Aún restaba un cuarto de hora para el final de la tercera sesión libre cuando un mensaje de Aston Martin dejó a más de uno boquiabierto en Sakhir. “Eres P1, una décima más rápido que Max Verstappen“, informaron por radio a Fernando Alonso. “Sí, recibido. Otro paso más y mejor conectado con el coche. Se siente bien”, respondió el bicampeón mundial. Un par de minutos más tarde, Carlos Sainz multiplicaría las esperanzas españolas con el mejor tiempo del viernes (1:30.824).
El piloto de Ferrari acababa de arañar a Verstappen una décima en el segundo sector y dos más en el último, sacando el máximo provecho a sus neumáticos de clasificación. La evidencia de que el SF24 puede, al menos, discutir también la hegemonía de Red Bull en las curvas lentas.
Por supuesto, el equipo de Christian Horner se mantiene como principal favorito para la pole. De hecho, Mad Max y Sergio Pérez fueron los únicos de la parrilla que se dieron el lujo de probar el neumático C1, el más duro de la gama, mientras el resto rodaba con el C3.
El top-10, en medio segundo
A última hora del jueves, Charles Leclerc había advertido que la gran pregunta era saber cuál es la ventaja real del RB20, porque daba por hecha una terrible igualdad entre Mercedes, Ferrari, Aston Martin y McLaren. Estas exiguas diferencias en cuanto prestaciones se plasmaron de nuevo, con el top10 agrupado en medio segundo.
Alonso, por su parte, cedió tan sólo 141 milésimas ante Sainz, después de que ambos completaran 18 vueltas, dos menos que Lewis Hamilton y Kevin Magnussen. El buen feeling del asturiano con el AMR24 El heptacampeón había sido el primero en salir a pista, por lo que debió hacer frente a unas condiciones del asfalto menos propicias. En cambio, George Russell sí pudo confirmar la inercia positiva de Mercedes y extrajo rendimiento inmediato de sus gomas (1:31.190).
Las condiciones del trazado mejoraban a cada minuto, pero ni Verstappen ni Pérez, que finalmente también apostaron por la goma blanda, pudieron desbancar ya a los líderes. Aunque si algún equipo puede lamentarse de sus prestaciones, ese es Alpine. En su peor actuación conjunta del fin de semana, Pierre Gasly y Esteban Ocon se deslizaron, respectivamente, hasta el último y antepenúltimo lugar de la tabla.
Ni siquiera en un territorio como Bahrein, de sobra conocido, Lewis Hamilton logra enderezar el rumbo con Ferrari. Las malas sensaciones apuntadas desde el inicio del Mundial se confirmaron ayer en Sakhir, donde el heptacampeón firmó otra mediocre sesión clasificatoria, que le hará partir hoy desde la novena plaza de la parrilla. "No hay motivo alguno, pero no hice mi trabajo. Y es algo que sucede todos los sábados, sí", admitió.
En apenas mes y medio, el declive de Hamilton puede dibujarse a la luz de sus propias palabras. Durante la pretemporada dijo haber experimentado las "sensaciones más positivas desde hace mucho tiempo". Por entonces, Ferrari decía sentirse preparado para luchar con McLaren por los dos títulos en juego. Ayer, seis semanas después, Hamilton calificó su rendimiento como "deficiente". No sólo había cedido casi un segundo frente a la pole de Oscar Piastri (1:29.841), sino también seis décimas respecto a Charles Leclerc, su compañero de garaje.
Este fin de semana, Ferrari ha presentado en Sakhir su primer paquete de mejoras, que incluye un nuevo fondo plano, una novedosa geometría en el difusor y diversos cambios en el sistema de refrigeración. Las expectativas, por tanto, han vuelto a crecer en torno a Hamilton, que aún ostenta el récord de victorias en este circuito (2014, 2015, 2019, 2020, 2021). Sin embargo, su único y fugaz destello se produjo durante la Q1, al aprovechar un rebufo en la recta de meta. El resto, incluido una vuelta anulada por superar los límites de pista, debe enterrarse en el olvido.
El peor arranque desde 2009
"Lo siento mucho", balbuceó Sir Lewis a través de la radio, sin encontrar razones para explicar el error que le había relegado en la Q3. Si en dos de las tres clasificaciones previas ya había perdido la batalla ante un Racing Bulls -el filial de Red Bull que monta motores Ferrari- ayer Hamilton se vio superado por Pierre Gasly (Alpine) y Carlos Sainz, que al fin pudo ofrecer lo mejor de su repertorio al volante del Williams.
Según los datos que maneja la Scuderia, Hamilton no logra trasladar al asfalto el rendimiento que el coche apunta durante las simulaciones. Nada queda ya de aquel entusiasmo de finales de febrero, cuando desde Maranello llegó a filtrarse una progresión de un segundo por vuelta. Hamilton sufre demasiado ante el caprichoso comportamiento el SF-25. Ni logra domesticarlo, ni encuentra su equilibrio. Si excluimos los puntos de la sprint race de Shanghai, Ferrari ha firmado su peor arranque de un Mundial desde 2009.
