Lucas Pinheiro-Braathen gana el eslalon gigante y hace historia: primera medalla en unos Juegos de Invierno para Brasil

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"Los últimos serán los primeros" es una frase con la que Jesús cierra la parábola de los obreros de la viña. Significa más o menos que los humildes y marginados en la tierra alcanzarán el cielo por delante de los potentados. Pero, en el deporte, una actividad muy humana, los primeros suelen ser... los primeros. Así ha ocurrido con Lucas Pinheiro-Braathen en el eslalon gigante de estos Juegos Olímpicos. Salió con el dorsal 1 en la manga inicial y, aunque realizó el undécimo tiempo en la segunda, supo resistir la presión y acabó ganando el primer oro olímpico invernal para Brasil. Su crono en la primera manga había sido tan bueno, que con ese primer tiro ya había ganado la guerra. No le alcanzaron los dos mejores suizos: Marco Odermatt (plata) y Loïc Meillard (bronce).

Para saber más

¿Brasil?... ¿Palmeras en la nieve?... Sí. Lucas Pinheiro es brasileño. Bueno, un mestizo de vikingo y carnavalero, mitad noruego (por parte de padre) y mitad brasileño (por parte de madre). Nació en Oslo hace 25 años. Cuando tenía tres, sus padres se separaron. Se fue a Brasil con su madre. Regresó a Noruega, la meca de los deportes de invierno, cuando su padre consiguió la custodia, y allí empezó a esquiar, camino de su brillante trayectoria en el circo blanco. Repartía, no obstante, la vida entre la capital noruega, donde vivía con su progenitor, y Sao Paulo y Campinas, una localidad a unos 100 kms. de Sao Paulo, donde pasaba las vacaciones con la familia materna.

Desavenencias con su Federación por un asunto de patrocinadores y derechos de imagen, lo llevaron a retirarse en octubre de 2023. Como tiene un lado neohippie, anduvo visitando las capitales europeas y recorriendo en bicicleta los viñedos de la zona de Burdeos. También las carreteritas ibicencas. Es un tipo alegre. Por carácter, más brasileño que escandinavo.

Saciada su sed de aventuras, reapareció en el circuito en marzo de 2024, pero ya con el apellido de su madre por delante y envuelto en la bandera sudamericana. Especialista en las pruebas técnicas, de habilidad, regresó a gran nivel. Esta temporada había ganado el eslalon de Levi, el primero del curso, y hecho podios o puestos entre los 10 primeros, en eslalon o en gigante, en Wengen, Madonna di Campiglio, Adelboden, Kitzbühel, Schladming, Val Gardena, Beaver Creek y Val dIsère. Su triunfo no ha sido precisamente una sorpresa, aunque cuando está en liza Marco Odermatt, él es el favorito por principio.

Odermatt es el mejor y más completo esquiador de la actualidad. Y uno de los mejores y más completos de siempre. Lidera la Copa del Mundo de Descenso, y en Cortina ha sido cuarto. Lidera la Copa del Mundo de Supergigante, y en Cortina ha sido tercero. Incluso, en la combinada, en compañía de Loïc Meillard, formando el mejor equipo posible suizo, que es tanto como decir el mejor posible a secas, no pudo pasar de la plata. Lidera la Copa del Mundo de Gigante, es el campeón olímpico vigente, y en Cortina ha sido segundo. Odermatt, que no practica el eslalon se va, pues, de los Juegos sin un oro. Con tres medallas, dos platas y un bronce, pero sin un oro, que es el metal que mejor le cuadra y le sienta. Con toda seguridad, no estará contento.

Este domingo, el gigante femenino (Mikaela Shiffrin?). Y en el eslalon masculino del lunes, con Lucas en escena, aparece un español: Quim Salarich.

El drama de Ilia Malinin: dos caídas dejan sin medalla al Dios de los Cuádruples

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Quizás fue la presión de saberse el mejor y tener que demostrarlo en el instante cumbre. Quizás fue la responsabilidad de estar seguro de que millones de ojos estaban puestos en él en la convicción de que les proporcionaría un espectáculo inolvidable. Quizás... Pero IIia Malinin no ganó. Ni el oro, ni la plata, ni el bronce. Acabó en octava posición con una puntuación total de 264.49. Una conmoción en los Juegos. Una afrenta a los dioses del patinaje artístico. Ilia patinó peor que nunca cuando tenía que haberlo hecho mejor que siempre. O, al menos, como siempre. Le hubiera bastado.

El kazajo Mikhail Shaidorov no se lo creía. Era oro con 291.58 puntos. El japonés Yuma Kagiyama (280.06) tampoco. Era el máximo rival de Malinin. Y le había vencido. Era plata, sí, por delante de su compatriota Shun Sato, pero detrás de Shaidorov. Otra plata le hubiera satisfecho, pero no esa. Malinin se cayó dos veces, en un cuádruple lutz y en un cuádruple axel. Él, precisamente él, apodado El Dios de los Cuádruples. Nervioso, descentrado, aplastado por eso, por la presión, por la responsabilidad, es desde ahora mismo la gran decepción de los Juegos. Pero esto es deporte, y los deportistas, aunque se les otorguen alias divinos, son humanos. Muy humanos. Rabiosamente humanos.

