El tenista español se sigue recuperando de la lesión que se produjo en el Abierto de Australia. Antes de Roland Garros ya sólo le quedarían Madrid y Roma como preparación
Nadal, en el pasado Open de Australia.Anadolu AgencyMUNDO
Rafa Nadal no disputará el torneo Conde de Godó de Barcelona al seguir su proceso de recuperación de la lesión que se produjo en el Abierto de Australia. Según informó su equipo, Nadal sigue trabajando para su vuelta a la competición antes de Roland Garros y por tanto no podrá disputar por decimoséptima vez el torneo de su club, el RCTB-1899, que arranca la próxima semana.
El jugador mallorquín posee el récord de 12 títulos en el Godó y su figura seguirá muy presente durante todo el torneo al dar nombre a la pista central -Pista Rafa Nadal-.
“Barcelona es un torneo que es especial para mí, porque es mi club de adopción y porque jugar en casa es especial para mí”, dice Rafa Nadal. “Aún no me encuentro preparado y sigo, por tanto, mi proceso de preparación para la vuelta a la competición”, asegura, explicando su ausencia.
“Mucha suerte a mi amigo David Ferrer y todo su equipo para esta edición del Godó que seguro será como siempre un éxito a todos los niveles” añade. Por su parte, David Ferrer lamentó la baja del mallorquín “es una pena no poder contar Rafa. Es un jugador al que queremos mucho y ante una situación así solo podemos enviarle mucho ánimo y desearle una pronta recuperación”.
El retorno de Nadal se espera en el Masters 1000 de Madrid que tendrá lugar la primera semana de mayo y, a partir de ahí, sólo tendrá el Masters 1000 de Roma antes de la cita en París. Si sigue ese calendario calcará el camino al título del año pasado.
No hubo sorpresa. El FC Barcelona femenino continúa con su imponente dominio en los campeonatos nacionales y se corona por décima vez como campeón de la Copa de la Reina. En esta ocasión, ha sido la Real Sociedad quien ha osado con acabar con su tiranía, pero las donostiarras no han sido capaces de evitar una más de las habituales goleadas que las azulgrana van cosechando por los campos del fútbol español.
En una Romareda prácticamente a rebosar (más de 27.000 espectadores), cuyo ambiente recordaba a las míticas noches en las que el Real Zaragoza dominaba Europa, las jugadoras de Jonatan Giráldez han demostrado su dominio desde el inicio, haciendo un daño terrible a la zaga del conjunto vasco por izquierda. Batlle era un puñal y en una internada, tras un rechace, lograba el primero. La colegiada del partido, Gil Soriano, necesitó dos minutos para que el VAR le confirmase la posición correcta de la lateral izquierdo, pero, finalmente, concedió el tanto.
Apenas era el minuto cinco y el huracán blaugrana solo acababa de comenzar. Bonmatí tomó el mando y el Barça inició un asedio contra la portería txuriurdin que no cesaría hasta el final del partido. Paralluelo y la 'pichichi' Hansen, por partida doble, acabaron rápidamente con las aspiraciones de la Real Sociedad, que en ningún momento fue rival, y colocaron el 4-0 en el electrónico antes del minuto 25.
Olía a humillación histórica, pero no es un resultado que pueda considerarse como tal. Las azulgrana han convertido las goleadas en algo tan habitual que roza el hastío, y este encuentro, más que como histórico, puede considerarse como un ejemplo más del grave problema de competitividad que existe en el fútbol femenino español.
La vuelta de la Reina Letizia
La Reina Letizia, quien en su vuelta a una final de la Copa de la Reina tras cinco años de ausencia tuvo que soportar los pitos de ambas aficiones al himno de España, observaba perpleja el festín 'culer', que continuó con otra internada de Batlle para el quinto.
A partir de ahí, un entrenamiento. Las azulgrana, con la cabeza puesta en la final de la Champions que disputarán el próximo domingo frente al Olympique de Lyon en San Mamés, soltaron el pie del acelerador y se dispusieron a controlar un partido que no tenía más historia.
Pero la insultante falta de nivel impedía que finalizase el chorreo de goles. En los primeros quince minutos de la segunda parte, el conjunto catalán ya había logrado sobrepasar hasta en tres ocasiones la portería defendida por Lete. Claudia Pina y Mariona Caldentey, con un doblete, permitían que continuase el festival azulgrana. Dos tantos con los que la número 9 del FC Barcelona se coronaba como máxima goleadora del campeonato.
Ese fue el último arreón 'culer'. A partir del 60', lo que sucedía en el terreno de juego pasó a un segundo plano y el idilio entre aficiones dominó La Romareda. Mientras, la Real Sociedad no lograba el tanto del honor y las azulgrana se preparaban para recibir el título. Uno más para este equipo de leyenda que en apenas una semana tendrá ante el Lyon la posibilidad de lograr el triplete.
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@JAVISANCHEZ
Mónaco
Actualizado Domingo,
28
mayo
2023
-
20:36El español de Ferrari desesperó detrás de Ocon, discutió con su equipo...
