Un ridículo Athletic le regaló los tres primeros puntos al Real Madrid, que decepcionó cuando en la segunda parte, como casi siempre, Ancelotti les obligó a jugar lo que ridículamente el técnico italiano llama “bloque bajo”. Impuso al equipo a la fel
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Un partido caótico del Madrid de Ancelotti, que cada día es más patético, se salvó por un salvador llamado Mbappé, que quitó la soga de la horca, porque hasta un empate sería decirle al Barça que esto ya lo dejo.
Como siempre en la carrera del italiano, los grandes jugadores le taparon sus catástrofes tácticas. Porque no tiene un sistema de juego, porque con Modric y Camavinga, no recuperan una balón y lo peor es que la defensa es de risa.
Los dos laterales madridistas son una desgracia. En el primer gol del Leganés, que parecía drogado, Fran García cometió un error posicional, que terminó en gol, con la ayuda de una cesión ridícula de Lucas Vázquez.
El segundo fue aún más ridículo. ¿Dónde estaba Lucas Vázquez? Pues jugándo de extremo, que es lo que es. Mal rebote de Asencio y una vez más al Madrid le rematan en el área pequeña.
Todas esa chapuzas colocaron al equipo boca arriba, ciego y sin poder levantarse. ¿Quien lo salvó? Pues, como siempre, Mbappé, el salvador, el tan esperado, el profeta. Su segundo gol fue un ejemplo de precisión de inteligencia artificial.
Al final, como siempre, el miedoso Ancelotti, mandó a todo el equipo a defender, como si fuera una alma en pena. Es el miedo de Ancelotti. Hasta lo pasó mal, muy mal, con la idea de su catenaccio.
El Leganés jugó como un equipo milagroso, dada la plantilla y su dificultad para salir del descenso. Hizo un partido que gastó sangre, sudor y lágrimas: un esfuerzo descomunal. Su patetismo es que, como muchos otros equipos, solo juegan como posesos ante el Madrid. Luego, con los que tiene que ganar, pierde. Yo le veo como firme candidato a Segunda. Jugar contra la anarquía del juego del Madrid, al que se le hacen ocasiones como si la defensa fueran niños de colegio, hasta puede resultar fácil.
Como ocurre en demasiadas ocasiones, se salvó con el toque de corneta de jugadores decisivos. Aunque Vinicius ya no existe y Brahim regatea demasiado.
"Ese tema lo tendrán que decidir los clubes, que son los que eligen al presidente de LaLiga". Esas fueron las palabras de David Aganzo, presidente de AFE, respecto a la continuidad de Javier Tebas como presidente de la patronal. Unas palabras que pronunció poco antes de entrar de manera triunfal en la sede de la organización para la Comisión Paritaria, que quiso mantener LaLiga pese a que Relevent anunciara el martes, en medio del duelo de Champions del Villarreal, que no habría partido en Miami. Un gran fracaso para el dirigente.
Estas manifestaciones sobre la continuidad de Tebas son las mismas que secundan los máximos organismos deportivos, desde el Consejo Superior de Deportes (CSD) hasta la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Nadie oculta que la cancelación del encuentro entre Villarreal y Barcelona "debido a la incertidumbre generada en España durante las últimas semanas" es un duro revés a un mandatario que lleva peleando por ello desde 2018, año en que Luis Rubiales, entonces presidente de la Federación, le negó a LaLiga la opción de dar traslado a la UEFA para permitir su celebración.
Hoy, la Federación no tiene esa actitud. "No ganamos ni perdemos nada, no es nuestra guerra ni queremos que lo sea", lanzan desde Las Rozas, y explican que su obligación era la de ser "meros comunicadores" para elevar la propuesta de LaLiga y de ambos clubes a la UEFA tras haber encargado un informe jurídico que les indicaba sobre sus responsabilidades como Federación.
"Falta de transparencia y consenso"
Precisamente el máximo organismo continental, presidido por Aleksander Ceferin, celebró la cancelación de un encuentro que, a su juicio, "era algo excepcional" y citan sus palabras cuando dieron luz verde al proyecto recordando su "clara oposición a que los partidos de liga nacionales se disputen fuera de su país de origen".
Misma postura, por cierto, que la del CSD, un Consejo que nunca ha viajado a la Supercopa de España desde que se celebra fuera de nuestras fronteras y que, en esta ocasión, había realizado una petición formal de información a la RFEF sobre este encuentro que nunca llegó a recibir. "Era evidente la falta de transparencia y de consenso", explican fuentes del organismo, aludiendo también al escrito y el recurso que el Real Madrid les envió el 13 de agosto, el primero, y el 17 de octubre, el segundo, expresando su malestar por este encuentro.
