¿Qué día empezó la concentración de España para esta Eurocopa? El 1 de junio, sábado. ¿Qué día se casó Mikel Merino en la parroquia de San Nicolás, en el casco viejo de Pamplona? El 1 de junio, sábado. Mikel Merino está pasando aquí la luna de miel, separado de su mujer, Lola, a la que sólo ve un rato después de los partidos y el día que De la Fuente concedió libre a la plantilla.
¿Quién marcó en el estadio del Stuttgart un 5 de noviembre de 1991?
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El 8 de septiembre de 2023, viernes, a las 18.00 horas locales, España jugó contra Georgia en Tiflis. Hoy, 30 de junio de 2024, domingo, a las 21.00 horas, España juega contra Georgia en Colonia. Entre los dos partidos han transcurrido exactamente 296 días, y en esa cifra podría calibrarse la edad de esta selección española. Porque, de alguna manera, esta España nació en Tiflis, la capital georgiana, escenario de uno de los desplazamientos más convulsos de la historia reciente del equipo. Debido a las circunstancias que ocurrieron en aquel viaje, donde todo era negro, donde el futuro parecía haberse acabado, España es hoy la selección que es. ¿Qué pasó en aquellos días? Veamos, aunque hay que empezar unos días antes de ese 8 de septiembre de 2023.
Para saber más
El viernes anterior, día 1, Luis de la Fuente comparecía para dar la lista de aquella expedición a Georgia (luego habría otro partido, en Granada contra Chipre). Era la primera vez que se enfrentaba a los medios después de sus aplausos a Luis Rubiales en la bochornosa Asamblea de finales de agosto. «Ante la repercusión social, mediática y política que ha generado mi actuación, quiero decir que he recibido críticas, y que las críticas que he recibido son totalmente merecidas. Lamento lo que hice y pido perdón por ello», fue lo primero que dijo, antes de responder a una docena de preguntas sobre el aplauso. Un sector no pequeño de la opinión pública y de los medios de comunicación pedían la dimisión, pero De la Fuente aguantó la tormenta.
Los jugadores se concentraron el lunes 4. El ambiente en la Ciudad del Fútbol era irrespirable. Albert Luque, todavía director de la selección absoluta y hombre de confianza de Rubiales, afeó a De la Fuente que saliera solo a pedir disculpas (o directamente que lo hiciera, según otras fuentes) y la relación entre ambos se resquebrajó. Los futbolistas se reunieron para tratar de unificar una postura más o menos común respecto al caso del ex presidente. Desde el departamento de comunicación se les sugirió que lo más conveniente era hacer un comunicado. Luque también quería estar allí, y hacer como de observador, pero tampoco pudo.
Finalmente, la plantilla, tras varias horas de discusión, consensuó unas líneas que salieron a leer Álvaro Morata, el capitán, acompañado de Rodrigo, César Azpilicueta y Marco Asensio. Tras felicitar a las campeonas del mundo, leyó el párrafo clave: «Queremos rechazar lo que consideramos unos comportamientos inaceptables por parte del señor Rubiales, que no ha estado a la altura de la institución que representa».
"Llegamos allí en una situación de tensión, y se demostró que somos un equipo muy fuerte. Ahí fue donde empezamos a acuñar ese término de familia. Vivimos momentos muy emocionantes y emotivos, y de ahí salimos mucho más fuertes", explicó ayer mismo el seleccionador.
Asensio, en el momento de su lesión en Tiflis.GETTY
Fue, cuentan algunos de los que lo vivieron desde dentro, un viaje muy tenso, el primero con Pedro Rocha al frente. El hombre designado por Rubiales para sucederle comenzó ahí a tomar sus primeras decisiones. Una de ellas tuvo que ver con el asunto que terminó marcando el viaje. Cuando la selección llegó a su hotel de concentración, el miércoles por la noche, dos días antes del partido, alguien reparó en que faltaban dos arcones de material, y uno de ellos era donde viajaban las botas de los jugadores y los guantes de los porteros.
