Felipe Silveira asegura que al acceder al estadio del Espanyol un guardia de seguridad privado se sacó un plátano del bolsillo y le espetó esa frase racista.
Vinicius se arrodilla en un gesto contra el racismo antes del partido amistoso entre Brasil y Guinea.Joan MonfortAP
El partido amistoso contra el racismo entre Brasil y Guinea disputado en el Stage Front Stadium del Espanyol vivió en sus prolegómenos un nuevo episodio racista. De acuerdo con un portal del grupo brasileño O Globo, Felipe Silveira, amigo y asesor de Vinicius, fue abordado por un miembro del equipo de seguridad que, tras sacar un plátano de su mochila, le espetó “manos arriba, esta es mi pistola para ti”.
Tanto el propio Silveira como sus acompañantes se enfrentaron con ese miembro del equipo de seguridad del recinto y contactaron rápidamente con las fuerzas del orden para denunciar el acto, mientras trataban de sacar a su presunto autor del estadio de Cornellà.
Algo que, en última instancia, habría sido impedido por los miembros del equipo de Vinicius. En cuanto finalice el partido, su intención es presentar una denuncia formal ante la policía por estos hechos y reclamar que se analicen también las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad.
Uniforme negro
Tras recalcar su profunda repulsa a cualquier acto relacionado con el racismo y señalar que el club se ha limitado a ceder el recinto, fuentes del RCD Espanyol apuntaron que, tras contactar con la organización, les comunicaron que desde la empresa de seguridad negaban tener constancia alguna de los hechos denunciados.
Durante este amistoso, la pentacampeona mundial ha lucido un uniforme completamente negro por primera vez en su historia. Un gesto simbólico encuadrado en la campaña de la Confederación Brasileña (CBF) para condenar la discriminación racial en el deporte. Tras los insultos recibidos por Vinicius el pasado 21 de mayo en Mestalla, la CBF continúa muy concienciada con este caso, que incluso mereció la censura del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
El 2 de junio del año pasado, con medio Leganés de fiesta en Butarque tras conseguir el equipo el ascenso a Primera tras vencer al Elche, Allan Romeo Nyom (Neuilly-sur-Seine, 1988) cogió el micrófono y, eufórico, dijo: "Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos". Frase mítica del futbolista filósofo. Un mes después, a sus 36 años, Nyom estaba en el paro. "Es fútbol. Creo que más que por nivel me juzgaron por la edad, porque el año anterior había jugado muchos partidos y creo que había competido bien", explica a EL MUNDO el futbolista. De la euforia a la tristeza, o no.
El jugador, fruto de su edad o de su madurez, aceptó esa situación sin rencores, en paz por su compromiso con el deporte que se lo había dado todo. "Yo estaba preparado para dejarlo, así es el fútbol", apunta el futbolista y añade con sorna: "no puedes obligar a la gente a ficharte". Así que empezó a preparar su vida de después del deporte profesional porque "cuando se está jugando no te das cuenta que se puede terminar" y también a disfrutar más de su familia. De hecho, su mujer e hijos habían sufrido la carrera de un futbolista bastante nómada: siete clubes y tres países en 16 años.
Durante cuatro meses, el gusto por el gimnasio y estar en forma le mantuvo activo y físicamente bien para lo que pudiera venir. Mientras, compatibilizaba sus entrenamientos personales con el título de entrenador. "No salió nada que me gustase. Entonces, para ir a un sitio y no ser feliz, mejor estar en casa", revela el jugador. Así, entre pesas y apuntes de tácticas, casi dos meses después del inicio de la temporada, llegó la llamada.
El jugador en un momento de la entrevista.Angel NavarreteMUNDO
"Me llamó Javi, del cuerpo técnico, tuvimos una conversación y me dijo que había una posibilidad, pero yo no me lo creía, pensé: 'No me quiere un equipo de segunda división, me va a querer uno de Primera", revela Nyom. Pero en unos días, Allan Romeo Nyom volvía bajo el ala de su general: soldado de Bordalás. "Para mí esta prórroga fue un regalo", apunta el jugador.
