El técnico vasco es el segundo entrenador destituido en LaLiga EA Sports tras Quique Setién en el Villarreal
Foto de despedida de Mendilibar.X
A las 21:44 de la noche del domingo el Sevilla FC publicaba un tuit con un mensaje muy escueto, pero muy contundente. “José Luis Mendilibar deja de ser entrenador del #SevillaFC. Gracias por todo, José Luis” y añadía “#WeareSevilla”.
Así, el conjunto andaluz, que marchaba decimocuarto en LaLiga EA Sports pero que no terminaba de arrancar, prescindía del entrenador con el que había conquistado su último título europeo, su séptima Europa League.
El empate in extremis ante el Rayo Vallecano había sido la gota que había colmado el vaso de la paciencia en las oficinas de Nervión, así como sus decisiones como la de sustituir a Fernando, un peso pesado en el vestuario sevillista, a la media hora de partido ante el conjunto madrileño.
Mendilibar deja al Sevilla con dos victorias, dos empates y cuatro derrotas en 9 jornadas. Hay que recordar que Sevilla y Atlético de Madrid tienen un partido menos por su encuentro aplazado por las condiciones meteorológicas el pasado 3 de septiembre.
Victor Orta, director deportivo del conjunto hispalense, tiene ahora la misión de encontrar un nuevo entrenador durante el parón de selecciones justo un año después de que su predecesor, Monchi, prescindiera de los servicios de Julen Lopetegui, tras la pobre marcha del equipo.
Mendilibar es el segundo entrenador destituido de LaLiga EA Sports después de que el Villarreal prescindiera de los servicios de Quique Setién, que fue sustituido por José Rojo Martín, “Pacheta”.
Son las 21.30 y los padres de Diogo José Teixeira da Silva, Diogo Jota, y André Silva abandonan el tanatorio de Puebla de Sanabria. La madre no puede contener el llanto, mientras que el padre aguanta serio la tragedia que ha sacudido a su familia hacía menos de 24 horas. Junto a ellos salen los coches fúnebres de dos jóvenes de apenas 28 y 26 años que jugaban al fútbol. A la comitiva la acompaña también el representante de Jota, Jorge Mendes, el único que brinda unas palabras a los medios allí apostados. "Todavía no me lo creo. Esro es muy, muy difícil", declara para, poco después, romper a llorar cuando sube a su vehículo.
Había sido una tarde dura en esta pequeña localidad zamorana de apenas 1.100 habitantes. Desde el tanatorio, situado al pie de las huertas medievales, se escuchan lamentos que quiebran el silencio cuando algún familiar de los fallecidos sale a hablar por teléfono o fumar un cigarro. En torno a cinco horas velaron a los dos jóvenes, mientras la burocracia seguía su lento curso para poder repatriar a los dos futbolistas, fallecidos en un terrible accidente en el fatídico punto kilométrico 63,300 de la A-52.
En el pequeño parking de tierra detrás del tanatorio se acumulan varios coches con matrícula de Portugal. Eran de los familiares que han venido a tomar conciencia de la tragedia. "Estamos esperando el permiso de repatriación, aún no sabemos donde será el funeral de los chicos", contaba uno de los trabajadores de la funeraria portuguesa a EL MUNDO, aunque ya se conoce que se celebrará en Gondomar, localidad en la que crecieron.
La instrucción la estaba llevando el Juzgado de Primera instancia de Puebla de Sanabria, cuya titular es Elena Rubio González. En la puerta del juzgado, mientras salía un trabajador de la funeraria con los papeles del deceso, estaban algunas señoras interesadas por lo ocurrido. Una de ellas contaba que era seguidora del Atlético de Madrid, club al que perteneció Diogo Jota durante dos años, aunque no pudo llegar a debutar oficialmente. "Qué pena que estos chicos hayan venido a morir aquí", lamenta.