Si el recinto hubiera sido el cuádruple (otro cuádruple) de grande, se habría llenado. Ilia Malinin concitaba desde el principio de estos Juegos la máxima expectación. Sólo las grandes estrellas del esquí (Lyndsey Vonn, Mikaela Shiffrin, Marco Odermatt) se le equiparaban. O, mejor, sólo él podía equipararse a las máximas estrellas del esquí. No Justificó la expectación con la actuación que se le presuponía en cuatro minutos de intensidad extrema y liviandad suprema. De dominio. De belleza. De alguien técnicamente impecable y artísticamente inspirado. Nada de eso ocurrió. Malinin, debutante en unos Juegos, sabe ahora lo que éstos implican de riesgo después de conocer lo que suponen de ilusión.

Ovación desordenada

Los patinadores salen por grupos. Cuatro grupos de seis participantes que aparecen en escena en sentido inverso a la clasificación en el programa corto. El grupo cuarto, "el de la muerte", que se asoma al fracaso. El de "la vida", que se inclina hacia el triunfo. Así que cuando Malinin, el último de los últimos, o sea, el primero de los primeros, saltó al hielo, ya en el calentamiento con sus compañeros de tanda, el público soltó su propia tensión con una especie de ovación desordenada, entre estruendosa y en sordina. Fue como si anticipara la definitiva y, a la vez, la reservara para el momento decisivo. La ovación final a un Ilia decepcionado hasta la mueca y abatido hasta las lágrimas, fue de comprensión, de conmiseración, de simpatía, de apoyo, de cualquier cosa que pueda ayudarle a superar este bache, este drama en el que se ha convertido su actuación en Cortina.

Malinin no hereda el trono de su compatriota Nathan Chen, el campeón en Pekín2022. También por equipos. Ver a un Chen ganar en China parece coherente. Y, aunque Nathan es un estadounidense de Salt Lake City, con un nombre perfectamente estadounidense en Utah o en cualquier otro estado, el apellido lo delata. En efecto, Chen es hijo de inmigrantes chinos. IIia, con otro apellido delator, lo es de uzbekos. He aquí que el moderno y triunfal patinaje artístico americano es de sangre asiática.

Malinin, abatido, a la espera de la decisión de los jueces.

Malinin, abatido, a la espera de la decisión de los jueces.AFP

Chen tiene 26 años y no está oficialmente retirado, pero ha priorizado sus estudios de Medicina y anunció hace tiempo que no estaría en Cortina. Era, por muchas razones, el antecesor de Malinin. Le ha precedido en el récord mundial de puntos y en su reinado en los cuádruples. Estuvo imbatido desde 2018 a 2021. Malinin lo está desde 2023. Ahora ya no. Chen fue en 2017 el primer patinador en realizar cinco cuádruples diferentes (lutz, flip, loop, salchow y teeloop). Y, en 2022, el primero en realizar seis en el mismo programa. Se le apodó Quad King. El rey de los cuádruples. Pero Malinin ha realizado siete. Por eso se aupó en la jerarquía y se le conoce por Quad God. El dios de los cuádruples. Los reyes reinan en la tierra. Los dioses, en el cielo.

Malinin ha bajado a la tierra, al hielo, que iba a ser como una alfombra ardiente de triunfo y está más frío que nunca.

¿Por qué han borrado los genitales del Hombre de Vitruvio en la cabecera televisiva de los Juegos Olímpicos?

¿Por qué han borrado los genitales del Hombre de Vitruvio en la cabecera televisiva de los Juegos Olímpicos?

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La vemos todos los días, varias veces al día, en los canales de televisión que retransmiten en directo los Juegos Olímpicos de Milano Cortina. Sucede que, cuando las imágenes pasan rápidamente, no siempre se presta atención a los detalles. Hablamos de la cabecera de los Juegos: un clip gráfico, colorido y evocador que representa el deporte y los lugares que sirven de escenario a las competiciones, pero que también contiene referencias a la italianidad más "elevada".

No en vano, la primera imagen del vídeo es El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci: el célebre dibujo con el que el genio del Renacimiento quiso representar las proporciones ideales del cuerpo humano inscrito entre el cielo y la tierra (el círculo y el cuadrado).

El Hombre de Vitruvio que, insertado en el colorido clip de la Rai, se transforma gráficamente en el cuerpo de patinadores, patinadoras, esquiadores y otros atletas de deportes de invierno.

