Sindarov, el niño que superó una crisis y ya es candidato a campeón del mundo

Sindarov, el niño que superó una crisis y ya es candidato a campeón del mundo

Al contrario que Magnus Carlsen, hincha del Real Madrid, Javokhir Sindarov es seguidor del Barça. En Chipre, donde lleva desde finales de marzo inmerso en el torneo más importante de su carrera, parecía más preocupado por la eliminatoria de Champions contra el Atlético que por su marcha en el Candidatos, que ha dominado de principio a fin. Su triunfo, una jornada antes del final, lo llevará a la final del Mundial, prevista para finales de 2026. La FIDE, no obstante, debe resolver un conflicto de calendario, porque el recién creado Mundial Total, que mezcla ritmos de juego y ha sabido atraer al número uno, Magnus Carlsen, podría obligar a un retraso hasta enero de 2027.

A los 20 años, Sindarov ya es un héroe en Uzbekistán, un país que mima a los ajedrecistas, y ahora tiene la ocasión de convertirse en leyenda. De momento, es favorito para derrocar a Gukesh Dommaraju (19 años), en el Campeonato del Mundo más joven de la historia. Juega a una velocidad de vértigo, encuentra las mejores jugadas y tiene una confianza en sí mismo que solo supera Hans Niemann, sin tantos motivos.

En el Candidatos, una liga a doble vuelta entre ocho ajedrecistas que termina este miércoles, solo cabe criticar a Sindarov que acabara con la emoción en la primera semana de juego, cuando el uzbeko logró cinco triunfos en seis partidas. Luego sumó una sexta victoria, récord de la competición desde que se instauró este formato. Con una salvedad: Susan Polgar ganó nueve partidas en las diez primeras rondas en 1992, antes de proclamarse campeona del mundo.

Gracias a su abuelo

Nunca valoramos lo suficiente la influencia de los abuelos. A Javokhir (Taskent, 2005) lo inició en los secretos del tablero el doctor Kamil Sindarov, cuando el chico solo tenía cuatro años. Ocho después, ya era gran maestro, y otros ocho más tarde acaba de ganar el Candidatos. Su carrera —en su caso, el doble sentido es evidente— incluye el oro olímpico logrado con Uzbekistán, cuando solo tenía 16 años, y su victoria en la Copa del Mundo de 2025, nuevo récord de precocidad, con 18.

Los padres de Javokhir nunca mostraron especial interés por el ajedrez, pero la semilla plantada por su abuelo floreció de manera salvaje. Kamil vio enseguida que el talento del joven era excepcional y lo llevó al club de ajedrez de su ciudad, la capital del país. Los entrenadores descubrieron que andaba sobrado de memoria, capacidad de trabajo y motivación. Parece el cuento de hadas de un joven prodigioso, pero nada más convertirse en el segundo gran maestro más joven de la historia, con 12 años y 10 meses, llegó la crisis de motivación (seguramente otra plusmarca), que por suerte superó a su velocidad habitual.

«No quería pasarme toda la infancia jugando al ajedrez», explica Sindarov, que tiene muchas más aficiones y que, quizá por eso, comparte con Carlsen su pasión por el Freestyle Chess, porque requiere menos estudio. «Me encanta el ajedrez, pero no me olvido de mi vida normal. Tengo mis propios intereses y pasatiempos, disfruto de mis amigos y mi familia. Encuentro tiempo para todo».

Al próximo retador de Gukesh le gusta leer, la música y el cine, sobre todo, aunque lo que más le atrapa es el fútbol, el único pasatiempo que se permite durante los torneos, además de hacerse alguna foto cariñosa con la kazaja Bibisara Assaubayeva. La joven conoce el oficio y no está en el Mediterráneo para hacer turismo; es una de las posibles ganadoras del torneo de Candidatas, que deberá esperar a mañana para resolverse. «Me gusta el trabajo, el juego, la rivalidad, los viajes, la gente. Hasta que me aburra, viviré así», afirmaba confiado a comienzos de año.

Uzbekistán, paraíso del ajedrez

Sindarov ni siquiera es todavía el mejor ajedrecista de un país que, con solo 37 millones de habitantes, tiene a los números 4 y 5 del mundo. El mayor hito para Uzbekistán ocurrió en 2004, cuando Rustam Kasimdzhanov se coronó campeón del mundo de la FIDE. Aún en activo, ahora es uno de sus mejores entrenadores. En Chipre, Javokhir empezó como número 11 del mundo, pero su excepcional rendimiento le ha hecho subir seis puestos. Uno por delante está su amigo Nodirbek Abdusattorov, cuya ausencia en el Candidatos fue una de las más lamentadas.

«De niño, a menudo me comparaba con él, pero con el tiempo dejé de fijarme en eso. Él tiene su propio camino y yo el mío. Siempre me he alegrado de sus éxitos. Somos un equipo muy unido». «Robar» el oro olímpico a India en su propia casa fue una demostración de unión y de poder, que ahora quieren hacer extensible al Mundial.

Uno de los secretos del milagro uzbeko es el decreto aprobado hace cinco años por el presidente del país, Shavkat Mirziyoyev. Se puso así en marcha un plan estatal para desarrollar el juego de las 64 casillas, con una inversión masiva en infraestructuras de entrenamiento, federaciones y becas para jóvenes talentos.

Cuando ganaron la Olimpiada de Ajedrez de 2022 en Chennai, el Gobierno recompensó a los jugadores con 50.000 euros por cabeza, casi una fortuna en Uzbekistán, además de coches de alta gama y el título honorífico de «Orgullo de Uzbekistán». Los beneficios son vitalicios e incluyen pensiones estatales. ¿Qué joven con talento no querría dedicarse al ajedrez en un sitio así?

kpd