El rescate que convirtió en la española Iset Segura en una heroína en Hungría: "El padre y la hija estaban agotados, habían dejado de nadar"

El rescate que convirtió en la española Iset Segura en una heroína en Hungría: “El padre y la hija estaban agotados, habían dejado de nadar”

La vida de Iset Segura es una vida nómada, pasa los años viajando de un lado al otro del mundo, compitiendo en el circuito de carreras de wingfoil -una vela que planea sobre el agua-, pero también tiene momentos de relax. El pasado julio, descansaba después de un entrenamiento junto a su compañero Anastasios Garipis en una playa cerca de Salónica, en Grecia, y todo era dulce: el sol, el mar Egeo, ya saben. Pero de la nada apareció un bañista alteradisimo.

"Es una playa con mucho viento, con muchas corrientes, por eso vamos allí a entrenar. El señor nos dijo que unos turistas húngaros, un padre y una hija, estaban a la deriva y que ya habían llamado al número de emergencias, pero que no venía nadie. Decimos coger nuestras velas e ir a buscarlos", relata Segura en conversación con EL MUNDO sobre el rescate que le llevó a recibir la semana pasada la Medalla de Oro Presidencial de Hungría de manos del presidente del país, Tamás Sulyok.

¿Qué le pasaba a esa familia?
Según nos explicaron, la niña se metió demasiado dentro del agua, no podía salir por culpa de la corriente, el padre entró a ayudarla y acabaron los dos muy, muy lejos de la orilla. Cuando llegamos estaban agotados, ya habían dejado de nadar, sólo luchaban por mantenerse a flote. Les di mi tabla para que se apoyaran y mi compañero se fue a buscar ayuda. Tardó unos 45 minutos, pero encontró a unos pescadores que pudieron venir con su barca.
¿Y mientras usted qué hacía?
Flotaba a su lado e intentaba tranquilizarlos. Hacía mucho frío, pero era imposible remolcarlos con las tablas. Necesitábamos una embarcación, algo más grande. A mí no me importaba estar en el agua, aunque me preocupaba la falta de luz. Estaba anocheciendo y si oscurecía del todo sería muy difícil encontrarnos en mitad del mar.
¿Sufrieron alguna secuela?
Cuando regresamos a la playa con la barca de los pescadores estábamos todos agotados, con frío, pero por fortuna nadie sufrió lesiones ni nada parecido. Cuando nos vieron con las tablas fue un alivio para ellos, pero recuerdo sus lágrimas cuando llegó mi compañero con la barca. Fue muy emocionante.
Se llegó a enterar el presidente de Hungría.
Un medio local griego sacó una noticia, llegó a Hungría y lo publicaron los periódicos más leídos de Hungría. Lo mejor de la ceremonia en Budapest fue que habían invitado por sorpresa al padre y la hija y pudimos reencontrarnos. El padre estuvo todo el rato llorando, muy agradecido. Unas semanas antes, la madre me había buscado en Instagram para darme las gracias y explicarme una cosa super chula.
Diga, diga.
Ahora la niña quiere ser nadadora. Dos días después del rescate, toda la familia decidió regresar a la misma playa, a la misma zona, para perderle el miedo y desde entonces la niña está tomando clases de natación. Ya ha empezado a hacer alguna competición y dice que se quiere dedicar a ello.

¿Ha vuelto usted a esa playa?
Qué va, imposible. Al final estamos todo el día viajando, seguimos el calendario de la Copa del Mundo de wingfoil racing. Ahora, por ejemplo, estaré entrenando en Brasil hasta mediados de diciembre, que tenemos una carrera. Antes estuve este año en China, en Turquía, en Italia, en Suiza o en Marruecos.
¿Le ha salido de repente un sponsor húngaro?
No, no. Hay rumores que el wingfoil puede estar en los Juegos de Brisbane 2032, pero ahora mismo no es olímpico y cuesta mucho vivir de ello. Tengo algunos sponsors y sobrevivo con los premios de la Copa del Mundo [esta temporada ha acabado séptima]. Sólo las primeras suman unas cantidades que están realmente bien. El resto... Yo mientras estoy estudiando Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Es de Matadepera, un pueblo con montaña al norte de Terrassa. ¿Cómo acabó en el mar?
Mi padre siempre ha tenido veleros y toda mi vida he pasado muchísimas horas navegando. Cuando era pequeña me apuntó a hacer Optimist, competí a nivel internacional y seguí en clases olímpicas como el 49er y el Nacra17. Tuve buenos resultados [un bronce en un Mundial junior, por ejemplo] pero hace dos años decidí pasarme al wingfoil y en eso estoy.
Las estaciones de esquí, contra el pesimismo por el cambio climático: "Estamos viviendo los mejores años de nuestra historia"

Las estaciones de esquí, contra el pesimismo por el cambio climático: “Estamos viviendo los mejores años de nuestra historia”

La Mogorrita, Valcotos, La Collada del Golobar, Fuente Dé, Puerto de Tarna, La Tuca, el Valle del Sol, Llessuí, Rasos de Peguera, Fonte da Cova, Lunada... En todos los rincones de España se encuentran los restos de estaciones de esquí abandonadas -remontes oxidados, edificios en ruinas, colinas peladas- y observándolos se advierte el apocalipsis: no hay futuro.