Sin embargo, al Hombre de Vitruvio de la cabecera olímpica le falta un detalle: los genitales masculinos, que sí están presentes en el dibujo original de Leonardo.

Aunque se trata de una reproducción fiel del Hombre de Vitruvio, el Hombre Olímpico aparece sin atributos: músculos, rostro, todo es igual y está en su lugar salvo ese detalle: borrado con corrector. ¿Por qué "censurar" la obra maestra del Humanismo?

Quizá una respuesta pueda encontrarse en la voluntad de ajustarse escrupulosamente al reglamento del COI (Comité Olímpico Internacional), donde se indica que "los contenidos sexuales explícitos están estrictamente prohibidos".

Tal vez, en fase de producción, alguien pensó que eliminar los genitales masculinos era una forma (peculiar) de ser más inclusivos con las mujeres. Pero aquí el resultado parece ser solo la "exclusión" de algo. Y el pobre Hombre Olímpico ha terminado siendo como un Ken o un Big Jim cualquiera.

Retrocediendo en el tiempo, también se recuerda el caso de la Venus de Botticelli: en la versión original emerge desnuda de las aguas, pero hace algunos años fue vestida de pies a cabeza en un anuncio turístico sobre las bellezas italianas.

En esta ocasión, sin embargo, la responsabilidad del borrado de los genitales no es de ningún ministerio ni de la dirección de la Rai: la cabecera fue realizada por Olympic Broadcasting Services para Milano Cortina 2026, que luego la facilita a las cadenas con derechos, como la Rai, las cuales pueden decidir usarla tal cual o producir sus propias aperturas televisivas, como hace, por ejemplo, la NBC estadounidense. Así que en las oficinas de la Rai el clip fue visionado y aceptado. Resulta singular que, en la presentación del vídeo, OBS quisiera precisar que el dibujo de Leonardo se mostraba de forma fiel al original "en su familiar tonalidad sepia con toques de su aspecto envejecido". Salvo por un detalle.

La Rai, en una nota, se desvincula de cualquier decisión censora y subraya "la enésima polémica pretextuosa que implica de manera impropia al Servicio Público".

Ilia Malinin, el genio de las piruetas ninja: "Es como si hubiera venido del futuro"

Ilia Malinin, el genio de las piruetas ninja: “Es como si hubiera venido del futuro”

Ilia Malinin tenía 17 años cuando fue excluido del equipo estadounidense de patinaje artístico para los Juegos Olímpicos de Pekín2022 en beneficio del más curtido Jason Brown, un californiano de 27, que ya había participado en Sochi2014. La decisión levantó bastante polvareda, aunque lo cierto es que el Malinin de entonces no era el Malinin de hoy.

El de hoy, a los 21 años, es, probablemente, el mejor patinador que haya existido. Bicampeón mundial, poseedor desde noviembre del récord de puntos (238,24) del programa libre (335,30 en total, sumando el corto). Primer patinador en incluir siete saltos cuádruples en una misma rutina y en ejecutar un cuádruple axel (giro de cuatro vueltas y media entrando de frente). Imbatido en 14 competiciones desde 2023...

Apodado Quad God, el dios del cuádruple, 1,73 de estatura y 63 kilos de peso, nacido en Fairfax (Virginia) el 2 de diciembre de 2004, es hijo de dos patinadores de cuna rusa pero afincados en Uzbekistán: Tatiana Malinina (Novosibirsk, 1973) y Roman Skorniakov (Sverdlovsk, 1976).

Patinaje artistico Malinin. Cuadruple Axel

Disuelta la Unión Soviética, pero beneficiarios de su escuela, compitieron por Uzbekistán en los Juegos de Nagano1998 y Salt Lake City2002. En 1998 ya estaban en Dale City (Virginia) como profesores, huyendo de las dificultades postsoviéticas de Tashkent. En enero de 2000 se casaron. Tuvieron a Ilia y a Elli Beatrice. Ilia, ahora discípulo suyo, se ha beneficiado, pues, de los dos factores capitales en la formación de la personalidad y en el comportamiento del ser humano en cualquiera de sus actividades: lo genético y lo ambiental. Ilia no tenía en sus infantiles planes continuar la tradición familiar. Pero a los seis años se calzó unos patines y a los 13 realizó su primer cuádruple. No había marcha atrás.

Diríamos que es nieto de la Guerra Fría, lo mismo que sus compañeros de equipo, Maxim Naumov y Andrew Torgashev, descendientes también de la pasión eslava por el hielo y el arte, hijos de padres rusos que compitieron representando a la URSS. Los bloques, encabezados por la Unión Soviética y Estados Unidos, midieron durante aquella época sus fuerzas y sus ideologías para mostrar la superioridad de un concepto de la vida sobre el otro. La competencia política contribuyó a engrandecer el deporte en el mundo.

