Loïc Meillard aprovecha la desgracia de McGrath y se lleva el oro en el eslalon

Loïc Meillard aprovecha la desgracia de McGrath y se lleva el oro en el eslalon

Ésta es una historia de triunfo, esperanza, derrota y dolor en una sola pieza. Vayamos con el planteamiento, el nudo y el desenlace. Nevaba copiosamente en Bormio, empañando y encogiendo el paisaje, envolviéndolo en una claridad lechosa y plana, cuando el noruego Atle Lie McGrath tomó el primero la salida en la primera manga del eslalon olímpico.

Obviamente, y aprovechando al máximo la calidad virginal de la nieve, estableció el primer mejor tiempo. Noventa y cinco esquiadores después, demasiados para una competición como los Juegos Olímpicos, que debe evitar el relleno, seguía siendo el mejor por delante del suizo Loïc Meillard, a 59 centésimas, y el austriaco Fabio Gstrein, a 96.

Cuando, en calidad de líder, salió en último lugar en una segunda manga sin ventisca e incluso con rodales azules en el cielo... hizo el temido "caballito" a los pocos segundos. El drama, como el de Lindsey Vonn en el descenso, más bien tragedia en el caso de la estadounidense, no se hizo esperar. McGrath enredó las tablas con el palo de la puerta y se le hundió todo de golpe. Iracundo hasta perder el control de sí mismo, arrojó los bastones, convertidos en herramientas enemigas a las que repudiar y castigar, todo lo lejos que pudo. Se quitó los esquíes, cuyo ominoso contacto no podía soportar, y, solo y "desnudo", atravesó la pista en dirección al bosque.

Y allí, junto a las protecciones que lo delimitaban, se arrojó boca arriba sobre la nieve, probablemente odiándose y sintiendo lástima de sí mismo, rumiando quién sabe qué pensamientos atropellados. En sumo contraste, allá abajo, Loïc Meillard celebraba el oro. Fabio Gstrein, a 35 centésimas, la plata. Y Henrik Kristoffersen, el otro gran noruego, a 1.13, el bronce. Quim Salarich, 22º en la primera manga, terminó en la decimonovena posición. Objetivo cumplido. Felicidades. En su tercera presencia olímpica le ha ido mejor que en las otras dos. En Pyeongchang 2018 no terminó la segunda manga. En Pekín 2022, la primera.

Las condiciones ambientales, a las que Salarich sobrevivió, condujeron a una enorme "mortandad" entre los participantes en el primer sector. No lo acabaron 52. Entre ellos Lucas Pinheiro-Braathen, el ganador del gigante, una de las estrellas carismáticas de los Juegos y con una victoria esta temporada en eslalon, en Levi. También se quedó en el camino el francés Paco Rassat, la revelación de la especialidad, con una victoria en Gurgl y otra en Adelboden. Y no respondió a las expectativas el francés Clément Noël, campeón en Pekín'22, que, además, no concluiría la segunda manga.

La prueba se presentaba bastante abierta. A diferencia del eslalon femenino, que no ha conocido en sus siete citas de la temporada más triunfadora que Mikaela Shiffrin, los nueve masculinos han saludado a siete vencedores distintos, incluyendo al propio McGrath, ganador en Alta Badia y en Wengen. La colérica desesperación del noruego estaba, a sus ojos, justificada. Nadie reunía tantas buenas cartas como él. Se había impuesto, como queda dicho, en dos eslalons este curso, lidera la clasificación de la especialidad en la Copa del Mundo y había realizado el mejor tiempo en el primer tramo. Disponía de muchos argumentos a su favor. Todos se fueron por la borda.

El miércoles termina el esquí alpino con la disputa del eslalon femenino. Mikaela Shiffrin, que no obtuvo recompensa alguna en la combinada por equipos ni en el gigante, se enfrenta a la última oportunidad, y la mejor, a tenor de los antecedentes descritos, de salir de estos Juegos con un oro. Seguramente, después de lo visto en la prueba masculina, estará reflexionando más de lo habitual acerca de la delgada frontera que separa la ilusión de la decepción, lo probable de lo imposible y, en definitiva, el éxito del fracaso.

¿Por qué no hay curling en España? Los intentos "imposibles", una pista en un centro comercial y los amigos que lo intentan en un pantano

¿Por qué no hay curling en España? Los intentos “imposibles”, una pista en un centro comercial y los amigos que lo intentan en un pantano

Cada año decenas de personas se reúnen el último domingo de febrero en el pantano de Vallvidrera, al lado del Tibidabo, en busca del milagro: jugar un partido de curling al aire libre en Barcelona. Se dividen en dos equipos, aparece un árbitro que lanza una piedra al agua y se hace el silencio. ¿Qué pasará? Si suena chof, el partido se cancelará y todos se irán a desayunar fricandó, cap i pota o butifarra. Pero si por casualidad, un día, por primera vez en la historia, el pantano se congela y la piedra aguanta sobre el hielo, el partido será memorable.

«Nunca hemos podido jugar, pero mantenemos la esperanza», comenta Marc de Vicente, miembro del Vallvidrera Curling Club que niega los rumores. Las malas lenguas dicen que la iniciativa, que forma parte de la fiesta mayor de invierno del barrio, es sólo una excusa para un desayuno de los que exigen siesta.

«Pero estamos siguiendo la tradición, siglos atrás se jugaba al curling en el pantano», cuenta con sorna y ningún documento que lo corrobore. «Nos encanta el curling, lo vemos en cada Juegos, pero da para meme, la verdad», añade De Vicente.