Debido al cambio climático, los deportes de invierno se suponen en decadencia, con pesimismo instalado incluso en los despachos, con la supresión de la semana blanca en algunas regiones. Pero la realidad es otra.

Con la apertura de Masella el pasado miércoles, las estaciones de esquí españolas han dado por inaugurada una temporada que promete récord. ¿Alcanzar los 6,5 millones de visitantes de la temporada 2008-2009 entre todas las estaciones? Es posible. El curso 2024-2025 se cerró con 5,1 millones de forfaits vendidos pese a que diciembre fue un desastre y hasta febrero no llegó el frío. Este año, en cambio, con las temperaturas heladas de los últimos días, hay centros que ya cuentan con casi un metro de nieve para el Puente de la Purísima.

Récord a la vista

"Nosotros abriremos este sábado y para el Puente seguramente ya estaremos al 80% o 90% de la actividad. El año pasado por estas fechas no pudimos ni abrir. Esta vez ha hecho mucho frío en noviembre, hemos podido empezar a hacer nieve y luego ha caído una nevada muy importante", cuenta Xavi Ubeira, director comercial de Baqueira, una de las tres estaciones más grandes de España junto a Formigal y Sierra Nevada. Después de inversiones multimillonarias —unos 15 millones por temporada en cada estación—, las tres se han instalado por encima del millón de esquiadores o snowboarders anuales. Y de esa cifra no se bajan.

"Los últimos tres años han sido años de poca nieve y, en cambio, han sido los mejores de nuestra historia. La mejoría de la tecnología en la producción de nieve nos ha permitido minimizar el efecto del cambio climático y aumentar el número de visitantes", admite Ubeira, que especifica que la nieve actual se hace con el agua del deshielo que guardan en sus balsas durante la primavera. "Es un ciclo cerrado".

Según el Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC), antes del año 2050 "el espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad y la permanencia de la nieve en el suelo podría reducirse en más de un mes", pero eso no quiere decir que se vaya a esquiar menos. De hecho, esas pésimas previsiones y la escasez de los últimos años es lo que ha hecho que las estaciones de esquí españolas estén batiendo plusmarcas: ahora son punteras en nieve artificial.

Si la sequía de finales de los años 80 llevó a la mayoría de centros a comprar cañones de nieve de cultivo —y al resto a cerrar—, la situación actual ha provocado que inviertan en tecnología de última generación capaz de fabricar nieve incluso con apenas -1 o -2 grados de temperatura. Si en la mayoría de estaciones de los Alpes o en las Rocosas se necesita que caiga 50 centímetros de nieve para ponerse a trabajar, en los Pirineos con 15 centímetros les basta.

La tecnología al rescate

"Aquí, en los Pirineos, tenemos mayores oscilaciones de temperatura, pero somos capaces de utilizar muy bien las ventanas de frío. Para nosotros eso es básico", comenta Ubeira, de Baqueira, que también admite que la tendencia es cada vez ir más arriba. La estación de la Vall d’Arán elevó su altitud hace seis años hasta los 2.600 metros cuando abrió pistas en el Tuc de Bacivèr y sus competidoras han hecho lo propio en los últimos años.

Las estaciones españolas por debajo de los 2.000 metros son las que más han sufrido, las que más sufren y las que más sufrirán para seguir con su actividad. La nieve en cotas bajas no está asegurada y eso impide captar al cliente extranjero, el nuevo dorado.

"El futuro pasa por impulsar de nuevo la formación en España, el trabajo de base, recuperar la semana blanca, y por atraer a más esquiadores de fuera. Baqueira es una estación muy conocida en España y el sur de Francia, pero fuera nos queda mucho por recorrer. Británicos, estadounidenses, canadienses aún piensan que aquí sólo hay sol y playa Tenemos que trabajar ahí porque hay muy pocos destinos que puedan ofrecer una experiencia como la nuestra", finaliza Ubeira, ante la que puede ser la mejor temporada de esquí en España de la historia.

España, después de la derrota en la Davis: la medalla de Munar, el esquí de Ferrer y la felicitación al público italiano

Actualizado Domingo, 23 noviembre 2025 - 23:12

"Ahora siento más dolor que otra cosa", proclamaba Jaume Munar después de la derrota de España en la final de la Copa Davis, todavía con la medalla de subcampeón al cuello. En la ceremonia de entrega de la Ensaladera a Matteo Berrettini, Flavio Cobolli y compañía, los cuatro miembros del equipo español recibieron su metal y ninguno sintió el impulso de quitárselo rápido de encima. De eso nada. Eso no se hace.

Todos miraron, tocaron, cuidaron su medalla hasta el punto de que Munar salió del Bologna Fiere con ella puesta, después incluso de pasar por las duchas. "Está claro que hemos perdido una final, pero no lo veo como un drama. El equipo ha sido competitivo durante la semana, estoy muy orgulloso de todos ellos", comentó David Ferrer. Ese orgullo era compartido.

