El segundo récord del mundo del campeonato certificó el éxito de una edición sobresaliente en conjunto y excepcional en el capítulo de plusmarcas. Dos. Ambas femeninas. Después del primado de Femke Bol en los 400, Devynne Charlton, el bólido bahameño
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Hace cuatro años llegó la caldera que calienta el agua. Hace dos, la potabilizadora que ahora está estropeada y obliga a utilizar filtros. No hay cocina, sólo una brasa donde se colocan las más que desgastadas ollas de acero. Los muebles, como las camas, o la televisión tienen más de 10 años. En el gimnasio sólo hay una barra de pesas semiabandonada, una elíptica con telarañas y una bici del Decathlon con un rodillo viejo. Dentro del campamento del NN Running Team de Eliud Kipchoge en Kaptagat no hay ni rastro de lujo.
Si acaso, en el parking de la puerta, donde descansa el todoterreno del mejor maratoniano de la historia, un Izuku Mu-X gentileza de un patrocinador, un Mercedes E250 no muy nuevo de otro corredor y algunos Land Rover. La relación de las estrellas kenianas del atletismo y el dinero es curiosa: son de los más ricos de su país, Kipchoge cuenta con un patrimonio de unos tres millones de dólares -una barbaridad aquí-, pero viven en la austeridad.
"Deben aprender a invertir
«Es una de las cosas que intentar enseñar a los jóvenes. Deben estudiar, leer, aprender a ahorrar y a invertir. Yo tengo negocios inmobiliarios y agrícolas», explica el dos veces campeón olímpico a EL MUNDO, orgulloso de sus tierras donde cultiva té, de su granja y, sobre todo, de sus inmuebles. Entre otras cosas, en la ciudad más cercana a su campamento, Eldoret, Kipchoge cuenta con una gran casa familiar en Elgon View, una zona acomodada entre colegios y hospitales privados.
«Estoy ahorrando, la carrera de un atleta no es muy larga. Tengo algunas tierras y me interesa el mercado inmobiliario», desvela Laban Korir, Top 10 de maratones del nivel de Tokio o Boston y liebre de Kipchoge. «Me gustaría comprar pisos y alquilarlos, convertirme en casero», refrenda en la misma línea Victor Chumo, ganador de carreras como el medio maratón de Barcelona y también liebre de Kipchoge.
Kipchoge, con Korir detrás y Chumo a su izquierda (segundo, sin gorro).NN RUNNING TEAM
La aspiración es grupal. La mayoría de corredores kenianos siguen el mismo camino con lo que ganan de premios y patrocinios: primero compran tierras para construir una casa para sus familias y luego buscan invertir en el mercado inmobiliario. Todavía es bastante común hacerse con ganado, especialmente vacas, pero ya no es prioritario como lo fue décadas atrás.
De los hospitales al negocio
La evolución ha llevado eso. El atletismo keniano vivió una transformación con el aumento de los premios en maratones a partir de los años 90 y hoy en día es uno de los motores de la región. Antes, en los años 70, los primeros referentes, como Kipchoge Kenio, se dedicaron a construir infraestructuras como el hospital público de Eldoret o el mismísimo estadio, pero a partir del primer 'boom' del running y de figuras como Paul Tergat y Moses Tanui se pasó de la caridad a la rentabilidad.
Ante el desarrollo de los resorts en la costa de Kenia y El Masai Mara, los atletas kenianos intentaron incluir al valle del Rift en el circuito y durante un tiempo lo habitual fue construir hoteles. Mary Keitany tiene el Windsor de Eldoret, Wilson Kipsang, el Keellu Resort de Iten... Pero esa línea de negocio tenía un recorrido limitado. Aún sin mucho turismo en la zona, actualmente los atletas prefieren comprar o construir edificios de viviendas o de oficinas para alquilar y asegurarse así vivir de las rentas. El pionero fue Moses Kiptanui, que posee varias fincas en el centro de Eldoret, pero le han seguido muchos. De hecho se estima que el 35% del mercado inmobiliario del condado de Uasin Gushu pertenece a atletas.