Su iniciativa resume a la perfección qué es el curling en España: expectación y bromas. Mientras en países como Suecia, Canadá, Reino Unido e incluso Italia se considera el deporte rey de los Juegos Olímpicos de invierno, con ligas profesionales y estrellas como Niklas Edin o Stefania Constantini, en nuestro país no se pasa de la curiosidad y la comedia entre las piedras y las escobas.

Éxito en televisión

Las audiencias de los partidos en Eurosport suelen ser notables, pero la selección nunca ha estado sobre el hielo. Después de que hubiera representantes en bobsleigh, luge, saltos de trampolín, patinaje artístico, skeleton o patinaje de velocidad, quedan cuatro deportes olímpicos en los que España todavía no ha participado y uno de ellos es el curling. ¿Por qué?

TIZIANA FABIAFP

«Porque es imposible. En España no tenemos pistas preparadas para el curling y eso hace que cualquier proyecto de tener una selección potente sea inviable. En otros deportes puede pasar, que salga un esquiador, un snowboarder o un patinador que se deje la vida para cumplir su sueño. Pero en el curling tienen que salir cuatro o cinco al mismo tiempo y aún así es complicadísimo», analiza José Luis Corral, narrador de curling en Eurosport, la voz del deporte en España.

A principios de siglo la Federación Internacional de Curling cedió los derechos de retransmisión de su Mundial al canal continental y, en 2002, Corral se encontró frente a un micrófono relatando una disciplina de la que nadie conocía las reglas.Los primeros clubes, como el Jaggers de Madrid, el Sporting L'Olla de Lliçà d'Amunt o el Igualada, todavía se estaban formando y hasta 2003 no se celebraría el primer Campeonato de España.

«El curling siempre tuvo buena acogida en España y buenas audiencias, pero falta mucha inversión para tener un equipo que pueda competir con los mejores. Sin instalaciones no hay manera», concluye.

España en el Preolímpico

Hoy en día hay 11 pistas de hielo en España, pero ninguna de ellas tiene una zona dedicada exclusivamente al curling. Para el Campeonato de España, que el pasado fin de semana se celebró en Jaca, se suele habilitar una durante varias semanas, pero eso es todo. Los poco menos de 100 practicantes que se dividen en 10 equipos se tienen que conformar.

«El curling necesita un hielo muy cuidado, con condiciones específicas. No se puede compartir con el hockey o el patinaje artísticos. Nosotros siempre nos vamos fuera a entrenar, a Suiza, Holanda o Dinamarca», explica Eduardo de Paz, campeón con el Txuri Berri de San Sebastián y miembro del equipo masculino español que intentó alcanzar los presentes Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo.

Pese a su histórico ascenso a la División A del curling europeo, no consiguieron plaza para disputar el Preolímpico. Los únicos que lo lograron fueron el dúo mixto formado por Oihane Otaegi y Mikel Unanue, pero acabaron penúltimos en la competición que daba acceso a los Juegos.

«Hace 10 años nos juntamos un grupo en el Txuri Berri con el objetivo de llegar a lo más alto, pero nos cuesta seguir. Ponemos nuestro dinero, nuestros días de vacaciones y cada vez se hace más difícil», reconoce De Paz.

El proyecto en Xanadú

Tienen el apoyo de la Federación Española de Deportes de Hielo (FedHielo) y del Gobierno vasco, pero ni con esas. La única vía para que España crezca en el curling sería que se abriera una pista en una gran ciudad y ahora mismo no hay proyectos. Los CAR de Madrid y Sant Cugat planearon en algún momento la construcción de un recinto de hielo, pero ninguno salió adelante. Hace un tiempo el Centro Comercial Xanadú de Madrid prometió que se podría jugar al curling junto a su zona de esquí indoor, pero nunca más se supo.

«En algún momento hemos estado cerca de sacar una pista de hielo, pero se requiere una gran inversión. Sin una pista propia no hay base y sin base sólo podemos hablar de subsistencia», asegura Víctor Navarro, vocal de curling de la FedHielo y jugador del Barcelona Curling Club, que sueña con un futuro más esperanzador para su deporte en España: «El curling tiene magia, engancha».

La trigresa Brignone ruge de nuevo en el gigante de los Juegos Olímpicos

La trigresa Brignone ruge de nuevo en el gigante de los Juegos Olímpicos

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Muchas crónicas, incluida ésta, habrán comenzado, habrán titulado con un 'la tigresa ruge de nuevo'. Lógico. Casi obligatorio. La 'tigresa' es Federica Brignone, que lleva pintado en su casco el feroz rostro del felino. Después de haber vencido el jueves en el supergigante, la veterana (35 años) esquiadora italiana se exhibió triunfal en el gigante tras una primera manga prodigiosa. Una exhibición de clase y carácter que remató en la segunda para llevarse otro oro como otro milagro del deporte, como otra demostración de, conocida su historia, la capacidad del ser humano de ponerse en pie después de haber caído. La noruega Thea Louise Stjernesund y la sueca Sara Hector, vigente campeona olímpica, compartieron la plata al empatar a tiempos (2:14.12), 62 centésimas más que Brignone.

El primer sector había ofrecido un asombroso triple empate a tiempos entre Thea Louise Stjernesund, Sara Hector y la italo-albanesa Lara Colturi, todas en 1:03.97. Parece imposible semejante coincidencia. Mikaela Shiffin se había quedado en 1:04.25. No muy lejos. Pero no muy cerca. O sea, descartada en ese mundo que parcela el tiempo en magnitudes mínimas. Esta temporada se muestra intratable en el eslalon, pero no en el gigante. En el eslalon del miércoles deposita su última esperanza en el seno de su última oportunidad.

