Juan Aguilera podría haber vivido tranquilamente de sus trofeos, pero desapareció cuando el tenis empezó a popularizarse en España. Desaprovechó la oportunidad. Y lo hizo de manera consciente. Pese a que tuvo ofertas, rechazó ser entrenador de profesionales para dejar de viajar; se dedicó a enseñar a niños pequeños en un pueblo, Premià de Dalt; y se despreocupó de aparecer en los medios de comunicación, sin ni tan siquiera número de Whatsapp. Este martes falleció en Barcelona a los 63 años por culpa de una larga enfermedad como el menos conocido de los mejores tenistas españoles de la historia. Un referente olvidado, un eslabón perdido.
Aguilera es uno de los 20 españoles que han llegado a estar entre los 10 mejores del ranking ATP junto a Rafa Nadal, Carlos Alcaraz y tantos otros nombres famosos. Escondido en la generación posterior a Manolo Santana y Manuel Orantes y anterior a Álex Corretja, Albert Costa, Carlos Moyà o Juan Carlos Ferrero, su mayor éxito fue la victoria en el entonces Masters 1000 de Hamburgo de 1990 con una exhibición en la final ante Boris Becker, al que derrotó por 6-1, 6-0 y 7-6.
El alemán incluso apuntó en la rueda de prensa posterior que Aguilera le había dado un repaso, que había tenido la sensación de jugar contra un profesor. “Al día siguiente, llegué a Roma y me iba encontrando con los jugadores que ya llevaban un par de días allí. Imagínate: ‘Good morning professor’, ‘Well done professor’. Aquella broma duró unos días”, recordó Aguilera hace unos años en una entrevista concedida a ‘Punto de Break‘.
Antes de aquel éxito había ganado otros cuatro títulos ATP en Aix-en-Provence 1984, Hamburgo 1984, Bari 1989 y Niza 1990 y llegó a los octavos del Roland Garros de 1984, su mejor clasificación en un Grand Slam, eliminado por Mats Wilander. Después de aquel éxito ya no sumaría muchos más. De ser séptimo del mundo en la época del propio Becker, Ivan Lendl, Stefan Edberg, unos jóvenes Pete Sampras y André Agassi a retirarse al año siguiente antes de cumplir los 30.
Formado en el Club de Tenis La Salut de Barcelona, Aguilera destacaba por su talento y especialmente por un golpe, el revés cortado, raro para la época. Aún con las raquetas de madera, pocos se atrevían, y menos lo ejecutaban a la perfección. Luego, como el propio deporte, se fue extendiendo, aunque quedó el español como referente. “Recuerdo a Mats Wilander en su etapa final, cuando por fin fue número 1 del mundo tras ganar a Ivan Lendl en el US Open, todo el partido pegando de revés cortado. Una vez que nos vimos se lo pregunté y me decía: “Like Aguilera: slice Becker, slice Becker…”‘, rememoraba Aguilera a ‘Punto de Break‘ en una de sus pocas entrevistas concedidas.