El presidente de LaLiga en un acto de Expansión y Marca.MARCA
Es seguro que LaLiga no fue capaz de calibrar bien la reacción que el fútbol español tendría hacia un encuentro del que no terminaron de ser informados sus principales protagonistas. Una reacción, especialmente el paro de los futbolistas de 15 segundos en cada partido de la jornada 9, que trascendió al mundo pese a un intento inicial de censurar lo ocurrido en el Oviedo-Espanyol del viernes y luego rotulando "compromiso por la paz" en el resto de los partidos de la jornada.
Esos últimos actos de injerencia fueron los que terminaron de dar la puntilla a uno de los proyectos principales de Tebas al frente de LaLiga. Desde la institución dicen que el mandatario está "decepcionado" porque creía firmemente que era "una buena iniciativa para el fútbol español". Hablan también de que, desde el principio, diversos estamentos de poder han intentado poner "palos en las ruedas" a esta iniciativa que, valoran, no es la principal cruzada del presidente al frente de la institución. Es la piratería.
Motivos del fracaso
El fracaso del proyecto no fue la idea, sino su desarrollo y la falta de comunicación. "Para la próxima si dan toda la información y ves que es para mejorar todos, bienvenido sea", expresó Koke el miércoles tras el Arsenal-Atlético en Champions. David Aganzo también lo repitió a unos metros de la sede de LaLiga en la tarde de ayer. "Nunca nos hemos negado, sólo queríamos transparencia y diálogo con los futbolistas", dijo.
Pero este revés no va a cambiar a un presidente que siempre ha respondido a cualquier desafío respecto de su gestión: ya sea la Superliga, el Mundial de clubes o tuits que no le gustan como el de Carvajal, que hablaba de "una mancha" y de que "se adultera" la competición. Desde LaLiga están seguros que este revés no impulsa a Tebas a salir de una institución en la que lleva 12 años. Dicen, en cambio, que esto "le da fuerzas". Pero en el TAD hay una denuncia contra él elevada por el CSD por revelar datos del Barcelona que podría suponerle una inhabilitación. Su mandato termina en 2027. Si lo termina cumpliendo.
LaLiga irá a los tribunales
Pese a la cancelación del partido de Miami por parte de Relevent, LaLiga quiso mantener la Comisión Paritaria (que forman la propia Liga y la AFE). Sólo había dos puntos en el orden del día: uno era la información del famoso partido y otro la teórica huelga llevada a cabo por los futbolistas. Todo quedó en nada. En la reunión, que se extendió en torno a las dos horas, se realizó incialmente una exposición de información más relacionada con la marca LaLiga en Estados Unidos.
Posteriormente, y de manera menos pormenorizada, se trataron las cuestiones que afectaban a los protagonistas como los vuelos, noches de hotel y desplazamientos, ya sin sentido. Puntos en los que el sindicato recordó que no se cumplían los tiempos de descanso que establecía el convenio y que éste debía ser renegociado para otra ocasión.
También se preguntó a Tebas por qué no se convocó este encuentro antes y que este respondió que él decide cuándo y cómo. El parón de 15 segundos supuso otro punto de fricción entre AFEy LaLiga, que lo considera ilegal. Tanto, que Tebas anunció una denuncia ante los tribunales por una «huelga encubierta».
Xabi Alonso pone su primera pica como entrenador del Madrid. No es una pica en Flandes, de las que tanto sabe el imperial Madrid, mucho más que real, no todavía. Pero una pica en un clásico no es una pica cualquiera. Una pica que es como una punción en el nervio ciático del Barcelona, porque no lo quiebra únicamente en el partido, también en el argumento, la 'línea maginot' de Hansi Flick, que ha cambiado la precisión por el corte de mangas, la butifarra. Mal asunto. Una pica que refuerza a este Xabi intervencionista, que cambia el sistema para incluir a Camavinga y retira a Vinicius, histérico e irrespetuoso en el cambio y en el desenlace, con la tangana entre banquillos. Una pica en la semana de la sobrada de Lamine Yamal con Ibai Llanos. Hay días para estar calladito, pero eso se aprende con los años. Una pica que amplía el liderato de un Madrid todavía en vías de desarrollo, pero con la pica de la autoridad bien fijada en el vestuario. Es un principio. [Narración y estadísticas (2-1)]
Un cuarto centrocampista fue la decisión de Xabi Alonso, al alinear a Camavinga junto a Tchouaméni, Bellingham y Güler. La maniobra, sin embargo, fue compatible con un hecho capital: mantener al turco en el centro, con todo el campo en panorámica. En el Metropolitano lo escoró a una banda, lo que implica un lado ciego, y eso penaliza las opciones del jugador que, hoy, posee más visión en la transición ofensiva del Madrid. Para otras cosas no es todo lo duro que el entrenador desearía, y la prueba es la pelota que le arrebató Pedri al borde del balcón de Courtois y que permitió al Barcelona, merced al remate de Fermín, volver al partido con lo mínimo tras el primer gol de Mbappé. Fue un espejismo, porque este Barça era como un muñeco de trapo zarandeado, roto su espinazo con ese primer tanto, y en el que pesan tanto las bajas, muchas, como las dudas.
