El presidente de la RFEF lo ha anunciado en la Asamblea General del estamento.
Rubiales con la Reina Letizia en una visita de la monarca a la RFEF.JOSE JIMENEZCasa Real/EFE
Inglaterra tiene Wembley; Francia, el Stade de Francia y Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, quiere que España cuente también con un estadio de gran capacidad para poder jugar partidos internacionales.
La Asamblea de la Federación Española de Fútbol (RFEF) respaldó este martes la propuesta de su presidente para comprar unos terrenos en propiedad y construir “un estadio nacional” con una capacidad de entre 30.000 y 40.000 espectadores.
Rubiales explicó su intención de presentar el proyecto en la próxima Asamblea del organismo, el próximo mes de diciembre, pidió el respaldo de los asambleístas reunidos en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, aunque este no es necesario, y obtuvo con unanimidad la mayoría absoluta.
“Tenemos 96 millones de euros de beneficios en un momento muy complicado en los dos últimos años de la Federación, 61 en caja, y parte de estos beneficios pido a la Asamblea que respalde una idea que la junta directiva que ha recibido con cariño y una ilusión tremenda”, expuso.
“Seguimos con el mismo patrimonio, no hemos crecido, merecemos más instalaciones. Tenemos el doble de selecciones. Antes eran solo los chicos y ahora tenemos siete femeninas, más que las masculinas, y no tenemos ya espacio. Hay directores que trabajan en despachos compartidos. Y lo que tenemos en la Ciudad del Fútbol es una concesión a 75 años”, añadió.
Por eso, Rubiales mostró su deseo de adquirir un terreno propio para construir un estadio donde la Federación además pueda crecer.
“Merecemos tener un patrimonio y queremos que la Asamblea nos respalde en la idea de construir un estadio nacional de entre 30.000 y 40.000 espectadores, que tenga oficinas, suelo deportivo y también administrativo, con un terreno propio de la Federación. Sabemos que no es necesario por ley ni por estatutos pero la Federación, por su trabajo duro, merece el respaldo de todos y les hacemos partícipes de un éxito de gestión”, aseguró.
Tras conseguir que nadie en el salón Luis Aragonés se mostrase en contra de la propuesta, Rubiales desveló que en caso de que España se clasifique para la Eurocopa 2024, uno de los dos partidos de preparación lo disputará ante Andorra.
“Son nuestros vecinos y familia, siempre juntos y con un cariño inmenso. Hace unas semanas tuve la fortuna de viajar a Andorra y en una de esas charlas me comentaron que en décadas nos habíamos enfrentado en un partido. Si nos clasificamos para la Eurocopa uno de los dos partidos de preparación será ante Andorra en España”, explicó.
Copa del Rey
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Actualizado Miércoles,
6
diciembre
2023
-
23:49La UD Barbastro, de la cuarta categoría, elimina al colista...
Durante casi cinco semanas en Nueva Zelanda y Australia, Luis Rubiales nunca manejó otra opción en su cabeza. España, por primera vez en la historia, iba a proclamarse campeona del mundo de fútbol en categoría femenina. Lo repetía a modo de mantra. Con una convicción casi suicida. Así que sus colaboradores, entre la prudencia y el estupor, optaron por seguirle la corriente. Las futuras campeonas, con quienes había mantenido notorias discrepancias, también empezaron a observarle con creciente simpatía. En aquel verano de 2023, el ex presidente de la Federación ejercía como único enlace entre el vestuario y su técnico, Jorge Vilda. Porque ese vínculo se había roto tiempo atrás. Y no había reconciliación posible. Sin embargo, tras cada victoria en el Mundial, el entusiasmo de Rubiales empezaba a resultar más y más contagioso. De algún modo, cautivador. Su apuesta por el fútbol femenino, esta vez sí, era firme. Así se lo había repetido mil veces a Jennifer Hermoso. Con ella mantenía una relación muy estrecha, basada en la camaradería. En un visceral modo entender el fútbol y la vida. Sin embargo, el 20 de agosto de 2023, sobre el césped del Stadium Australia de Sydney, Rubiales propinó un beso no consentido a Hermoso que puso patas arriba el fútbol español y por el que, a partir de hoy, deberá rendir cuentas en la Audiencia Nacional. Se le acusa de dos delitos: agresión sexual y coacciones. La Fiscalía pide para él una pena de dos años y medio de cárcel.
