El técnico del Girona, Míchel Sánchez, ha revelado este lunes en la rueda de prensa previa a la visita al Valladolid que su hospitalización se debió a “una trombosis venosa profunda en la pierna izquierda” y ha dado el tema por “zanjado”.
“En los próximos días se harán estudios ambulatorios para ver la procedencia, pero estoy bien y ahora toca poco a poco regresar a la normalidad, con la tranquilidad de siempre, y hacer lo que más me apasiona, que es entrenar al Girona”, ha apuntado Míchel.
El técnico del conjunto rojiblanco se ha mostrado “enormemente agradecido y orgulloso” por el trato de todos los médicos y por todos los mensajes recibidos en los últimos días, y ha reconocido que se siente “muy afortunado de tener el cariño y la preocupación de toda la gente”.
El entrenador del Girona ha explicado que lo pasó “muy mal” viendo la derrota del sábado contra el Villarreal (0-1) desde el hospital, porque la señal llegaba “30 segundos más tarde” y por “la impotencia de no poder ayudar”.
“Pero tenía mucho confianza en todo el mundo porque pienso que tenemos un ‘staff’ de ‘Champions’ y estaba convencido de que el equipo estaba en buenas manos”, ha añadido el técnico madrileño.
Míchel fue hospitalizado el jueves por precaución y este domingo ya recibió el alta. Este lunes se reincorporó al trabajo y el martes dirigirá al Girona en el partido en el Estadio José Zorrilla con el Valladolid, trascendental en la pelea por la permanencia.
La Unió Esportiva Vic soñó durante 80 minutos con firmar toda una hazaña. Frente a un Atlético que no pasa precisamente por un buen momento de forma y juego, solo le faltó algo más de puntería en los metros finales para que la historia hubiera tenido un final muy diferente.[Narración y estadísticas (0-4)]
El conjunto catalán, que milita en lo que sería el equivalente al sexto nivel del fútbol español, tuvo en su portero, Agustín Mora, a su gran baluarte para instalar la incertidumbre por el desenlace casi hasta el final. Julián Álvarez, transformando un discutido penalti sobre Giuliano Simeone y culminando una acción al contraataque cuando el partido moría, se encargó de solventar la papeleta para los de Simeone. Un pase a segunda ronda que cubre del todo las carencias rojiblancas.
En un campo en el que no faltaron precisamente las esteladas, algo lógico en un feudo tan independentista como la ciudad de Vic, el conjunto local se las arregló para marcharse al descanso con el partido mucho más que vivo. Además contaron con el favor del árbitro, que pasó por alto una clamorosa mano de Nil Pradas ante Alexander Sorloth. No obstante, los rojiblancos se mostraron a lo largo del primer tiempo incapaces de batir la portería del inspiradísimo Mora.
El recital de Mora
Su intervención más brillante sería la que rubricó a un remate de Conor Gallagher tras saque de falta ensayado de Rodrigo Riquelme, justo al límite de los primeros 45 minutos. Más fácil, eso sí, lo tendría en el otro extremo del campo el meta colchonero, Juan Musso, para desbaratar las opciones de un Vic al que le faltó algo más de puntería. De haberla tenido, las cosas se les habrían puesto muy complicadas a los visitantes.
Y, por mucho que Diego Simeone se decidiera a dejar de reservar a varias de sus figuras clave para encarar la segunda parte, las cosas no cambiaron mucho. O, si lo hicieron, fue de hecho para que fuera el Vic el que se atreviera incluso a llevar algo más de peligro. De nuevo, eso sí, con mucha más voluntad que acierto en el área pequeña, donde se deciden realmente los partidos. Mientras, en su portería, Mora insistía en erigirse como el hombre del partido dando continuidad al recital de intervenciones que había firmado en la primera parte.
Sorloth, el jueves, en el Hipòlit Planàs de Vic.EFE
De ellas, la más lúcida sería la plástica estirada con la que envió por encima del travesaño un tan potente como lejano disparo de Nahuel Molina en los primeros compases del segundo periodo. Las cosas, además, se le complicarían un poco más a Simeone con las molestias de Thomas Lemar, uno de los revulsivos tras el descanso y que fue sustituido por Antoine Griezmann tras pasar solo 17 minutos sobre el césped.
Pero, justo cuando las cosas parecían ponérsele más cuesta arriba al Atlético, llegó la acción más determinante de la tarde. Giuliano Simeone cayó dentro del área, aparentemente cazado por Gil Bertrana. Cuadra Fernández no dudó: señaló penalti, muy discutido tanto por el Vic como su afición, y mandó a Alfons Senyé a los vestuarios tras mostrarle la que era su segunda amarilla por sus protestas. Sin VAR de por medio, Julián Álvarez no desaprovechó la oportunidad. A pocos segundos para que se cumpliera el tiempo reglamentario, él mismo se encargaría de ampliar culminando una acción a la contra para anotar el definitivo 0-2.
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ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Vigo
Actualizado Viernes,
25
agosto
2023
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