Para enturbiar aún más el ambiente, Hamilton viene protagonizando airados enfrentamientos con su ingeniero de pista. Es cierto que Riccardo Adami, que ya trabajó con Sebastian Vettel y Sainz en garaje rojo, ha cometido un par de errores a la hora de transmitir los datos precisos. Pero Hamilton se lo ha afeado del modo más cruel. Bajo estas críticas hay quien interpreta una indisimulada nostalgia por Pete Bonnington, el ingeniero que guio sus pasos en Mercedes. Por no citar el caso de Angela Cullen, su preparadora física de máxima confianza, con la que había roto a finales de 2023 y con la que ha terminado reconciliándose.
De modo que Fred Vasseur, team principal de Ferrari, vive su momento más delicado desde que sustituyó a Mattia Binotto. Nadie puede ocultar ya la crisis. Ni siquiera Luca Cordero di Montezemolo, de regreso a un paddock tras casi 11 años de ausencia. En Sakhir, el ex presidente del Cavallino ha tenido que enfriar los ánimos tras los recientes comentarios de Hamilton sobre un presunto sabotaje. «Ha habido un déficit con respecto al otro lado del garaje por culpa de un elemento del coche. Algo funciona mal y me hace perder más de una décima por vuelta», deslizó tras su mala actuación en Suzuka.
El viernes había asombrado con un asfalto húmedo y unas horas antes, durante la sprint race, se había batido implacable con Carlos Sainz antes de sufrir un pinchazo que le costó el abandono. Había dudas, por supuesto, sobre el rendimiento de Aston Martin en seco, pero Fernando Alonso se sacó de la manga dos impresionantes vueltas en Shanghai. Sólo cedió ante Max Verstappen, autor de la pole (1:33.660) y Sergio Pérez, que esta vez sí sacó lo mejor del Red Bull. El mejor modo de celebrar su nuevo contrato. La enésima demostración de que, con 42 años, aún puede desafiar a quien se le ponga por delante.
McLaren y Ferrari andaban a la gresca, buscando un puesto de privilegio. Aun sin recursos para discutir la sexta pole consecutiva de Verstappen, Oscar Piastri, Lando Norris, Sainz y Charles Leclerc, sabían de su velocidad a una vuelta. Pero a la hora de la verdad, todos cedieron paso a Alonso, autor de su mejor clasificación del año. El asturiano supo incluso reponerse a un pequeño error en el primer parcial. Se le habían escapado dos décimas, pero antes de abortar su intento, decidió seguir a fondo.
Fuera de toda lógica, porque Lance Stroll ni siquiera había podido colarse en la Q3, con 69 milésimas de déficit ante el Sauber de Valtteri Bottas. Sin embargo, Fernando supo reunir lo mejor de su repertorio en el primer intento, apenas 39 centésimas peor que Verstappen. Colarse entre Ferrari y McLaren ya debía hacer sentir feliz a Mike Krack, team principal de Aston Martin, pero Alonso aún traspasó más los límites (1:34.148).
Sainz, contra las protecciones
Mientras Red Bull festejaba su centésima pole en la F1, Ferrari regresó a las dudas. Sus ingenieros arriesgaron con una configuración aerodinámica distinta, buscando mejor ritmo en carrera y perjudicando la velocidad a una vuelta. Sobre un asfalto con demasiada abrasión, el SF24 nunca pareció competitivo. Leclerc ganó por la mano a Sainz. Pero el sexto y séptimo puesto obliga a una improbable remontada. Y aún pudo ser peor para el madrileño.
La Q2 avanzaba tras el primer aviso serio de Verstappen (1:33.946), con una sustancial ventaja sobre los McLaren. Restaban seis minutos cuando Sainz provocó una bandera roja. Fue pisar la grava de la última curva y salir despedido en dirección contraria, unos metros antes de la línea de meta. Aun sin marcar un tiempo válido, el madrileño pudo al menos arrancar el coche, dar una vuelta a paso de tortuga y alcanzar los boxes para las pertinentes reparaciones.
Hamilton, fuera en la Q1
Por fortuna, no había daños sustanciales en el alerón trasero ni en el fondo plano, así que Carlos pudo volver casi de inmediato para buscar su pase a la Q3. Y lo hizo, si no a lo grande, sí con soltura. Con un tiempo de corte de 1:34.7, Nico Hulkenberg y Bottas ocuparon las vacantes dejadas por Aston Martin y Mercedes.
La euforia de su segundo puesto en la sprint race matinal se había desvanecido demasiado pronto para Lewis Hamilton, eliminado en la Q1 por culpa de un bloqueo a la llegada a la curva 14, que le costó medio segundo. Y aún pudo ser peor si llega verse afectado por la ralentización obligada por un espectacular trompo de Logan Sargeant. Un desenlace tan igualado como para que Nico Hulkenberg alcanzase la sexta plaza con un Haas, para que los Alpine siguieran adelante o para que Pérez salvase los muebles por un suspiro. No hubo piedad, en cambio para Guanyu Zhou, por quien suspiraban miles de aficionados en las tribunas.
