieron lugar al contrato para llevar la 'Supercopa' a Arabia Saudí, la UCO señala que se puede "inferir que la intermediación realizada por Kosmos habría sido realmente ejercida en favor de la RFEF y no de SELA", en referencia a la compañía pública saudí.

La UCO da en su informe detalles de la colaboración de Piqué con la Federación más allá del acuerdo con Arabia Saudí. En concreto, apunta a la existencia de correos y reuniones en las que se "exploraban y negociaban los derechos de televisión, así como la celebración y formato de la Copa del Rey y de la Supercopa de España".

Para los agentes, "resulta reseñable que en las negociaciones no solo participase Arturo Juan Canales en representación de AC Talent --agencia de futbolistas que preside--, sino que también estuviera Piqué, entendiéndose así que también estaría formando parte del equipo de intermediación, al menos en esa vía de negocio".

EL GRUPO DE WHATSAPP CON RUBIALES

Con todo, la UCO aclara que "las relaciones de Piqué y su entorno con la RFEF no se circunscriben" solo a esos asuntos, sino que también incluyeron acuerdos, por ejemplo, con la empresa japonesa Rakuten, o con Kosmos y el ente para desarrollar un proyecto audiovisual denominado 'Academia MVP'.

En su informe, la Guardia Civil también da cuenta de la creación en marzo de 2019 de un grupo de Whatsapp bajo el nombre 'Supercopa España' formado por Rubiales, Piqué, Canales y también el entonces directivo de la RFEF Rubén Rivera. Aunque se desconocen los mensajes que intercambiaron en el mismo, los agentes sostienen que "a partir de ese momento se aprecia una mayor implicación e interés por parte de la RFEF en la opción de Arabia Saudí".

En abril de ese mismo año, se produjeron modificaciones en el memorando de entendimiento, que fue firmado ese mes. Fue entonces cuando Andreu Camps, el que fuera secretario general de la RFEF, indicó que una "tercera parte", China, había mostrado su interés para celebrar en ese país la Supercopa. Camps, según la UCO, advirtió que antes de firmar acuerdos como el que se iba a alcanzar con Arabia Saudí debía informarse a la CNMC y aprobarlo en la asamblea del ente.

BÚSQUEDA DE UNA NUEVA SEDE

En el marco del informe, los investigadores recuerdan también que cuando la pandemia imposibilitó la celebración del torneo en 2021 la Federación y SELA tuvieron que plantear un "nuevo escenario de negociación dada la inviabilidad de cumplimiento del contrato".

"En estas nuevas negociaciones en las que se llegó a barajar la posibilidad de rescisión del acuerdo y la búsqueda de una nueva sede, volvió a intermediar Kosmos", recalcan y añaden que en el marco de dicha intermediación se sucedieron "contactos" entre Piqué y Rubiales, así como "otros trabajadores de Kosmos y de la RFEF".

Al hilo, incide en que la RFEF terminó firmando las adendas a los contratos originales para extender las mismas condiciones hasta el 2029. "De este modo, la RFEF se garantizaba el cobro de 40 millones de euros anuales durante tres años más, así como KOSMOS el cobro de su comisión anual de 4 millones de euros".

Este informe tiene lugar después de que el pasado mayo la juez instructora acordara investigar a Piqué al apreciar indicios delictivos en la comisión que se adjudicó en el marco del traslado de la 'Supercopa' a Arabia Saudí.