La derrota fue una lástima, el más apenado era Munar, que creyó cerca su victoria ante Cobolli, pero todos se conjuraron para valorar su logro. En 113 ediciones del torneo, España solo ha llegado 11 veces a la final y la ha ganado en seis ocasiones. No siempre puede ser.

Un abrazo colectivo

Pero el grupo confirmó una sensación: sí se puede. Después de la final, en rueda de prensa, no hubo ningún lamento por la ausencia de Carlos Alcaraz, pero hubo muchas promesas de futuro. Si a este grupo se le une el número uno del mundo no hay rival invencible, ni la Italia dominadora.

TIZIANA FABIAFP

"Necesito analizar con calma lo que ha ocurrido en este partido, pero me llevo un carro de ilusión para la Davis del año que viene", admitía Munar. "Este torneo me sirve para ver que si las lesiones me respetan todavía tengo el nivel para estar en el circuito", confesaba Pablo Carreño. "Ha sido una gran experiencia para el año que viene. Todos estarán listos", prometía Ferrer, que volvía a subrayar la unidad de grupo como arma para lo que vendrá.

Incluso en la derrota, cuando cada uno podía pasar la pena a solas, cuando podían culparse los unos a los otros, lo primero que hicieron fue fundirse en un abrazo colectivo.

La afición italiana

Y se despidieron de la pista italiana con una ovación. El público fue crucial en el partido ante Munar y Cobolli tanto que Carreño llegó a considerar que "si se hubiera jugado en España habría ganado Jaume", pero no existió ni una sola queja. Más bien todo lo contrario.

Los ánimos a los jugadores italianos que hacían que las gradas del recinto ferial se movieran eran lo que todos esperaban. La Copa Davis es esto. Tantas anécdotas habían escuchado de lo que ocurrió en Mar del Plata, aquello de tener a aficionados gritando en contra, que sólo pudieron disfrutarlo. "El público ha sido perfecto. Ha sido la atmósfera que esperaba. Les quiero felicitar", asumió Munar sin una pizca de ironía.

Luego todos compartieron sus planes de vacaciones en el mes sin tenis que ahora sí, por fin, se viene. "Yo ahora sólo quiero hacer bici e ir a esquiar", admitía Ferrer mientras otros hablaban de playas lejanas y de planes familiares. Pedro Martínez, por ejemplo, espera a su segundo hijo y tiene pendiente celebrar el segundo aniversario del primero, que fue precisamente este domingo.

Berrettini derrota a Carreño y obliga a España a otra gesta en la final de la Copa Davis

Actualizado Domingo, 23 noviembre 2025 - 16:40

Que sea épico. Si España debe ganar esta Copa Davis, no puede ser de otra manera: a contracorriente, desde la derrota, con un hilo de esperanza. O el carácter empuja a la Ensaladera o Italia la retendrá por tercer año consecutivo. Este domingo, en el primer partido de la final, Pablo Carreño cayó ante Matteo Berrettini por 6-3 y 6-4 en una hora y 17 minutos, y obligó al equipo a una nueva proeza. Ya lo hicieron en las rondas previas ante Dinamarca, ya lo hicieron en cuartos ante la República Checa. ¿Por qué no una vez más?

En el siguiente duelo, el líder español, Jaume Munar, intentará doblegar al número uno italiano, Flavio Cobolli. Si lo logra, todo quedará abierto para un último y decisivo encuentro de dobles. La lógica se inclina hacia Italia, pero Munar ya derrotó a Cobolli el mes pasado en Shanghái. El séptimo título de España todavía es posible. Que sea épico.

Berrettini era, en realidad, el mayor obstáculo de la eliminatoria: el punto más complicado. El italiano, de casi dos metros -1,96 de altura- ya no es el jugador que fue antes de aquella sucesión de lesiones, aquel finalista de Wimbledon 2021 que evocaba a Juan Martín del Potro. Pero sigue siendo un tenista formidable. Cada vez depende más de su saque, sí, pero qué saque. Ante Carreño, pese a un porcentaje relativamente bajo de primeros (63%), conectó 13 'aces' y no concedió ni una sola bola de break. Italia llega a esta Final a Ocho sin el tenis de Jannik Sinner ni Lorenzo Musetti, pero aun con ellos presentes es probable que Berrettini también hubiera encontrado su oportunidad.

En indoor, sobre superficie dura, su servicio es un arma absoluta. Y con esa certeza solo necesita paciencia. Carreño saltó a pista tan nervioso como su rival y, como él, cometió errores en los primeros puntos; pero en los momentos decisivos no dispuso de un saque que lo rescatara. En el primer juego del segundo set el español salvó dos bolas de rotura y recuperó la fe, pero Berrettini lo sentenció cuando consideró.

