Giorgi Mamardashvili se ha convertido en nuevo jugador del Liverpool pero no dejará de defender la portería del Valencia esta temporada. Ambos clubes han llegado a un acuerdo para el traspaso del georgiano por 30 millones de euros a los que se sumarán cinco más condicionados a objetivos alcanzables, pero el futbolista no jugará en la Premier.
Mamardashvili ha pasado este lunes reconocimiento médico y firmará su nuevo contrato con el conjunto inglés, pero seguirá a las órdenes de Baraja toda esta temporada. Es la condición que impuso Peter Lim para rebajar los 40 millones que, de inicio, exigía para aceptar la venta del portero. El Liverpool había diseñado una operación de compra en la que incluía a una cesión al Bournemouth hasta junio, de manera que fuera cogiendo experiencia para sustituir a Allison Becker en los reds. La imposibilidad de realizar ese movimiento hizo que tanto Valencia como Liverpool replantearan una operación que hace a los ingleses asegurarse que tendrán al georgiano y a los valencianistas contar con él una temporada más.
No existe cláusula en el acuerdo que permita llevarse a Mamardashvili a Anfield antes de junio de 2025, pero tampoco que deje la puerta abierta a su continuidad en Valencia más allá de esa fecha.
La salida de Cenk
De los 30 millones que el Valencia ingresa, ninguno irá destinado a la llegada de refuerzos a la plantilla. La única posibilidad de ver caras nuevas está condicionada a la salida de otros futbolistas.
Cercana está la del turco Cenk, por quien se ha interesado el Valladolid en una operación de cesión “que protege la inversión”, en palabras del director deportivo, Miguel Ángel Corona, que hizo el club hace un año pagando cinco millones por su traspaso. Si se concreta, el Valencia podría ir al mercado a por un central con el único margen de los 1,4 millones brutos que libera la ficha del defensa. En la agenda está Alexis Duarte, central uruguayo del Spartak, que ha sido ofrecido.
No hay otras salidas hilvanándose, pero el club está atento a una posible oferta por Almeida que alcance los parámetros considerados óptimos por Peter Lim, o por Thierry Correia, a quien puso en el mercado al inicio del verano y que podría estar en los pensamientos del Nápoles. Ambos son jugadores de la órbita de Jorge Mendes.
No tiene edad para trabajar sin el consentimiento de sus padres, ni para conducir ni para votar. Lamine Yamal acaba de aprobar cuarto de la ESO y se ha convertido en estrella del fútbol con 16 años y 362 días antes de poder hacer todo lo demás, una precocidad superior a la de las grandes leyendas de la historia del fútbol mundial. Ni Maradona, ni Cruyff ni Di Stéfano, ni siquiera Pelé brillaron en un gran torneo tan pronto como el español.
Al brasileño es al que más se acerca. Con 15 años lo sacó el Santos de una fábrica de zapatos donde cobraba dos dólares la hora mientras jugaba en el Baquinho, un club de barrio de Bauru, en el interior de Sao Paulo. Lo hizo debutar un mes antes de cumplir los 16 en un amistoso ante el Corinthians, pero su primer partido oficial lo jugó el 26 de abril de 1957 con 16 años, 6 meses y tres días. Unos meses después, el 7 de julio, jugó su primer partido con Brasil: la Copa Roca y ante Argentina en Maracaná. Perdieron 2-1, pero suyo fue el gol. Su explosión llegó un año después en Suecia. El 15 de junio, ante la URSS, con 17 años, siete meses y 20 días marcó su primer gol para conducir a Brasil a la Copa de Mundo y empezar a fraguar su camino de leyenda.
A Cruyff, del que seguro Lamine Yamal ha escuchado mil y una historias en La Masía, también le costó algo más acaparar las miradas. A los 12 años, y tras el repentino fallecimiento de su padre, entró en el Ajax, donde debutó en la élite con 17 años, seis meses y 21 días. Sin embargo, para vestir la 'orange' tuvo que esperar hasta los 19 años, en septiembre de 1966 con un 2-2 ante Hungría con un gol suyo. Ese año también ganó la Liga. Su liderazgo con Holanda se fraguó en los 70, tras recibir el Balón de Oro con 24 años.
El fútbol de Cruyff le queda lejos hasta al padre de Lamine, que apenas tiene 36 años, pero seguro que recuerda a Diego Armando Maradona y su talento puro. El argentino también fue precoz. Con 15 años, once meses y 20 días debutó con la camiseta de Argentinos Juniors, cuando ya habría brillado en su equipo infantil, que apodaban Cebollitas. Menotti le llamó para debutar con Argentina con 16 años y 119 días, pero no contó con él para el Mundial del 78, uno de los momentos más amargos de la carrera de Maradona, que se convertiría en icono del fútbol mundial a mediados de los 80, pasados los 20 años.
Con 16 años, Alfredo di Stefáno estaba ayudando a su padre con en el campo y con la ganadería. Había abandonado los estudios para contribuir a la economía familiar pero no la pelota. Aprovechaba cualquier momento para jugar allá donde fuera y su talento llegó a oídos de River Plate. A los 17 años le fichó River Plate, que no le hizo debutar hasta dos años después, luego lo cedió a Huracán para recuperarlo en 1947 y proclamarse campeón de Liga, máximo goleador con 27 goles y campeón con Argentina del Sudamericano, en el que marcó cinco goles en seis encuentros. Esa misma temporada, el 4 de diciembre de 1947, jugó por primera vez con Argentina. Tenía 21 años y 147 días. Fue en Ecuador con una goleada 7-0 a Bolivia en la que marcó.
