A España le tocó remontar en Burgos. Se complicó contra Dinamarca y tuvo que reaccionar y saber sufrir. Aunque finalmente los goles de María Méndez, Jenni Hermoso y Mariona hacen que las de Montse Tomé sumen otros tres puntos hacia la Euro 2025.
Apostando por un esquema novedoso de tres centrales y con varias rotaciones en la alineación, la selección de Montse Tomé afrontaba su encuentro en El Plantío (Burgos) con el desafío de mantener la senda de victorias en su camino a la Eurocopa del 2025.
Con Eva Navarro y Athenea como carrileras, España comenzó imponiendo un alto ritmo de juego y una rápida circulación de balón para intentar desenredar el entramado de la República Checa, que presionaba alto la salida de balón de España y buscaba jugar directo cada vez que se acercaba a la portería.
Las dos ocasiones más claras de la primera parte las tuvo en sus botas Lucía García, quien en el minuto 15 estuvo a punto de llegar a un centro chut de la cántabra desde el pico del área y que tampoco logró definir un magnífico pase por dentro que le había dado Alexia.
La doble Balón de Oro lo volvería a intentar antes del descanso con un peligroso disparo desde la frontal, pero a pesar del dominio, la selección se marchaba al vestuario con el marcador a cero.
Sonntagova
Nada más iniciarse la segunda mitad, las checas, que avisaron con un disparo de Stasková desde media distancia, abrían el marcador con un gran chut a la escuadra de Sonntagova al que no pudo llegar Misa Rodríguez (0-1). Saltaba la sorpresa . La Campeona del Mundo estaba perdiendo en casa.
A pesar del golpe, España supo reaccionar a tiempo y se lanzó a por el partido. En el minuto 57, María Méndez remataba a la red un saque de esquina que había provocado Lucía García con un disparo pegado al palo que había sacado la guardameta.
Con el empate ya en el casillero, la selección dio un paso hacia delante. La seleccionadora dio entrada a Salma y a Vicky López para buscar la victoria, pero en la jugada siguiente, Hermoso se lanzó al suelo para desviar a portería un gran pase al hueco de Mariona (2-1).
El tanto de la jugadora de Tigres acabó de rebajar totalmente la tensión y España se volcó decidida al ataque. Athenea se encontró con el poste en el 68 y un minuto después, la mallorquina ponía el broche final al encuentro definiendo una gran jugada por el centro.
La próxima cita de la selección será el 31 de mayo en Dinamarca.
España sólo ha jugado unas semifinales de la Eurocopa. Fue en 1997, en Suecia, con equipaciones prestadas por la selección masculina para futbolistas amateur que pidieron vacaciones en sus trabajos para poder jugarla y el único apoyo visible de Televisión Española. El fútbol femenino en España era residual para aficionados y marcas, incluso para la RFEF era una obligación a la que apenas prestaba atención. De aquello han pasado 28 años y, ahora que España buscará el viernes pisar de nuevo unas semifinales europeas, la selección empieza a ser un filón.
Han crecido los patrocinios, las marcas quieren asociarse a figuras como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, estrellas mundiales con sus tres Balones de Oro, pero también a las emergentes Salma Paralluelo o Vicky López, dos ganchos que conectan con el público millennial. Y el rendimiento deportivo empieza a dejar ingresos en las arcas de la Federación. La fase de grupos de esta Euro y la clasificación a cuartos ha reportado 2,6 millones de euros: 1,8 por la participación, 300.000 euros por cada victoria y 550.000 por el pase. Si la selección se proclama campeona, sumará un total de 5,1 millones, un 156% más que lo que cobró Inglaterra en 2022, pero algo menos de los nueve millones que supuso el Mundial. Eso sí, las jugadoras se repartirán dos millones en primas, casi diez veces más que en 2023 (248.000 euros).
Las cifras aún quedan lejos de los 41,8 millones que se embolsó España por levantar el trofeo de campeona de Europa en Alemania, pero la apuesta de la Federación se aproxima mucho en el presupuesto de 2025: para la selección masculina hay 15,7 millones, y 13,1 para la femenina.