La URSS y sus Repúblicas aportaron figuras importantes, especialmente en el patinaje por parejas, con Irina Rodina a la cabeza, en unión de Alexander Zaitsev y Alexei Ulianov. Los americanos mantuvieron, sin embargo, una cierta superioridad con estrellas como Dick Button, el primero que unió en Estados Unidos el patinaje y el "show business", los hermanos Hayes y David Jenkins, Scott Hamilton, Brian Boitano...

Hamilton, campeón olímpico en Sarajevo84 opina de Malinin: "Hace piruetas ninja y esas rotaciones, cosas que antes no existían. Es como si hubiera venido de 50 años en el futuro para mostrarnos lo lejos que ha llegado este deporte". Tanto que, según Bonano, oro olímpico en Calgary88, "esas cosas que no se han hecho antes, quizás tampoco se harán en adelante".

La caída de la URSS sacó a la luz un aluvión de figuras amamantadas de niños en el sistema recién destruido: Viktor Petrenko, Alexei Urmanov, Ilia Kulik, Alexei Yagudin, Evgeni Plusenko... a los que se oponían, entre otros, Evan Lusacek y Nathan Chen. Hoy Malinin no pelea contra los rojos. En todo caso, contra los amarillos, representados por el japonés Yuma Kagiyama, que le superó en el programa corto por equipos de estos Juegos. Tuvo que doblegarlo en el libre para dar el oro a EE.UU por un solo punto. También lo dominó en el clasificatorio programa corto individual que daba acceso al libre de este viernes, cuando se deciden las medallas.

Programa

Patinaje artistico Malinin. Programa cuadruples

Planea una actuación este viernes con siete cuádruples, incluyendo un cuádruple axel. Y puede que rematando con un backflip, un salto mortal hacia atrás aterrizando sobre una sola cuchilla, ese hilo de acero de cuatro milímetros de ancho. Un movimiento efectista que no puntúa y que fue prohibido desde 1977 durante casi medio siglo. Ya está permitido y aunque no puntúa, tampoco penaliza.

Malinin cursó el instituto en la Falls Church High School antes de entrar en la George Martin University. Ya es millonario. Ha suscrito contratos con firmas como Coca Cola, Samsung y Honda. Ciertas publicaciones tratan de indagar acerca de su vida sentimental. Que se conozca, carece de romances y devaneos. Según sus palabras, no tiene tiempo para esas cosas. "Mi carrera es prioritaria. A ver qué me trae". Una carrera que quisiera extender con la asistencia a cuatro o cinco Juegos. "Veré cuánto tiempo puedo aguantar".

Una maniobra ilegal aparta a Lucas Eguibar de la lucha por las medallas en el snowboard cross: "Creo que le he insultado"

Una maniobra ilegal aparta a Lucas Eguibar de la lucha por las medallas en el snowboard cross: “Creo que le he insultado”

Lucas Eguibar estaba llamado a ser medallista olímpico. Iba a serlo. Tenía que serlo. Campeón del mundo de snowboard cross en 2021, en varias ocasiones fue favoritísimo para todo y nunca lo consiguió. Ahora parece que su maldición ya no tiene remedio. Este jueves, en los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina, su cuarta oportunidad se convirtió en su cuarta frustración. Esta vez fue un toque mínimo, un desequilibrio, el que acabó con su sueño. A sus 32 años cuesta pensar que la gloria olímpica vaya a llegar en 2030.

El desastre este jueves llegó en cuartos de final después de una clasificación notable. Le esperaban los franceses Jonas Chollet y Loan Bozzolo y el estadounidense Nathan Pare, un cruce de máxima exigencia, pero Eguibar tenía un plan. Para entrar como primero o segundo y clasificarse para semifinales, su idea era dejar que los franceses volaran de salida y confiar en su fuerza en los últimos metros. "Estábamos haciendo la estrategia que queríamos", explicaría después. Aguantar arriba. Atacar abajo.

En el ecuador del circuito, Eguibar tenía como desventaja su posición -cuarto- y como ventaja su experiencia y su perfil. Era el único 'goofy' de la serie, es decir, el único con el pie derecho adelantado y podía beneficiarse. En un giro cerrado a izquierdas exprimió esa diferencia y se colocó segundo, pero entonces tuvo lugar el incidente que resume su historia olímpica.

Eguibar se abrió ligeramente, Pare se metió por dentro con una línea agresiva, poco limpia, y el contacto fue inevitable. La tabla del estadounidense golpeó la del español en pleno apoyo y éste cayó.

"Cuando estaba en el suelo, he gritado. Creo que le he insultado, pero no me acuerdo. Me he cabreado muchísimo porque hemos trabajado muchísimo para llegar aquí", confesó después Eguibar que, pese a lo ocurrido, se levantó y cruzó la meta en último lugar. El estadounidense Pare celebró una victoria que duró poco: los jueces revisaron la acción y lo descalificaron por maniobra ilegal. Una decisión justa, quizá, pero insuficiente. Eguibar, tercero tras la sanción, quedaba igualmente eliminado.

