De un tiempo a esta parte, un sector de los consumidores de prensa deportiva, poco dado a distinguir entre las diferentes opciones, ha decretado que todos son (somos) lo mismo, dejando detrás de ese decreto una clara desconfianza hacia todo lo que lee, escucha o ve. Una sensación de que todo lo que se escribe o se dice está mal, o es falso o, simplemente, viene predeterminado por algún extraño interés. Ese magma, generado por un sector, no pequeñ
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El 8 de septiembre de 2023, viernes, a las 18.00 horas locales, España jugó contra Georgia en Tiflis. Hoy, 30 de junio de 2024, domingo, a las 21.00 horas, España juega contra Georgia en Colonia. Entre los dos partidos han transcurrido exactamente 296 días, y en esa cifra podría calibrarse la edad de esta selección española. Porque, de alguna manera, esta España nació en Tiflis, la capital georgiana, escenario de uno de los desplazamientos más convulsos de la historia reciente del equipo. Debido a las circunstancias que ocurrieron en aquel viaje, donde todo era negro, donde el futuro parecía haberse acabado, España es hoy la selección que es. ¿Qué pasó en aquellos días? Veamos, aunque hay que empezar unos días antes de ese 8 de septiembre de 2023.
Para saber más
El viernes anterior, día 1, Luis de la Fuente comparecía para dar la lista de aquella expedición a Georgia (luego habría otro partido, en Granada contra Chipre). Era la primera vez que se enfrentaba a los medios después de sus aplausos a Luis Rubiales en la bochornosa Asamblea de finales de agosto. «Ante la repercusión social, mediática y política que ha generado mi actuación, quiero decir que he recibido críticas, y que las críticas que he recibido son totalmente merecidas. Lamento lo que hice y pido perdón por ello», fue lo primero que dijo, antes de responder a una docena de preguntas sobre el aplauso. Un sector no pequeño de la opinión pública y de los medios de comunicación pedían la dimisión, pero De la Fuente aguantó la tormenta.
Los jugadores se concentraron el lunes 4. El ambiente en la Ciudad del Fútbol era irrespirable. Albert Luque, todavía director de la selección absoluta y hombre de confianza de Rubiales, afeó a De la Fuente que saliera solo a pedir disculpas (o directamente que lo hiciera, según otras fuentes) y la relación entre ambos se resquebrajó. Los futbolistas se reunieron para tratar de unificar una postura más o menos común respecto al caso del ex presidente. Desde el departamento de comunicación se les sugirió que lo más conveniente era hacer un comunicado. Luque también quería estar allí, y hacer como de observador, pero tampoco pudo.
Finalmente, la plantilla, tras varias horas de discusión, consensuó unas líneas que salieron a leer Álvaro Morata, el capitán, acompañado de Rodrigo, César Azpilicueta y Marco Asensio. Tras felicitar a las campeonas del mundo, leyó el párrafo clave: «Queremos rechazar lo que consideramos unos comportamientos inaceptables por parte del señor Rubiales, que no ha estado a la altura de la institución que representa».
"Llegamos allí en una situación de tensión, y se demostró que somos un equipo muy fuerte. Ahí fue donde empezamos a acuñar ese término de familia. Vivimos momentos muy emocionantes y emotivos, y de ahí salimos mucho más fuertes", explicó ayer mismo el seleccionador.
Asensio, en el momento de su lesión en Tiflis.GETTY
Fue, cuentan algunos de los que lo vivieron desde dentro, un viaje muy tenso, el primero con Pedro Rocha al frente. El hombre designado por Rubiales para sucederle comenzó ahí a tomar sus primeras decisiones. Una de ellas tuvo que ver con el asunto que terminó marcando el viaje. Cuando la selección llegó a su hotel de concentración, el miércoles por la noche, dos días antes del partido, alguien reparó en que faltaban dos arcones de material, y uno de ellos era donde viajaban las botas de los jugadores y los guantes de los porteros.