El cántico de Mar del Plata, las vacaciones de Carreño y la orden de Ferrer: las claves de la gesta de la "España del pueblo" en la Davis

El cántico de Mar del Plata, las vacaciones de Carreño y la orden de Ferrer: las claves de la gesta de la “España del pueblo” en la Davis

«Pasan los años, pasan los jugadores, es por un sueño que vamos a luchar, vale la pena, la Roja es lo más grande, el público que cante, gritando sin parar». El cántico empezó a sonar en los vestuarios de Mar del Plata hace 17 años, una eternidad. Ante aquella hinchada argentina enfervorizada -valga la redundancia- España necesitaba su propia música, su «lo, lo, lo», su emoción a gritos, y funcionó: aquella fue la tercera Copa Davis para el país. En las ediciones posteriores también se cantaba, pero fue perdiendo fuerza porque, con un tenista como Rafa Nadal en la pista, ¿quién necesita tantos ánimos? Por eso esta semana el capitán David Ferrer decidió recuperarla.

No estaba Carlos Alcaraz, no estaba Alejandro Davidovich, pero había un grupo que se sentía un grupo, compañeros ayudándose los unos a los otros, sentimiento de pertenencia. Este sábado, antes de derrotar a Alemania en las semifinales de la Final a Ocho, sus voces retumbaban en todo el recinto ferial Bologna Fiere.

Después, Pablo Carreño, Jaume Munar, Pedro Martínez y Marcel Granollers saltaron a la pista conscientes de que lo podían hacer: clasificarse para la final de este domingo ante Italia (a partir de las 15.00 horas, en Movistar), la undécima final de la historia de España. Alemania presentaba un muro casi imposible de saltar: Alexander Zverev, el líder, el número tres del mundo, pero el resto... «Este grupo ha creído que podía, esa ha sido la clave. Desde que supieron que Carlos [Alcaraz] no podría jugar, estos jugadores se unieron para ganar», analizaba David Ferrer, que añadía: «Este equipo se merece esta oportunidad y este desafío. Jugar contra Italia en su casa es un reto bonito y seguimos creyendo».

TIZIANA FABIAFP

«El equipo», «el grupo», «el equipo», «el grupo». Ambos sintagmas se alternaban en todas sus declaraciones y, con ellos, dando tanta importancia al colectivo, se entendían mejor las victorias de sus jugadores. Exceptuando a Granollers, campeón de dos Grand Slam esta temporada en dobles, Carreño y Martínez venían de épocas complicadas, de torneos Challenger, de rachas de derrotas que ahora ya se han olvidado. «¡Viva la España del pueblo!», gritaban todos al acabar. Son los héroes de la España currante en esta Copa Davis y, pase lo que pase en la final, lo serán.

Las vacaciones de Carreño

«Mi objetivo esta temporada era entrar entre los 100 mejores del mundo y ya estaba de vacaciones con mi familia cuando me llamó el capitán», confesaba Carreño. «Sé que no soy de los mejores del país, pero cuando me llaman, cumplo», proclamaba. Y cumple: vaya si cumple. Ayer fue el primero en saltar a la pista y marcó el camino al resto. El secreto era hacer lo que sabían, nada más, pero nada menos, y eso hicieron todos, empezando por él.

SERENA CAMPANINIEFE

Jan-Lennard Struff, el rival al que derrotó por 6-4 y 7-6(6), es un jugador con un saque y una derecha peligrosos, pero carece de paciencia y había que aprovecharlo. El patrón del español pasaba por mantener su saque, aguantar sus embestidas y esperar su oportunidad. Hasta la última coma lo cumplió. «Ha sido casi milagroso», valoró después sobre el tie-break final, cuando llegó a verse con un 6-1 en contra y, aun así, fue capaz de rehacerse, salvar esas cinco bolas de set e imponerse. «Me voy corriendo a ver a Jaume», reclamaba Carreño al final de su rueda de prensa.

La orden de Ferrer

Pero esta vez no pudo ser. A Munar, líder en los cuartos de final ante República Checa, le tocaba medirse a Zverev y, aunque lo intentó, acabó perdiendo por 7-6(2) y 7-6(5). Todo dependía del dobles. Tim Puetz y Kevin Krawietz, pareja unida desde hace años, clasificados para la última ATP Finals, se anunciaban complicados de superar, pero Granollers y Martínez presentaron mejores argumentos: concentración al principio, tranquilidad ante la remontada rival y decisión en el desenlace. En el tercer set explotaron sus golpes desde el fondo, especialmente en resto, para desactivar la agresividad de los alemanes y derrotarles por 6-2, 3-6 y 6-3.

«Al empezar el tercer set, el capi [Ferrer] me ha dicho que me centrara en mejorar en el resto y eso ha sido clave. Como metían todos los primeros, ya me había relajado y a partir de entonces he estado más agresivo», aceptaba Martínez, autor del golpe clave para el break del tercer set. «Somos humildes, humildad ante todo, pero creemos en esto», finalizaba.