Mayores audiencias
La inercia ganadora de la selección también tiene otra vía de impacto en las cuentas: es atractiva para el público. En directo, llenan estadios en la Eurocopa y superan con creces la media de los 20.000 espectadores en la última fase de clasificación para la fase final de la Nations League. En televisión, de donde nace el 29% de los ingresos de la RFEF, la final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda fijó una marca de 5,6 millones de espectadores de media y un 65,7% de cuota de pantalla. La final de la Liga de Naciones 2024 ante Francia la vieron 1,9 millones y en la fase previa de esta Eurocopa, retransmitida por La 1 de TVE, la cifra ha rondado los dos millones.
El debut ante Portugal lo siguieron de media 1,7 millones de telespectadores, con un 17,5% de cuota. Ante Bélgica, a las seis de la tarde, fue el programa más visto de La 1 ese día, con 1,4 millones de espectadores de media. El partido ante Italia volvió a ser lo más seguido, con un 20,7% de cuota y 1,8 millones de espectadores. Casi uno de cada cuatro que se sentaron frente al televisor esa noche quiso ver en acción a las chicas de Montse Tomé.
Esa visibilidad también ha atraído a las marcas, especialmente en el último año. El Mundial tendría que haber supuesto un espaldarazo comercial, pero lo eclipsó el vendaval que desató la agresión de Luis Rubiales a Jenni Hermoso. «Las marcas huían del ruido y no se asociaban a una Federación que había perdido credibilidad. Ahora empiezan a tener más confianza», cuentan fuentes federativas.
Aitana Bonmatí, con el balón, durante el partido ante Italia.AFP
El primer paso adelante lo ha dado Iberdrola, que ha doblado su aportación como socio patrocinador del equipo femenino. La RFEF está intentando tejer sinergias en la estrategia de marketing que una a las dos selecciones absolutas, pero la compañía energética quiere seguir ligando su imagen únicamente a la selección femenina e incrementar una apuesta que, aunque comenzó con los chicos en 2009, justo antes del Mundial de Sudáfrica, se volcó desde 2016 en el deporte femenino, incluso dando nombre a la Primera División femenina que, entonces, organizaba la Federación al no ser reconocida como profesional.
Otras marcas como Adidas, que es el espónsor técnico, Ebro, Halcón Viajes, La Roche-Posay, Cervezas Victoria o El Pulpo, sí han entrado en un patrocinio global de ambos combinados nacionales, incluso de las categorías inferiores. Esto supuso en 2024 unos ingresos de casi 40 millones de euros para la Federación, que se pretenden hacer crecer. Desde la llegada de Rafael Louzán a la presidencia se ha puesto fin a un periodo de cierta inestabilidad. Aquella hipoteca reputacional está empezando a levantarse, ayudada también por los éxitos deportivos.
Un lugar de celebración y un gran evento
La pasada semana, y cuando la selección ya había alcanzado los cuartos tras las goleadas a Portugal y Bélgica, todas las bocas de metro de la estación de Plaza de España en Madrid amanecieron rebautizadas con los nombres de las capitanas: Alexia, Irene Paredes, Olga Carmona, Aitana y Mariona. Se trata de un acuerdo alcanzado con la Comunidad de Madrid para incentivar el seguimiento del campeonato ahora que encara su fase decisiva.
Es esa plaza madrileña la que a la Federación, como uno de los retos que se marca Louzán, le gustaría convertir en el lugar emblemático de celebración de los éxitos de España. Mientras el Mundial femenino se celebró en la explanada de Puente del Rey, en Madrid Río, como el masculino de 2010, los festejos que dirigió Morata hace un año se vivieron en Cibeles, frente al Palacio de Comunicaciones.
No es el único reto que se marca la nueva presidencia. En el horizonte, además del Mundial 2030, se mantiene la puja por un gran evento de fútbol femenino. El próximo Mundial se celebrará en Brasil, en 2027, mientras para la Eurocopa 2029, cuyas candidaturas deben presentarse antes del 28 de agosto, pujan Alemania, Italia, Polonia, Portugal y Dinamarca y Suecia. España tendrá que prepararse para pelear por posteriores competiciones.
España se impuso a Brasil en un partido atípico. Lejos de exhibir jogo bonito, las canarinhas tuvieron en su portera, Lorena, a su jugadora más destacada, vieron cómo Marta, su puntal, era justamente expulsada en el añadido del primer tiempo y acabaron con una defensa, Antonia, lesionada y buscando aquello que en el fútbol añejo se conocía como el gol del cojo, después de agotar todos sus cambios. Athenea del Castillo, aprovechando un fallo de la guardameta rival al tratar de desviar un centro de Mariona Caldentey, rompió el muro rival para marcar el 0-1 y Alexia Putellas, en el añadido, con un gran tiro cruzado, remachó un triunfo por 0-2 que le permite al conjunto de Montse Tomé pasar a cuartos como primera clasificada.
