Portugal se agiganta para arrebatar a Georgia (17-19) el Campeonato de Europa de rugby y España rescata el tercer puesto

Portugal se agiganta para arrebatar a Georgia (17-19) el Campeonato de Europa de rugby y España rescata el tercer puesto

Honor al rugby de Portugal, que este domingo contra pronóstico ha batido a Georgia (17-19) para hacerse con el Campeonato de Europa. Rompe la racha de ocho títulos caucásicos consecutivos y confirma que el crecimiento exhibido en el último mundial no se detiene. Este domingo ha firmado en Leganés un partido precioso, pleno de valentía y madurez para derrotar a la rocosa Georgia.

Porque jugar contra Georgia, fortísima en el combate, áspera como una lija y al límite del reglamento, equivale a un extenuante ejercicio de resistencia. Portugal ha querido ir más lejos. Ha propuesto su plan desde el principio, haciendo circular el oval a lo ancho, moviendo a la defensa, cruzando balones rasos a las espaldas, anchísimas espaldas, de los caucásicos. Sin embargo, los dos golpes de castigo obtenidos no pasaban entre los palos. Con los minutos Georgia comenzó a crecer. Balón y empuje hasta meterse en la 22 rival, percutir, percutir y percutir. Aguantó Portugal las embestidas hasta que en el 25 Georgia posó, en uno de sus mauls letales, junto al banderín (5-0). Quirúrgica como acostumbra, todavía firmaría otro ensayo con una melé avasalladora para abrir hueco antes del descanso (12-3).

Los Lobos lusos han recuperado el timón al regresar al campo. Con posesión, ahora sí, en la 22 georgiana, divisando ya la línea de ensayo. Cada placaje, un choque de trenes. Conquistaba Portugal un golpe de castigo centrado (12-6) para entrar con vida en los 20 minutos decisivos. Su apertura, Cabral, cruzaba una patada 50/22 y a la salida el equipo rozaba la marca. Se quedaba otra vez a un palmo de la línea prometida. Sumaba tres puntos de un golpe de castigo (12-9) que sabían a poco. A Georgia, por mal que lo pase, siempre le queda el maul. Con uno imparable ha posado por tercera vez (17-9, minuto 67).

Con el agua al cuello han apretado los portugueses, que se han dado el lujo de sacar un golpe de una melé georgiana (17-12) y, al siguiente envite, tras otra infracción que dejaba al rival con un jugador menos, regresar a la 22. Ahí, a la tercera, llegó el ensayo de Pinto que remontaba la final (17-19, minuto 73) con la transformación de Vareiro, mejor jugador de este partido decisivo. La intensidad subió todavía más con las brutales cargas georgianas, el impenetrable muro luso, el éxtasis del quince ibérico y de sus seguidores.

Es la segunda mala noticia para Georgia en tres días, después de que el viernesla Agencia Mundial Antidopaje confirmara la suspensión de seis jugadores de su selección. Aunque es cierto que no han participado en esta edición, el número de sancionados y la implicación de un miembro del staff ponen en cuestión la versión que reduce el incidente al uso de drogas recreativas.

España salva el bronce en la segunda mitad

El Campeonato de Europa acaba con alivio para la ciclotímica España, que disparó su euforia plantando cara a domicilio a Georgia en la fase de grupos y se vio desactivada en semifinales por la defensa de Portugal. La resaca de esa derrota ha dejado tocado y destemplado al XV del León. Pareció salir más fuerte que Rumanía, pero se fue enfriando, con el partido disputado al ritmo del medio melé visitante Conache, paciente para manejar la posesión -un 69% rumana en este primer tiempo-, avanzar hasta la 22 española, exprimir cada maul, buscar la corpulencia de sus tres cuartos. Con 0-3 a favor de los visitantes una tarjeta roja no reemplazable al rumano Immelman ha dejado a su equipo en inferioridad para el resto del encuentro.

Ni así ha tomado el mando España, muy exigida en el contacto. Las rupturas que ha conseguido el conjunto de Bouza, con Nieto siempre listo para la arrancada, han muerto, como en Lisboa, en pérdidas de balón. Muy pocas oportunidades y sin fruto. Un ensayo del ala Bonaparte y un drop han llevaron hasta el 0-11 la ventaja rumana y la inquietud a la grada. Richardis aprovechó un golpe centrado para reducir diferencias (3-11) y el arreón final no tuvo premio. A esta España desvaída le venía bien el descanso.

Pero regresó igual. Concediendo tres puntos (0-16) y perdiendo la primera touche, su refugio de seguridad. A los Robles les bastaba con rebañar balones en el ruck. Por fin a partir del minuto 45 se ha lanzado el quince de Bouza a desplegarse en horizontal. De lado a lado, con paciencia ha fabricado el ensayo de Laforga (10-14). Ahí España se vino arriba. Con los hombre de refresco en el campo, robó una melé en la 22 rumana, movió y Saleta se escapó para posar y empatar (17-17).

A partir de ese momento, a falta de 20 minutos, la batalla en el suelo ha cambiado de dominador. La defensa local ha robado dos retenidos, se ha ido a la touche en la 22 rival y ha sumado otros dos ensayos. En total, cuatro seguidos en 20 minutos, el ataque volvía a carburar. A los visitantes les pasaba al fin factura la inferioridad, aunque en una muy notable actuación, se mantenían en el partido con los tiros a palos convertidos por Conache (23-29, min 74). El quince de Bouza se enganchó a la trinchera. Los rumanos encadenaron más de 20 fases en la 22 española pero no pudieron llegar a la línea.

Este trabajado tercer puesto recompensa a los aficionados presentes en Butarque. “España ya no sorprende”, decía el seleccionador Pablo Bouza. Pronostica partidos muy complicados y llama a mejorar: “Con esto no nos alcanza, lo vengo diciendo desde que nos clasificamos al mundial, necesitamos jugadores que lleguen mejor físicamente, con más competencia y más competencia entre ellos”. El choque de este domingo, con el pobre inicio y la victoria final, sirve de aprendizaje.

“El rugby tiene que estar limpio”

El seleccionador español no ha entrado a fondo en la sanción de la Agencia Mundial Antidopaje a seis jugadores georgianos por sustitución de muestras de orina para evitar los controles, aunque sí ha lamentado la tardanza con la que se ha conocido la decisión. “No entiendo por qué sale ahora, había que sacarlo antes, el rugby tiene que estar limpio”, ha manifestado Pablo Bouza.

kpd