La España currante sigue con su gesta: elimina a Alemania y jugará la final de la Copa Davis ante Italia

La España currante sigue con su gesta: elimina a Alemania y jugará la final de la Copa Davis ante Italia

Quedará en el recuerdo esta España única, esta España de los olvidados, esta España currante, pase lo que pase. En su historia en la Copa Davis el equipo siempre había dependido de sus estrellas, de Santana a Nadal pasando por Ferrero y Moyà, y esta vez es muy diferente. Quizá haya un paralelismo en aquel título de Mar de Plata en 2008, pero Feliciano y Verdasco rondaban los 10 mejores puestos del ranking ATP. Ahora no es así. Pablo Carreño, en el número 89 de la lista, y un dobles formado por Marcel Granollers a sus 39 años y un Pedro Martínez en crisis derrotaron este sábado a Alemania en las semifinales para llevar a España a su undécima final de la Copa Davis.

Este domingo (a partir de las 15.00 horas, Movistar) se medirá a Italia en su casa en busca de una Ensaladera que sería el no va a más. Pero ya en este punto el equipo merece un hueco en la historia del tenis propio: ha habido, hay y siempre habrá jugadores más allá de las figuras.

España tiene menos representantes entre los 100 mejores del mundo que nunca en este siglo y este martes se quedó sin su número uno, Carlos Alcaraz, pero sigue siendo el país con mejor cantera del mundo. Y nunca le faltarán raquetas. En el partido decisivo, sin ir más lejos, Granollers y Martínez demostraron que en ningún otro lugar se aprende así el oficio para vencer por 6-2, 3-6 y 6-3. Sus rivales, los alemanes Tim Puetz y Kevin Krawietz, llevan años jugando juntos y disputaron las últimas ATP Finals como pareja, pero temblaron cuando no debían. La dupla española presentó mejores argumentos: concentración al principio, tranquilidad ante la remontada rival y decisión en el desenlace. En el tercer set, explotaron sus golpes desde el fondo para desactivar la agresividad de Puetz y Krawietz. Con 5-3 a favor, incluso salvaron un punto de break que les hubiera complicado el éxito. Su celebración, pese al alcance de la gesta, fue más templada de lo que se podía esperar.

La victoria de Carreño

Queda trabajo por hacer en esta Copa Davis y creen firmemente en sus posibilidades. Esa es la virtud de este grupo de jugadores: la conciencia de sí mismos. Saben perfectamente lo que son, cuál es su juego y cómo explotar sus virtudes. Gracias a ello, por ejemplo, en el primer partido de la semifinal, Carreño venció a Jan-Lennard Struff por 6-4 y 7-6(6). "No tenemos el mejor equipo, con Carlos [Alcaraz] el nivel sería mucho más alto, pero sabemos lo que somos. Todos tenemos ya una carrera detrás, hemos hecho grandes cosas, no acabamos de empezar", analizaba Carreño después de su triunfo salvador. Tras su derrota ante Jakob Mensik el jueves en cuartos de final, el número dos del equipo español sabía que esta vez su punto era decisivo y aprendió de sus errores.

Dos días atrás, se marchó del Bologna Fiere con el gesto torcido: se sintió un novato. Por supuesto, podía perder contra un portento de 20 añitos como Mensik, pero no tenía que hacerlo como lo hizo. Con todo de cara, incluso un break a favor, se entregó a los nervios y cayó en fallos tontos. Este sábado, en cambio, se quitó la espina. Ante Struff, Carreño hizo lo suyo, lo que lleva haciendo toda la vida, y afinó en los momentos decisivos. El alemán es un tenista con un saque y una derecha peligrosa, pero carece de paciencia, ya no hablar de sentido táctico. El patrón del español pasaba por mantener su saque, aguantar sus embestidas y esperar su oportunidad. Y cumplió.

SERENA CAMPANINIEFE

En el primer set fue capaz de remontar un break en contra para imponerse, y en el segundo no se desesperó pese a todo, pese a mucho. Hubo dos situaciones peliagudas. La primera, en contra: con 5-4 en el marcador, Carreño tuvo tres bolas de partido y Struff las salvó por centímetros. Y la segunda, a favor: en el tie-break el español llegó a verse con un 6-1 en contra y, aun así, fue capaz de rehacerse, salvar esas cinco bolas de set e imponerse. "Ha sido casi milagroso", valoró Carreño cuyo conocimiento llevó al éxito.

La derrota de Munar

De hecho, con el mismo punto fuerte, en el partido siguiente, Munar se quedó a un paso de derrotar a todo un Alexander Zverev, aunque al final cayó por 7-6(2) y 7-6(5). Como su compatriota, el líder de España exprimió al máximo todas sus habilidades para acorralar al número tres del mundo, pero no pudo superar su calidad. En los dos sets Munar consiguió una ruptura y alcanzó el tie-break, pero en esas instancias no tuvo tanto acierto. En ambos, Zverev le cedió la iniciativa y a Munar se le desviaron los golpes ganadores. Al acabar, el alemán confesó que lleva días acatarrado, aunque no restó mérito a su adversario.

TIZIANA FABIAFP

"No he jugado mi mejor tenis, no he aprovechado mis opciones, especialmente en los tie-breaks. Ha quedado demostrado por qué no soy mejor que Zverev. El partido ha sido igualado porque excepto Carlos y Jannik [Sinner] todos estamos muy igualados", comentó Munar muy crítico con su propia actuación. Este domingo, ante Italia, podrá resarcirse y celebrar una Copa Davis con esta España única, esta España de los olvidados, esta España currante.