La iniciativa, tal y como ya pasó ante Japón y Nigeria, recayó en las botas de las españolas. Y, por mucho que Brasil diera el susto con un remate de Ludmila que se estrelló en el poste izquierdo de la portería de Cata Coll, su mayor posesión del esférico se tradujo en múltiples llegadas a las inmediaciones del área de la canarinha. Llegadas en las que Lorena se lució una y otra vez para evitar que el marcador se moviera antes del descanso. Sobre todo, ante dos disparos peligrosísimos de Tere Abelleira, perfectamente contrarrestados por la arquera brasileña. Antes, el conjunto de Montse Tomé ya vio cómo se le anulaba un tanto a Jenni Hermoso por fuera de juego de Patri Guijarro y cómo Tarciane salvaba con el cuerpo un remate prácticamente a bocajarro de Eva Navarro.
La acción que marcaría el resto del encuentro llegaría en el añadido del primer tiempo. Marta, toda una leyenda, ganadora de seis Balones de Oro, vio la tarjeta roja por levantar demasiado la pierna en un intento de despeje e impactar con su bota en la cabeza de Olga Carmona. La brasileña dejó el césped desconsolada. Consciente, seguramente, de que ese podía ser su último partido.
Marta, entre lágrimas tras ser expulsada.AP
Con una menos sobre el terreno de juego, Brasil trató de tirar de garra para meterse en el encuentro, pero los remates de Ludmila y Kerolin, quienes rompieron el fuego tras la reanudación, se encontraron a su vez con el acierto de una siempre segura Cata Coll, que acabaría siendo sustituida por Misa Rodríguez tras recibir un corte bajo el ojo en un choque con una rival. En el otro extremo del campo, la falta de acierto de Lorena al tratar de atajar un centro de Mariona Caldentey le permitió a Athenea del Castillo poner el tan buscado 0-1 en el marcador. La portera brasileña, eso sí, no tardó mucho en resarcirse. En este caso, enviando a córner un prometedor tiro lejano de Laia Codina.
El intento de Brasil por buscar a la desesperada la reacción, agotando los cambios, se vería al final trastabillado por la lesión de una de sus centrales, Antonia. Para no dejar a su equipo con nueve sobre el césped, trató de recolocarse en punta, más para estorbar lo menos posible que para amenazar a una España que, a la postre, sentenciaría su victoria en el añadido con un gran gol de Alexia Putellas.
Cuando Olga Carmona soltó un zurdazo en el minuto 29 de la final del Mundial que sorprendió a la portera inglesa Mary Earps, España volvía a hacer historia. Eran campeonas del mundo contra viento y marea, gracias al talento de sus jugadoras, que ya acumulaban tres Balones de Oro, y su capacidad de guardar bajo la alfombra los desprecios. Muy poco había cambiado desde que, un año antes, un grupo de ellas levantara la voz contra unas condiciones de trabajo inmerecidas. Algunas estaban en Sídney, en un ejercicio de resiliencia y olvido forzado; otras estaban en casa. Pero aquello que apartaron para jugar al fútbol lo sacudió un beso, una agresión sexual de Rubiales a Jenni Hermoso que escandalizó al mundo. «Se acabó». Una frase de Alexia Putellas que fue principio y final de todo.
En Sídney nació la España campeona que hoy volverá a pelear por un título que no tiene, la Eurocopa, de nuevo ante Inglaterra, dejando un reguero de elogios por su fútbol y su talento. Pero el legado supera al hecho histórico. «Sabéis todo lo que hemos pasado, todo lo que hemos luchado, siempre manteniendo el foco en el fútbol. Y eso es muy complicado. Esta Eurocopa ha sido muy tranquila, cosa que agradecemos, y creo que eso también ha ayudado a sacar nuestra mejor versión. Siempre es más difícil jugar cuando tienes cosas externas», reflexiona Aitana. Esa resiliencia, que por momentos no fue eso sino un amargo trágala, les hizo más fuertes. «Este equipo es mucho más maduro, tiene mucha más experiencia y sabe competir en los partidos», añade la jugadora.
