Aitana Bonmatí no estará en el partido de vuelta de la final de la Nations League ante Alemania este martes en el Metropolitano. La jugadora del Barça acabó el entrenamiento de este domingo con mucho dolor y, tras ser sometidas a pruebas por los servicios médicos de la RFEF, se le ha diagnosticado “una fractura en el peroné izquierdo”.
Según hizo público la Federación en un comunicado, la lesión se produjo tras “un mal apoyo en una acción fortuita” durante el entrenamiento de este domingo, el penúltimo antes del partido ante las alemanas.
La triple Balón de Oro regresa a Barcelona para comenzar el proceso de recuperación a las órdenes de su club.
Esta baja supone un contratiempo para la seleccionadora Sonia Bermúdez, que pierde a una de las jugadoras más determinantes en el centro del campo. Sin embargo, tiene en la lista de 25 jugadores opciones para suplir a Aitana. Durante la Eurocopa, en aquella ocasión a causa de la meningitis vírica que la mantuvo fuera de los tres primeros partidos, la titularidad fue para Vicky López.
Mariona Caldentey (Felanitx, 1996) nunca sabes por dónde puede salir, ni en el campo ni durante una conversación. En un segundo plano en todas las polémicas, tampoco se muerde la lengua al hablar de los problemas de su tierra y de su generación. Los del fútbol, a los 29 años, se nota que los tiene bajo control. Por eso ha sido la sensación en su primer año en la Premier con el Arsenal (con el que ha ganado la Champions a sus ex compañeras del Barça) y figurará en la lista de firmes candidatas al Balón de Oro. Ella, que nunca pierde la sonrisa, sabe que eso pasará por lo que haga España en esta Eurocopa. Un torneo donde ayer empezó a rodar el balón y hoy lo hace para el grupo de Montse Tomé, que se mide a Portugal en la primera jornada del grupo. Siempre el partido más difícil.
¿No hay concentración sin accidentes?
Es verdad que la concentración ha comenzado un poco accidentada. Cosas como la de Aitana [ingresada por un episodio de meningitis] asustan, y más cuando no tienes conocimientos de si puede ser grave, pero estamos ya contentísimas de que esté aquí, porque es muy importante para nosotras. La Eurocopa es un objetivo grande y nos centramos ya en el torneo.
Ha habido muchos cambios desde la Euro 2022, ¿está todo más cerca de lo que reivindicaban?
Ahora mismo la posición en la que estamos es privilegiada. Tenemos todo lo que necesitamos para poder centrarnos en jugar y rendir. Y luego, además, toda la gente que nos sigue, que nos apoya... eso también ha cambiado muchísimo, por suerte. Están ilusionados con nosotras.
¿Cómo ha cambiado la relación con Montse Tomé desde aquella concentración de Oliva a hoy? De usted habla maravillas y la ha metido en el grupo de las capitanas...
La concentración de Oliva fue dura e intensa, pero nos hemos adaptado y hemos seguido creciendo juntas, haciéndonos como equipo y creo que, como he dicho, estamos en un momento muy bueno. Nos sentimos escuchadas y eso te hace estar cómoda.
Ha publicado un libro, no sé si como terapia o como desahogo...
Ha sido un repaso de todo. Se habla de muchas cosas de mi vida, no sólo de todo lo que pasa en la selección.
Hace un año salió del oasis del Barça camino del Arsenal y ha vuelto a ganar la Champions...
Como futbolista me ha hecho crecer muchísimo porque llevaba en el Barça 10 años, jugando el mismo fútbol con las mismas jugadoras. Estaba súper cómoda y era, entre comillas, fácil. Ha sido un reto adaptarme a la Premier, un juego más de arriba y abajo, la parte defensiva y física... Puedo decir que ha sido una experiencia muy positiva tras este primer año.
Mejor jugadora, 18 goles, nueve asistencias... ¡Menuda adaptación ha tenido!
La verdad es que el primer gol en liga tardó un poco en llegar, pero lo he disfrutado muchísimo. Tenemos la espinita de la Liga, que iremos a por ella el año que viene.
¿Inevitable pensar en Mariona para el Balón de Oro?
Siempre decimos, porque es verdad, que lo importante son los títulos colectivos, pero ojalá a nivel individual estemos bien para ganar. Y, si ganamos esta Eurocopa, ayudará a que el Balón de Oro se quede en España también.
Sería la tercera española en ganar y la tercera criada en el Barça, ¿es casualidad o responde a un modo de trabajar?