Desde entonces, el polivalente futbolista de origen camerunés ha jugado 642 minutos en 12 partidos de liga, más de 53 por encuentro. "Disfruto cada entrenamiento, cada partido, cada momento en el vestuario, cada charla del míster, de cada detalle que te das más cuenta cuando lo pierdes", explica y desvela que, si puede, dejará el fútbol antes de "arrastrarse por el campo".
Pero Nyom no es precisamente de los que se arrastra, su juego físico, duro es de los que gusta en el Coliseum y temen los rivales. "Cuando era más joven no medía y entrenaba como jugaba", cuenta con la media sonrisa de alguien que ha dejado muchos recados entre sus propios compañeros. "Mi estilo es más de Bordalás que de Guardiola", completa su filosofía de juego.
Eres el más duro del Getafe?
(risas) No, Djené es muy duro, Omar, Diego Rico, Arambarri también... aquí casi todos son muy duros
Son sonados los roces que ha tenido con Koeman o Ansu Fati y él sabe y aprecia ese otro fútbol que muchos critican, no el antirreglamentario, sino el que emplea los límites del deporte. De hecho, ellos lo sufrieron en Butarque en su último encuentro, pero Nyom tiene claro que "lo que pasa en el campo, queda en el campo" y que el objetivo de todos los equipos es ganar, aunque a ellos ya les cansa esa etiqueta perenne de equipo marrullero.
El futbolista sujeta una lámpara.Angel NavarreteMUNDO
Nyom o los que elija Bordalás para enfrentar al Atlético esta tarde deberán emplear todo lo que tengan para intentar cambiar la suerte ante el conjunto rojiblanco. No le han ganado desde la llegada de Simeone: 14 años y 27 partidos sin una victoria azulona. "Es un equipo de Champions, hecho para estar arriba, pero al final es un partido", apunta el azulón y ya espera con ansia el duelo de dos entrenadores con mentes privilegiadas.
Derrota o victoria el domingo, Nyom ya ha ganado sólo con volver a calzarse las botas en un vestuario. El jugador getafense está en paz consigo porque sabe que él se ha vaciado y se vacía en el fútbol. Cuenta que la pandemia le "hizo un clic" en su cabeza para "vivir más la vida". "Te das cuenta que la vida es súper corta, que hoy estás y mañana no, entonces hay que disfrutar, ver las cosas positivas, incluso en los momentos malos", apostilla el jugador.
El sexto y último triple de Nigel Hayes-Davis, con el reloj casi a cero, soliviantó a la afición del WiZink, que despidió al Real Madrid con algunos pitos tras su octava derrota en 14 jornadas de la Euroliga. Dos días después de su derrota en el último segundo en Villeurbanne, los blancos naufragaron sin remedio ante el equipo de Sarunas Jasikevicius, liderado por el ex alero del Barça, autor de 33 puntos. [Narración y estadísticas (70-82)]
Por segundo año consecutivo, el equipo de Estambul se llevó el triunfo del WiZink, ahondando en la crisis del Madrid. Tras un arranque esperanzador, los locales volvieron a ofrecer un nivel muy pobre. No sólo a la hora de mostrar una mínima competitividad defensiva, sino a nivel anímico. Al triunfo en el Palau, después de dos prórrogas, le siguen estos tres tropiezos consecutivos (Joventut, Asvel y Fenerbahçe).
Del 20-12 con el que se cerró el primer cuarto, gracias a algunos destellos de Sergio Llull y Facundo Campazzo, se pasó a un parcial de 4-20, cerrado con un triple de Nicolo Melli. Las dudas volvían a acechar al vigente subcampeón del torneo, con el rumbo cada día más perdido.