Carreño disfruta de la responsabilidad, vence a Struff y deja a España a un paso de la final de la Copa Davis

Actualizado Sábado, 22 noviembre 2025 - 14:07

Dos días atrás, Pablo Carreño se marchó del Bologna Fiere con el gesto torcido. España venció a República Checa y se clasificó para las semifinales de la Copa Davis, pero él se culpaba por su derrota, que obligó a la remontada. Por supuesto, podía perder contra un portento de 20 añitos como Jakub Mensik, pero no tenía que hacerlo como lo hizo. Con todo de cara, incluso un break a favor, se entregó a los nervios y cayó en demasiados errores. Este sábado se quitó la espina.

En el primer partido contra Alemania, Carreño venció a Jan-Lennard Struff por 6-4 y 7-6(6), y dejó al equipo a un paso de la undécima final de su historia. En los partidos que se disputan a continuación -el encuentro entre Jaume Munar y Alexander Zverev y el enfrentamiento de dobles-, España tiene ahora dos oportunidades para seguir soñando con una Ensaladera que, a principios de semana, con la lesión de Carlos Alcaraz, parecía imposible.

Ante Struff, Carreño hizo todo lo que había hecho ante Mensik, todo lo que lleva haciendo toda la vida, pero además afinó en los momentos decisivos. Frente a un rival de su generación -Struff tiene 35 años y Carreño, 34-, un rival al que conocía a la perfección, sabía que debía mantener la tranquilidad, Y eso hizo. El alemán es un tenista con un saque potente y una derecha peligrosa, pero carece de sentido táctico y de la paciencia necesaria.

Carreño debía mantener su saque, aguantar sus embestidas y esperar su momento. Y cumplió. En el primer set fue capaz de remontar un break en contra para imponerse, y en el segundo no se desesperó. Con 5-4 en el marcador, tuvo tres bolas de partido; Struff las salvó por centímetros -dos bolas a la línea- y el parcial llegó al tie-break. Ahí el español estuvo perdido. Llegó a verse con un 6-1 en contra y, aun así, fue capaz de rehacerse, salvar esas cinco bolas de set e imponerse ante un Struff que se marchó tembloroso de la pista.

Marcel Granollers, el líder de la España de los olvidados: “No necesitamos más atención, sabemos qué supone Alcaraz”

Actualizado Viernes, 21 noviembre 2025 - 19:07

Esto Marcel Granollers ya lo ha vivido. Hasta tres veces lo ha vivido. En 2008, 2011 y 2019 formó parte de la España campeona de la Copa Davis, a veces como reserva y a veces como especialista en dobles. Por eso ahora todos los compañeros le buscan para escuchar sus consejos o, mejor aún, sus anécdotas: las de Feliciano López y Fernando Verdasco celebrando en Mar del Plata o las de aquella tarde mágica en La Cartuja.

"En el vestuario hablamos de todo, hay muy buen ambiente y, a veces, me salen las batallitas; comentamos experiencias que hemos vivido. Con David [Ferrer, el capitán] es inevitable. Ya tenemos una edad", bromea Granollers en conversación con EL MUNDO en los pasillos del Bologna Fiere después del entrenamiento previo a las semifinales de este sábado ante Alemania (desde las 12.00 horas, Movistar). A sus 39 años, ganador esta temporada de dos Grand Slam en dobles, un éxito aquí sería muy importante, aunque retirarse... ja, ni pensar en retirarse.

¿Le recuerda este grupo a aquellos con los que salió campeón?
Hay un sentimiento que se mantiene. La primera vez que me convocaron para la Davis todavía estaba Juan Carlos [Ferrero] y ya estaban Rafa [Nadal], David [Ferrer], Feliciano [López]... Todos ellos me inculcaron el espíritu de la Davis: aquí lo importante es ayudar al compañero. Si juegan los mejores jugadores del equipo, perfecto, pero lo más importante es el equipo. Aquella generación marcó muchísimo a los que estamos ahora.
¿Qué recuerdos tiene de sus tres Copas Davis?
En las dos primeras [2008 y 2011] era muy joven y disfruté de la experiencia aunque no tenía sitio porque mis compañeros eran mejores. Igualmente intenté ayudar, cumplir con mi papel. En la tercera, en Madrid [2019], ya fue distinto. Jugué en la fase de grupos, jugué el dobles en la Final a Ocho. Guardo un gran recuerdo. Aunque siempre me he sentido igual de valorado y querido.
La España de los olvidados, se les llama. ¿Hay una reivindicación latente de más atención por parte de los medios o de los aficionados?
No lo necesitamos. Todos entendemos lo que supone una figura como Carlos [Alcaraz], como antes pasaba con Rafa. Tenemos ganas de hacer algo importante, pero no de reivindicarnos. Aunque, sin duda, hay que poner en valor la carrera de tenistas como Jaume [Munar] o Pedro [Martínez], que están o han estado entre los 50 mejores del mundo, que han cumplido el sueño de vivir del tenis.
No habla de su propia carrera. Esta temporada ha ganado dos Grand Slam como doblista.
La repercusión de los éxitos individuales y del dobles no se puede comparar. Es normal que se hable mucho más de Carlos; lo suyo es estratosférico. Lo mío es distinto. Yo soy un currante, he tenido épocas mejores y peores y ahora estoy disfrutando de buenos resultados en el dobles. Pero sé que el tenis es un deporte individual y el resto es un extra. Incluso cuesta ver nuestros partidos en televisión, aunque a mí me parecen entretenidos.
Si las semifinales ante Alemania llegan al dobles, jugarán contra una de las mejores parejas del circuito.
Será duro, eh. [Tim] Pütz y [Kevin] Krawietz están muy compenetrados porque hace años que juegan juntos. En esta superficie son muy buenos porque son muy agresivos y, además, vienen de eliminar a Argentina, que eso siempre da un plus. Si llegamos al dobles, tendremos que explotar nuestras armas.