Quiero otro intento

Para Eguibar, que había sido séptimo en los Juegos de Sochi 2014 y Pekín 2022, la medalla olímpica sigue siendo lo que falta en un palmarés brillante. Llegaba a Milán-Cortina 2026 tras años ásperos: rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2024, problemas de espalda que marcaron Pekín, una caída reciente en la Copa del Mundo que dejó tocados sus tobillos. Pero prometía competir contra el dolor e intentarlo hasta el final.

Antes de la cita fue claro: "Es lo último que me falta. Mi deporte es muy alocado. Muchas veces, aunque seas el mejor, puede pasar cualquier cosa. Soy consciente de que mi carrera puede acabar sin medalla olímpica, pero no quiero dejar de intentarlo".

En la final que él no disputó, el austriaco Alessandro Hämmerle revalidó el oro de Pekín, Eliot Grondin repitió plata, y Jakob Dusek se colgó el bronce. Podios de altura, rivales habituales del circuito que Eguibar conoce de memoria. En zona mixta, pese a la edad, el español dejó abierta la puerta a un quinto intento: "Si estoy sano, quiero seguir. Los últimos cuatro años han sido muy duros física y mentalmente". Los Juegos Olímpicos de los Alpes 2030 lo encontrarían con 35 años. En un deporte tan complicado parece una eternidad.

Polémica en el oro olímpico de danza sobre hielo: Cizeron, acusado de "controlador" y "crítico"

Polémica en el oro olímpico de danza sobre hielo: Cizeron, acusado de “controlador” y “crítico”

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El patinador francés Guillaume Cizeron revalidó el oro olímpico en danza sobre hielo en Milán-Cortina 2026, después de haber cambiado de pareja en 2025 tras toda una vida junto a Gabriella Papadakis, y a pesar de estar rodeado de polémicas relacionadas con Laurence Fournier Beaudry, su actual compañera.

Cizeron, junto con Fournier Beaudry, sumó 90.18 puntos en la danza rítmica y 135.64 en la danza libre para hacerse con la primera posición con un total de 225.82. Muy cerca de los 226.98 que consiguió con Papadakis en los Juegos de Pekín 2022 y que todavía son el récord olímpico.

El francés, quíntuple campeón del mundo, patinó con Gabriella Papadakis ininterrumpidamente desde antes de los 10 años hasta junio de 2022, cuando anunciaron que se tomarían un tiempo de descanso que finalmente se convirtió en la disolución definitiva de la pareja en diciembre de 2024.

Lo que parecía la retirada de ambos fue, en realidad, sólo la de Papadakis. Apenas tres meses después, en marzo de 2025, Cizeron anunció su regreso a las pistas de hielo junto a Laurence Fournier Beaudry, con la que ha escalado rápidamente hasta estar al nivel de los mejores del mundo.

El nuevo dúo se conocía de hacía tiempo, ya que ambos se entrenaban en Montreal (Canadá). Fournier Beaudry había representado a Dinamarca (hasta 2018) y Canadá (hasta 2024) a nivel internacional en danza sobre hielo junto al que era (y todavía es) su también pareja sentimental, Nikolaj Sorensen.

Su vinculación sobre el hielo terminó en octubre de 2024, cuando Sorensen fue suspendido por la Federación canadiense por un mínimo de seis años por haber cometido abusos sexuales en 2012 sobre una patinadora estadounidense. El hecho no se ha investigado a nivel penal.

En mayo de 2025, cuando ya estaba compitiendo con Cizeron, Fournier Beaudry y él mostraron públicamente su apoyo a Sorensen en una entrevista con la prensa canadiense. "Son acusaciones falsas que no han sido demostradas. Apoyo a Nik al 100%. Ya éramos muy cercanos, pero este episodio nos ha acercado más", declaró entonces ella. "Ha sido difícil verles pasar por esto. Es difícil ver a tus amigos sufrir", añadió él.

El pasado mes de enero, justo antes de los Europeos de patinaje artístico -la primera gran competición internacional para la nueva pareja y su primera gran victoria-, Gabriella Papadakis publicó su libro 'Para no desaparecer'.

En él, la patinadora francesa acusaba a Cizeron, su ex compañero, de ser "controlador" y "crítico" y de no mostrarle apoyo cuando quiso denunciar los abusos que ella había sufrido.

Su ex pareja de danza no dudó en responder a las acusaciones con un comunicado: "Teniendo en cuenta la campaña de desprestigio dirigida hacia mí, quiero expresar mi incomprensión y mi desacuerdo con las etiquetas que se me están atribuyendo. Estas alegaciones surgen en un momento particularmente sensible, lo que despierta dudas sobre las intenciones subyacentes de esta campaña".