En el banquillo del Juzgado Central de lo Penal, presidido por el magistrado José Manuel Clemente, también se sentarán Jorge Vilda, ex seleccionador femenino, Albert Luque, ex director deportivo de la selección masculina y Rubén Rivera, ex responsable de marketing de la selección. A los tres se les imputa un delito de coacciones, por el que podrían ser condenados a un año y medio de cárcel.
Según la denuncia de Hermoso, Vilda, Luque y Rivera intentaron subestimar la importancia de lo sucedido, presionándola para que no tomase medidas legales. Respecto al beso de Rubiales, Jenni admitió haberse sentido «vulnerable y víctima de una agresión, un acto impulsivo, machista, fuera de lugar y sin ningún tipo de consentimiento por mi parte». Así definía, el 25 de agosto de 2023, los hechos. Sin embargo, sólo unos minutos después del beso, ni Hermoso ni su entorno más cercano, incluido el sindicato FutPro, mostraban alarma alguna. ¿Qué sucedió en esos seis días para que la capitana cambiase el discurso? Tras consultar con varios testigos, EL MUNDO ha querido reconstruir, paso a paso, aquellos hechos.
«Estoy para lo que me pidáis»
Para comprender de forma más precisa lo que pasó aquel domingo en Sydney hay que remontarse unos días atrás. En concreto, hasta el acceso de España a las semifinales, donde se mediría a Suecia. «Estoy para lo que me pidáis. Si queréis que vengan más familiares, adelante», contó Rubiales a sus jugadoras. Aquello suponía otro paso en el plan de conciliación por el que ellas tanto habían peleado. El que les igualaba en derechos a otras selecciones de la elite.
Porque desde el inicio del torneo, Irene Paredes e Ivana Andrés, dos de las líderes, pudieron convivir en el hotel de concentración con sus parejas y sus hijos: Mateo, de dos años, y Jara, de apenas unos meses. Rubiales se había involucrado personalmente para que todas dispusieran de una bolsa económica destinada al desplazamiento de sus familiares. Aunque en el inicio del torneo ese reparto resultó algo caótico, con el paso de las semanas se hizo más flexible. De igual modo, las malas caras de los primeros días dieron paso a un ambiente más cálido. Salvo un par de excepciones, el equipo apreciaba el golpe de timón de su presidente.
Sin embargo, el clima interno distaba del ideal. Baste el caso de Misa Rodríguez, relegada a la suplencia tras el 0-4 ante Japón. A partir de ese momento, la guardameta rompió cualquier relación con Vilda. Sin olvidar la clásica rivalidad de clubes trasladada a la selección. Ivana Andrés, capitana, y Misa Rodríguez, jugadoras del Real Madrid, observaban con recelo a las del Barça, con siete titulares en la final ante Inglaterra. Cuando las azulgrana pidieron permiso a Ivana para que Paredes alzase la copa, la madridista se negó en rotundo. Ella había seguido con Vilda durante el plante de Paredes y otras 14 compañeras en 2022. «Si algo nos enseñó aquel Mundial es que, a diferencia de lo que suele decirse, un equipo con un vestuario roto sí puede alcanzar el éxito», explica a este periódico un ex trabajador de la RFEF.
