El capitán y canterano del Real Madrid, Nacho Fernández, abandonará la disciplina blanca la próxima temporada rumbo al fútbol saudí. El defensa ha firmado un contrato de dos años y 8 millones netos por temporada con el equipo de Míchel, el Al Qadsiah.
Al parecer, el entrenador madrileño ha llamado al futbolista los últimos días para convecerle de la propuesta deportiva en su equipo. El fichaje del defensa blanco se cerró el pasado martes, con el jugador en plena disputa de la Eurocopa de Alemania con la selección española.
Así, Nacho se despide del conjunto blanco tras levantar la decimoquinta Champions League como capitán del equipo. Este trofeo era el sexto que conseguía el defensa de Alcalá de Henares, el que más junto a Dani Carvajal, Luka Modric y Toni Kroos, quien también dejará el Real Madrid, aunque en este último caso es porque ha decidido retirarse.
En total, el madrileño ha logrado 26 títulos con el conjunto blanco. Es uno de los jugadores, junto a los antes mencionados, más laureados de la historia del Real Madrid.
Se han terminado por confirmar los rumores que rodeaban la salida de Nacho desde el final de temporada. Su no renovación con el club de Chamartín tras 23 años, 14 de ellos en el primer equipo, era un mal presagio respecto a su continuidad en el conjunto que dirige Carlo Ancelotti.
Se decía que la MLS podría haber tentado al madrileño, pero finalmente ha sido Míchel, otra leyenda en el Real Madrid, el que ha conseguido convencer al jugador de 34 años.
Una de las grandes noticias que dejó la tarde en Berlín fue la ruptura de una racha de 16 años. Una racha de 136 partidos. La ruptura, en fin, de un tema casi tabú en España desde que la gran España encontró un camino para ganar entre 2008 y 2012. Pareció durante muchos años una herejía pensar en otro modo de jugar, insinuar que no había que tener la pelota para ganar partidos... Pues bien, esta España no necesita el balón para ganar partidos y eso, que ya se intuía, se confirmó contra Croacia.
España dispuso del balón un 46% del tiempo, por el 54% de los croatas. Y España ganó 3-0. Hacía esos 16 años que algo así no ocurría. La última vez que el rival tuvo más tiempo el balón que España fue la final de la Eurocopa de 2008, aquel 29 de junio donde Torres inició una era ¿irrepetible? Desde entonces, la selección ha jugado 136 partidos y siempre ha ganado eso tan poco útil que es la posesión, escrito así de forma aséptica. Por el camino, sesiones tan inverosímiles como los octavos de final contra Marruecos, resuelto, en contra, en los penaltis.
"No tenía ni idea de lo de la posesión. A ver, aquí al final lo que cuenta es ganar los partidos, no la posesión, y nosotros estamos muy felices porque hemos ganado", resolvía ayer Fabián, uno de los jugadores que representan ese fútbol no tan ortodoxo que ha tenido atrapada a la selección desde 2014, año del cataclismo en el Mundial de Brasil, hasta la llegada de Luis de la Fuente, un tipo práctico.
Carvajal, de Wembley a Berlín
Hay pocos jugadores en el vestuario de la selección que entiendan tan bien eso de "lo que importa es ganar". Dani Carvajal, quizás, es el que ha vivido esa expresión más de cerca. No es fácil ganar seis Copas de Europa de la misma forma. En unas sufrió, en otras disfrutó, a veces dominó y en algunas sobrevivió como pudo, pero ganó. Eso es lo importante. Y quizás por eso, el de Leganés es un capitán sin brazalete en la concentración de España.
No acumula tantas internacionales como otros compañeros, pero tiene el peso de los títulos y la experiencia, algo que necesita De la Fuente, que le permitió hablar en el corrillo previo al partido. "He sido uno de los que ha hablado. Soy un jugador que siempre intenta alzar la voz y motivar a los más jóvenes", explicó el defensa en los pasillos del Estadio Olímpico.
Fue una tarde especial para Carvajal, una más en un mes de junio que no va a olvidar. Después de marcar el primer gol de la final de la Champions de Wembley, el canterano del Real Madrid disputó en Berlín su primer partido en una Eurocopa. Las lesiones no le habían dejado estar en las convocatorias hasta ahora.
Carvajal, en la acción del 3-0 ante Livakovic.AFP
Y claro, alguien que puso la primera piedra de Valdebebas y terminó con seis 'orejonas' no le hace ascos al destino. En su estreno continental, Carvajal repitió gol. Su primero con España 44 partidos después, insistiendo en eso del destino. Movimiento al primer palo y remate ante el portero.