"Durante más de 20 años, he mostrado un respeto profundo por Gabriella Papadakis, a la que siempre he considerado una auténtica compañera. A pesar de la erosión gradual de nuestro vínculo durante los años, nuestra relación -basada en colaboración atlética y personal- ha estado marcada por momentos de éxito y apoyo mutuo", concluyó.

Cizeron, como demuestran los resultados olímpicos, no se ha visto afectado en lo deportivo por esas alegaciones. Papadakis, en cambio, perdió su puesto como comentarista del patinaje artístico en los Juegos para la cadena estadounidense NBC, la cual alegó que la francesa podría incurrir en un "conflicto de intereses".

"Debería estar comentando los Juegos Olímpicos de invierno, pero no lo haré porque escribí un libro sobre abuso sistémico en el patinaje artístico. Estoy intentando hacer que mi deporte sea más seguro para las mujeres. El libro es una crítica del abuso que las mujeres tienen que aceptar para cumplir sus sueños", comenzaba Papadakis en sus redes sociales.

"Justo antes de que el libro se publicara, fui acusada de difamación y recibí una orden de cese y desistimiento. Es una amenaza legal que no se usa para resolver una disputa, sino para intimidar y desalentar la libertad de expresión. Mi libro fue publicado igualmente, pero ya había perdido mi trabajo. En los Juegos, es importante recordar qué voces se excluyen de las pistas, y ser críticos con un espectáculo construido sobre abusos", sentenció.

Brignone reina en el Supergigante y firma el oro más emotivo para Italia

Brignone reina en el Supergigante y firma el oro más emotivo para Italia

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En medio de la inconsolable añoranza por Lindsey Vonn, operada por tercera vez de sus fracturas y que habría sido una de las favoritas, el supergigante (Super-G) femenino se resolvió con una fiesta italiana. Federica Brignone, apodada con justicia "La Tigresa", se alzó con un oro especialmente celebrado.

El pasado 3 de abril, en los Campeonatos de Italia, se rompió la tibia y el peroné, además de sufrir daños en los ligamentos de la rodilla izquierda. Se llegó a pensar que su carrera había terminado. En uno de esos episodios que evidencian la grandeza del deporte, reapareció esta temporada en el gigante de Kronplatz, 237 días después, con un excepcional sexto puesto. Ha llegado a tiempo, ¡con 35 años!, para los Juegos. Aunque todavía con algunas molestias, le ha dado a su país el primer oro en el esquí alpino.

Fue 41 centésimas más rápida que Romane Miradoli —de nombre muy italiano, aunque francesa— y 52 más que la austriaca Cornelia Hütter. La amargura de los cuartos puestos se mostró esta vez especialmente cruel: otra austriaca, Ariane Rädler, se quedó a una sola centésima del bronce.

Brignone, de tez morena y cabello oscuro y rizado en un mundo de pieles blancas y melenas rubias y lisas, salió con el dorsal 6 y arrebató el primer puesto a su compañera Laura Pirovano, que había partido con el 2. Desde ahí resistió los ataques de sus rivales, incluido el de Sofia Goggia. La italiana más rápida de la historia esquió como una "loca", con la garra y el riesgo que la caracterizan y que tantas victorias le han dado... cuando no se cae o se sale sin remedio del trazado, como le ocurrió en esta ocasión.

La pista estaba difícil, con nieve blanda y una ligera nevada cayendo desde un cielo bajo. Hubo bastante "mortandad" en forma de salidas de pista y caídas. Besaron la nieve, de forma notoria, Ester Ledecká —oro en Pyeongchang— y Breezy Johnson, campeona hace unos días en el descenso. Su accidente, similar al de su compatriota Lindsey Vonn, causó inquietud durante unos instantes, aunque la estadounidense se levantó sin daños.

El esquí alpino descansa este viernes y regresa el sábado con el eslalon gigante masculino.

El COI descalifica al abanderado ucraniano por su casco homenaje a los atletas muertos en la guerra: "Este es el precio de nuestra dignidad"

El COI descalifica al abanderado ucraniano por su casco homenaje a los atletas muertos en la guerra: “Este es el precio de nuestra dignidad”

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El deportista ucraniano Vladyslav Heraskevych, que quería usar un casco con imágenes de deportistas fallecidos durante el conflicto con Rusia, ha sido descalificado este jueves de las pruebas de skeleton de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, según informó el Comité Olímpico Internacional (COI).

En un comunicado, el organismo internacional afirmó que el competidor "no podrá participar" en los Juegos Olímpicos de Invierno "tras negarse a cumplir las directrices del COI sobre la expresión de los atletas".

El COI había propuesto el martes al ucraniano llevar un brazalete negro en lugar del casco, como medida excepcional ante su caso.

El marcador indica que Vladyslav Heraskevych ha sido descalificado.

