El contundente 6-0 de Canadá sobre Qatar quedó marcado por la escalofriante lesión del mediocampista Ismaël Koné. Tras un duro choque con el qatarí Assim Madibo, las asistencias médicas tuvieron que ingresar de urgencia al terreno de juego para mitigar el dolor del canadiense, después de que su pierna sufriera una impactante fractura que más tarde se confirmó que se trataba de tibia y peroné.
La gravedad de la escena dejó al público mudo. Sin embargo, la tensión se convirtió en intriga cuando los aficionados notaron que las asistencias médicas le entregaban un misterioso “silbato verde” al jugador. Gracias a este dispositivo, Koné pudo ser retirado en camilla manteniendo la calma e incluso despidiéndose tranquilamente de sus compañeros y de la grada. Pero, ¿qué es realmente este aparato?
Penthrox, el inhalador “unicornio”
Para resolver todas las dudas, recurrimos al enfermero de cuidados críticos y reconocido divulgador sanitario Héctor Castiñeira. Él mismo nos confiesa que se trata de una especie de inhalador “unicornio”: sabía perfectamente de su existencia, pero admite que jamás ha tenido uno en sus manos. Hablamos del Penthrox.
Se trata de un medicamento inhalado de acción rápida a base de metoxiflurano, diseñado específicamente para aliviar el dolor moderado o intenso en emergencias médicas, como accidentes o fracturas óseas.
El fármaco consiste en un líquido de olor afrutado que se evapora dentro de este dispositivo especial. Así, el paciente (que permanece consciente en todo momento) puede respirar a través de él para autoadministrarse el alivio bajo supervisión sanitaria. Su efecto es casi inmediato y reduce drásticamente el sufrimiento, aunque con un matiz: mitiga el dolor, pero no llega a anestesiar ni a dormir a la persona.
Según explica Castiñeira, aunque el Penthrox se utiliza en situaciones de emergencia similares a las del famoso fentanilo, su potencia es “más suave”. El especialista aclara que este fármaco “no es apto para pacientes muy graves”, ya que la persona a la que se le suministra debe estar completamente consciente y tener la fuerza suficiente para “respirar e inhalar el medicamento por sí misma”.
Este analgésico se utilizaba hace años como anestésico en quirófanos, pero terminó retirándose al encontrarse alternativas más seguras a altas dosis. Sin embargo, tal y como se ha visto en este Mundial, “ha resurgido para su uso en el ámbito extrahospitalario”. Esta tendencia, fuertemente consolidada en países como Reino Unido y Australia, se ha convertido en el aliado perfecto para las emergencias médicas a pie de campo, y prueba de ello es la tranquilidad con la que pudo afrontar Koné una lesión tan grave y que le retirará de los terrenos de juego varios meses.