Tortura y desesperación
De los vestuarios asomó el Madrid con cierto empaque, apretando para fortificar su aro auxiliado por Walter Tavares. El pívot no solo cerró la puerta de los suyos, sino que además encadenó seis puntos seguidos. Aun así, acabó recuperando la compostura el Fenerbahçe hasta tal punto que, de manera silenciosa y desprovisto de arabescos innecesarios, acumuló un 0-9 para lograr una renta de 13, la mayor del enfrentamiento, a la media hora (47-60, m.30).
No frenó ahí la tortura ya que el cuarto decisivo se inició con un triple de Hayes-Davis, quien durante toda la tarde dio la sensación de encontrarse en el patio de su casa, haciendo diana con una fluidez pasmosa. Las circunstancias adversas no hicieron que el Madrid bajara los brazos. De hecho, por momentos amagó con acercarse y dejó un par de mates de bella factura, especialmente uno de Mario Hezonja de espaldas.
Pero así como el curso pasado daba la sensación de que el equipo era capaz de remontar en cualquier situación, por muy mal que pintase, en este el panorama es completamente opuesto, dejando incluso imágenes de desesperación como la del propio Hezonja, expulsado tras dos técnicas consecutivas. El Fenerbahce, con oficio, cerró un triunfo merecido y aumentó las dudas de un rival que cada vez preocupa más.
Kevin Punter silenció Belgrado con 26 puntos y una acción decisiva con robo y bandeja que impulsaron al Barça hasta la victoria en un partido trepidante frente al Estrella Roja. El acierto desde el perímetro de los azulgrana, con cuatro triples en la prórroga, acabó con las esperanzas del equipo local, que perdió su condición de invicto. [Narración y estadísticas (94-98)]
El ex escolta del Partizán, con un 6 de 7 en tiros de dos y un 4 de 6 en triples, se agigantó en un duelo ingobernable, con constantes alternativas, donde también encontró el apoyo de Jan Vesely (19 puntos). El equipo de Joan Peñarroya supo recuperarse de dos situaciones críticas y no se desquició con las controvertidas decisiones de los árbitros. Toda una muesta de carácter tras superar un 82-81 y posesión en contra a falta de 20 segundos y un 93-90 a falta de dos minutos del tiempo suplementario. En el cuadro serbio, invicto hasta este viernes, destacaron Yago dos Santos (23) y Nikola Kalinic (19).
Ajeno al estruendo de los más de 19.000 asistentes que colgaron el cartel de 'Todo vendido' en el Belgrado Arena, el Barça saltó a la pista muy concentrado y mantuvo el tipo pese a encadenar una serie de pérdidas y errores defensivos que espolearon a la hinchada serbia (39-33, min.16).
Interminables revisiones
El Barça regresó mejor del vestuario (49-54, min.24), pero el cuadro de Giannis Sfairopoulos devolvió el golpe con un parcial de 10-0 construido entre Mike Daum y Codi Miller-McIntyre (59-54, min.26). Fue la rebeldía de Darío Brizuela, con dos triples seguidos, la que apretó el encuentro al término del tercer cuarto (66-64).
El asombroso ritmo del partido sólo se vio frenado por las interminables revisiones arbitrales. A falta de 29 segundos y con 82-81, Robert Lottermoser, Michele Rossi y Vasiliki Tsaroucha sancionaron con lucha un lance entre Vesely y Joel Bolomboy, que ganó el segundo, y en la acción posterior pitaron técnica a Peñarroya por protestar. Isaiah Canaan falló el tiro libre y el Barça dibujó un aclarado para Punter, que clavó un triple a falta de nueve segundos. En la jugada postrera, una mala defensa permitió empatar a Dos Santos (84-84).
El Barça dispuso de un último tiro con 4.7 segundos en el crono, pero Punter falló un triple muy forzado. En la prórroga, los visitantes se mostraron más sólidos en defensa y muy acertados en el triple para llevarse un triunfo muy trabajado que certificó Punter con una canasta al contraataque a un segundo del final (94-98).