Con las garras desenvainadas y los colmillos húmedos, bajó entonces Brignone para registrar un crono de 1:03.23. No lo rebajaron ni la alemana Lena Duerr (1:03.57) ni Sofia Goggia (1:03.69). Las medallas se jugarían en un manojito de centésimas, una fracción de tiempo despreciable en la vida cotidiana, pero capital en muchas ramas del deporte.

El legado de Brignone

En el segundo asalto, Stjernesund y Hector, duplicando el anterior asombro, volvieron a igualar sus tiempos. Esta vez los totales (2:14.12). Increíble. No los superaron Sofia Goggia y Lena Duerr, ya fuera de los metales. Quedaba Brignone. Así que cuando 'la tigresa' salió desde el portillón como si escapara de una jaula en la que ha estado mucho tiempo retenida, únicamente ella podía derrotar a las siamesas nórdicas.

Y así fue. Con un crono de 2:13.50, las dejó 62 centésimas atrás. Ambas se arrodillaron y postraron para rendir homenaje a una heroína sufriente y rediviva. Recordemos su historia. En abril de 2025, después de haber ganado en febrero el gigante del Mundial de Saalbach, sufrió una lesión terrible: fractura de tibia y peroné, rotura multifragmentaria de la meseta tibial, luxación completa de la rodilla y severa afectación de ligamentos y meniscos. A los 34 años, su carrera estaba acabada y, probablemente, tendría problemas para andar de un modo normal el resto de su vida.

STEFANO RELLANDINIAFP

Antes de un año de aquello, es campeona de supergigante y de gigante y, además, en Italia, donde los esquiadores (y nadadores y atletas) gozan de la misma fama que los futbolistas. Alberto Tomba fue durante años el deportista más popular del país, en gemelo trono invernal con Deborah Compagnoni. Hoy día, entre las mujeres, Sofia Goggia, Elena Curtoni y Federica Brignone no les van a la zaga.

Brignone ha adquirido un suplemento de devoción. Ganadora de 37 pruebas de la Copa del Mundo, unidas a 85 podios, vencedora de la general en 2020 y 2025, ha rematado en el gigante un creciente historial. Obtuvo el bronce en Pyeongchang18 y la plata en Pekín22. Ahora es oro. En la ceremonia de inauguración fue la abanderada italiana. Un augurio. Una premonición de grandeza merecida, de previo reconocimiento nacional a una de sus heroínas.

Los drones que revolucionan los Juegos Olímpicos de invierno: vértigo en primera persona, un zumbido con polémica y una década de prohibición

Los drones que revolucionan los Juegos Olímpicos de invierno: vértigo en primera persona, un zumbido con polémica y una década de prohibición

Se lanza el trineo por el circuito de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, coge velocidad y, en la curva más salvaje del descenso, vértigo puro a 140 kilómetros por hora, ahí está un dron. Justo detrás del deportista, como si fuera su sombra. Los espectadores de todo el mundo pueden ver cómo gira, cómo desciende, cómo frena y, más allá, casi sentir lo mismo que siente él. Bienvenidos al futuro.

Para saber más

Los actuales Juegos no solo se recordarán por la superioridad de Johannes Klæbo o la desgracia de Lindsey Vonn; también se recordarán por un ruidito. Un runrún agudo que acompaña en las bajadas de bobsleigh, skeleton y luge, en las curvas del esquí alpino o en los descensos de los saltos de trampolín. Es el sonido de los drones de vista subjetiva (FPV) de alta velocidad que utiliza Olympic Broadcasting Services (OBS), el brazo audiovisual del Comité Olímpico Internacional (COI), para transmitir en HD toda la acción.

«Queremos que el espectador sienta el dinamismo de los deportes», explica Mark Wallace, director de contenidos de OBS. Y el espectador lo siente, vaya si lo siente. «Es lo que espera hoy en día cuando consume un evento deportivo, más aún si son unos Juegos Olímpicos», resume Pierre Ducrey, director deportivo del COI.

En la era de la sobredosis de entretenimiento y la atención dispersa, el deporte necesita sorprender. Para eso están los 25 drones del COI: 10 tradicionales para panorámicas y 15 FPV diseñados a medida para meterse en la acción.

Un campeón del mundo de piloto

Uno de los más destacados es el que se utiliza en las pruebas de trineo, diseñado por la empresa holandesa Dutch Drone Gods. Pesa solo 243 gramos -como un iPhone- frente a los mastodontes de 10 kilos que se utilizaban hace una década. Cuenta con hélices protegidas y baterías capaces de soportar temperaturas bajo cero. Cada unidad es responsabilidad de un equipo formado por tres especialistas -piloto, realizador y técnico- con la experiencia necesaria para operar en condiciones extremas.

ODD ANDERSENAFP

Por ejemplo, detrás de algunos de sus vuelos está Ralph Hogenbirk, fundador de la compañía y campeón del mundo de drones. Conocido como Shaggy, hace unos años llegó a construir el dron más rápido del mundo, capaz de alcanzar los 350 km/h y de perseguir a un monoplaza de Fórmula 1 de Red Bull. Ahora, en cambio, persigue a lugers por pistas estrechas. Lo hace hasta 50 veces al día. «Es el trabajo más difícil que he realizado», admite en The Atlantic. Espacios reducidos, cero margen de error y millones de personas mirando en directo.