Vilda, durante el calentamiento previo a la final ante Inglaterra.AFP
La gravedad del asunto habría desesperado a otro presidente, pero no a Rubiales. En realidad, aquellos manejos le parecían peccata minuta. Al fin y al cabo había sido él, socialista de cuna, hijo del alcalde de Motril, quien pactó con Gerard Piqué una comisión de 24 millones de euros por el traslado de la Supercopa a Arabia Saudí. Era su peculiar modo de entender la presidencia. Después de mil escaramuzas con Javier Tebas, presidente de LaLiga; después de tantos devaneos con Pedro Sánchez para organizar el Mundial 2030; después de grabar en secreto sus conversaciones con José Guirao, ministro de Cultura y Deporte; después de la fiesta en un chalet de Salobreña con una decena de «chicas de imagen»; después del espionaje a David Aganzo, presidente del sindicato AFE, Rubiales se sentía invulnerable. Dos meses antes ya había gozado con la Nations League, un logro menor. Ahora necesitaba otro título a escala planetaria: el Mundial femenino.
Aferrado a su incombustible optimismo festejó desde el palco de autoridades el gol de Olga Carmona, maldijo el penalti errado por Jenni Hermoso y descontó, uno a uno, los 13 minutos de tiempo añadido. Tras el pitido final, la tensión se le iba a desbordar del modo más obsceno: una mano en los testículos ante la atónita mirada de la Reina Letizia y la Infanta Sofía. Pocos metros más allá, en la zona VIP donde se sentaban los representantes de clubes, federaciones territoriales y la gente de FIFA y UEFA, nadie iba a percatarse. La mayoría se enterarían al día siguiente.
«No descarto que lo llevara pensado, como muestra de lo cercano y cariñoso que era»
Entre tanta euforia, Rubiales bajó a la hierba. Las campeonas desfilaban hacia el podio, donde Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y la Reina entregarían el trofeo. Una a una fueron pasando. Al llegar Jenni, ante casi nueve millones de españoles frente al televisor, Rubiales le lanzó un beso en la boca. «No descarto que lo llevara pensado, como muestra de lo cercano y cariñoso que era», apunta una fuente federativa.
Unos minutos más tarde ya se había formado un pasillo a modo de besamanos. «Cuando fuimos a felicitarle, el clima era de cachondeo, de cero importancia. Algunos le recordaban lo sucedido entre Iker Casillas y Sara Carbonero», rememora otra asistente, del círculo de Hermoso. Una anécdota para la mayoría de radios y televisiones que lo recogieron casi en directo. Mientras en el vestuario continúan con la broma («¡Presi, que nos casamos!») un tuit de Pablo Echenique, a eso de las 16:25 horas, hace saltar las alarmas en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.
En el Airbus A350 de Iberia
«¿Esto de Rubiales no va a tener consecuencias penales?», se preguntaba el ex portavoz parlamentario de Podemos. La red X, a petición de la FIFA, iba a retirar su vídeo por una cuestión de derechos televisivos, aunque Echenique no cejaría en el empeño. «Aquí el fotograma del posiblemente delictivo acto de Rubiales. A ver si la FIFA me tumba esto también». Casi de inmediato, Yolanda Díaz, número dos del Gobierno en funciones, e Iñigo Errejón se sumaron a la censura.
Jenni, que había transmitido un directo por Instagram siguiendo la broma, decide atender una llamada de la Cadena COPE. Más chistes. El equipo viaja desde el hotel al aeropuerto y los responsables de prensa de la RFEF empiezan a detectar en las redes sociales un efecto de bola de nieve. Rubiales, cegado por el éxito, no da al tema trascendencia alguna. Tampoco ante los micrófonos de Juanma Castaño: «No hagamos caso de los idiotas y de los estúpidos, de verdad. Es un pico de dos amigos celebrando algo... no estamos para gilipolleces».
Según el escrito de la Fiscalía, durante ese vuelo Rubiales se dirigió a Jenni «para que accediese a hacer una manifestación pública conjunta» durante la escala en Doha. «Es verdad que hubo gente que habló con ella, pero sin ningún tipo de presiones para que grabara el vídeo», explica otro de los presentes. Mientras el escándalo alcanzaba ya cada rincón del planeta, en el interior del Airbus A350 de Iberia se sucedían escenas que rozaban lo grotesco. Con Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, en pijama por los pasillos; con las campeonas rechazando cualquier petición para colaborar; con Vilda aún pendiente de su hija, que dos horas antes de despegar había sido hospitalizada por un leve problema gástrico; con los brindis de cava, las porciones de tarta y las miradas de inquina; con el secretario de Estado, Víctor Francos, tranquilizando a Rubiales: «No te preocupes, que a la ministra portavoz [Isabel Rodríguez], le vamos a decir lo que tiene que contar»...