Lamine Yamal.MIGUEL MEDINAAFP
De Zinedine Zidane hay poco que explicarle a Yamal, aunque recuerde más su faceta de entrenador del Real Madrid que de jugador. También llegó rápido al profesionalismo, pero le costó más entrar en la selección francesa. El 18 de mayo de 1989, con 16 años y 329 días, firmó su contrato con el Cannes para debutar en la Ligue 1, pero no fue hasta cinco años después, en agosto de 1994, tras el Mundial de Estados Unidos al que no fueron los bleus y tras cumplir los 22, cuando la absoluta le llamó para un amistoso contra la República Checa en Burdeos, ciudad y club para el que jugaba. El marcó los dos goles que hicieron empatar a Francia.
El 'padrino' Leo Messi
A Lamine nadie le tiene que explicar qué hacía Leo Messi a los 16 años, porque en La Masía convive con quienes le conocieron. De hecho, el argentino le 'apadrinó' sin saberlo en un calendario solidario en el que el joven jugador de 20 años del Barça sostiene a un bebé de Mataró que se había inscrito para participar en esa acción solidaria en la que se volcó el club. Con la edad de Yamal, el argentino ya asombraba, pero fue Rijkaard quien lo llevó al primer equipo el 16 de noviembre de 2003, con 16 años y 145 días, en un amistoso ante el Oporto de Mourinho. Su debut en Liga fue el derbi ante el Espanyol en Montjuic un año después. No tardó en vestirse la albiceleste. Fue en Budapest en el verano de 2005, con 18 años y 55 días. A Lamine aún le faltaban dos años para nacer.
A Cristiano y a Mbappé también se les puso el foco muy rápido. Con 16 años, el portugués daba su primera entrevista después cuatro años en la cantera del Sporting de Portugal. Su familia había cambiado Funchal, en Madeira, por la capital buscando la progresión, que llegó con el debut en Primera con el 29 de septiembre de 2002, con 17 años y 233. La Eurocopa de Portugal en 2004 le abrió las puertas de la selección un año antes e hizo su debut recién cumplida la mayoría de edad.
Kylian Mbappé no es de la misma generación, pero Yamal se va a cruzar con él muchas veces. En la primera, ya le derrotó. El francés tiene el récord de precocidad en la Ligue 1 al debutar con el Mónaco en 2015 con 16 años y 347 días, de manera que superaba a Thierry Henry. Su primer gol lo marcó con 17 años y 62 días, pero la internacionalidad absoluta no le llegó hasta 2017 con 19 años, lo que convierte en más extraordinaria la precocidad del joven español.
Salma Paralluelo fue la sorpresa del Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Imparable en velocidad, sus goles fueron decisivos para llevar a España al título y, con 18 años, entró en las nominaciones al Balón de Oro. Su última temporada ha sido más oscura por culpa de los problemas físicos -"estoy en un momento diferente", admite- pero tiene su hueco en esta Eurocopa por donde se va a mover en todo el frente de ataque. De su banda izquierda a la posición de 9 y referente de ataque.
"Esta temporada he rotado mucho por las tres. La banda izquierda, que es donde siempre he jugado de niña, puede ser más natural, pero aprendo de cada posición para ser una jugadora más versátil", explica desde la concentración de Lausana, donde las jugadoras disfrutan de un día libre para desconectar tras la brillante clasificación para cuartos, donde espera Suiza. "Estamos montando el plan. Desconectaremos y luego empezaremos poco a poco a pensar en Suiza. Ahora empieza otra Eurocopa y, en siete días tenemos la primera final", destacó.
Lo tienen claro, tanto como lo que Montse Tomé quiere de ella cuando la coloca, como ante Italia, en punta. "De nueve, por mis características doy profundidad fijando a las centrales. Me pide Que tire desmarques y aproveche la movilidad que puedo dar al equipo. Y yo me adapto a lo que se dé para brindar todo mi potencial en el rol que sea", acepta.
Salma es de las pocas jugadoras de ataque que acaban la fase de grupos con un gol pendiente. España ha marcado 14, y encabeza la tabla de selecciones goleadoras, que han sido de Esther (4), Alexia (3), Athenea, Patri, Pina, Mariona, Irene Paredes, Martín-Prieto y Vicky, que para Salma "es como mi hermana".. De las jugadoras que deben pisar área, solo Salma y Alba Redondo, que no ha debutado por molestias. "Eso habla bien del equipo y de las buenas sensaciones que tenemos", aseguró la aragonesa, que asume su rol. "El grupo está unido, enchufado. Quien sale de titular o de revulsivo es muy importante, porque todas aportamos nuestro granito de arena", advierte.
Y el físico les aguanta para ello: "Ha sido una temporada larga, de muchas competiciones, pero hemos cargado pilas, hemos trabajo bien físicamente y tácticamente y vamos encontrando nuestro punto". Ahora lo pone a prueba Suiza.