En España siempre ha habido muchísimo talento y, en el momento en el que ese talento se ha podido potenciar, pues están llegando todos los resultados. Aita y Ale son las dos máximas exponentes, pero hay otras muy buenas jugadoras como Patri Guijarro, Ona Batlle o Vicky Losada, que está ya asomando la cabeza. No es casualidad. Es que el talento que hay en España no lo hay en ningún otro sitio. Y era cuestión de tiempo que ese talento pudiera florecer.
¿Superado vivir sin sol, sin jamón y conducir por la izquierda? Además del inglés, claro, que no siempre es una cuestión sencilla...
El sol sale [se ríe], pero hay meses, sobre todo enero, que a las cuatro es de noche. Y eso se hace duro. Como la comida, que es diferente. Lo de conducir por la izquierda ya lo tengo dominado después de reventar las ruedas y chocarme contra varios bordillos. Ahora me pasa que cuando vuelvo a España tengo que pensar por dónde voy. Con el idioma, yo pensaba que tenía buena base, pero es verdad que cuando habla mucha gente a la vez y habla muy rápido, cuesta. En algún momento me dije «igual no sabes tanto inglés». He mejorado mucho, aunque no sé si después del verano hablando mallorquín, me acordaré.
¿Y el piano?
Desde que fui a Inglaterra, abandonado. No tengo teclado allí y ha sido un año de adaptación a muchas cosas. En cuanto esté más instalada y más tranquila, volveré a poner un teclado en casa, porque es algo que me gusta mucho.
RFEF
Con 29 años tiene casa en propiedad en Mallorca. Será una privilegiada entre su pandilla con el problema de vivienda que hay en la isla. Bueno, y en todos lados, pero en la isla especialmente...
Cuando me compré la casa en Mallorca tenía 26 o 27 años, y lo hice sola. La verdad es que es una suerte. Somos unas privilegiadas. Tengo amigas que se han hipotecado y han podido comprar o han heredado de sus abuelos, pero no es fácil.
¿A Fenalitx ha llegado el turismo masivo?
El turismo ahora mismo está descontrolado y así lo sentimos en Mallorca. He estado dos semanas y me impactó, y eso que mi pueblo no es de los más turísticos y todavía era junio... El turismo preocupa mucho en las islas y, de alguna manera, hay que controlarlo y regularlo porque, si no, para la gente local no es vida.
¿Hay equipo femenino en Felanitx jugando en el Mariona Caldentey?
Aún no, pero en la isla está el Collerense, pionero, y ahora el Atlético Baleares. Cada vez hay más gente queriendo jugar en las islas y hay más referentes, como Patri Guijarro y Cata Coll. Ojalá esto sirva para seguir incrementando la afición al fútbol en un futuro.
Usted creció jugando con chicos, no había más opción. ¿Es mejor o peor? ¿Está a favor o en contra de los equipos mixtos en las categorías del fútbol base?
A mí me encantó jugar con chicos y, hasta que se da el cambio físico, en el fútbol base me gusta que haya equipos mixtos. Fui durante muchos años la única chica y lo que quieres es pasártelo bien, aunque también te hace espabilar y buscarte las castañas.
Parecían imparables y se estrellaron contra sus propios desaciertos. España puso contra las cuerdas a Inglaterra sin poder golpearlas. Perdió el gol en las decenas de ocasiones que pisó área y cayó en trampa de las las inglesas para jugárselo a penaltis. Arrancaron fallando el lanzamiento de Mead, repetido por doble toque, pero ni otra parada de Cata Coll evitó que la tanda fuera un desastre. Marcó Patri y fallaron Mariona, otra vez, Aitana, para sorpresa, y Salma Paralluelo, para colmo de un partido de desaciertos. España se marcha sin triple corona, sin haber perdido un partido y víctima de una seleccionadora, Sarina Wiegman, que siempre hace a sus jugadoras creer en el milagro. [Narración, minuto a minuto (1-1, 3-1)]
España las obligó a revolverse cuando Mariona hizo aparecer sus galones para abrir una final que parecían haber entendido mejor las inglesas de inicio. Montse Tomé sorprendió con la titularidad de Athenea, pero España tenía un plan muy claro que la seleccionadora neerlandesa se sabía de memoria. Mientras las españolas buscaban tejer sus conexiones, Inglaterra se movía como un acordeón. Era capaz de replegarse en su campo para ahogar a España, robar y hacer el que balón corriera hacia el área de Cata Coll, que tuvo que salvar un remate de Alessia Russo. Las británicas sabían que de cada error en la sala de máquinas española nacía una oportunidad. Asfixiaron a Patri Guijarro para quitarle la brújula, engrisecieron a Alexia e intentaron que Aitana no encontrara ni un espacio. Si la forma era con un patadón a la espalda de Ona Batlle o de Olga Carmona, no había vergüenza.