Era un olvido de los responsables del material, un fallo como otro cualquiera, pero en aquellos días todo era un mundo. Entre las paredes del Hotel Marriott, entre intrigas y miradas desconfiadas alrededor de Rocha, hubo que tomar la decisión: ¿cómo traemos las botas? Porque claro, sin botas no se puede jugar al fútbol. Los jugadores, por cierto, no fueron informados hasta la hora de la merienda, justo antes de salir hacia el estadio para el entrenamiento previo. Al principio Antonio Limones, responsable de viajes de la Federación, ofreció la posibilidad de meterlos en un vuelo comercial con escala en Estambul. La otra opción, mucho más cara, era contratar un vuelo chárter sólo para las botas.
Rocha fue quien dio el sí para contratar el vuelo chárter GES211B, de la compañía Gestair, que costó más de 100.000 euros. El vuelo aterrizó en Tiflis la noche anterior al partido, y las botas entraban en el hotel poco antes de las tres de la madrugada. Los jugadores, que se habían enterado, escrito está, en la merienda, hicieron el entrenamiento en zapatillas. Unos estiramientos, unos juegos con unas gomas y de vuelta al hotel. Los periodistas desplazados se enteraron después de la rueda de prensa oficial y antes de ese entrenamiento, cuando el entonces director de comunicación, Pablo García Cuervo, explicó que las botas se habían quedado en Madrid y que estaban volando hacia Tiflis.
Yamal celebra su gol a Georgia, en septiembre de 2023.EFE
Los jugadores, mientras tanto, vivía ajenos a las intrigas alrededor de Rocha. Estaban más preocupados por la clasificación para esta Eurocopa. La derrota ante Escocia en marzo de ese año dejaba sin red al equipo, que no podía fallar en un campo donde había ganado en el tiempo de descuento las dos veces anteriores. De la Fuente incidió ahí, aún más, en la idea de grupo, de familia, conceptos necesarios para enfrentarse a los no pocos peligros externos, las no pocas amenazas que sobrevolaban al grupo.
En el campo también fue el punto de partida de lo que hoy es España. El once fue tal que así: Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Laporte, Gayá; Fabián Ruiz, Rodri, Gavi; Dani Olmo, Álvaro Morata y Marco Asensio. No es difícil observar que es el mismo equipo que está aquí salvo dos lesionados (Gayá y Gavi) y otros dos que, con sus lesiones ese día, casi al final del primer tiempo en los dos casos, dieron paso a Nico Williams y Lamine Yamal. Ellos, autores de un gol cada uno, sustituyeron a Olmo y a Asensio para ofrecer un festival y abrir los ojos al seleccionador, que se dio cuenta de que ese (el partido terminó 1-7) era el camino. Así, en mitad de la zozobra, nació esta España que hoy vuelve a mirar de frente a Georgia, con las cosas mucho más claras que entonces. Al menos dentro del campo. Fuera es otra cosa.
En un estadio, el de Mestalla, que estará lleno y que recordará, con emoción, a las víctimas de la DANA del pasado 29 de octubre, la selección española busca esta noche acceder por tercera vez, de forma consecutiva, a la 'Final Four' de la Liga de Naciones, un torneo que arrancó en 2018 y en el que España es protagonista. En la primera edición se quedó en la fase de grupos. Pero después ha jugado todos esos cuadrangulares. En 2021 cayó ante Francia en la final. En 2023 ganó (el primer título de Luis de la Fuente) y ahora, ante Países Bajos, anhela otra semifinal, esta vez contra Francia o contra Croacia. Esa 'Final Four', por cierto, tiene pinta de disputarse en Alemania (los germanos llevan ventaja ante Italia en su cuarto de final y serían anfitriones). Si eso ocurre, el España-Francia serían en Stuttgart y es muy probable que la selección se concentre en Donaueschingen, en el que fue su cuartel general durante la Eurocopa.
Para saber más
Más allá de pasar o no pasar hoy ante el equipo de Koeman, que pudo rematar a España el jueves en Rotterdam y no lo hizo, Luis de la Fuente mira, aunque sea de reojo, al Mundial. Bueno, Luis de la Fuente y todos porque, se quiera o no, un equipo que es campeón de Europa, que tiene una media de edad de 25 años, que juega de memoria y que tiene la calidad que tiene, se quiera o no, conviene insistir, tiene en el Mundial del verano de 2026 su gran objetivo. "Pero aquí no podemos pensar tan lejos, porque cometeríamos un error. Estamos obligados a ganar todos los partidos que juguemos. No hay amistosos", suele decir el seleccionador. Pero es inevitable pensar en ganar la cita de México, Estados Unidos y Canadá.