El marcador indica que Vladyslav Heraskevych ha sido descalificado.Alessandra TarantinoAP

"Esta mañana, a su llegada a las instalaciones de la competición, Heraskevych se reunió con la presidenta del COI, Kirsty Coventry, que le explicó por una última vez la postura del COI. Como en las reuniones anteriores, él se negó a cambiar la suya", argumentó la instancia olímpica en un largo texto explicativo.

En esas condiciones, "se tomó la decisión por parte de los jueces de la Federación Internacional (de Bobsleigh y Skeleton, IBSF), basándose en el hecho de que el casco que quería llevar no se ajusta a la reglamentación", añade el comunicado.

"El COI decidió por ello, con pesar, retirarle su acreditación para los Juegos Olímpicos de 2026. A pesar de las numerosas conversaciones y discusiones en persona con Heraskevych (...) no quiso llegar a un punto de encuentro", añadió el COI.

En un mensaje en la red social X, Heraskevych defendió su punto de vista. "Este es el precio de nuestra dignidad", afirmó.

El abanderado de Ucrania en estos Juegos Olímpicos participó el lunes y el miércoles en los entrenamientos con un "casco memorial", según el término usado por su entorno, de color gris y que lleva las imágenes serigrafiadas de varios de sus compatriotas fallecidos en la guerra.

El presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, había aplaudido su iniciativa. "Su casco lleva los retratos de nuestros deportistas caídos a manos de Rusia. El patinador artístico Dmytro Sharpar, caído en combate cerca de Bajmut; Yevhen Malyshev, biatleta de 19 años, caído a manos de los ocupantes cerca de Járkiv; y otros atletas ucranianos cuyas vidas fueron arrebatadas por la guerra librada por Rusia", enfatizó Zelenski el lunes.

Regino Hernández y la vida de un medallista olímpico en snow: "Después del bronce me puse a trabajar de mozo de almacén"

Regino Hernández y la vida de un medallista olímpico en snow: “Después del bronce me puse a trabajar de mozo de almacén”

"No había explicado esto nunca, la verdad. Solo lo sabían los míos", reconoce Regino Hernández al finalizar su conversación con EL MUNDO. Su bronce por sorpresa en el snowboard cross de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018 fue una puerta a la historia, la primera medalla española en invierno desde 1992, pero lo que vino después no fueron precisamente homenajes. Apenas tres años después, con apenas 30 recién cumplidos, Hernández anunció su retirada, arrastrado por la falta de apoyos, la incomprensión y el hartazgo.

Ahora, mientras rehace su vida lejos de la nieve, es uno de los expertos en Eurosport & HBO Max en la retransmisión íntegra de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. De hecho, hoy (la final es a las 15.01 horas) comentará su prueba, el snowboard cross, con su excompañero Lucas Eguibar como uno de los candidatos a medalla.

Desde que se retiró apenas se ha subido a una tabla de snow.
Me tiré una buena temporada alejado de la nieve, eso es cierto. Ahora me estoy planteando volver; de hecho, este año he estado en la estación austríaca de Pitsdal con unos excompañeros. Me encantaría ser entrenador, estoy mirando para hacer los cursos. Pero acabé muy quemado en su momento.
¿Por qué?
Nunca me sentí valorado. En Pyeongchang, cuando Lucas [Eguibar] se cayó en octavos de final, el seleccionador del momento dijo: "Ya podemos recoger las cosas e irnos; no vamos a hacer nada en estos Juegos". Luego gané la medalla. Y fue todo así. No se me tenía en cuenta. Durante muchos años pedí que contrataran entrenadores y técnicos con experiencia; no me hicieron caso y, cuando lo hicieron, fue solo y exclusivamente para Lucas. Me sentí muy atacado, como si se estuvieran riendo de mí. Intenté contactar con la Federación Española de Deportes de Invierno; llamaba por teléfono, escribía mensajes de WhatsApp y nadie me contestaba. Me dio un ataque de ansiedad gordo antes de una competición. Y ahí decidí cortar por lo sano. Mi cuerpo me estaba avisando de que no podía seguir así.

