Un niño indio de tres años se convirtió en el ajedrecista más joven en entrar en el ranking mundial de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) tras obtener un sorprendente resultado en un torneo para menores de nueve años, en el que finalizó 24º de 140 participantes.
“¡Un saludo a Anish Sarkar, de 3 años, de la India, el ajedrecista más joven del mundo!”, dijo este sábado en una publicación en X la FIDE, en la que indicó que el menor, nacido el 26 de enero de 2021, “ha conseguido su primera calificación clásica FIDE” con un Elo de 1.555 puntos.
Su entrada a la clasificación mundial se produce tras su participación en dos campeonatos abiertos de ajedrez en el estado de Bengala Occidental, en el este de la India, en los que participó en las categorías sub-9 y sub-13.
En el primer torneo, en el que tuvo que competir con oponentes de hasta nueve años, Sarkar obtuvo 5,5 puntos de 8 posibles -sumando cinco victorias, unas tablas y dos derrotas- y acabó en el puesto 24 de 140 jugadores.
Además, logró vencer en las rondas finales a dos oponentes que también forman parte de la clasificación mundial, informó la FIDE.
Posteriormente, participó en otro torneo para menores de trece años, en el que firmó una actuación más discreta -tan solo una victoria y tres tablas en ocho partidas- pero suficiente para cumplir los requisitos básicos para entrar al listado mundial, tras haberse enfrentado entre ambas competiciones a cinco oponentes con ranking.
La entrada de Sarkar en el ranking mundial, que actualmente encabeza el noruego Magnus Carlsen, con 2.831 puntos, se produce en un momento en que el ajedrez indio vive una época de gran esplendor, con dos jugadores en el top 5 mundial.
Las selecciones masculina y femenina de ajedrez de la India se alzaron con la medalla de oro en la última Olimpiada celebrada en Uzbekistán el pasado septiembre.
Además, el prodigio indio Dommaraju Gukesh, de 18 años y quinto del ranking mundial, aspirará este mes a proclamarse campeón del mundo en Singapur, donde se enfrentará al actual poseedor del título, el chino Ding Liren.
De lograrlo, Gukesh se convertirá en el segundo jugador indio en ser campeón mundial, después de Viswanathan Anand, toda una leyenda en la India.
Acortar las partidas y suprimir los incrementos, para hacerlas más dramáticas, y monetizar de una vez el segundo deporte más practicado son algunas de las propuestas que Magnus Carlsen, Hikaru Nakamura y Levy Rozman lanzaron el martes en el ICE Barcelona. Los números uno y dos del mundo también criticaron el rumbo actual de la FIDE, con matices, y jugaron una partida a la ciega que fue narrada en vivo por GothamChess, nombre por el que siete millones de personas conocen a Rozman. Justo antes, los tres tenores del tablero hablaron con EL MUNDO y ampliaron las ideas expuestas en su charla para el público de la feria.
El escenario evidenciaba la pujanza del sector del juego. La Fira de Barcelona era un babel de lenguas con decenas de miles de visitantes. A unos pocos metros, Luis Figo y Alessandro del Piero protagonizaban su propio evento, a simple vista menos intelectual. A este lado de la riada humana, Nakamura se mostraba más crítico que Carlsen, reconciliado en algunos de sus frentes con la Federación Internacional tras sus recientes polémicas. Ninguno mostró, en todo caso, demasiado entusiasmo por la organización presidida por Arkady Dvorkovich.
Para saber más
Entre unas actividades y otras, unos pocos aficionados lograron un recuerdo imborrable, al poder jugar contra sus ídolos partidas relámpago, de tres minutos. Los astros no perdieron la calma ni cuando se enfrentaron a algún experto infiltrado. Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas y campeona de Cataluña, puso a prueba la proverbial velocidad de Nakamura y el gran maestro argentino Tomás Sosa cayó por tiempo en una lucha disputada contra Carlsen. El noruego era el gran protagonista del acto, en su calidad de embajador de Betby, proveedor de apuestas deportivas de compañías de primer nivel.
El ejemplo del béisbol
Nakamura puso el ejemplo del béisbol, deporte estrella en su país. "Tradicionalmente, se considera demasiado lento. Los partidos duraban demasiado, pero ahora se lanza cada 30 segundos y lo disfruta más gente. Yo mismo lo odiaba y ahora me encanta. En ajedrez también necesitamos más velocidad, si queremos captar al aficionado ocasional. Hay otras soluciones, como quitar los incrementos. Si te quedas sin tiempo, pierdes y ya está. Necesitamos patrocinadores y los formatos más rápidos son la única forma de lograrlos. La Copa del Mundo de eSports lo hizo de maravilla. Las campañas que hacen son impresionantes. No hay razón por la que el ajedrez no pueda hacer lo mismo. Tiene que ser un juego más digerible. El potencial está ahí. ¿Cómo es posible que no tengamos patrocinadores de relojes, bolígrafos...? No me hagas hablar".