Cuando Rubiales descubre que Jenni se niega en rotundo a comparecer junto a él, pierde los papeles. En Doha tuvo que ofrecer, solo ante la cámara, unas disculpas que sonaban a hueco. Aquel vídeo tuvo un efecto bumerán.
«En mitad de la negociación con Junts, a Pedro Sánchez le venía muy bien que se hablara de otra cosa»
Después de 22 tortuosas horas en el aire, la fiesta en la madrileña explanada del Parque del Rey tampoco despejaría los nubarro. Mientras atronaban los acordes de Juan Magán, Vicco o Camela, Francos y Rodríguez intentaban jugar, entre bambalinas, un papel de mediadores. Rubiales no quiso aparecer, convencido de que la celebración sólo correspondía a las campeonas. Un año antes, tras el éxito de la Nations League, ya había seguido desde casa los actos organizados en el WiZink Center.
Rubiales y Vilda, durante la recepción a las campeonas en La Moncloa.AFP
Él ansiaba su momento a la mañana siguiente en La Moncloa. Sin embargo, Pedro Sánchez se lo negó. Más allá de un frío apretón de manos a la llegada, el presidente del Gobierno no quiso ninguna foto con él. Durante el posado de grupo, Rubiales fue relegado a una esquina. Por aquellos días, Sánchez empezaba a negociar los votos de Junts para la investidura. «Le venía muy bien que se hablara de otra cosa, así que exprimió al máximo nuestro problema», apunta uno de sus ayudantes.
Los adeptos a la causa
Según quienes vivieron junto a Rubiales aquel final de agosto, los días siguientes en Las Rozas fueron «muy difíciles». Los gabinetes de crisis se sucedían en la tercera planta del edificio principal de la Ciudad del Fútbol. Por el despacho del presidente -más de 100 m², con terraza incluida- desfilaron los adeptos a la causa: su amigo Nene -imputado junto a él en la operación Brody-; Antonio Gómez-Reino, director de relaciones institucionales; Chema Timón, jefe de Gabinete, y su padre, Luis Rubiales López. Sin olvidar a los seleccionadores, Luis de la Fuente y Jorge Vilda o algunos presidentes de las territoriales. La inmensa mayoría, con la excepción de su padre, le animaba a resistir.
Hasta Ibiza, tratando de ablandar a Jenni, habían viajado Rivera y Luque. «Si en este momento le ayudaba seguramente le podría conseguir un puesto en la Federación», razona Marta Durántez, fiscal del caso, aportando algunos mensajes donde el ex futbolista del Deportivo acusa a Hermoso de «mala persona» y la desea «que se encuentre muy sola en la vida». A tenor de otras filtraciones, los contactos entre la jugadora y Rivera también incluían Whatsapp de diversa índole: «Rubén, puedes decir a tu mujer que no tengo bikini. Que me ha preguntado y le he dicho que sí tenía, jaja».
A última hora del martes 22, la Federación convocó una Asamblea Extraordinaria para el viernes 25. Según los más fieles a Rubiales, este fue su mayor error. Y lo atribuyen a la recomendación de Alejandro Blanco, presidente del COE, que pretendía escenificar el apoyo de todos los estamentos del fútbol. En cualquier caso, tras interminables conversaciones, el núcleo duro convence a Rubiales para que dimita en la Asamblea. El jueves 24, él mismo activa la maquinaria con la que dar por hecho su adiós. Llama al Consejo Superior de Deportes para informar de todo. La inmediata filtración de Francos no sólo le enfurece, sino que le impulsa a un último y triple salto mortal. «¡No voy a dimitir!, ¡no voy a dimitir!, ¡no voy a dimitir!».