¿Nadie intentó que regresara a la competición?
Para mí la medalla fue la mayor felicidad de mi carrera. Fue un logro impresionante. Hacía 26 años que España no conseguía una medalla en los Juegos Olímpicos de invierno. Pero después todos pasaron de mí. Me sentí un cero a la izquierda, nadie contaba conmigo. Tenía la sensación de que no querían que yo estuviese en el equipo nacional. Estuve cerca de dos años trabajando con un psicólogo y fue complicado, muy complicado.
¿La medalla le sostuvo económicamente en esos momentos?
Por la medalla recibí 30.000 euros de premios y, por la beca ADO, siendo medallista olímpico, recibía 45.000 euros anuales. Eso te da para vivir al principio, quizá incluso para plantearte la entrada de un piso, pero no te da para ahorrar, mucho menos para empezar un negocio.
Entonces, ¿cómo lo hizo?
Recuerdo perfectamente el día después de anunciar mi retirada. Me desperté, me fui al sofá y me quedé mirando la tele apagada. ¿Y ahora qué? ¿Qué hago ahora? ¿Qué va a ser de mí? Desde los 11 años me había dedicado a la nieve; a los 16 dejé los estudios porque me era imposible compatibilizarlos con el snowboard. Tengo un amigo que tiene una empresa de catering y eventos en Fuengirola y me puse a trabajar para él. De mozo de almacén, de transportista, de seguridad, de lo que necesitara. Por suerte, en los últimos tiempos se me han ido abriendo algunas puertas. Una es la de Eurosport, por la que estoy eternamente agradecido. No me da para vivir porque se transmiten pocas competiciones de snowboard, pero me ayuda mucho. También estoy estudiando.
¿Qué estudia?
Lola Fernández Ochoa, la hermana de Blanca, hizo un proyecto sobre deportistas y salud mental, me invitaron a dar unas charlas y, a raíz de ello, LaLiga se puso en contacto conmigo. Me becaron para estudiar un MBA de gestión deportiva en LaLiga Business School y estoy intentando abrirme un hueco en ese campo. También el Comité Olímpico Español siempre me ha tenido en cuenta en sus proyectos.

También le ayudó el balonmano.
Totalmente. Mis padres fueron jugadores, mi hermana fue jugadora y yo de pequeño también jugaba. Cuando me retiré del snow tuve que volver a casa de mis padres, en Mijas, a vivir con ellos, y coincidió que mi club había montado un equipo de veteranos. Era de pachanga, pero para mí fue una vía de escape, una salvación. Mi vida había cambiado de forma muy drástica y el balonmano me devolvió la chispa.
Se ha rebajado bastante su recordada barba. ¿Le reconoce la gente por la calle?
Qué va. Y con la barba tampoco me reconocían. Siempre dicen que el esquí o el snow son deportes minoritarios en España, pero no es así. Las estaciones están petadas. Lo que pasa es que la gente lo considera un entretenimiento, no un deporte. Hay mucha gente que practica snow y no ha visto nunca una competición. Alguna vez alguien me ha parado y me ha dicho: "Oye, ¿tú eres Regino?". Pero han sido casos súper puntuales.
Von Allmen conquista el supergigante y suma su tercer oro en los Juegos

Von Allmen conquista el supergigante y suma su tercer oro en los Juegos

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Franjo von Allmen es ya, tan temprano, uno de los reyes indiscutidos de los Juegos y un repentino ídolo en Suiza. Ha pasado de suscitar cariño a provocar adoración. Es, además, muy mediático, con un rostro simpático y siempre sonriente. ¿Quién no lo sería en sus circunstancias? Campeón del descenso y, junto a Tanguy Nef, de la combinada, le arrancó a la nieve, en el supergigante, su tercer oro.

Cuando Marco Odermatt, el primer espada suizo por esencia, presencia y potencia, tomaba la salida en décimo lugar, Von Allmen, que lo había hecho en séptimo, ya era líder, por delante del estadounidense Ryan Cochran-Siegle, segundo a 13 centésimas. Odermatt no logró superar a ninguno de los dos. Se quedó a 15 centésimas del estadounidense y a 28 de Franjo. Pero, al menos, mantuvo la tercera plaza.

Saldó en parte una deuda contraída consigo mismo y con el propio supergigante olímpico. El de Pekín 2022 no lo terminó. Pero esa deuda, decimos, está saldada solo en parte. Alguien como Odermatt solo puede satisfacerla con un triunfo, no con galas menores. Lidera la Copa del Mundo de la disciplina y ganó en Copper Mountain y en Kitzbühel, pero no alcanzó a hacerlo en la olímpica pista de Bormio. Puesto que no practica el eslalon, le queda una bala dorada: el gigante del sábado. Ha vencido en tres pruebas esta temporada. Aunque parece haber retrocedido ligeramente en su estado de forma, seguirá siendo el máximo favorito. Entre otras razones, porque ese no es territorio de Franjo.

FABRICE COFFRINIAFP

Von Allmen iguala los tres oros que conquistaron el austríaco Toni Sailer, también en Cortina en 1956, y el francés Jean-Claude Killy, en Grenoble en 1968. Pero aquellas fueron medallas individuales en descenso, eslalon y gigante. El supergigante no existía entonces. Se incluyó como modalidad del esquí en los años 80: en la Copa del Mundo, en 1983; en el Campeonato del Mundo, en 1987; y en los Juegos Olímpicos, en 1988, en Calgary.

El supergigante es una prueba fundamentalmente de velocidad. Los italianos la aguardaban con merecido optimismo. Giovanni Franzoni había conquistado la plata en el descenso y Dominik Paris, el bronce. Pero esta vez Franzoni acabó sexto. Paris, en un episodio poco frecuente, perdió el esquí derecho en un bache de la exigente pista y ahí terminó todo.