Un aficionado que presenciaba la final de la Liga de Naciones entre España y Portugal murió en Múnich al caer desde la tribuna que se encontraba sobre un sector de la tribuna de prensa, lo que llevó a que los periodistas tuvieran que tomar un camino distinto al habitual para dirigirse a la zona mixta.
El seleccionador español, Luis de la Fuente, al comienzo de su conferencia de prensa tras la derrota ante Portugal, expresó sus condolencias a la familia del aficionado.
“Queremos expresar nuestras condolencias con la familia del aficionado que nos han dicho que ha fallecido. En estos momentos nos damos cuenta de lo que verdad es importante”, dijo.
El departamento de prensa de la Federación Portuguesa también ha expresado sus condolencias y posteriormente lo hizo también el seleccionador portugués Roberto Martínez.
El accidente se produjo durante el segundo tiempo de la prórroga. El accidente se produjo cerca de donde estaban las mesas de comentaristas del canal RTL y de la plataforma DZN que transmitían el partido en directo para Alemania.
Un portavoz de la policía de Baviera dijo que actualmente se están interrogando testigos y se están examinado videos de que momento no hay indicios de que pueda tratarse de un crimen.
Sobre la víctima dijo que sólo podía informar que vivía en la ciudad de Garmisch-Pattenkirch y que no se había podido precisar todavía su nacionalidad.
Pocas veces he visto en una carrera que al terminar no haya nadie contento. Dejo para el final el caso de Aston Martin y Fernando Alonso por lo cercano y lo grave de la situación en este momento. Así que siguiendo el orden de la clasificación final, vemos que Max Verstappen ganó, pero estaba serio. Se llevó la pole gracias a un rebufo de Hulkenberg; de no ser por esos 16 km/h extra en la recta, la posición real del holandés habría sido tercero po
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1.217 partidos de la Liga Endesa llevan su firma. La de Luis Casimiro Palomo (766) y la de Moncho Fernández (451), dos entrenadores clásicos sin fecha de caducidad. Porque su experiencia es revolución, sus galones son la moda. Ambos perdieron más partidos que ganaron y quizá ahí resida su sabiduría. Y su amor imperecedero por los banquillos. Llamados de urgencia por dos equipos en serios apuros, en unas semanas Río Breogán y Bàsquet Girona suspiran de alivio.
Arde la parte baja de la ACB con una igualdad como no se recordaba. Aprieta el descenso, los proyectos se tambalean y los banquillos, el elemento más frágil, pierden estabilidad. El último despido fue el de Nacho Lezkano en Andorra, sustituido por Joan Plaza este fin de semana. Aunque no siempre un cambio es sinónimo de mejora, en el caso de Breogán y Girona el recurso de la veteranía ha tenido una inmediata y asombrosa respuesta. Si antes parecían una ganga, sus equipos ahora son temidos.
En la jornada 9 en el Pazo dos Deportes de Lugo se tocó fondo. El Breogán perdió casi de 20 con el Granada, rival directo, y se acabó el proyecto Veljko Mrsic con el equipo colista. Luis Casimiro, el tercer entrenador con más partidos en la historia de la liga (sólo por detrás de Aíto García Reneses y Pedro Martínez), llevaba temporada y media 'en barbecho'. A sus 64 años, fuera de la rueda después de casi 28 temporadas en más de 11 equipos, todo un peligro. O un premio, jubilación merecida. Pero tipos como él lo llevan en la sangre.
El manchego aceptó la oferta, revivir al enfermo, el mismo club en el que hace más de 30 años se inició como ayudante de Ricardo Hevia. Sirva también de homenaje al amigo fallecido hace algo más de dos años. Un entrenador con tantos equipos en su hoja de servicios y sólo un título. Pero qué título. Nada menos que la histórica Liga con el TDK Manresa en el que era su primer curso en la elite. Desde entonces, aquel milagro único, con proyectos más o menos ambiciosos. Ascendió al Fuenlabrada (2005), ganó la Supercopa con el Gran Canaria (2017), 'sufrió' en Valladolid, Alicante o en Estudiantes, fue cesado alguna vez... Nada le puede sorprender a quien siempre estuvo allí.
Desde su llegada es fiesta en Lugo, cinco victorias en nueve partidos. Y eso que arrancó en el WiZink. Y eso que se le lesionó para los restos su jugador estrella, Charlie Moore. Perdió en Madrid, en Málaga y en Vitoria, nada menos. Y en casa sólo ante el potente Baxi Manresa, equipo revelación. Ha tumbado, sin embargo, a Girona, Andorra, Leyma Coruña y, el sábado, al Bilbao. Todos rivales de la parte baja, triunfos que valen el doble. Los gallegos, que ya van 12º, visitan al Tenerife el domingo ya con tierra de por medio sobre el descenso.