ELISABETTA BARACCHIEFE

El líder de Alemania, Alexander Zverev, ha hablado de sus problemas de salud mental. ¿Por qué el tenis machaca tanto a sus jugadores?
Es un deporte muy complicado a nivel emocional. Te exige mucho desde que eres un niño y te va cargando la mochila. A veces te sientes superado, te sientes muy solo. Y además el circuito es una rueda que no para. Para mí la clave es encontrar el equilibrio: ser personas, no sólo tenistas. En algunos momentos, especialmente cuando era joven, yo también me obsesioné; no supe ver más allá del tenis y pasé mis crisis. Nada grave, pero... ¿ganas de lanzar la raqueta? Muchas, muchas.
Ahora, en el dobles, vive sin presión.
No creas, al final es a lo que me dedico. Cuando compaginaba individuales y dobles estaba más liberado porque el dobles era sólo un entretenimiento. Ahora es distinto. Pero noto la edad. Con Horacio [Zeballos, argentino, su pareja habitual] nos costó ganar nuestro primer Grand Slam y estoy orgulloso de cómo lo gestioné. Con tranquilidad, sin volverme loco.
Ya ha ganado más dinero como doblista -nueve millones- que como tenista individual -casi siete millones-. ¿El dobles le ha resuelto la vida?
El dobles me ha permitido alargar mi carrera, que no es fácil. Hubo un momento en el que ya me costaba ganar en individuales y tenía que decidir hacia dónde ir. Pensé que trabajando específicamente el dobles me podía ir bien y así ha sido. A nivel económico, en los últimos años he disfrutado de buenos premios, no hay duda.
¿Tiene pensado qué hacer después del tenis?
La verdad es que no. Me gustaría estar involucrado en el tenis, compartir mi experiencia, ayudar a la gente, aunque no sé exactamente cómo lo haré.

Alemania se clasifica en la madrugada helada en Bolonia y se enfrentará a España en semifinales

Actualizado Viernes, 21 noviembre 2025 - 01:06

El actual formato de la Copa Davis admite opiniones de todo tipo, pero costará encontrar defensores del desenlace del duelo entre Argentina y Alemania de este jueves. En un recinto ferial a las afueras de Bolonia, dos parejas de dobles se jugaron el pase a semifinales de la Final a Ocho ante unos 200 aficionados —un centenar para cada bando— cuando ya pasaba la medianoche, mientras en el exterior caía una mezcla de lluvia y aguanieve que acentuaba la frialdad del entorno. A las 01.03 horas, en el ambiente más desangelado que pueda recordar el tenis de élite, Alemania se llevó el pase y se enfrentará a España este sábado en semifinales (a partir de las 12.00 horas, Movistar), poniendo fin a una jornada tan larga como surrealista.

La pareja formada por Kevin Krawietz y Tim Puetz, dos habituales del circuito de dobles, presentes en las últimas ATP Finals, derrotó al dúo argentino con Horacio Zeballos y Andrés Molteni por un extenso 6-4, 4-6 y 7-6 (10). Después de muchas alternancias, con aciertos y errores por ambas partes, todo se decidió en un tie-break final, donde los germanos tuvieron más oportunidades. Desaprovecharon hasta cuatro bolas de partido -y eliminatoria-, pero a la quinta fue la definitiva.

Antes de eso, muchas horas antes, Tomás Etcheverry y Alexander Zverev fueron los héroes para Argentina y Alemania. En el primer partido de la eliminatoria, Etcheverry venció a Jan-Lennard Struff por un 7-6(3), 7-6(7) de tensión y sufrimiento. El argentino, número 60 del mundo y especialista sobre superficie dura, acabó celebrando después de mucho padecer: además de verse 2-4 abajo en el primer set, salvó un set point en el 6-7 del segundo 'tie-break'.