Era un olvido de los responsables del material, un fallo como otro cualquiera, pero en aquellos días todo era un mundo. Entre las paredes del Hotel Marriott, entre intrigas y miradas desconfiadas alrededor de Rocha, hubo que tomar la decisión: ¿cómo traemos las botas? Porque claro, sin botas no se puede jugar al fútbol. Los jugadores, por cierto, no fueron informados hasta la hora de la merienda, justo antes de salir hacia el estadio para el entrenamiento previo. Al principio Antonio Limones, responsable de viajes de la Federación, ofreció la posibilidad de meterlos en un vuelo comercial con escala en Estambul. La otra opción, mucho más cara, era contratar un vuelo chárter sólo para las botas.
Rocha fue quien dio el sí para contratar el vuelo chárter GES211B, de la compañía Gestair, que costó más de 100.000 euros. El vuelo aterrizó en Tiflis la noche anterior al partido, y las botas entraban en el hotel poco antes de las tres de la madrugada. Los jugadores, que se habían enterado, escrito está, en la merienda, hicieron el entrenamiento en zapatillas. Unos estiramientos, unos juegos con unas gomas y de vuelta al hotel. Los periodistas desplazados se enteraron después de la rueda de prensa oficial y antes de ese entrenamiento, cuando el entonces director de comunicación, Pablo García Cuervo, explicó que las botas se habían quedado en Madrid y que estaban volando hacia Tiflis.
Yamal celebra su gol a Georgia, en septiembre de 2023.EFE
Los jugadores, mientras tanto, vivía ajenos a las intrigas alrededor de Rocha. Estaban más preocupados por la clasificación para esta Eurocopa. La derrota ante Escocia en marzo de ese año dejaba sin red al equipo, que no podía fallar en un campo donde había ganado en el tiempo de descuento las dos veces anteriores. De la Fuente incidió ahí, aún más, en la idea de grupo, de familia, conceptos necesarios para enfrentarse a los no pocos peligros externos, las no pocas amenazas que sobrevolaban al grupo.
En el campo también fue el punto de partida de lo que hoy es España. El once fue tal que así: Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Laporte, Gayá; Fabián Ruiz, Rodri, Gavi; Dani Olmo, Álvaro Morata y Marco Asensio. No es difícil observar que es el mismo equipo que está aquí salvo dos lesionados (Gayá y Gavi) y otros dos que, con sus lesiones ese día, casi al final del primer tiempo en los dos casos, dieron paso a Nico Williams y Lamine Yamal. Ellos, autores de un gol cada uno, sustituyeron a Olmo y a Asensio para ofrecer un festival y abrir los ojos al seleccionador, que se dio cuenta de que ese (el partido terminó 1-7) era el camino. Así, en mitad de la zozobra, nació esta España que hoy vuelve a mirar de frente a Georgia, con las cosas mucho más claras que entonces. Al menos dentro del campo. Fuera es otra cosa.
«En la Eurocopa terminó pasando todo lo que él dijo». En el documental Un equipo llamado España, que repasa la concentración de la campeona de la Eurocopa el pasado verano, Rodri, el Balón de Oro, pronuncia esa frase refiriéndose a Pablo Amo, el segundo, hasta ayer, del seleccionador, Luis de la Fuente. Y lo dice Rodri porque Amo era el encargado de dar las charlas tácticas previas a los partidos.
En esa mini-serie televisiva se le ve hablando antes de los partidos contra Alemania y Francia, cuartos de final y semifinales. Planteando situaciones de juego que luego ocurrieron con una capacidad de síntesis, y didáctica, al alcance de pocos. Una figura casi anónima para el gran público pero que era una parte esencial del cuerpo técnico de la selección. Este miércoles la Federación ha anunciado que se marcha. Se va a Qatar, al Al Arabi, el equipo donde juega Marco Verratti y que ha puesto mucho dinero encima de la mesa.
Amo, asturiano de 47 años, llevaba tiempo dándole vueltas a eso de ser primer entrenador. Se ha decidido ahora, apenas un par de semanas después de participar en el acto de renovación de Luis de la Fuente como seleccionador. Quienes conocen la realidad de la campeona de Europa saben que la baja es muy sensible para el equipo. Pablo Amo tenía una relación muy estrecha con la mayoría de los futbolistas, que recurrían a él tanto para cuestiones personales como para cuestiones tácticas.