En ese camino de 15 meses, De la Fuente sabe que debe poner el foco en dos posiciones muy concretas del campo. El lateral derecho y la delantera. Porque, mientras hay superpoblación en algunas demarcaciones, esos dos sitios no tienen dueño fijo, a priori. En el lateral derecho jugará hoy Pedro Porro, y esperará su turno Mingueza. El dueño, en condiciones normales, sería Carvajal, pero se está recuperando de una gravísima lesión de rodilla y en enero cumplirá 34 años. Si regresa y está en forma, el puesto es suyo, pero si no es así, el casting está abierto, y no se intuyen muchas más opciones que las que están aquí, pues Marcos Llorente, por ejemplo, no le llena el ojo al técnico, y Jesús Navas, es sabido, está retirado.
Algo similar ocurre en el puesto de delantero centro. A De la Fuente le gusta jugar con uno clásico, nada, si es posible, de falsos nueve y cosas así. Pero detrás de Álvaro Morata nadie está llamando a la puerta. El capitán tiene 32 años y se ha ido a jugar a una liga menor como la turca. De momento nadie duda de él, pero lo lógico es que pierda competitividad. Oyarzabal es su sustituto habitual, que no natural. El natural sería Samu Omorodion, pero es muy joven y hay que estar pendiente de su progresión. Olmo podría jugar ahí, pero el técnico prefiere algo más clásico. "Nuestro trabajo es buscar soluciones", dice De la Fuente, que de momento las ha encontrado todas.
Cuadro vuelta Nations League Marzo 2025
Son dos lugares, pues, donde al entrenador le gustaría tener el mismo 'problema' que tiene, por ejemplo, en la portería. Unai, Raya y Remiro, el tridente de la Eurocopa, se mantienen firmes, pero hay una lista larguísima que podría venir: Robert Sánchez (Chelsea), Joan García (Espanyol), David de Gea (Fiorentina), Kepa (Bournemouth), Josep Martínez (Inter)... Igual ocurre en el centro del campo. Cuando vuelva Rodri será un fijo, junto a Zubimendi, Pedri y Fabián, casi también Merino, pero a la espera de una baja por lesión o un mal momento de forma están futbolista de muchísimo nivel: Gavi, Isco, Casadó, Sancet, Ceballos...
En esas dos zonas de sequía (lateral y delantero) no tiene pinta de que suceda lo que está ocurriendo con los centrales. Con muchas dudas meses atrás sobre quién sería el relevo de Laporte y Le Normand si es que lo necesitan, las irrupciones de Cubarsí, Asencio o Huijsen han calmado las cosas. De hecho hoy De la Fuente dispondrá de una pareja inédita, pues a Le Normand, que parece fijo, le acompañará o Asencio o Huijsen, con más opciones para este último, que debutó el pasado jueves.
La sensación de no disputar nada en el tercer partido no la tenía España desde el Mundial de Brasil, 2014, cuando jugó, y ganó, a Australia en Curitiba sabiéndose eliminada desde cuatro días antes. En sentido positivo, desde 2008, cuando jugó, y ganó también, a Grecia sabiéndose ya en cuartos de final desde cuatro días antes. Dos veces en 16 años, y por medio, un montón de terceros partidos de la fase de grupos con algo en juego, algunos agónicos (Rusia'18, Euro'21) y una costumbre, la de guardar a los titulares para los cruces, en desuso. Quizá por eso el partido de ayer fue algo extraño, ayudada esa extrañeza también por el traje amarillo, por la debilidad del rival y hasta por el día de la semana. Ganó España, rellenó el formulario del tercer encuentro, no sin algún apuro en la segunda parte y se dispuso a descansar a la espera de rival el próximo domingo en Colonia. [Narración y estadísticas (0-1)]
Se hizo el interesante Luis de la Fuente en la rueda de prensa previa, hablando de jugarse muchas cosas, prestigio, puntos, orgullo y a saber cuántas cosas más, pero no logró engañar a nadie. Le dio la vuelta entera al once inicial y, como sigue siendo ley en el fútbol, los titulares descansaron porque no había nada que discutir. Los meritorios, término antiquísimo que se entiende a la primera, tienen como misión fundamental no dar que hablar. Cumplir, pasar desapercibidos como mínimo y, si se puede, apuntar maneras. Los meritorios de España salieron al césped de Düsseldorf con esas premisas, traducidas en la misión de proponerle al entrenador algún cambio en la noche de octavos. Sólo Laporte, que al no jugar el primer partido necesitaba algo de ritmo, parece que estará en ese primer cruce sin red. El resto serán suplentes, salvo lesión en estos días. Y eso que hubo un puñadito de ellos que levantaron la mano para el futuro.