Rozman apuntó algunos datos y su propio diagnóstico: "Al menos entre 300 y 400 millones de personas juegan al ajedrez en todo el mundo. Creo que el fútbol es el único deporte con más aficionados. El gran problema del ajedrez reside en la dificultad de monetizarlo. Es un juego casi gratuito. En muchos de los principales deportes, se pueden vender muchos más productos que un tablero y unas piezas. Y tenemos un organismo rector que, en mi opinión, no se preocupa realmente por los jugadores; solo por el funcionamiento de la organización. Por supuesto, hablo de la FIDE".
¿Supone el Freestyle o ajedrez 960 una solución? "Creo que es la forma más pura de ajedrez que podemos encontrar", responde al toque Carlsen, "porque hay que pensar desde el principio. Se centra en las cosas que originalmente se suponía que debía ser el ajedrez, pero una cosa es tener un buen producto para los jugadores y otra para los aficionados, convencer al mundo. Hasta ahora no ha sido fácil. Yo no disfruté con las intrigas que han rodeado esta modalidad y la incertidumbre vivida, pero jugarlo ha sido muy divertido. Aparte de la Copa del Mundo de eSports, fueron mis torneos favoritos el año pasado".
Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas, contra Nakamura.BETBY
Nakamura coincide en lo esencial: "Como ajedrecista, el estilo libre es muy divertido. Me recuerda a cuando Magnus y yo éramos muy jóvenes. Te preparas muy poco, te presentas y simplemente juegas. En cierto modo, ves quién es mejor, pero desde un punto de vista comercial tiene bastantes fallos. El ajedrez clásico tiene historia. Hay aperturas magníficas, como la Ruy López, ya que estamos en España, relatos románticas de los siglos XVI y XVII que son un gran atractivo. Los torneos de estilo libre no atraen igual a la audiencia, así que soy pesimista sobre su futuro".
Desaparición del pensamiento crítico
En Barcelona se habló mucho sobre las estrellas emergentes, aunque Magnus destacó el valor de su generación y cómo aprendieron ellos: "Los niños progresan ahora mucho más rápido gracias a internet, pero diría que una de sus desventajas es que se vuelven muy dependientes de los programas informáticos y de sus criterios. Gukesh, actual campeón del mundo, es muy bueno en parte porque su entrenador no le dejaba usar estos programas hasta que fue un jugador muy fuerte. Muchos niños se obsesionan con los motores informáticos y esto perjudica el pensamiento crítico. Algunos de los grandes maestros más jóvenes incluso carecen de algunas habilidades de pensamiento crítico, de lógica".
A propósito de Gukesh y sus resultados recientes, ¿el título puede ser una carga? "Las expectativas que se tenían sobre él eran poco realistas", responde Carlsen. "En parte, él mismo se lo buscó, al jugar torneos tan fuertes, pero en el Candidatos jugó increíble y en la Olimpiada completó una de las mejores actuaciones de la historia, llevando a la India al oro. Su duelo contra Ding Liren fue más dispar, pero aun así es difícil discutir sus resultados. Recordemos que aún es joven y hasta hace poco nada sugería que sería tan bueno de forma consistente. Creo que ha llegado a un período de normalización y que está aprendiendo. En ciertos aspectos, se ha vuelto más fuerte, pero no es fácil demostrarlo en cada partida. Defender su título en cada torneo no es fácil, pero le irá bien. Su trayectoria es buena. Otra cosa es que debemos ser realistas con su generación, porque mi carrera o la de Hikaru no se da muy a menudo. Gukesh podría convertirse en uno de los mejores de todos los tiempos, pero lo más probable es que acabe siendo un jugador de élite que tuvo la mejor racha de su vida y se convirtió en campeón. Eso en sí mismo ya es genial".
No presionar a los niños
El número uno del mundo también habló sobre Faustino Oro, al que invitó a Oslo unos días a jugar. ¿Será tan bueno como él algún día? "Esa es la cuestión. Está Faustino y está Roman Shogdzhiev, maestro internacional de 10 años y potencialmente incluso más fuerte que Faustino a esa edad. A los 12, no hay nada que sugiera que el argentino no pueda ser uno de los mejores de todos los tiempos, pero estadísticamente lo más probable es que no lo consiga. Por eso hay que evitar presionar demasiado a estos chicos, pero viendo sus partidas, es evidente que Oro es increíblemente bueno para su edad y que tiene una comprensión excelente, un gran sentido posicional. No abruma a sus oponentes con tácticas, sino que entiende las posiciones y eso es muy alentador. Además, le encanta el ajedrez y juega siempre que puede. Cuando veo a un jugador que no disfruta de las partidas informales lo considero una señal de alarma. El ajedrez es el mejor juego del mundo. ¿Por qué no querrías practicarlo sólo por diversión?"