Sólo su padre y otra persona, que no ha podido ser identificada por este diario, sabían de la pirueta. Después, tomó a sus hijas, las montó en su coche y puso rumbo a Valencia. Al mediodía del sábado 26, la FIFA, comunicó por mail a la RFEF que suspendía provisionalmente a Rubiales «mientras se tramita el expediente disciplinario». Aquello se tradujo en tres años de inhabilitación. Hasta ahí alcanzó la justicia deportiva. Hoy llega el turno de la justicia ordinaria.
El presidente de LaLiga, Javier Tebas, fue uno de los grandes protagonistas en la primera jornada de la VI edición de MARCA Sport Weekend, quien mantuvo, en el Centro Pompidou de Málaga, una conversación con el director del diario deportivo, Juan Ignacio Gallardo, centrada especialmente en la piratería y el fraude audiovisual. También habló del repunte de la violencia en el fútbol declaró, un aspecto en el que fue contundente: «Hemos hecho una política dura de persecución judicial y vamos a dar otro paso más, que es buscar la disolución de esos grupos violentos».
Javier Tebas también recalcó que aunque los aficionados no tengan nada que ver, en estos casos «el silencio cómplice es tan peligroso como la participación».
El presidente de la Liga quiso poner énfasis sobre la piratería: «Una parte fundamental de los ingresos de la industria del deporte, y del fútbol y la liga, está en la suscripción. Igual que pagas una entrada por ir a un campo a ver un partido, en el fútbol profesional para ver un partido en televisión hay que pagar una suscripción. Si llega otro y ofrece lo mismo gratis, la industria se irá a la ruina».
Para el presidente, el mundo audiovisual es otra taquilla más que tienen los clubes y esa taquilla está siendo robada. «Si queremos mantener nuestro nivel de jugadores y el nivel de empleados que genera nuestra industria, directa e indirectamente, que son 180.000 según un informe hecho con Price, entonces la gente tendrá que pagar por ver el contenido que sí abona cuando va a verlo en directo», añadió.
El papel de Google o 'X'
«Nunca puede ser excusa robar porque sea caro, pero es que, además, tampoco lo es tanto y el mensaje debe ser otro: si los piratas consumiesen legalmente, bajaría el precio. Tenemos estudios de todos los países y en México, por ejemplo, es la clase alta la que más piratea, porqué existe esa idea de porqué pagar si puedo verlo gratis», recalcó.
El presidente de LaLiga explicó cómo el consumidor accede al contenido pirata través de dos formas, por una web, o a través de aplicaciones que descarga de la Play Store de Google o Apple: «Google, por ejemplo, gana dinero con la piratería y tenemos interpuestas varias querellas contra él en diferentes países, como colaborador en la violación de la propiedad intelectual y por blanqueo de capitales, ya que se lleva una parte proporcional a través de los anuncios de Google Ads».
También se refirió al problema en la red social X: «Musk ha despedido a muchos trabajadores y en la lucha contra la piratería han quedado muy pocos. Lo fundamental de nuestros derechos audiovisuales se está viendo gratis. Yo ya tengo países donde me han dicho que me van a pagar la mitad. Pero no solo al futbol español, sino también al inglés y a todos igual».
Italia como ejemplo
El presidente puso como ejemplo de buenas prácticas la ley italiana contra la piratería y fue crítico con la situación en España. «Nuestra estrategia está en hacer lobby legal en los países y estamos intentando que en España haya modificaciones legislativas para que, si no es como en Italia, sea mejor de lo que es. Ahora la gobernabilidad es complicada y no es una prioridad del Gobierno. También parece que piratear está bien», aseveró.
Otro de los temas de actualidad tratados en el encuentro fue el del calendario de las numerosas competiciones y, sobre este asunto Tebas se mostró tajante: «Vamos a denunciar a la FIFA ante los órganos de la Unión Europea por el problema de esas decisiones unilaterales de calendario sin contar con las competiciones nacionales».