Aún así, España trataba de crecer y Hampton tuvo que tapar a bocajarro un disparo de Esther tras un centro que bajó con el pecho. La delantera del Gotham, peleona, buscó el gol que le calzara la bota de oro del torneo y encadenó oportunidades sin acierto. La selección se iba acercando a la zona de peligro con más confianza, tanto que Stanway tuvo que poner la espalda para desviar un chut de Athenea, con la portería siempre en la cabeza.
Contundente respuesta
No estaba incómoda Inglaterra, su plan estaban funcionando y, de nuevo, Stanway armó un disparo que avisaba de su voracidad. Pero la campana la hizo sonar Hemp, cuando aprovechó un desajuste entre Cata y Aleixandri en la salida de pelota que hizo a la portera mallorquina sacar un pie extraordinario para desviar el disparo de la extremo inglesa.
La respuesta fue contundente. Otra vez pasado el minuto 20, como en el Mundial de Australia, España encontró las costuras de su rival. Y lo hizo por tesón. Athenea y Aitana pelearon la pelota en la orilla derecha del área, nadie les mordió los tobillos, se la intercambiaron, la protegieron y acabaron por filtrársela a Ona Battle para que la colgara con mimo al segundo palo, donde apareció Mariona para batir a Hampton. España había vencido la resistencia inglesa con sus mejores armas y se quedó con el control absoluto del partido.
Durante 20 minutos, ni Sarina Wiegman ni sus jugadoras se pudieron levantar de la lona y un testarazo de Esther a centro de Aitana que se escapó junto a palo de Hampton. La única reacción del banquillo británico llegó por la lesión de Lauren James, que llegó renqueante a la final y aguantó solo 40 minutos. Llamó Wiegman a Chloe Kelly para buscar una reacción que llegó en la segunda parte.
Athenea, ante Carter, el domingo en St. Jakob Park.AFP
Inglaterra ha demostrado en esta Eurocopa que no necesita fútbol para hacer goles. Le falta una chispa para encenderse y, aunque la selección quiso volver a tener el control, ellas buscaban su momento. Lo encontraron cuando Chloe Kelly se escapó pegada a la banda y sirvió el balón para el cabezazo de Alessia Russo, cómoda en el salto ante las centrales españolas. Empujadas por su ruidosa grada, las actuales campeonas habían reaccionado y generado dudas en las españolas. Incluso volvieron a hacer lucirse a Cata Coll en un golpeo cruzado, otra vez, de Kelly.
Sin puntería
La respuesta de Montse Tomé fue sentar a Alexia, desdibujada, y buscar la energía de Clàudia Pina, que forzó a Hampton con su primer zurdazo. España necesitaba volver a la fluidez que logró tras el gol y, sobre todo, fabricar ocasiones con picante, no remates mansos que se sacudía con ligereza la defensa de las lionesses. Más estiradas, ellas confiaban en la fuerza de Agyemang en los minutos en que más peligrosas han sido en esta Eurocopa.
España, roma, tardaba en encontrar cómo aprovechar el filo que empezaba a crear Pina. Fue en el 89 cuando Salma Paralluelo y Vicky salieron para dar el último apretón, pero el remate de la madrileña lo salvó Hampton para forzar la prórroga. El plan siguió siendo el mismo, como el resultado. La selección apretaba y no golpeaba. Las tuvo Salma de todos los colores no supo cómo sacar provecho de su velocidad y rozó demasiado el gol sin conseguirlo. Pina insistía, aunque sin ajustar el punto de mira. Ni aunque Aitana cogió galones pudo evitar los penaltis con los que soñaban las inglesas. Con razón.
La selección se va de la Euro sin haber perdido un partido, con la Bota de Oro para Esther y Aitana como la mejora jugadora del torneo. Pero sin título. Sin gol, al fútbol no se gana.