Carlsen y Nakamura también hablaron de su reciente paternidad y lo que puede afectar a un gran maestro. "En mi caso, no supone un gran cambio", afirma Nakamura. "Por la etapa de nuestras carreras en la que estamos Magnus y yo, no tiene el mismo impacto. Hace cinco o seis años, habría sido muy diferente. Yo aún puedo crear contenido y hacer retransmisiones en vivo, pero si eres un ajedrecista como Wesley So, que tiene 32 años y juega todos los grandes torneos, sí puede afectar a tu ajedrez de forma muy negativa. Veremos cómo me va en el Candidatos, pero de momento no ha cambiado mucho mi vida. Si acaso, juego algún torneo por internet después de haber dormido peor y quizá me va un poco peor".
Carlsen también está encantado: "Ser padre ha sido una bendición increíble y coincido con Hikaru en que estamos un poco fuera del circuito. No viajamos tanto y todo encaja mejor. Definitivamente, no quiero estar lejos de mi hijo demasiado tiempo. Me alegró volar ayer para venir a Barcelona, pero también me alegra saber que esta noche estaré en casa y veré a mi familia".
Carlsen saluda a Nakamura, con Rozman de presentador.F.M.B.
La última pregunta es sobre el nuevo supertítulo de campeón mundial recién creado por la FIDE, en el que se mezclarán varios ritmos de juego. Nakamura ve "un par de cosas muy cuestionables". "Lo primero es que todos asumen que llamar a algo campeonato mundial automáticamente te da prestigio. Según tengo entendido, Noruega compró el derecho a llamar a esta nueva competición Campeonato Mundial Total y no creo que fuera necesario. Soy bastante escéptico con todos los que pagan a la FIDE una licencia para usar dicho nombre. Por otro lado, hay demasiados eventos llamados campeonato mundial y demasiados campeones mundiales. La marca se diluye y no me gusta. Y si miro a Gukesh, añadiré algo que puede sonar grosero, pero no va a ganar el Campeonato Mundial Total. Esto lo sabe todo el mundo. Y si hay demasiados campeones mundiales, la FIDE también perderá prestigio, porque el campeón mundial clásico dejará de ser considerado el mejor del mundo. No es que no ocurra ya, pero esto enturbiará las aguas. Por eso soy tan escéptico con todo lo relacionado con la FIDE".
Carlsen, un poco "deprimido" por los argumentos de su colega, suaviza el diagnóstico: "A ninguno nos impresiona especialmente el esfuerzo de la FIDE por aprovechar la explosión que ha vivido el ajedrez por internet en los últimos seis o siete años. Aplaudo los esfuerzos recientes para considerar las partidas ligeramente más rápidas como ajedrez clásico, pero ya veremos. En general, estoy muy contento de no tener que lidiar con la FIDE durante, digamos, al menos 350 días al año".
Para terminar, Carlsen admitió en público su capacidad para verse envuelto en polémicas: "Recuerdo a una persona, cuyo nombre no revelaré, que decía que se topaba con imbéciles cada vez que jugaba y no entendía por qué. Obviamente, era probable que él fuera el problema. Así que empiezo a pensar que tal vez yo también sea el problema, como denominador común. Al mismo tiempo, lo que pasó en los Mundiales de Qatar fue pura emoción. Los días son largos y a veces puedo agobiarme y eso es parte de la vida. Uno aspira a tener el control en todo momento, entrena para tenerlo, pero no siempre lo consigue. Supongo que soy de esas personas a las que les resulta más fácil dejar salir las emociones en lugar de guardárselas. Pero por suerte, también mostré una faceta de mí de la que me siento orgulloso: he demostrado que puedo pasar por momentos difíciles y luego recuperarme". "También sigo siendo bueno en lo que hago, lo que hace que todo sea un poco más tolerable para los demás", añadió con su pizca de humor noruego.
¿Cuántas vidas tiene Ding Liren? El domingo parecía muerto, después de que Gukesh Dommaraju gananara la undécima partida, tras una sucesión de siete tablas. El indio se había metido medio Mundial en el bolsillo. Hoy, el campeón aplastó a su rival, casi con furia. Le dio una lección de estrategia cuando lo tenía todo en contra y da la sensación de haber recuperado tres cuartos de la corona. El marcador solo habla de igualdad: 6-6 a falta de dos partidas. Si se mantiene el equilibrio, se jugarán cuatro rápidas de desempate, un ritmo que en teoría favorece al campeón, pero a estas alturas la teoría es un concepto demasiado etéreo.