Pero toda revolución tiene sus detractores. Algunas televisiones se han quejado del zumbido de los drones en las retransmisiones, aunque desde el COI aseguran que solo han recibido dos quejas formales. En redes sociales como X hay quien ha comparado el ruido con las vuvuzelas del Mundial de Sudáfrica 2010, aunque quizá la parte más peliaguda de estos artilugios sea el posible peligro que suponen para los atletas.

En 2015, en una prueba de la Copa del Mundo celebrada en Madonna di Campiglio, Marcel Hirscher esquivó por milímetros la caída de un dron -que entonces pesaba mucho más que los actuales-. La Federación Internacional de Esquí (FIS) prohibió su uso durante años y no levantó la veda hasta hace dos temporadas, después de múltiples pruebas. Hoy, con dispositivos más avanzados y protocolos estrictos, el COI defiende que la seguridad es total. Los deportistas, en su mayoría, respaldan el avance.

KIRILL KUDRYAVTSEVAFP

El alemán Felix Loch, triple campeón olímpico de luge, es tajante en declaraciones a AFP: «No te fijas en el dron. Dan imágenes claramente diferentes, que están súper bien. Hay que decirlo: es algo realmente bueno lo que han hecho con esto». Su compatriota Emma Aicher, que suma dos medallas de plata en estos Juegos Olímpicos, también opina que los drones no distraen: «Para nosotros, las imágenes que ofrecen son realmente buenas. No me doy cuenta del dron, está muy lejos».

En el futuro todo es posible

El camino hasta aquí ha sido progresivo. En los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 vivieron un tímido debut; en Pekín 2022 se pusieron a prueba; y en París 2024 aparecieron en verano en disciplinas como el BMX o el skate. Pero ha sido en Milán-Cortina cuando han alcanzado su madurez.

Ahora el futuro asoma ya en Los Ángeles 2028. Si aquí funcionan, dicen en el COI, allí serán protagonistas absolutos. ¿Puede un dron FPV seguir a un velocista durante los 100 metros lisos? ¿Y girar junto a una gimnasta que ejecuta un triple mortal? ¿Llegarán a meterse en un partido del Dream Team? El olimpismo ha abierto otra puerta que ya no se cerrará.

Lucas Pinheiro-Braathen gana el eslalon gigante y hace historia: primera medalla en unos Juegos de Invierno para Brasil

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"Los últimos serán los primeros" es una frase con la que Jesús cierra la parábola de los obreros de la viña. Significa más o menos que los humildes y marginados en la tierra alcanzarán el cielo por delante de los potentados. Pero, en el deporte, una actividad muy humana, los primeros suelen ser... los primeros. Así ha ocurrido con Lucas Pinheiro-Braathen en el eslalon gigante de estos Juegos Olímpicos. Salió con el dorsal 1 en la manga inicial y, aunque realizó el undécimo tiempo en la segunda, supo resistir la presión y acabó ganando el primer oro olímpico invernal para Brasil. Su crono en la primera manga había sido tan bueno, que con ese primer tiro ya había ganado la guerra. No le alcanzaron los dos mejores suizos: Marco Odermatt (plata) y Loïc Meillard (bronce).

Para saber más

¿Brasil?... ¿Palmeras en la nieve?... Sí. Lucas Pinheiro es brasileño. Bueno, un mestizo de vikingo y carnavalero, mitad noruego (por parte de padre) y mitad brasileño (por parte de madre). Nació en Oslo hace 25 años. Cuando tenía tres, sus padres se separaron. Se fue a Brasil con su madre. Regresó a Noruega, la meca de los deportes de invierno, cuando su padre consiguió la custodia, y allí empezó a esquiar, camino de su brillante trayectoria en el circo blanco. Repartía, no obstante, la vida entre la capital noruega, donde vivía con su progenitor, y Sao Paulo y Campinas, una localidad a unos 100 kms. de Sao Paulo, donde pasaba las vacaciones con la familia materna.

Desavenencias con su Federación por un asunto de patrocinadores y derechos de imagen, lo llevaron a retirarse en octubre de 2023. Como tiene un lado neohippie, anduvo visitando las capitales europeas y recorriendo en bicicleta los viñedos de la zona de Burdeos. También las carreteritas ibicencas. Es un tipo alegre. Por carácter, más brasileño que escandinavo.

Saciada su sed de aventuras, reapareció en el circuito en marzo de 2024, pero ya con el apellido de su madre por delante y envuelto en la bandera sudamericana. Especialista en las pruebas técnicas, de habilidad, regresó a gran nivel. Esta temporada había ganado el eslalon de Levi, el primero del curso, y hecho podios o puestos entre los 10 primeros, en eslalon o en gigante, en Wengen, Madonna di Campiglio, Adelboden, Kitzbühel, Schladming, Val Gardena, Beaver Creek y Val dIsère. Su triunfo no ha sido precisamente una sorpresa, aunque cuando está en liza Marco Odermatt, él es el favorito por principio.

Odermatt es el mejor y más completo esquiador de la actualidad. Y uno de los mejores y más completos de siempre. Lidera la Copa del Mundo de Descenso, y en Cortina ha sido cuarto. Lidera la Copa del Mundo de Supergigante, y en Cortina ha sido tercero. Incluso, en la combinada, en compañía de Loïc Meillard, formando el mejor equipo posible suizo, que es tanto como decir el mejor posible a secas, no pudo pasar de la plata. Lidera la Copa del Mundo de Gigante, es el campeón olímpico vigente, y en Cortina ha sido segundo. Odermatt, que no practica el eslalon se va, pues, de los Juegos sin un oro. Con tres medallas, dos platas y un bronce, pero sin un oro, que es el metal que mejor le cuadra y le sienta. Con toda seguridad, no estará contento.