España, de hecho, ya puede decir que ha usado a todos los jugadores que ha traído a Alemania menos a Álex Remiro. Jugaron los disponibles, todos salvo Rodrigo, sancionado, y Ayoze y Nacho, lesionados. El central del Madrid pasó parte de la mañana, por cierto, en un hotel firmando su contrato con el Al Qadsiah, algo cuestionable siquiera sea en lo estético, pues parecen sobrar días que no sean de partido para echar un garabato, por mucho que no hubiera nada en juego y por mucho que él no pudiera participar. Al margen de ellos tres, pues, De la Fuente dejó que todos pisaran el césped menos el tercer portero.
Cinco minutos de ilusión
¿Y quiénes son los meritorios que alzaron la mano? Pues hubo varios. Jesús Navas, que tendrá 90 años y seguirá centrando mejor que cualquier lateral de la Eurocopa. Vivian, un albanés (por el entusiasmo) de Vitoria que se afeita sin espuma, y que es un central de los de antes, con pocas, muy pocas, florituras y mucha, mucha seguridad. Dani Olmo, pura calidad en la mediapunta por mucho que no ande fino. Y Ferran Torres, un chaval rapidísimo y que tendrá muchos defectos, pero tiene, sobre todo, una virtud con la selección: se le caen los goles de los bolsillos a nada que juega.
Albania, una selección limitadita, sí puso a todos sus titulares, pero le dio igual. A este tipo de grupos apenas les sostiene la ilusión durante un rato de los partidos, y a Albania la sostuvo durante los primeros cinco minutos y durante un rato del segundo tiempo. Un poquito de barullo al calor de las bengalas de sus aficionados, un par de presiones alocadas y hasta el último tramo, donde lo ajustado del marcador le permitió poner en apuros (algunos muy serios) a una España que, como era previsible, cogió la pelota y la tuvo casi todo el rato.
No tardó en ponerse por delante en el marcador, que suele ser lo más difícil en estos escenarios. Fue una jugada realmente bonita. Un pase interior de Laporte a Olmo que rompió dos líneas, un giro estupendo del futbolista del Leipzig y el balón a la carrera de Ferran, que la colocó en el palo contrario.
juego del limpiaparabrisas
Como era previsible, el gol dio paso a un monólogo patrio bastante aburrido, pues la Albania de Sylvinho devino en un muro en el balcón de su propia área. Así se llegó al descanso, con otro remate de Ferran que se fue alto, y así se inició la segunda parte, con un centro de Grimaldo, que tampoco anda cojo en esa faceta, y un remate inverosímil de Joselu que no fue gol de milagro. Lo necesitaba el delantero, todavía, del Real Madrid, pero tendrá que esperar.
Zubimendi y Merino felicitan a Raya tras una parada.AFP
Conforme fue avanzando el partido, fue más evidente que el verdadero cambio de este equipo son los extremos. Sin Yamal ni Williams, España pasó muchos minutos jugando a ese juego del limpiaparabrisas que tan aburrido resulta. Llegaron bastante los dos laterales, Navas y Grimaldo, y centraron mucho y bien, pero no es lo mismo. No es lo mismo tener la electricidad de los chavales que no tenerla, una obviedad hoy incuestionable para nadie.
Tanto fue decayendo la cosa que por poco no se lleva un susto la selección. Por poco y por David Raya, que no va a ser titular mientras esté Unai Simón, pero que ayer terminó siendo el mejor del equipo, parando tres o cuatro disparos albaneses que eran gol y evitando el sinsabor de un empate que probablemente mereció Albania, corajuda y entusiasta en un tramo final intrascendente, pero feo. De la Fuente, antes, había agitado al equipo a ver si encontraba algo. Salieron Fermín, Yamal y Morata, pero para ese momento, el último cuarto de hora, España ya había desconectado y Albania perseguía un segundo punto de dignidad.