Los periodistas presentes en Singapur repetían una y otra vez la misma pregunta, con pequeñas variaciones. ¿De dónde saca las fuerzas Ding Liren para levantar tantas bolas de partido? El gran maestro Anish Giri, uno de los mejores del mundo, confesaba su estupor: "Simplemente, no entiendo lo que está pasando con Ding... Es un gran misterio para mí. Ayer parecía tan roto y ahora juega de manera absolutamente increíble".
Llueve sobre mojado, porque cuando ganó el título, Ding Liren hizo lo mismo contra Ian Nepomniachtchi, ¡hasta en tres ocasiones! Contra el ruso remontó por última vez justo en la partida 12. Antes de abandonar la sala de prensa, el campeón recordó el domingo ese dato, como para darse ánimos a sí mismo, más que para convencer a una audiencia escéptica.
El 17, su número favorito
Este lunes le preguntaron al gran maestro chino si cree en la numerología y aseguró que, en todo caso, su favorito es el 17, que no le sirve de mucho porque en el Mundial solo se juegan 14 partidas. En realidad, si son necesarios los desempates, sí llegaremos a ese número. Como curiosidad, en Kazajistán Ding le ganó la 18 a Nepo y se aseguró el título de campeón, que quizá le dure más de lo esperado.
El propio Ding Liren no se explica del todo su fortuna cuando más la necesita. Él dice que ni siquiera altera sus costumbres. "Ayer continué con la rutina normal, cené y me fui a dormir pronto, antes de una partida tan importante". Luego añadió que además de recuperar fuerzas en la cama, en el desayuno se tomó dos cafés, que lo llenaron de energía. El chino es una persona sencilla, cuyo aspecto frágil solo es un trampantojo que ya solo engaña a los más inocentes de sus rivales.
Gukesh lo tenía todo de cara. Su rival preparó una línea, por supuesto, pero no la llegó a materializar porque el indio se adelantó con una sorpresa, con lo que parecía llevar la partida a su terreno. Se jugó una inglesa que derivó en una defensa neocatalana, sutilezas modernas en las que no hay que buscar paralelismos políticos. De cualquier modo, algo falló en la preparación del aspirante, porque su procés fue a peor. Ya en la jugada 20, Vishy Anand, pentacampeón del mundo, anunciaba con pena que no veía esperanzas para su compatriota.
Ding, que si ha pecado de algo en este Mundial es de pesimismo, no lo vio claro hasta la 23, justo después del único error obvio de Gukesh. Lo más sorprendente de la partida fue precisamente que el indio no cometió grandes errores. Simplemente, fue superado centímetro a centímetro. La fuerza invisible que genera Ding lo aplastó sin violencia, pero sin compasión. El chino se negó a revelar sus verdaderos secretos, si acaso los tiene, y se limitó a explicar que la posición encajaba muy bien con su personalidad.
En un juego tan racional como el ajedrez, sorprenden estos factores misteriosos. Hay algo inexplicable en el estado mental que alcanza el campeón cuando lo necesita. En un momento dado, pudo capturar una torre con su caballo, lo que suele representar una ventaja de material insuperable. Los comentaristas especulaban sobre los motivos que llevaron a Ding a ignorar esa posibilidad. Parecía un lujo o un adorno innecesario, impropio de un jugador nada exhibicionista. La verdad era mucho más prosaica según comentó: "Simplemente, no vi que me podía comer la torre". Así es Ding, no se da cuenta de jugadas al alcance de cualquier aficionado, pero ve cosas que muchos maestros no pueden ni soñar.
Para Gukesh, el golpe es devastador. Ahora tiene que partir de cero, en mucha peor situación que si las dos últimas partidas hubieran terminado en tablas. El indio reconoció que se sentía "muy decepcionado", pero que intentaría recuperarse y jugar bien las dos partidas que faltan. Su discurso no daba para más y la mera presencia de este chico de 18 años en la rueda de prensa ya era una demostración de entereza, porque al final de la partida se quedó hundido, sin poder despegarse del tablero, con aspecto de que podía romper a llorar en cualquier momento.
Por suerte o por desgracia, porque pensar demasiado también puede ser contraproducente, mañana hay jornada de descanso. El aspirante necesita un milagro como el de Ding, encontrar su fuerza interior con ayuda de la meditación y la exterior que le pueda proporcionar su equipo. Liren contó otra cosa, quizá más fácil de imitar: "Mi madre también me ayudó. Me dio confianza y me dijo que podía volver a conseguirlo".