Montse Tomé tiene claro por qué España merece ganar la Eurocopa, y va más allá del fútbol. «Somos un equipo, una selección, unas jugadoras, que llevan luchando, trabajando y esforzándose con mucha energía en muchos lugares. Y ahora hemos sido capaces de que la tuvieran en lo importante, que es el fútbol», sentenció la seleccionadora.
Una reconstrucción difícil
«Esto ha hecho tener un bagaje increíble de todas y que todos los que acompañamos a la selección podamos disfrutar de la profesión pura. Que pueda sentarme aquí y que todas las preguntas sean de fútbol es de las cosas más grandes que habla del cambio que estamos consiguiendo. Por todo el esfuerzo, el equipo se lo merece», añadió.
El camino de reconstrucción no ha sido fácil. El despido de Jorge Vilda y la inhabilitación de Luis Rubiales -en medio de un clamor político y social sin precedentes que terminó también en una condena judicial-, no cerraron las heridas. Con un presidente interino, Pedro Rocha, sin demasiada capacidad de maniobra y con desconfianza absoluta en Montse Tomé, segunda de Vilda, la selección echó a andar tras una larga noche de reproches y compromisos en el salón de un hotel de Oliva. Todo era tóxico menos el fútbol de España, que dos días después ganó a Suecia y goleó a Suiza en la Nations League.
La campeona se exhibió en la nueva competición, la ganó y, por primera vez, se plantó en unos Juegos Olímpicos. Tomé resistía la pregunta constante sobre las convocatorias de Jenni Hermoso, las que iba y las que no, y fue trabajando un equipo que necesitaba muchos cambios en el staff y algunos en el terreno de juego.
Aitana, Martin-Prieto y Esther, durante el último entrenamiento en Basilea.AFP
La RFEF, inmersa en una crisis de imagen, se vio abocada a un camino que imponía la igualdad, el respeto y la atención a sus jugadoras, a las que debía dotar de todos los medios posibles para seguir haciendo su trabajo. El modelo lo tenían en Inglaterra y, más cerca, en el Barcelona. Media docena de jugadoras pasaba de un club hiper profesionalizado, entre los mejores de Europa, a una selección precaria. El fichaje de Markel Zubizarreta empezó a poner en marcha un cambio que, ya sin él, aceleró la llegada a la presidencia de Rafael Louzán. Sólo había que acompañar.
A Montse Tomé, cuyo contrato acaba el 30 de agosto, le han permitido dotarse de un cuerpo técnico amplio y preparado, capaz de analizar rivales y transmitir a las jugadoras dónde están sus puntos débiles, como que Berger se adelanta. Luego Aitana, pura inteligencia en el campo, lo interpreta y lleva a España a una final. Porque en la élite, los detalles marcan diferencias.
a golpe de meritocracia
Tomé ha sabido manejarse con un grupo de jugadoras que desconfiaban de ella, pero a las que ha ido convenciendo. En tres años ha ido moldeando al equipo, primero con las convocatorias, renovando el grupo a golpe de meritocracia sin subvertir el orden natural del vestuario. Dejó en sus manos las capitanías, que volvieron a Irene Paredes y Alexia, y ha ido sumando al centro de mando a nuevas jugadoras que garantizan la cohesión. El bloque no ha cambiado demasiado, salvo la irrupción de jóvenes como Vicky López y Jana y el premio a veteranas como Martín-Prieto.
El legado en el campo es tan fuerte que puede servir para conquistar un título que completaría una triple corona inédita: España sería la primera vigente campeona del mundo que también gana la Euro, pero, además, suma una Nations que puede revalidar en noviembre. En el campo siempre quieren más. «Hemos hecho historia, pero somos ambiciosas, queremos ganar y competir al máximo», recuerda Alexia, brillante de nuevo en este campeonato.
Lejos del césped la huella es casi igual de profunda. Igualdad, respeto, audiencias millonarias... el fútbol femenino ha ganado visibilidad en el deporte y seguimiento. Aunque el impulso a la Liga F ha sido limitado, estas jugadoras son iconos nacionales y mundiales. Empezando por Alexia y Aitana, las dos balones de Oro, y siguiendo por aquellas que han dado el salto a otras competiciones, como Esther o Mariona, cuyas experiencias enriquecen la selección. Es el círculo virtuoso de un éxito que se labró en Sídney con un gol y muchas lágrimas.