Hay al menos dos imágenes de Cristina Martín-Prieto (Sevilla, 1993) que quedarán en la memoria de la Eurocopa de España. La primera, su salto para conectar un testarazo perfecto a un centro de Salma Paralluelo que fue el quinto gol ante Portugal. El otro, su baile de la Macarena antes del duelo ante Bélgica en el césped del estadio de Thun que la UEFA viralizó. La delantera de mayor envergadura de España, una 9 pura que se fijó siempre en el instinto en el área de Raúl González, es la sonrisa perpetua de esta selección.
«Mi hermano dice que soy la Pepe Reina, porque decir Joaquín siendo bético...», bromea ella, de corazón sevillista. A los 32 años está viviendo su momento más dulce desde que Montse Tomé, en noviembre, la llamó por primera vez. Ahora se prepara para el duelo ante Alemania donde Esther González, la goleadora a la que conoce desde niña porque han compartido categorías inferiores y la selección andaluza, ya les da «datos» sobre la portera Ann-Katrin Berger, con quien juega en el Gotham.
Martín-Prieto trata de estar lista para cuando le toque jugar, porque vive un sueño en Suiza. «Es un privilegio estar aquí. A día de hoy me sigo pellizcando porque no me lo creo», confiesa. Y es que su historia es pura superación. «Yo vengo del barro, como se suele decir, y me pongo a imaginar si me hubiera cogido esto con cuatro añitos menos...», cuenta. «Esto» no es la selección ni la Eurocopa, es el fútbol profesional: «Veo a compañeras como Vicky López, con 18 años, disfrutar y vivir del fútbol, y me alegro, porque es brutal». Su camino ha tenido más curvas.
«Sacaba fuerzas de donde no las tenía»
En 2017 se marchó a jugar al Granadilla Tenerife, donde con el fútbol no le bastaba para mantenerse en la isla. Le ofrecieron tres trabajos: en un supermercado, en el aeropuerto o como camarera de hotel. Eligió el supermercado, pero fue duro. «Ninguno era muy compatible para una deportista. Para trabajar y jugar sacaba fuerzas de donde no las tenía», confiesa. Cuando se firma el convenio entre la Liga F y las jugadoras para que todas cobren el salario mínimo, se volcó en el fútbol. «No daba más que para sobrevivir, pero ya era algo», cuenta, orgullosa de su historia, «que ha sido bonita». «He pasado de un supermercado a jugar y marcar en una Eurocopa. Bienvenido sea», insiste con una sonrisa que contagia a quien la mira.
Lo suyo con el fútbol le viene por vía materna. Empezó jugando con sus hermanos en equipos mixtos -«con el pequeño llegué a jugar en el mismo», recuerda- y ya destacaba por su envergadura: 1,73 metros y corpulencia para el choque en el área. «Desayunábamos mucho petit-suisse», bromea. De familia sevillista, «aunque hay algún lunar de los otros», dice con sorna, a su padre no le gustaba nada el fútbol. «Cuando empecé a jugar hizo por enterarse de lo que era un fuera de juego. Ahora hasta dice que no le gusta el VAR y lo discute», cuenta la jugadora, que hoy tiene en él a su mejor fan. «Vimos la convocatoria juntos y fue muy especial vernos las caras. La camiseta del debut y el primer gol ha sido para él», desvela. De momento, no han podido viajar a Suiza. Lo harán si llegan a la final, y para eso ella se esforzará. Todo el vestuario está conjurado para vencer a Alemania.
Pegada a Aitana
En el grupo ha encajado a la perfección, pese a ser de las últimas. Primero, por edad y madurez, «pero también porque no tengo vergüenza», reconoce. Uno de los apoyos ha sido Aitana Bonmatí, a la que cuidó mucho tras la meningitis. «Nos conocíamos de la Liga y teníamos un respeto mutuo. En la concentración de octubre se me acercó y me abrió camino, me tendió la mano. Ahora ha sido jodido que le pasara [la meningitis] y qué menos que estar a su lado para apoyarla en todo eso», asegura.
Pasado el susto, el fútbol se abre camino y Martín-Prieto quiere coronar una temporada soñada. En su primer año en el Benfica, ha sido elegida la mejor jugadora de la Liga. «Pensaba que iba a ser un poco menos competitiva y que iba a relajarme, pero al final ha tocado pelear», vuelve a bromear. Además, esta jugadora, que se define como «casada con el área», ha roto su techo, por ejemplo, en goles de cabeza como el que le hizo a Portugal: «A veces me faltaba potencia, porque la gastaba en el salto, o al revés. Ya no diré más que es mi hándicap». Lo que espera es poder volver a mostrarlo, si hace falta, ante las alemanas.