Este domingo, el gigante femenino (Mikaela Shiffrin?). Y en el eslalon masculino del lunes, con Lucas en escena, aparece un español: Quim Salarich.

El drama de Ilia Malinin: dos caídas dejan sin medalla al Dios de los Cuádruples

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Quizás fue la presión de saberse el mejor y tener que demostrarlo en el instante cumbre. Quizás fue la responsabilidad de estar seguro de que millones de ojos estaban puestos en él en la convicción de que les proporcionaría un espectáculo inolvidable. Quizás... Pero IIia Malinin no ganó. Ni el oro, ni la plata, ni el bronce. Acabó en octava posición con una puntuación total de 264.49. Una conmoción en los Juegos. Una afrenta a los dioses del patinaje artístico. Ilia patinó peor que nunca cuando tenía que haberlo hecho mejor que siempre. O, al menos, como siempre. Le hubiera bastado.

El kazajo Mikhail Shaidorov no se lo creía. Era oro con 291.58 puntos. El japonés Yuma Kagiyama (280.06) tampoco. Era el máximo rival de Malinin. Y le había vencido. Era plata, sí, por delante de su compatriota Shun Sato, pero detrás de Shaidorov. Otra plata le hubiera satisfecho, pero no esa. Malinin se cayó dos veces, en un cuádruple lutz y en un cuádruple axel. Él, precisamente él, apodado El Dios de los Cuádruples. Nervioso, descentrado, aplastado por eso, por la presión, por la responsabilidad, es desde ahora mismo la gran decepción de los Juegos. Pero esto es deporte, y los deportistas, aunque se les otorguen alias divinos, son humanos. Muy humanos. Rabiosamente humanos.

Si el recinto hubiera sido el cuádruple (otro cuádruple) de grande, se habría llenado. Ilia Malinin concitaba desde el principio de estos Juegos la máxima expectación. Sólo las grandes estrellas del esquí (Lyndsey Vonn, Mikaela Shiffrin, Marco Odermatt) se le equiparaban. O, mejor, sólo él podía equipararse a las máximas estrellas del esquí. No Justificó la expectación con la actuación que se le presuponía en cuatro minutos de intensidad extrema y liviandad suprema. De dominio. De belleza. De alguien técnicamente impecable y artísticamente inspirado. Nada de eso ocurrió. Malinin, debutante en unos Juegos, sabe ahora lo que éstos implican de riesgo después de conocer lo que suponen de ilusión.

Ovación desordenada

Los patinadores salen por grupos. Cuatro grupos de seis participantes que aparecen en escena en sentido inverso a la clasificación en el programa corto. El grupo cuarto, "el de la muerte", que se asoma al fracaso. El de "la vida", que se inclina hacia el triunfo. Así que cuando Malinin, el último de los últimos, o sea, el primero de los primeros, saltó al hielo, ya en el calentamiento con sus compañeros de tanda, el público soltó su propia tensión con una especie de ovación desordenada, entre estruendosa y en sordina. Fue como si anticipara la definitiva y, a la vez, la reservara para el momento decisivo. La ovación final a un Ilia decepcionado hasta la mueca y abatido hasta las lágrimas, fue de comprensión, de conmiseración, de simpatía, de apoyo, de cualquier cosa que pueda ayudarle a superar este bache, este drama en el que se ha convertido su actuación en Cortina.

Malinin no hereda el trono de su compatriota Nathan Chen, el campeón en Pekín2022. También por equipos. Ver a un Chen ganar en China parece coherente. Y, aunque Nathan es un estadounidense de Salt Lake City, con un nombre perfectamente estadounidense en Utah o en cualquier otro estado, el apellido lo delata. En efecto, Chen es hijo de inmigrantes chinos. IIia, con otro apellido delator, lo es de uzbekos. He aquí que el moderno y triunfal patinaje artístico americano es de sangre asiática.

Malinin, abatido, a la espera de la decisión de los jueces.

Malinin, abatido, a la espera de la decisión de los jueces.AFP

Chen tiene 26 años y no está oficialmente retirado, pero ha priorizado sus estudios de Medicina y anunció hace tiempo que no estaría en Cortina. Era, por muchas razones, el antecesor de Malinin. Le ha precedido en el récord mundial de puntos y en su reinado en los cuádruples. Estuvo imbatido desde 2018 a 2021. Malinin lo está desde 2023. Ahora ya no. Chen fue en 2017 el primer patinador en realizar cinco cuádruples diferentes (lutz, flip, loop, salchow y teeloop). Y, en 2022, el primero en realizar seis en el mismo programa. Se le apodó Quad King. El rey de los cuádruples. Pero Malinin ha realizado siete. Por eso se aupó en la jerarquía y se le conoce por Quad God. El dios de los cuádruples. Los reyes reinan en la tierra. Los dioses, en el cielo.

Malinin ha bajado a la tierra, al hielo, que iba a ser como una alfombra ardiente de triunfo y está más frío que nunca.

¿Por qué han borrado los genitales del Hombre de Vitruvio en la cabecera televisiva de los Juegos Olímpicos?

¿Por qué han borrado los genitales del Hombre de Vitruvio en la cabecera televisiva de los Juegos Olímpicos?