Después de su profesionalización y de normalizar la relación con los agentes europeos que negocian sus contratos -ahora se llevan entre el 15% y el 20%, antes hubo muchos abusos-, los corredores saben como asegurarse su futuro, mientras viven en la austeridad.
El Medio Maratón de Valencia vuelve a lucir como el más rápido del mundo en categoría masculina y femenina. El etíope Yomif Kejelcha ha corrido este domingo bajo la lluvia para marcar un tiempo de 57 minutos y 30 segundos, nuevo récord del mundo masculino en una carrera en la que ha mandado desde la salida.
Esta marca es un segundo más rápida que la que logró en 2021 en Lisboa Jacob Kiplimo que, con 57:31 arrebató a Valencia la condición de prueba más rápida en los 21.094 metros. La carrera de Kejelcha ha llevado a la carrera que organiza la SD Correcaminos y patrocina la Fundación Trinidad Alfonso sea la más veloz en categoría masculina y también en la femenina desde que, en 2021, la también etíope Letesenbet Gidey rompiera el crono con una marca de 1:02:52.
Tras Kejelcha cruzaron la meta Daniel Mateiko, que ha hecho un tiempo de 58:17, e Isaia Kipkoech, con 58:21. No fue una carrera fácil porque el ritmo tan alto con que marcaron los favoritos, 2:44 en el primer kilómetro, hizo que las liebres sólo aguantaran cuatro kilómetros y, con el suelo mojado por la lluvia lo complicaba. Sin embargo, los favoritos respondieron y Kejelcha se notó fuerte. Tanto que rompió el grupo en el kilómetro 15 para irse en solitario en busca de la victoria y el récord.
En mujeres, la ganadora ha sido Agnes Ngetich, que ha cruzado la meta con gran crono de 1:03:04 que la convierte en la segunda mejor marca de la historia y la mejor del año. El segundo puesto lo ha ocupado Fotyen Tesfay, con 1:03:21, y el tercero, Lilian Kasait, con 1:03:32.
Ngetich llegaba con opciones de ser nueva plusmarca tras lograr también en Valencia el récord del mundo de los 10 kilómetros, sin embargo, pagó su debut en la distancia y en el tramo final de la carrera se le escapó.
Los récord no se han quedado ahí. Kaoutar Boulaid ha batido el récord de España femenino con un tiempo de 1:08:47, casi un minuto por debajo de la plusmarca anterior que logró también en Valencia Laura Luengo (1:09:41) hace un año. Precisamente, Luengo ha sido la segunda española en cruzar la meta con 1:08:50, también mejorando su tiempo anterior. En tercer lugar ha llegado la debutante Irene Sánchez-Escribano con 1:09:10.
En categoría masculina, Thierry Ndikumwenayo ha sido el primer nacional con un tiempo de 59:42, seguido por Ibrahim Chakir, con 1:01:40, segundo, y Jorge Blanco, con 1:01:45.
La conclusión al éxito de la prueba, pese al mal tiempo, la puso el empresario Juan Roig: "Quien quiera récords del mundo o personales tiene que venir al Medio Maratón o al Maratón de Valencia". Para quien se atreva con el récord del mundo de Maratón, el mecenas de la prueba puso a su disposición, y de su bolsillo, un millón de euros de premio.
El Puente de Jena era una marea de banderas rojigualdas. María intentó agarrar alguna de ellas cuando ya afrontaba los últimos pasos hacia la meta, pero no lo logró. Un caminar rítmico y grácil, inolvidable. Técnicamente perfectos, sin una sola sanción. Él y ella durante los 42,195 kilómetros, un pacense y una granadina que son "matrimonio ya", bromean, o por lo menos familia, los lazos de un oro olímpico sobre el Sena. En mitad de las explicacio
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