Álvaro García, de jugar al rugby “por error” a ser uno de los capitanes de la selección: “No estamos en crisis, estamos en una buena línea”

Álvaro García, de jugar al rugby "por error" a ser uno de los capitanes de la selección: "No estamos en crisis, estamos en una buena línea"

Caminaba cabizbajo el rugby español, aún deprimido por la última descalificación de un mundial, cuando en verano de 2023 la selección masculina sub20 se clasificó para el de su categoría. El éxito no sólo consistía en esa plaza en la élite, sino sobre todo en la oportunidad de elevar el nivel de los canteranos más prometedores. Desde entonces ha mejorado la preparación y el número de jóvenes que se abren camino hacia la selección absoluta.

Álvaro García era el capitán de aquella selección sub20. Hoy, con 22 años, es profesional en Francia, además de titular y uno de los capitanes del XV del Léon. Como en el campo, en la videollamada entra directo. “Ha sido un accidente, no estamos en ningún tipo de crisis, estamos en una buena línea”, responde sobre la reciente derrota (28-7) ante Portugal en la semifinal del Campeonato de Europa, el escalón siguiente al Seis Naciones.

Una derrota que supuso un revés no tanto por el resultado como el pobre juego, porque la mejoría bajo la dirección de Pablo Bouza había alimentado las expectativas y porque las finales se celebran este domingo en el estadio Ontime Butarque de Leganés. España luchará (16:00) por el tercer puesto frente a Rumanía, Georgia y Portugal disputarán (18:45) la final, pero se ha roto el sueño de unas gradas llenas. Tras la decepción, la Federación ratificó en un comunicado su apuesta por el staff, la plantilla y la línea de trabajo. “No vi necesidad, pero no me voy a meter”, dijo el viernes el seleccionador sobre ese mensaje.

Frente a esa difusa percepción de crisis, Álvaro García apunta a una mala actuación aislada. “Portugal supo aprovechar muchísimo mejor cada oportunidad y nos castigó muy duro, un exceso de confianza pudo ser uno de los factores, pero no lo es todo”, explica el jugador. Alude a los minutos de posesión sin fruto, a oportunidades desaprovechadas. “La defensa de Portugal fue increíble, sin golpes de castigo, se va generando una frustración y se intentan cosas que no están dentro de lo que entrenamos”. En nombre del equipo transmite el deseo de “pasar página”.

La primera página de Álvaro García en este deporte se escribió, cuenta sonriendo, “por error o por casualidad”. Tenía 9 años, ninguna relación con el rugby, se había cansado del tenis y su madre quería apuntarle a atletismo. Se metió en el local equivocado, del club Sant Cugat, y allí le convencieron para que el chico probara con el balón oval. “Un mes más tarde estaba a tope, enganchado”, recuerda.

No hubo más casualidades. Despuntó en la cantera, debutó en División de Honor con la UE Santboiana y, animado por un compañero, miró a Francia. Sin agentes, de manera artesanal. Hizo un vídeo con sus mejores jugadas y lo mandó a los correos que había rastreado en las webs de los principales clubes. “Envié unos 20 ó 30 y sólo me respondieron tres, dos me dijeron que ya tenían talonadores, y la tercera respuesta, al fin positiva, fue la de Stade Français”. El acuerdo fue rápido. “Cada año reciben unos 200 mails como el mío, les llamó la atención mi perfil”.

Antonio HerediaEL MUNDO

El perfil deportivo de Álvaro es el de un jugador muy fuerte (1,78 y 107 kilos), seguro en las fases estáticas, sobre todo en el lanzamiento de touche, y que gana metros con el balón bajo el brazo. Del personal destaca un dato: el español recién llegado se convirtió también en capitán del equipo de promesas de un club francés fundado en 1883. “Supongo que es un poco innato”, comenta. “Tenemos varios líderes”, añade sobre la selección española. Esboza un apunte sobre su estilo. “Se juega mucho con el corazón y la cabeza, diría que es casi más importante estar centrado que a lo mejor sobreexcitado. A este nivel es más importante la parte técnica y táctica, por supuesto con un poquito de chispa”.

Su veloz evolución no siempre ha sido fácil. “Llego a París, mal tiempo, entrenamientos durísimos, la primera vez que vivía solo, me pilló un poco de sopetón y me lo iba guardando todo”. Acudió a un psicólogo deportivo, experiencia que recomienda. “Me ayuda a organizar la cabeza, a encontrar mis sistemas de escapatoria si siento que estoy empezando a ir mal, es una herramienta muy importante”.

Hace unos meses, tras debutar con el primer equipo en el Top 14 y en la competición europea, Stade Français anunció el contrato como profesional de Álvaro García. Ahora alterna un club de máxima exigencia y una selección en crecimiento. “En el club los que tienes al lado son tus compañeros de trabajo. No digo que no tenga amigos ni que sea un ambiente frío, pero en la selección se siente un ambiente especial, hay un grupo muy unido, no hay pequeños clanes”.

Pese a su juventud, este delantero forma parte, junto a compañeros de selección más consagrados como el primer capitán Jon Zabala y Joel Merkler, del exclusivo club de españoles que compiten en la primera división francesa. “Somos afortunados de vivir de un deporte en el que lo pasamos bien”, admite. En paralelo, avanza con los estudios, le falta algo más de un curso para licenciarse en ADE. “El deporte no dura para toda la vida, hay que preparar esa transición para presentarte en la vida real y es bueno conocer gente fuera”.

Al rugby le agradece muchas cosas. “Desde pequeño me dio un grupo de amigos”. El esfuerzo compartido. “Estás poniendo tu cuerpo al límite y eso une mucho”. Y una mirada colectiva. “El sacrificio, estar un poco al servicio de los demás”.

Tras un lunes “duro, con un poco de sentimiento de angustia” por la derrota en Lisboa, la selección española se reencuentra este domingo con Rumanía. Un conjunto que, según el seleccionador, presentará “una melé fuerte, un muy buen maul” y, en la tres cuartos, jugadores “grandes, frontales, que buscan el uno contra uno”. Álvaro García espera que los aficionados respondan. “No jugamos tantos partidos en España, nos gusta tenerlos pegados a la oreja y animando”. Y anima a quienes nunca han asistido a un partido en directo. “El rugby es chulísimo de ver”.

Las finales del Campeonato de Europa

Los cuatro partidos se disputan este domingo.

Por el séptimo puesto:

Alemania – Países Bajos

11:00 Estadio Nacional Complutense (Madrid)

Por el quinto puesto:

Suiza – Bélgica

13:30 Estadio Nacional Complutense (Madrid)

Por el tercer puesto

España – Rumanía

16:00 Estadio Ontime Butarque (Leganés)

Final

Georgia – Portugal

18:45 Estadio Ontime Butarque (Leganés)

kpd