"Es un gol de killer, ¡de killer absoluto!", bromeaba en zona mixta. "De momento soy Pichichi de la Eurocopa, porque nadie ha metido dos goles", añadió entre risas.
El cuerpo técnico de Luis de la Fuente ha copiado la idea del de Carlo Ancelotti. Carvajal no es el más alto, pero sí es inteligente a la hora de buscar el espacio en el área: "En el balón parado hay que estar listo, hay que tener determinación y hoy pues me he anticipado al primer palo y sólo la he tenido que empujar. Estoy muy contento de que confíen en mí para el balón parado", explicó.
Tener bula para algo significa, según la Real Academia, «contar con facilidades negadas a los demás para conseguir cosas u obtener dispensas difíciles o imposibles». Nacho Fernández, uno de los pocos seres humanos que tienen seis Copas de Europa, ha tenido bula en la selección para poder tramitar su fichaje, y cerrarlo, en plena concentración de la Eurocopa. No existe nada peyorativo en el término, definitorio de una situación que es extensible a otros muchos jugadores de la selección, que estos días analizan ofertas, opciones y ciudades futuras a donde ir o, incluso, a donde volver. Pero en el caso del ya ex jugador del Real Madrid, las facilidades otorgadas por la Federación, y por el cuerpo técnico, tuvieron confirmación ayer en su boca.
«Me hubiera gustado tener resuelto mi futuro antes de llegar aquí, pero a veces los jugadores estamos expuestos a estas circunstancias», dijo el madrileño. Pero no pudo ser. Según contó él mismo, el Madrid sabe desde hace muchos meses que se marcha, y le ha mantenido, más bula, la puerta abierta por si finalmente no salía la aventura árabe. Así que, cuando llegó a la concentración de España, el pasado 6 de junio, habló con el seleccionador para explicarle que tenía negociaciones abiertas para cerrar su contrato con el Al-Qadsiah, el equipo de Arabia que entrena Míchel. «No te preocupes», fue la respuesta del técnico.
Nacho, que participó en el amistoso contra Irlanda del Norte (día 8) y fue titular ante Croacia en el debut, día 15, cerró el acuerdo el martes, una vez que él mismo y su gente de confianza revisó toda la documentación en un serial interminable de e-mails y whatsapp. Seis días después, el pasado lunes, el mismo día del partido contra Albania, se produjo una circunstancia muy poco habitual.
Traslado
En Düsseldorf, una furgoneta con los cristales tintados, como todas las de la organización, trasladó a Nacho desde el hotel de concentración de España, el Lindner Seestern, hasta otro hotel, el Kö59, donde, como adelantó Marca, estuvo una hora y media firmando su nuevo contrato (más las fotografías y vídeos protocolarios) con los emisarios de su nuevo equipo en uno de los salones. Transcurrido ese tiempo, de vuelta al hotel para comer. Es cierto que Nacho no podía jugar por las molestias musculares que le habían apartado ya contra Italia, y es cierto que no había nada en juego contra Albania, pero en otras circunstancias, o si se hubiese tratado de otro futbolista (Laporte, sin ir más lejos), el ruido hubiese sido ensordecedor.
«Quería tener palabras de agradecimiento para Luis, porque se ha portado estos días bien conmigo, me ha apoyado en todo momento en días que no han sido fáciles con tantas cosas en la cabeza», explicó ayer el central, que dijo estar perfectamente recuperado para discutirle el puesto a los titulares porque, dijo, «no es por echarme flores, pero me considero uno de los mejores. Lo de 'Nacho siempre cumple' estaba bien al principio, pero ahora ya he demostrado que lo hago bien contra los mejores equipos y los mejores delanteros del mundo».
No solamente fue el seleccionador el que se mostró comprensivo con Nacho. También todo el staff y la gente que rodea al equipo, que estos días iban preguntándole por cómo iba la cosa mientras le veían muchas horas metido en su habitación ultimando todos los detalles de un movimiento que, reconoció, «me va a poner la vida patas arriba». Va a dejar su Alcalá natal y vital para vivir en un país extraño y con él irán su mujer, María, y sus cuatro hijos: Alejandra, Nacho, Guillermo y Lola, que tiene apenas cuatro meses. «Pero es lo que necesito», cerraba ayer alguien que reconoció haber tenido dudas durante el año, pero que afirmó estar totalmente seguro de lo que ha hecho.
