No son altos, no son corpulentos, no visten la camiseta de una selección pata negra.Y sin embargo Pol Pla y Juana Stella han entrado por talento y dedicación en la élite internacional del seven. Pol, 33 años, se pasó del fútbol al rugby a los 16 siguiendo a sus hermanas mayores. Juana, de 19, practicaba hockey y danza en Argentina y, tras llegar a España con su familia, optó a los ocho por el balón oval. Él es un veterano admirado; ella ha despegado con fuerza.
Dos jugadores clave que participan con las selecciones españolas en las Series Mundiales que se disputan este fin de semana en Valladolid. “La emoción, la velocidad es el atractivo del rugby a siete”, arranca Juana. “Pasan muchas cosas en poco tiempo”, remata Pol. A esta cita del mundial anual, que pisa por tercera vez suelo español, los Leones llegan terceros. Las Leonas parten del segundo nivel pero están octavas, en posición de ascenso al exclusivo club de las mejores.
Pol Pla explica la explosión del seven masculino. “No dependemos tanto de delanteros grandes y pesados, tenemos jugadores técnicamente buenos, rápidos y con habilidades físicas”. Si el plantel de Paco Hernández suma un lustro de rodaje, la selección de María Ribera está en formación: media plantilla no tiene o apenas supera los 20 años. “No somos ni las más grandes ni las más rápidas, somos chicas que vamos mejorando”, describe Juana.
En cada jornada se suceden los partidos. Dos tiempos de siete minutos con sólo siete jugadores en un campo entero de rugby. Carreras y placajes hasta la extenuación. Un deporte extremo. Pol recuerda su primera temporada en las Series Mundiales. “Volvía a casa y me pasaba dos días en la cama, no enfermo, pero no tenía energía. Te exprimes tanto que luego te bajan las defensas; cada año pienso que no es para mí, pero aún sigo”. A Juana, cuenta, le salen anginas. “Yo sólo llevo dos años. Si pienso eso, no llego a la edad de Pol”, comenta sonriendo.
El desgaste también es mental. “Jugar, desconectar, volver al 100% aunque tengas dolores, diez horas en el estadio, fatiga mucho tener la cabeza ahí siempre”, apunta Pol, y a eso añade “tantos días lejos de casa”. A Juana le afecta cuando siente que “no estás dando el 100% en el campo y no sabes cómo hacer”. Disfruta del entrenamiento y la competición, pero sufre tras cada torneo. “Acabamos reventadas. Ese día no lo notas tanto. Te levantas al día siguiente y viajar, mínimo ocho horas, es criminal”.
Para saber más
Cuando recibe el balón, Pol Pla (1,77 y 75 kilos), inclina el torso, cambia de pie, acelera y busca evadirse del defensor. Disputó los Juegos de 2016 y desde entonces ha metido más de 110 ensayos, fue elegido en el equipo ideal de la pasada temporada. Juana Stella (1,70 y 67 kilos) era menor de edad cuando llegó a la selección en 2024. Coge el oval y tira del conjunto hacia adelante. Si ve un hueco, se escapa con zancada de atleta.
“El objetivo es conseguir una medalla de oro en Valladolid o hacer podio en el global”, afirma Pol sobre la selección masculina. “El objetivo es subir para jugar el año que viene más torneos y con las mejores”, dice Juana de la femenina.
Esta presencia de las selecciones de rugby a siete en la élite refuerza la aspiración de la Federación de organizar los Mundiales de rugby a quince en 2035 (masculino) y 2037 (femenino). En paralelo, los jugadores de Paco Hernández han empezado a ser conocidos en las redes sociales. “La exposición está bien, nos ha traído algún sponsor, colaboraciones con empresas, pero me gustaría que la sobreexposición la tuviésemos por el rugby, por los resultados”. A Juana, en el ámbito personal, no le gusta mostrar su vida. “Soy más de rugby y ya está”.
Ambos subrayan el valor del equipo. Pol Pla ejerce de hermano mayor en la selección masculina. “Energía, alegría, buen ambiente, tienen muchas ganas de trabajar y lo contagian, y esa es la base para construir algo bueno”. En la estela de Juana, otras jugadoras irrumpen en el conjunto nacional sin cumplir los 18. “Es un grupo con muchas ganas de aprender y muy sano”, dice sobre “la buena onda” de la selección femenina.
Desde que pisan el podio, los rivales miran a los Leones con otros ojos. “Te respetan más; no debería ser, pero sí”, confirma Pol. Las Leonas no sienten esa sensación. “Hay selecciones que no saben ni que juegas, te las cruzas por el hotel y no saben quién eres”, lamenta Juana.
EL MUNDO
El segundo atractivo de las Series Mundiales es el ambiente festivo. En Valladolid habrá fanzone los tres días -se accede con la entrada del torneo- de la mañana a la noche, con disc-jockeys y música en directo (Coti, Taburete y Orquesta Panorama City como cabezas de cartel). Pero los jugadores no pueden permitirse la juerga en el torneo, apenas algún respiro durante la temporada. “Lo de salir no me va mucho y encima estamos aquí en Madrid juntas, lo paso bastante bien así”, comenta Juana. Pol alude a “la ética de trabajo” y a las necesidades de la puesta a punto. “Entrenar casi cada día te hace tener poco tiempo, es una modalidad tan exigente que te cuesta mantener el físico bien si sales”.
Las becas ADO ofrecen en la actualidad un sustento económico a estos internacionales del seven. “Del rugby se puede vivir, pero al momento”, apunta Pol Pla. En algunas épocas ha trabajado y le falta poco para acabar ADE. Juana Stella, en primero de Educación Infantil, lanza una mirada más pesimista sobre el rugby femenino. “Hay gente en Inglaterra que podrá vivir, pero en general, no. Se puede vivir al día pero cuando se acaba, si no tienes algo más, te quedas sin nada”.
Aunque a Pol le gustaría acudir a sus segundos Juegos Olímpicos, “una medalla sería un sueño”, agradece todo lo conseguido. “Un hobby que te hace viajar por el mundo, conocer culturas, y la adrenalina de salir al campo cuando sólo te sirve ganar y ganar”. Juana aspira a ser olímpica y celebra su prometedor despegue. “Quiero más y nunca me canso, estar aquí me da felicidad completa, estoy haciendo lo que llevo soñando desde que tengo ocho años”.
Las Series Mundiales
Son el mundial anual de la modalidad olímpica de rugby. Tras una fase previa, la clasificación final se establece según los puntos acumulados en los tres últimos torneos de la temporada. Tras el primero de ellos, disputado en Hong Kong, los españoles van terceros y las españolas, octavas. Este fin de semana, del viernes 29 al 31 de mayo, se juega en Valladolid la segunda Serie. Y el siguiente fin de semana, en Burdeos, la tercera y definitiva proclamará los campeones del mundo y certificará los ascensos y descensos.