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La vemos todos los días, varias veces al día, en los canales de televisión que retransmiten en directo los Juegos Olímpicos de Milano Cortina. Sucede que, cuando las imágenes pasan rápidamente, no siempre se presta atención a los detalles. Hablamos de la cabecera de los Juegos: un clip gráfico, colorido y evocador que representa el deporte y los lugares que sirven de escenario a las competiciones, pero que también contiene referencias a la italianidad más "elevada".

No en vano, la primera imagen del vídeo es El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci: el célebre dibujo con el que el genio del Renacimiento quiso representar las proporciones ideales del cuerpo humano inscrito entre el cielo y la tierra (el círculo y el cuadrado).

El Hombre de Vitruvio que, insertado en el colorido clip de la Rai, se transforma gráficamente en el cuerpo de patinadores, patinadoras, esquiadores y otros atletas de deportes de invierno.

Sin embargo, al Hombre de Vitruvio de la cabecera olímpica le falta un detalle: los genitales masculinos, que sí están presentes en el dibujo original de Leonardo.

Aunque se trata de una reproducción fiel del Hombre de Vitruvio, el Hombre Olímpico aparece sin atributos: músculos, rostro, todo es igual y está en su lugar salvo ese detalle: borrado con corrector. ¿Por qué "censurar" la obra maestra del Humanismo?

Quizá una respuesta pueda encontrarse en la voluntad de ajustarse escrupulosamente al reglamento del COI (Comité Olímpico Internacional), donde se indica que "los contenidos sexuales explícitos están estrictamente prohibidos".

Tal vez, en fase de producción, alguien pensó que eliminar los genitales masculinos era una forma (peculiar) de ser más inclusivos con las mujeres. Pero aquí el resultado parece ser solo la "exclusión" de algo. Y el pobre Hombre Olímpico ha terminado siendo como un Ken o un Big Jim cualquiera.

Retrocediendo en el tiempo, también se recuerda el caso de la Venus de Botticelli: en la versión original emerge desnuda de las aguas, pero hace algunos años fue vestida de pies a cabeza en un anuncio turístico sobre las bellezas italianas.

En esta ocasión, sin embargo, la responsabilidad del borrado de los genitales no es de ningún ministerio ni de la dirección de la Rai: la cabecera fue realizada por Olympic Broadcasting Services para Milano Cortina 2026, que luego la facilita a las cadenas con derechos, como la Rai, las cuales pueden decidir usarla tal cual o producir sus propias aperturas televisivas, como hace, por ejemplo, la NBC estadounidense. Así que en las oficinas de la Rai el clip fue visionado y aceptado. Resulta singular que, en la presentación del vídeo, OBS quisiera precisar que el dibujo de Leonardo se mostraba de forma fiel al original "en su familiar tonalidad sepia con toques de su aspecto envejecido". Salvo por un detalle.

La Rai, en una nota, se desvincula de cualquier decisión censora y subraya "la enésima polémica pretextuosa que implica de manera impropia al Servicio Público".

Ilia Malinin, el genio de las piruetas ninja: "Es como si hubiera venido del futuro"

Ilia Malinin, el genio de las piruetas ninja: “Es como si hubiera venido del futuro”

Ilia Malinin tenía 17 años cuando fue excluido del equipo estadounidense de patinaje artístico para los Juegos Olímpicos de Pekín2022 en beneficio del más curtido Jason Brown, un californiano de 27, que ya había participado en Sochi2014. La decisión levantó bastante polvareda, aunque lo cierto es que el Malinin de entonces no era el Malinin de hoy.

El de hoy, a los 21 años, es, probablemente, el mejor patinador que haya existido. Bicampeón mundial, poseedor desde noviembre del récord de puntos (238,24) del programa libre (335,30 en total, sumando el corto). Primer patinador en incluir siete saltos cuádruples en una misma rutina y en ejecutar un cuádruple axel (giro de cuatro vueltas y media entrando de frente). Imbatido en 14 competiciones desde 2023...

Apodado Quad God, el dios del cuádruple, 1,73 de estatura y 63 kilos de peso, nacido en Fairfax (Virginia) el 2 de diciembre de 2004, es hijo de dos patinadores de cuna rusa pero afincados en Uzbekistán: Tatiana Malinina (Novosibirsk, 1973) y Roman Skorniakov (Sverdlovsk, 1976).

Patinaje artistico Malinin. Cuadruple Axel

Disuelta la Unión Soviética, pero beneficiarios de su escuela, compitieron por Uzbekistán en los Juegos de Nagano1998 y Salt Lake City2002. En 1998 ya estaban en Dale City (Virginia) como profesores, huyendo de las dificultades postsoviéticas de Tashkent. En enero de 2000 se casaron. Tuvieron a Ilia y a Elli Beatrice. Ilia, ahora discípulo suyo, se ha beneficiado, pues, de los dos factores capitales en la formación de la personalidad y en el comportamiento del ser humano en cualquiera de sus actividades: lo genético y lo ambiental. Ilia no tenía en sus infantiles planes continuar la tradición familiar. Pero a los seis años se calzó unos patines y a los 13 realizó su primer cuádruple. No había marcha atrás.

Diríamos que es nieto de la Guerra Fría, lo mismo que sus compañeros de equipo, Maxim Naumov y Andrew Torgashev, descendientes también de la pasión eslava por el hielo y el arte, hijos de padres rusos que compitieron representando a la URSS. Los bloques, encabezados por la Unión Soviética y Estados Unidos, midieron durante aquella época sus fuerzas y sus ideologías para mostrar la superioridad de un concepto de la vida sobre el otro. La competencia política contribuyó a engrandecer el deporte en el mundo.