Brilla el sol en Donaueschingen y brilla el sol en la selección española, invicta, imbatida, en la primera fase de la Eurocopa, algo que hasta ahora sólo logró Italia en la pasada edición (y fue campeona). Descansados los titulares, la noche ante Albania dejó una frase definitoria de lo que es este grupo y de quien es, pese a su extrema, y eterna, timidez, el líder espiritual. «Desde un pisotón que me han dado en el minuto uno he tenido dolor en el pie, pero Carvajal tenía amarilla y hay que aguantar».
Jesús Navas (Los Palacios, Sevilla, 38 años), el cuarto jugador más veterano de la Eurocopa, el más veterano en participar con España en una fase final, resumió, sin querer, su propio papel en esta selección. «Estoy aquí para lo que haga falta». Y lo que haga falta es lo que haga falta. No hay persona ahí dentro que despierte más cariño en el grupo que él. Porque todos tienen la sensación de que es imposible ser más humilde y más buena persona, siendo, como es, campeón del mundo y campeón de Europa, y siendo, como es, ganador de la Premier, de dos Copas inglesas, de dos Copas del Rey, de dos Copas de la UEFA... Obviando la Liga de Naciones, es el único que en la concentración sabe lo que es ganar.
«Los chicos me preguntan que cómo fueron las horas previas a la final del Mundial, que cómo lo celebramos... Y a mí se me ponen los pelos de punta», explicaba él mismo en un encuentro con la prensa antes de viajar a Alemania. «Me preguntan porque saben mi trayectoria y yo trato de ayudarles», cuenta alguien que, por ejemplo, es mayor no ya que Lamine Yamal, sino que el padre de Lamine Yamal. En un grupo con tanto niño, Jesús es el 'superabuelo' de la selección. Pero volvamos al golpe.
Reconocimiento
Aguantar hora y media jugando al fútbol para preservar al compañero que es titular en tu puesto de que vea otra tarjeta amarilla es una muestra inequívoca de que el papel de Navas en este grupo va mucho más allá de lo que haga en el campo, que no es poco, porque los centros de Navas no los produce ningún otro. Luis de la Fuente, antes de irse del Düsseldorf Arena y sin que nadie le preguntara, se dirigió a los periodistas: «Quiero dejar aquí mi reconocimiento a un hombre como Jesús Navas, el jugador español más veterano en participar en una fase final de un gran campeonato. No sabéis lo importante que es para el grupo», dijo. Y se fue.
Esta segunda oportunidad en la selección llega después de un periplo que no ha sido fácil. Navas, deslumbrante aparición en el Sevilla de Caparrós (2003/2004), tenía un problema: los ataques de ansiedad cada vez que se separaba de sus padres y su hermano mayor le trajeron problemas en una concentración de la sub'20 y en otra del Sevilla. Monchi lo puso en manos de los psicólogos del club, «y con perseverancia y con ayuda consiguió superarlo», recuerdan hoy desde su entorno, donde resaltan la figura de Fernando Hierro, director deportivo de la Federación, hombre clave para que aterrizara en la absoluta (Del Bosque estaba empeñado en ello). Hierro usó un hombre de su confianza, Antonio Fernández, como nexo entre él y Navas. Tras muchos meses de trabajo y paciencia, en una reunión en el Parador de Córdoba, octubre de 2009, Navas lo dijo: «Estoy preparado».
Navas aplaude a la afición española en Düsseldorf.AFP
Desde entonces, 54 partidos y cinco goles en dos periodos. Desde 2009 hasta marzo de 2014, cuando dejó de venir con España, y desde marzo de 2019, cuando regresó con Luis Enrique, hasta hoy. «Para él la selección es especial. En esos cinco años lo pasaba mal cada vez que no estaba en una convocatoria», explica alguien que le conoce desde hace muchos años, que sabe de su pasión por su mujer y sus dos hijos, de su profundo sentimiento religioso y de su bondad. La última prueba es aceptarle al Sevilla aguantar jugando hasta diciembre para intentar seguir siendo lo único fiable que tiene hoy la hinchada de Nervión.
Eso será a la vuelta de una Eurocopa donde su papel va creciendo. Cuarto jugador más veterano del torneo, Navas sigue aquí su mantra de cuidarse «como un juvenil». Cuando se retire, por cierto, tiene pinta de seguir en el Sevilla en un cargo representativo al que falta ponerle nombre definitivo en los próximos meses.