Después, en el segundo encuentro, Zverev simplemente impuso su jerarquía para establecer el empate. Ante Francisco Cerundolo, un rival que le había hecho la vida imposible en sus enfrentamientos previos, no dudó demasiado, especialmente en la muerte súbita definitiva que cerró el marcador con 6-4 y 7-6(3), enviando la serie al definitivo dobles. El alemán es ahora mismo el único jugador entre los 20 mejores del ranking ATP que sigo vivo en la lucha por la Ensaladera y sabe que está ante una oportunidad única.

Joel Rodríguez, el español que controla el vuelo del equipo español en Sail GP: "Si me equivoco, nos pegamos una buena castaña"

Joel Rodríguez, el español que controla el vuelo del equipo español en Sail GP: “Si me equivoco, nos pegamos una buena castaña”

El enorme catamarán se prepara, coge velocidad, echa a volar sobre unas finas palas y, en uno de los asientos para la tripulación, Joel Rodriguez empieza a mover dos ruedecitas arriba y abajo. Es un movimiento sencillo; es como quien regula la intensidad y la temperatura del agua de la ducha. Pero de él depende la integridad de quienes van en el barco. Si todo va bien, Rodríguez ni tan siquiera toca nada. En cambio, si hay cambios de rumbo o de altura no para de rabilar.

"Lo que hago se entiende mejor si pensamos en el catamarán como si fuera un avión. Cuando despega o aterriza cambia la posición de los flaps de las alas para generar más sustentación, para mejorar la resistencia al aire. Eso es lo que hago yo en el barco. Tenemos las palas, los foils, que nos permiten planear sobre el agua y yo las voy moviendo para que vayamos con la mayor estabilidad posible. Si se hunden mucho perdemos velocidad pero si salen del agua hay mucho peligro de que nos choquemos. Si yo me equivoco nos podemos pegar una buena castaña", cuenta Rodríguez, el controlador de vuelo del equipo español en SailGP, la Fórmula 1 de la vela.

En su quinta temporada, la competición se decidirá el próximo 30 de noviembre en Abu Dhabi después de once citas por el mundo: Sydney, Los Ángeles, Río de Janeiro, Portsmouth, Saint Tropez, Ginebra y, entre otros lugares, el pasado octubre, Cádiz. El conjunto español, que se hace llamar Los Gallos, venció el año pasado, pero este curso lo tiene muy difícil. A la última cita llega en cuarto puesto y necesita brillar para meterse en la regata final, una regata que sólo disputan tres barcos. Sus rivales son los equipos de Gran Bretaña, Nueva Zelanda y Australia.

"Está complicado, no vamos a engañar a nadie, pero todavía hay opciones. Tendríamos que ganar y que uno de nuestros rivales fallara. No sería la primera vez que ganamos un evento y tampoco sería la primera vez que los australianos o los kiwis quedan del quinto para atrás. Tenemos que hacer lo nuestro y esperar", reconoce Rodríguez, parte del grupo que domina la vela española desde sus inicios.

Dudas con los Juegos

Hace ya ocho años, un grupo de chavales se fueron a las Islas Bermudas a competir en la Copa América juvenil de 2017 y de allí salieron varias medallas olímpicas -un oro y dos bronces- y el conjunto actual de Sail GP. "En aquella Copa América empezamos a ver cómo iban los catamaranes, cómo funcionaban los foils, y dos años después, en 2019, cuando nació Sail GP, nos interesó muchísimo la competición. Yo no formaba parte del equipo en las primeras temporadas e igualmente veía todas las regatas", recuerda Rodríguez.

¿De SailGP se puede vivir?
Es bastante diferente al mundo olímpico, no depende tanto de los resultados. En ese sentido es más profesional. Cada uno tiene su contrato y luego hay unos premios en metálico. Está bien montado, aunque vamos temporada a temporada. Hay que ver la evolución del equipo y de la competición a largo plazo.

En realidad Joel Rodríguez debería ser jugador de rugby. Su padre, argentino, fue profesional del oval, incluso llegó a jugar en Gales, y acabó en Barcelona como entrenador de un equipo. Así conoció a su madre. Y juntos se mudaron a Las Palmas de Gran Canaria, donde su hijo descubrió la vela con un simple cursillo de verano. "Yo probé el rugby, pero muy de refilón. Viviendo en Canarias es más fácil dedicarse a la vela", asume quien ahora cruza una crisis con su deporte.

Rodríguez fue olímpico en los Juegos de Tokio 2020 en la clase Láser -acabó decimosexto-, pero otro español, Joaquín Blanco, se quedó con la plaza para París 2024 y ahora no sabe qué hacer de cara a Los Ángeles 2028. Puede volver a hipotecar cuatro años al completo, vivir fuera de casa, entregarse a entrenamientos y competiciones y que luego no pueda ni tan siquiera participar en la gran cita. O que tenga que hacerlo sin los medios necesarios.

"Me gustaría seguir porque me encantaría ganar una medalla olímpica, pero siento que para mejorar mi nivel necesito identificarme con el proyecto y ver que realmente tengo opciones de luchar en los Juegos. No tengo muy claro qué hacer", finaliza Rodríguez que de momento aparca cualquier debate. En unos días se decide la temporada de Sail GP y el equipo español lo tiene muy difícil, sí, pero no lo tiene imposible.