La URSS y sus Repúblicas aportaron figuras importantes, especialmente en el patinaje por parejas, con Irina Rodina a la cabeza, en unión de Alexander Zaitsev y Alexei Ulianov. Los americanos mantuvieron, sin embargo, una cierta superioridad con estrellas como Dick Button, el primero que unió en Estados Unidos el patinaje y el "show business", los hermanos Hayes y David Jenkins, Scott Hamilton, Brian Boitano...

Hamilton, campeón olímpico en Sarajevo84 opina de Malinin: "Hace piruetas ninja y esas rotaciones, cosas que antes no existían. Es como si hubiera venido de 50 años en el futuro para mostrarnos lo lejos que ha llegado este deporte". Tanto que, según Bonano, oro olímpico en Calgary88, "esas cosas que no se han hecho antes, quizás tampoco se harán en adelante".

La caída de la URSS sacó a la luz un aluvión de figuras amamantadas de niños en el sistema recién destruido: Viktor Petrenko, Alexei Urmanov, Ilia Kulik, Alexei Yagudin, Evgeni Plusenko... a los que se oponían, entre otros, Evan Lusacek y Nathan Chen. Hoy Malinin no pelea contra los rojos. En todo caso, contra los amarillos, representados por el japonés Yuma Kagiyama, que le superó en el programa corto por equipos de estos Juegos. Tuvo que doblegarlo en el libre para dar el oro a EE.UU por un solo punto. También lo dominó en el clasificatorio programa corto individual que daba acceso al libre de este viernes, cuando se deciden las medallas.

Programa

Patinaje artistico Malinin. Programa cuadruples

Planea una actuación este viernes con siete cuádruples, incluyendo un cuádruple axel. Y puede que rematando con un backflip, un salto mortal hacia atrás aterrizando sobre una sola cuchilla, ese hilo de acero de cuatro milímetros de ancho. Un movimiento efectista que no puntúa y que fue prohibido desde 1977 durante casi medio siglo. Ya está permitido y aunque no puntúa, tampoco penaliza.

Malinin cursó el instituto en la Falls Church High School antes de entrar en la George Martin University. Ya es millonario. Ha suscrito contratos con firmas como Coca Cola, Samsung y Honda. Ciertas publicaciones tratan de indagar acerca de su vida sentimental. Que se conozca, carece de romances y devaneos. Según sus palabras, no tiene tiempo para esas cosas. "Mi carrera es prioritaria. A ver qué me trae". Una carrera que quisiera extender con la asistencia a cuatro o cinco Juegos. "Veré cuánto tiempo puedo aguantar".

Una maniobra ilegal aparta a Lucas Eguibar de la lucha por las medallas en el snowboard cross: "Creo que le he insultado"

Una maniobra ilegal aparta a Lucas Eguibar de la lucha por las medallas en el snowboard cross: “Creo que le he insultado”

Lucas Eguibar estaba llamado a ser medallista olímpico. Iba a serlo. Tenía que serlo. Campeón del mundo de snowboard cross en 2021, en varias ocasiones fue favoritísimo para todo y nunca lo consiguió. Ahora parece que su maldición ya no tiene remedio. Este jueves, en los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina, su cuarta oportunidad se convirtió en su cuarta frustración. Esta vez fue un toque mínimo, un desequilibrio, el que acabó con su sueño. A sus 32 años cuesta pensar que la gloria olímpica vaya a llegar en 2030.

El desastre este jueves llegó en cuartos de final después de una clasificación notable. Le esperaban los franceses Jonas Chollet y Loan Bozzolo y el estadounidense Nathan Pare, un cruce de máxima exigencia, pero Eguibar tenía un plan. Para entrar como primero o segundo y clasificarse para semifinales, su idea era dejar que los franceses volaran de salida y confiar en su fuerza en los últimos metros. "Estábamos haciendo la estrategia que queríamos", explicaría después. Aguantar arriba. Atacar abajo.

En el ecuador del circuito, Eguibar tenía como desventaja su posición -cuarto- y como ventaja su experiencia y su perfil. Era el único 'goofy' de la serie, es decir, el único con el pie derecho adelantado y podía beneficiarse. En un giro cerrado a izquierdas exprimió esa diferencia y se colocó segundo, pero entonces tuvo lugar el incidente que resume su historia olímpica.

Eguibar se abrió ligeramente, Pare se metió por dentro con una línea agresiva, poco limpia, y el contacto fue inevitable. La tabla del estadounidense golpeó la del español en pleno apoyo y éste cayó.

"Cuando estaba en el suelo, he gritado. Creo que le he insultado, pero no me acuerdo. Me he cabreado muchísimo porque hemos trabajado muchísimo para llegar aquí", confesó después Eguibar que, pese a lo ocurrido, se levantó y cruzó la meta en último lugar. El estadounidense Pare celebró una victoria que duró poco: los jueces revisaron la acción y lo descalificaron por maniobra ilegal. Una decisión justa, quizá, pero insuficiente. Eguibar, tercero tras la sanción, quedaba igualmente eliminado.

Quiero otro intento

Para Eguibar, que había sido séptimo en los Juegos de Sochi 2014 y Pekín 2022, la medalla olímpica sigue siendo lo que falta en un palmarés brillante. Llegaba a Milán-Cortina 2026 tras años ásperos: rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2024, problemas de espalda que marcaron Pekín, una caída reciente en la Copa del Mundo que dejó tocados sus tobillos. Pero prometía competir contra el dolor e intentarlo hasta el final.