Porque ahí radicaba su importancia. Sabía explicar, con muy pocas palabras, las situaciones de juego que los muchachos se iban a encontrar en el partido siguiente. En un reportaje publicado por este periódico durante la Eurocopa, Amo explicaba que para ello utiliza las llamadas keywords. «Son palabras que nosotros utilizamos para provocar situaciones de juego. Son palabras muy entendibles y que desencadenan comportamientos muy identificables. Son palabras llave, que han de ser fácilmente identificables por el jugador y que generan unos movimientos preestablecidos por unos lugares determinados», explicaba quien ahora ha decidido dejar esa labor y volar en solitario.
Y ponía un ejemplo. «Nosotros decimos: 'cerca del área, compañero...'». La frase no se pudo publicar completa por temor a que los contrarios fuesen a identificar algo, pues esa frase era una de las keywords de la selección, y significa, traducido al castellano, que si al poseedor del balón le ocurre una situación determinada, los desmarques han de ser hacia un lugar concreto. «Eso genera unos movimientos preestablecidos por unos lugares determinados», explicaba.
Y ponía otro ejemplo: «Mal control, presión al hombre más cercano por dentro». Y si oían eso, o si lo veían, los jugadores sabían que debían ir a la presión del rival más cercano por dentro, es decir, dejándole la salida hacia la banda en el mejor de los casos. «La clave de la presión que nos caracteriza, o de un buen bloque medio, es la seguridad. Que el jugador sepa que, cuando él salte a la presión, los demás van a ir con él».
En la Federación desde 2018, y junto a De la Fuente desde 2022, el primer entrenador hablaba ayer con cariño de quien se va. «Yo le he animado», contaba ayer el riojano, que ya tiene decidido el sustituto, aunque no lo ha hecho público.
A Luis de la Fuente se le está poniendo cara de impuntual. De la última docena de ruedas de prensa jugando en otro país, no se recuerda ninguna a la que haya llegado a tiempo. Tiene que ver esto con las rutinas del equipo, que ya nunca entrena en el escenario de los partidos. Lo hace por la mañana en Las Rozas, come tranquilamente y viaja por las tardes. Y claro, siempre que hay que coger un avión...
La rueda de prensa de este miércoles en Stuttgart estaba prevista para las 20.00 horas, y comenzó pasadas las 20.45. "Perdón por el retraso", anunció el responsable de UEFA. El seleccionador y Pedri se dispusieron entonces a contestar a las preguntas. Y muchas de ellas giraron alrededor del Balón de Oro, una de esas cosas que se pone de moda cuando hay pocos partidos.
¿A quién se lo daría Luis de la Fuente? "Si me pones el nombre de Lamine para ganar el Balón de Oro, voto a Lamine. También a Fabián. También a Pedri. Mi voto será para el español que esté nominado", avanzó el técnico, que amplió sus elogios hacia Lamine Yamal, el tipo que acapara todas las miradas en Stuttgart, también buena parte de las preguntas que horas antes recibieron Deschamps y Konaté.
Seguía el seleccionador nacional. "Lamine tiene un futuro impresionante, pero nuestra responsabilidad pasa por cuidar todos esos detalles que son más importantes que la calidad futbolística por lo joven que es. Si sigue así, va a ser una leyenda del fútbol. De los cuatro o cinco grandes que hablamos siempre. Lo tiene todo. Inteligencia, calidad, personalidad... Salvo que tenga una lesión, será una leyenda".
Dijo que los 26 que tiene están perfectos para jugar, pero claro, no adelantó la alineación. E insistió en esa idea que derrama en cada comparecencia de que este torneo es la leche. "Este es un torneo que lo juegan los mejores 16 de Europa, y para ganarlo hay que jugar 10 partidos. Decir que quien no le dé importancia se equivoca es constatar una realidad".
El regreso a Alemania es motivo de alegría en el grupo, pues aquí conquistaron, hace menos de un año, la Eurocopa. Y concretamente en este estadio, el Stuttgart Arena, eliminaron a Alemania en una prórroga agónica. "Estar aquí nos trae recuerdos fantásticos. Los 45 días aquí fueron maravillosos. Sentimos el respeto del aficionado alemán. Estamos encantados", dijo.
Por su parte, Pedri se limitó a elogiar a Mbappé y a decir que el calendario es una "locura".