Alcaraz atemoriza a Paul como hicieron las leyendas y se clasifica para cuartos de final del Open de Australia

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En el culmen de la era esplendorosa del Big Three había un fenómeno que afectaba a la mayoría de sus rivales, si no a todos. Ante Roger Federer, Rafa Nadal o Novak Djokovic, no había manera. El resto saltaban derrotados a la pista, conscientes de su desventaja. Algunos tenistas que podían discutirles los partidos había perdido tantas veces ante ellos y de manera tan dolorosa que, ante una oportunidad de ganarles, temblaban, se encogían, reculaban. Ese mismo efecto provoca ya Carlos Alcaraz.

A sus 22 años hay adversarios que se entienden incapaces y saltan a la pista con el miedo en el cuerpo. Este domingo el estadounidense Tommy Paul pudo inquietar a Alcaraz, incluso llevarle al límite, y si perdió en tres sets por un rápido 7-6 (6), 6-4 y 7-5 fue porque en ningún momento pensó que podía hacer otra cosa. El partido fue más igualado que lo indica el marcador, pero Alcaraz alcanzó los cuartos de final del Open de Australia sin un rasguño.

Fue también mérito suyo, por supuesto, y de una nueva habilidad que también recuerda a las leyendas. Antes Alcaraz volaba durante la mayor parte de los partidos y, en algunos momentos, se relajaba y se metía en líos. Ahora, alcanzada la madurez, domina esos altibajos: es él quien decide cuándo embestir y cuándo esperar.

IZHAR KHANAFP

Este domingo ambas circunstancias, el temor de Paul y el control del número uno, convergieron en un primer set largo, tenso y decisivo: su desenlace fue el desenlace del encuentro. El estadounidense, de vuelta a su mejor nivel después de una lesión, tuvo hasta tres oportunidades para llevarse el set y entregó las tres. La primera fue obra de Alcaraz, que recuperó un ‘break’ temprano. Pero las dos siguientes fueron errores suyos. En el ‘tie-break’, Paul exageró su tenis duro y adquirió ventaja -se puso 5-4 y dos saques a su favor-, pero acabó deprimido entre fallos y doble faltas.

Fiabilidad con el saque

A partir de entonces, en el segundo y tercer set sólo quedaba esperar la arremetida de Alcaraz. Ante el número uno, muy seguro con su saque y su derecha, el yankee ya no volvió a tener ni una opción de rotura, menos de victoria. Todo estaba decidido.

“Estoy muy contento de haber ganado en tres sets. Tommy ha jugado a un gran nivel desde el principio y yo he tenido que trabajar para igualarle”, analizaba el español que ahora se enfrentará al vencedor del duelo entre Alex De Miñaur y Aleksandr Bublik. En la entrevista post-partido, además, se felicitaba por su porcentaje de primeros servicios (70%), una de sus armas durante el encuentro: “Me sorprende hasta a mí, para ser sincero. Llevo mucho tiempo trabajando mi saque y ahora estoy apreciando los resultados”

kpd