Antes de la cita fue claro: "Es lo último que me falta. Mi deporte es muy alocado. Muchas veces, aunque seas el mejor, puede pasar cualquier cosa. Soy consciente de que mi carrera puede acabar sin medalla olímpica, pero no quiero dejar de intentarlo".

En la final que él no disputó, el austriaco Alessandro Hämmerle revalidó el oro de Pekín, Eliot Grondin repitió plata, y Jakob Dusek se colgó el bronce. Podios de altura, rivales habituales del circuito que Eguibar conoce de memoria. En zona mixta, pese a la edad, el español dejó abierta la puerta a un quinto intento: "Si estoy sano, quiero seguir. Los últimos cuatro años han sido muy duros física y mentalmente". Los Juegos Olímpicos de los Alpes 2030 lo encontrarían con 35 años. En un deporte tan complicado parece una eternidad.

Polémica en el oro olímpico de danza sobre hielo: Cizeron, acusado de "controlador" y "crítico"

Polémica en el oro olímpico de danza sobre hielo: Cizeron, acusado de “controlador” y “crítico”

Actualizado

El patinador francés Guillaume Cizeron revalidó el oro olímpico en danza sobre hielo en Milán-Cortina 2026, después de haber cambiado de pareja en 2025 tras toda una vida junto a Gabriella Papadakis, y a pesar de estar rodeado de polémicas relacionadas con Laurence Fournier Beaudry, su actual compañera.

Cizeron, junto con Fournier Beaudry, sumó 90.18 puntos en la danza rítmica y 135.64 en la danza libre para hacerse con la primera posición con un total de 225.82. Muy cerca de los 226.98 que consiguió con Papadakis en los Juegos de Pekín 2022 y que todavía son el récord olímpico.

El francés, quíntuple campeón del mundo, patinó con Gabriella Papadakis ininterrumpidamente desde antes de los 10 años hasta junio de 2022, cuando anunciaron que se tomarían un tiempo de descanso que finalmente se convirtió en la disolución definitiva de la pareja en diciembre de 2024.

Lo que parecía la retirada de ambos fue, en realidad, sólo la de Papadakis. Apenas tres meses después, en marzo de 2025, Cizeron anunció su regreso a las pistas de hielo junto a Laurence Fournier Beaudry, con la que ha escalado rápidamente hasta estar al nivel de los mejores del mundo.

El nuevo dúo se conocía de hacía tiempo, ya que ambos se entrenaban en Montreal (Canadá). Fournier Beaudry había representado a Dinamarca (hasta 2018) y Canadá (hasta 2024) a nivel internacional en danza sobre hielo junto al que era (y todavía es) su también pareja sentimental, Nikolaj Sorensen.

Su vinculación sobre el hielo terminó en octubre de 2024, cuando Sorensen fue suspendido por la Federación canadiense por un mínimo de seis años por haber cometido abusos sexuales en 2012 sobre una patinadora estadounidense. El hecho no se ha investigado a nivel penal.

En mayo de 2025, cuando ya estaba compitiendo con Cizeron, Fournier Beaudry y él mostraron públicamente su apoyo a Sorensen en una entrevista con la prensa canadiense. "Son acusaciones falsas que no han sido demostradas. Apoyo a Nik al 100%. Ya éramos muy cercanos, pero este episodio nos ha acercado más", declaró entonces ella. "Ha sido difícil verles pasar por esto. Es difícil ver a tus amigos sufrir", añadió él.

El pasado mes de enero, justo antes de los Europeos de patinaje artístico -la primera gran competición internacional para la nueva pareja y su primera gran victoria-, Gabriella Papadakis publicó su libro 'Para no desaparecer'.

En él, la patinadora francesa acusaba a Cizeron, su ex compañero, de ser "controlador" y "crítico" y de no mostrarle apoyo cuando quiso denunciar los abusos que ella había sufrido.

Su ex pareja de danza no dudó en responder a las acusaciones con un comunicado: "Teniendo en cuenta la campaña de desprestigio dirigida hacia mí, quiero expresar mi incomprensión y mi desacuerdo con las etiquetas que se me están atribuyendo. Estas alegaciones surgen en un momento particularmente sensible, lo que despierta dudas sobre las intenciones subyacentes de esta campaña".

"Durante más de 20 años, he mostrado un respeto profundo por Gabriella Papadakis, a la que siempre he considerado una auténtica compañera. A pesar de la erosión gradual de nuestro vínculo durante los años, nuestra relación -basada en colaboración atlética y personal- ha estado marcada por momentos de éxito y apoyo mutuo", concluyó.

Cizeron, como demuestran los resultados olímpicos, no se ha visto afectado en lo deportivo por esas alegaciones. Papadakis, en cambio, perdió su puesto como comentarista del patinaje artístico en los Juegos para la cadena estadounidense NBC, la cual alegó que la francesa podría incurrir en un "conflicto de intereses".

"Debería estar comentando los Juegos Olímpicos de invierno, pero no lo haré porque escribí un libro sobre abuso sistémico en el patinaje artístico. Estoy intentando hacer que mi deporte sea más seguro para las mujeres. El libro es una crítica del abuso que las mujeres tienen que aceptar para cumplir sus sueños", comenzaba Papadakis en sus redes sociales.

"Justo antes de que el libro se publicara, fui acusada de difamación y recibí una orden de cese y desistimiento. Es una amenaza legal que no se usa para resolver una disputa, sino para intimidar y desalentar la libertad de expresión. Mi libro fue publicado igualmente, pero ya había perdido mi trabajo. En los Juegos, es importante recordar qué voces se excluyen de las pistas, y ser críticos con un espectáculo construido sobre abusos", sentenció.