La autodestrucción de Xavi, a patadas con la publicidad en la banda, fue la autodestrucción del Barça, como un Saturno que devora a sus hijos, a una obra inconclusa. Esta eliminación tras un 1-4 en su casa no augura que pueda acabarla, que reconsidere su decisión de marcharse. Cuando lo hizo del banquillo de Montjuïc, expulsado, era como si lo hiciera del Barcelona. [Narración y estadísticas (1-4)]
Lamine Yamal mostró un camino que el propio entrenador cercenó cuando sintió el miedo de una expulsión, la de Araújo, pese a los dos goles de ventaja en ese instante. El pavor llevó entonces al campo a los fantasmas de Liverpool, Roma o Lisboa, como sombras chinescas frente a un PSG que no necesitó a un gran Mbappé, pese a sus dos tantos. Bastó con su versión más terrenal para citarse con el Borussia Dortmund y cerrar las puertas de las semifinales de Champions a un club que vuelve a la casilla de salida, con su ADN, su deuda y sus miedos.
LA DECISIÓN DE YAMAL
Ese Yamal había sido Mbappé un solo instante fugaz, como la carrera de un guepardo, fugaz pero mortal. Hay algo felino en este futbolista que corre sin pisar la hierba. Se desliza. Hay algo también de depredador que aguarda su momento, ausente de lo que sucede durante muchos minutos, porque su minuto es el minuto de oro, el que justifica su presencia en el campo. Al recibir de Araújo, orientó con la cabeza y dejó atrás a Nuno Gomes como se dejan las puertas de esquí en un slalom. El centro del gol fue para Raphinha, que sumaba su hat trick en la eliminatoria después de sus dos goles en París.
Si había un jugador diferencial sobre el campo, acabábamos de verlo en Montjuïc. Si hubo un futbolista al que Xavi eligió para dejar el campo cuando Araújo fue expulsado, fue precisamente Yamal. La mirada baja del futbolista al retirarse era la de la resignación de un joven que todavía no siente como propia la jerarquía que ya tiene en el campo. Había dado al Barcelona la cobertura con la que protegerse, un gol más de ventaja, añadido al que ya trajo en el equipaje de regreso de París. Xavi pensaba en la muralla y por eso llamó a una torre, Íñigo Martínez. En su decisión había cálculo y poco ADN Barça. En su decisión perdía al futbolista que mejor podía correr a la espalda de un PSG desesperado y volcado. Lo lamentaría.
Araujo ve la tarjeta roja.FRANCK FIFEAFP
Había todavía partidos por jugar dentro del mismo partido, pero Luis Enrique era quien más claro tenía el suyo. Lo había empezado con el mando en el juego y los cambios que más le habían dado en el Parque de los Príncipes, como Barcola y Vitinha. El primero se situó en la izquierda, con Dembélé en la derecha, por lo que el lugar del 9 era para Mbappé. Centrado, buscaba saltar de la línea del vértigo, mientras Araújo iba en su busca a todas partes. Era el central del riesgo y era el central por el que empezaron los problemas para el Barcelona cuando había hecho lo más difícil y podía jugar realmente el partido que quisiera. En la ida lo consiguió; en la vuelta, no.
EXPULSIÓN FATAL
Barcola ganó en la carrera un balón al espacio y Araújo lo derribó al borde del área. La falta fue fuera del rectángulo, pero el colegiado le mostró la roja por tratarse Barcola del último hombre. El VAR no corrigió su decisión pese a las protestas azulgrana y al no estar el francés exactamente en perpendicular a Ter Stegen. Restaba una hora de partido, la hora de la autodestrucción.
El gol del PSG no llegó en la jugada inmediata, una falta mal lanzada por Nuno Gomes, pero el gol estaba ya en la dinámica del partido. Un centro de Barcola, en otra de sus llegadas por la izquierda, no fue interceptado por Cubarsí ni por Cancelo y Dembélé marcó a placer. Lo mejor para el Barça fue el descanso; lo peor, el regreso.
Lo hizo el equipo azulgrana con las mismas dudas con las que se había ido a la caseta, con el mismo miedo. El acoso metió en su área a un equipo que no está para levantar murallas, y menos un Íñigo Martínez fuera de la dinámica del equipo. En pocos minutos, había visto una amarilla en una disputa con Mbappé. También el francés, pero las amonestaciones pesan menos en un delantero.
UN TÉCNICO HISTÉRICO
Fabián pudo adelantar al PSG a los pocos minutos, pero lo hizo a continuación Vitinha en un paseo por la frontal en el que nadie salió a su encuentro, blando De Jong y en un papel que no es el suyo Lewandowski. El hábitat del polaco es el área contraria, no la suya. Mal asunto. La igualada en inferioridad enmudeció a un Montjuïc convencido de lo contrario y sacó de sus casillas a Xavi. Por una falta sin trascendencia, le dijo de todo al árbitro y pateó una valla de publicidad. Su expulsión era su fracaso, que no pudo corregir su hermano Óscar con las entradas de Ferran Torres, Fermín o Joao Félix, al que siguió el de un Barça desnortado y desamparado.
Cancelo cometió un penalti sin sentido sobre Dembélé cuando el francés iba hacia fuera del área. Ter Stegen se movió como un muñeco de feria y entonces Mbappé, un Mbappé de blanco, no falló para firmar con otro gol más una sentencia en la que poco tuvo que ver. Casi todo, lo bueno y lo malo, fue cosa de Xavi.