Mbappé se benefició en el mismo lugar que no pudo hacerlo, desesperado, la pasada temporada. Ha cambiado el francés, veloz como el guepardo que mide los tiempos y salta en el momento justo, y preciso y seco en el remate. El penalti errado, mejor dicho, detenido por Szczesny, no quita una coma a lo anterior. Pero también ha cambiado el Barça, inseguro en lo que hace, lo que convierte su sistema en un caladero de goles para el contrario.
Xabi Alonso, durante el clásico.Sergio PérezEFE
Mucho antes pudo adelantarse el Madrid, por un error de Fermín que encontró en la misma línea a Mbappé, pero con un taco de la bota por delante. Una anulación justa del VAR, la segunda, pero tan ridícula como la norma. Cuando cualquier ley se lleva al extremo, acaba en el absurdo. Por fortuna, cambiará próximamente. La primera actuación del videoarbitraje, con acierto, fue para indicar a Soto Grado que revisara el penalti señalado sobre Vinicius. Después de dos decisiones contra el Madrid, bien señaladas, no le pidieron que revisara el segundo gol del Madrid, obra de Bellingham, en el que el codo de Huijsen toca en Cubarsí. Soto Grado estimó que formaba parte de la disputa. Sigan. La cuarta del VAR llegó por la imprudencia de Eric García, al levantar la mano mientras caía en el área. No tuvo trascendencia.
Si en el primer tanto del Madrid Bellingham encontró a Mbappé habilitado en la línea por Balde, en el segundo, con independencia de la polémica, se puso de manifiesto la falta de contundencia de la defensa azulgrana, un poema. Para entonces, poco antes del descanso, Szczesny ya había realizado tres grandes intervenciones, frente a Mbappé y Bellingham. Ninguna, sin embargo, como el penalti que detendría al francés para convertirse en el mejor jugador de los suyos. Hasta entonces, Courtois había encajado un tanto, pero sólo había tenido que hacer paraditas. Indicativo de quien estaba mejor sobre el terreno de juego. De ese modo fue hasta el final, con una última parada del polaco en una falta de Rodrygo.
Lamento de Lamine en el Bernabéu.AP
Los dos equipos buscaron en la presión alta su oportunidad y las encontraron, especialmente el Barça con su gol, pero con independencia de esa acción, un islote al que Fermín se subió como un náufrago, el resto de disputas y balones divididos fueron para los madridistas, sobre todo en el primer tiempo. Fue evidente entre Militao y Ferran Torres o Carreras y Lamine Yamal. El primero recordó sus buenos marcajes al azulgrana como jugador del Benfica. Sin Lewandowski ni Raphinha, lesionados, el equipo azulgrana necesitaba más de su jugador-franquicia, pero Lamine, en el clásico de sus polémicas palabras, fue menos.
Vinicius fue más, clave en la jugada del segundo tanto blanco, hasta que ofició su habitual autodestrucción cuando vio que era uno de los cambios elegidos por Xabi Alonso. El entrenador no le dirigió ni la mirada. Carvajal, Rodrygo y Brahim entraron en el campo, algo que no podía igualar el banquillo del Barça, un erial debido a las bajas.
Vinicius, agarrado junto al banquillo.Bernat ArmangueAP
La activación que buscó Lamine tras el descanso no sirvió para hacer la diferencia que se espera de un futbolista llamado a tantas cosas. Más activado se mostró Pedri, perdido en busca de socios hasta el extremo en cada jugada, hecho que le costó la expulsión. Quizás hay que hablar más del canario como el verdadero futbolista jerárquico del Barça, digan lo que digan los goles y se repartan como se repartan las pelotas doradas, como caramelos para niños caprichosos. En el Bernabéu hubo dos, que alternaron sus numeritos, antes, durante y después del primer clásico de Xabi Alonso en todos los sentidos. El Barça que dominó los cuatro clásicos en el último año de Ancelotti es, tras las caídas ante PSG y Atlético, su primera pieza de caza mayor.