En la jornada 11 en Fontajau se tocó fondo. El Girona perdió casi de 20 con el Coruña, rival directo, y se acabó el proyecto Fotis Katsikaris con el equipo colista. Sirva el párrafo calcado para poner en valor otra historia de renacimiento con Moncho Fernández como protagonista. Recién aterrizado al club que preside Marc Gasol, perdió precisamente contra el Breogán. Desde entonces, la revolución del Alquimista de Pontepedriña.
Moncho Fernández, durante un tiempo muerto con el Girona.ACB Photo
Camino de 56 años, tras una trayectoria legendaria en el Obradoiro (14 temporadas, 13 en la ACB a la que lo ascendió), Moncho se quedó varado este verano, tras el descenso entre lágrimas. La única experiencia del profesor de Geografía e Historia en la Liga en otro club había sido en Murcia, apenas 11 partidos allá por 2009. Tan ligado a Santiago de Compostela, allí donde nació, que pareciera un 'One man club', su experiencia no ha tardado en hacer magia en Girona. Tras el debut, ha sido capaz de tumbar a Barcelona, Baskonia (de paliza, 96-67) y, el sábado, de remontar al líder Unicaja (caía por 10 en el tercer cuarto), que sumaba seis triunfos de carrerilla. Cinco victorias catalanas en las seis últimas fechas para escapar de las catacumbas.
Un golpe al principio, otro al final y en medio 92 minutos de pura resistencia. El Borussia Dortmund se cuela entre los ocho mejores equipos de la Champions con un ejercicio de supervivencia ante un PSV Eindhoven que lo dominó pero cayó víctima de su falta de acierto. [Narración y estadísticas:2-0]
El Dortmund se lanzó al partido con ansia de resolverlo cuanto antes, la misma que mostró Jadon Sancho por vestirse la camiseta de hijo pródigo que devuelve a los alemanes a los cuartos de final. No dejaron ni colocarse a un PSV que pareció totalmente desbordado, sin saber por dónde le iban a llegar los golpes ni cómo pararlos. La presión, la de los jugadores de Peter Bosz y la del Muro amarillo del Wetsfalia -que protestó contra la "codicia" de la UEFA-, les encerró en el área durante más de media hora. Avisó de lo que se les venía encima Maatsen, el lateral descarado que primero probó al meta neerlandés y que acabó provocando una jugada de rechazos encadenados a la que puso fin Sancho. Bajó la pelota al tierra, se fabricó el hueco y colocó el disparo entre los defensas neerlandeses sin que Benítez pudiera evitarlo.
Aquel joven talento que salió hace dos temporadas hacia el Manchester United para estrellarse en la Premier ha renacido con la vuelta a casa y quiere ser protagonista justo cuando las temporadas se deciden. Habían pasado sólo tres minutos y los alemanes ya habían deshecho la igualada y parecía que habían aprendido de lo ocurrido en Eindhoven, donde vieron cómo llegó el empate por culpa de un penalti. Ahora que tenían al PSV contra las cuerdas, tenían que rematarle.
Al papel de verdugo se sumó un ex, Malen, quebradero de cabeza por su velocidad en la banda y su disparo. Asistió a Füllkrug, que no acertó a rematar, y provocó que Benítez tuviera que encadenar dos paradas consecutivas al cazar la pelota que escupió a disparo de Brandt para volver a engatillar. No encontraba el PSV la forma de frenar lo que parecía un vendaval. Sin embargo, a la media hora la efervescencia alemana fue decayendo. Entonces se activó Dest por la izquierda, apoyado en Tillman y buscando Luuk de Jong, hasta entonces tan desaparecido como Bakayoco. Poco a poco se fue acercando al área mientras el Dortmund seguía cargando teniendo el peligro en la botas de Malen.
Eso no cambió en la segunda mitad, en la que Edic Terzic buscó a Hirving Lozano para generar más problemas y engrasar la manera en que el PSV inquietaba. Se lo tomó al pie de la letra el mexicano, que probó a Kobel con un latigazo en la primera jugada. El duelo había perdido tensión y eran los neerlandeses los que tenían el control y el peligro sin que el conjunto alemán lograra volver ser el impulsivo equipo que comenzó el partido. Fueron minutos en los que su guardameta Kobel se vio forzado a aparecer demasiado. Salvó un durísimo remate de Teze y cualquier pelota que fuera teledirigida a la cabeza de Luuk de Jong y hasta metió una mano magistral en un centro chut de Bakayoko después de sentar a Hummels. No tenía un minuto que perder el PSV mientras los nervios atenazaban a los alemanes.
Lesión, gol anulado y alivio en el añadido
Tenían el pase en el bolsillo, pero con una ventaja demasiado corta para un equipo que siempre coquetea con la desgracia. La primera fue la lesión de Sancho y la segunda el gol anulado a Füllkrug. No, la noche aún no permitía el suspiro de alivio. Lo pudo cortar De Jong si no hubiera enviado la pelota por encima del larguero cuando encaraba a Kobe. Pero lo provocó el veterano Marco Reus, en el añadido cerrando el pase a cuartos y exorcizando los fantasmas del Westfalia.