Nada más cruzar la meta, el mensaje de Giampiero Lambiase supuso la primera descarga. "El karma es algo maravilloso. Hoy no has conducido innecesariamente despacio", espetó el ingeniero de pista a Max Verstappen, incontestable ganador tras liderar las 57 vueltas del GP de Qatar. No se trataba de la habitual enhorabuena, sino de fuego de artillería. Pocas horas después de la extraña penalización que le hizo perder la pole, Red Bull ajustaba cuentas con George Russell.
Fue la decimocuarta carrera que Mad Max domina de principio a fin. Un registro con el que supera a Jim Clark y que ya le deja sólo por detrás de Lewis Hamilton, Ayrton Senna y Sebastian Vettel. Sin embargo, ni ese detalle, ni la recuperación de un monoplaza que tras la carrera al sprint, él mismo comparó con un "coche de rallies", iba a distraerle de su propósito.
El tetracampeón eligió los micrófonos de Viaplay, el servicio de streaming televisivo que ejerce como uno de sus patrocinadores, para lanzar toda su munición contra Russell. Le preguntaron si pensaba hablar con él tras lo sucedido ante los comisarios y él contestó con un "no, por ahora no". "Siempre se muestra muy educado ante las cámaras, pero cuando le conoces en persona, se convierte en una persona completamente diferente. Realmente no le soporto. Es mejor que se vaya a la mierda, no quiero tener nada que ver con él", zanjó.
El 'parc fermé' de Bakú
Las escenas del sábado en la sala de reuniones de Losail supusieron el casus belli para el holandés. "He estado muchas veces en mi vida ante los comisarios y nunca he visto a alguien tratando de joder tan duro a un rival", confesó. "Fue ridículo cómo quería que me castigaran, así que me cabreó mucho. Respeto a muchos pilotos, pero ayer perdí completamente el respeto por él".
El abismo que hoy separa a Verstappen y Russell empezó a ahondarse durante la sprint race del GP de Azerbaiyán 2023. Al correoso duelo de las tres primeras curvas hubo que añadir la bronca en el parc fermé. Mientras el británico se defendía de los ataques apelando a las imágenes de la cámara on board, su adversario recurría a la crudeza del insulto: "Gilipollas".
Ahora, la situación se antoja aún más preocupante. No sólo porque Russell ejerce como director de la asociación de pilotos (GPDA), sino por el cisma que podría desencadenar en la parrilla. Y es que no corren buenos tiempos para la GPDA, enzarzada con la Federación Internacional (FIA) a propósito de las sanciones por lenguaje malsonante y la precipitada destitución de Niels Wittich como director de carrera.
Russell, Sainz, Verstappen y Pérez, durante el 'drivers parade' en Losail.EFE
Horas antes de que se diera la salida, Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, replicó a la carta abierta publicada por la GPDA: "¿Tenemos que explicarles los motivos de nuestras decisiones? Cuando cambia algo en los equipos, ¿nos lo cuentan ellos? No, nadie tiene que hacerlo. Son nustras reglas y las aplicamos como creemos". A juicio del mandatario emiratí, los pilotos han de "concentrarse en lo que mejor saben hacer, que es correr".
A Russell, cuarto en la meta de Losail, no le queda sino aferrarse a la última prueba del año, donde volverá a cruzarse con Verstappen. Quizá también cuando se apague el semáforo de salida. "Sinceramente, esperaba que chocásemos en la primera curva, pero se lo pusimos fácil, porque tanto Lewis como yo hicimos una salida horrible", rememoró, no sin cierto sarcasmo. Asimismo, el ex piloto de Williams dilucidará el domingo otro duelo histórico frente a Hamilton en Yas Marina. Porque después de 67 carreras, repartidas a lo largo de tres temporadas juntos, ambos han sumado 685 puntos para Mercedes.
"Ha estado bastante histérico"
Curiosamente, durante la pasada primavera, los rumores en el paddock apuntaban a la llegada de Verstappen al garaje de Toto Wolff. De aquella hipotética alianza, a este clima casi bélico, al que Christian Horner quiso arrojar su propia lata de gasolina. "La sanción de ayer se basó más bien en la histeria de George, que ha estado bastante histérico este fin de semana", abundó el team principal de Red Bull.
Quizá porque el próximo año espera aún mayores dificultades por parte de Mercedes, McLaren o Ferrari. O puede que por tantas causas pendientes. El caso es que ni en las dos últimas carreras, con todo decidido para ellos, el tercer clasificado del Mundial 2024 ha querido conceder un respiro. "Quedar por detrás de McLaren y Ferrari nos va a permitir más horas de trabajo en el túnel del viento", ironizó Horner.
Ahora queda por resolver la delicadísima situación de Sergio Pérez, que por séptima vez en 2024 se quedó ayer a cero. El mexicano quemó el embrague cuando parecía muy bien perfilado para la quinta posición. "Le apoyaremos hasta que caiga la bandera a cuadros en Abu Dhabi y dejaremos que decida él mismo su futuro", deslizó Horner. Con sus cuatro puntos de ayer -los primeros de todo el año al volante del Sauber- Guanyu Zhou pudo doblar el botín del mexicano en las cuatro últimas carreras.