Una pareja de la Guardia Civil, frente a los coches con los féretros de Diogo Jota y su hermano.CESAR MANSOAFP
Había sido un desafortunado accidente que está siendo investigado por la Brigada de Tráfico de la Guardia Civil, pero que llevará tiempo porque "la superficie quemada ha eliminado muchos de los indicios que podían indicar el motivo del siniestro", según confirmó el Instituto Armado. En el kilómetro 63,300 de la vía que une Pontevedra y Benavente se produjo, en sentido a la localidad zamorana, el trágico suceso.
A primera hora de la tarde aún quedaban los restos del siniestro. El frenazo en el carril derecho, una marca de unos 50 metros de largo, anunciaba la tragedia unos 100 metros después. En aquel punto de la mediana seguían los restos del Lamborgini Huracán esparcidos en un cerco de superficie quemada. Una aleta desprendida del coche que se salvó de las llamas dejaba el único resto que indicaba el color verde fluorescente de un coche que terminó reducido a cenizas, según la Guardia Civil. "Muy frustrante", expresaba un miembro del servicio de emergencias de la localidad sobre la asistencia que no pudieron brindar a los fallecidos.
Los restos mortales de los dos jóvenes fueron trasladados horas después del siniestro, tras confirmar su fallecimiento, al Instituto Anatómico Forense de Zamora para certificar su identificación y realizarle un análisis postmortem. El estado de los mismos obligó a realizar una prueba de ADN para confirmar sus identidades, aunque la matrícula del vehículo y los enseres personales que se pudieron salvar de las llamas ya apuntaban la identidad de las víctimas.
Mientras el mundo lloraba por la trágica pérdida del futbolista del Liverpool y su hermano, jugador del Pennafiel, de la Segunda División Portuguesa, los familiares esperaban impacientes el permiso que debía conceder la Delegación del Gobierno de Valladolid para repatriar los restos mortales de los jóvenes, que llegaría a última hora de la tarde.
Un viaje frustrado
Diogo Jota y su hermano se dirigían de vuelta a Inglaterra vía ferry desde Santander, según apunta la prensa portuguesa. El futbolista del Liverpool había asistido a la boda del compañero de selección José Sa y Raquel Jacob y al enlace de otro amigo en el norte de Portugal. Antes de partir hacia el ferry había almorzado con su mujer, Rute Cardoso, y sus tres hijos, de cinco y dos años y un bebé de meses, en Leça de Palmeira, cerca de la playa portuguesa de Matosinhos.
La idea era parar en Benavente a hacer noche y de ahí partir a la localidad cántabra a coger el ferry que les llevara a Inglaterra para conducir directos a Liverpool, donde el lunes el futbolista comenzaba la temporada con los reds. A Jota, que recientemente había sido operado de un problema pulmonar, le habían desaconsejado los médicos coger un avión por los problemas de la presurización de cabina. Al final, el drama le alcanzó a él y a su hermano en una carretera de la España despoblada.
Cuando Bukayo Saka (Londres, 2001) llegó al Arsenal tenía ocho años. El menudo jugador de origen nigeriano había mostrado tanto talento tras su aterrizaje que en el club les preocupó haberle asignado el dorsal número 3, correspondiente a un defensor, por si eso enfadaba a su familia o al futbolista. Obviamente, ese número no afectó al jugador, ya que una de las principales características del extremo gunner es su fortaleza mental, algo que ha mostrado en múltiples ocasiones.
La última, en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League ante el Real Madrid. El delantero cogió el balón en el Bernabéu para intentar batir a Courtois desde el punto de penalti, pero el belga adivinó su lanzamiento a lo panenka. Lejos de condicionarle, el británico anotó en la segunda parte precisamente con un golpeo similar, aunque en esa ocasión con el balón en juego. "Tenía mucha confianza en que marcaría, el chip funcionó en el segundo tiempo", admitió riendo ante la televisión británica.
Pero hubo un instante más importante aún en la carrera del delantero, puesto que cuenta que su debut en la selección inglesa fue "uno de los mejores momentos de su vida como futbolista", fue aquel fallo en la tanda de penaltis en la que Inglaterra perdió la Eurocopa ante Italia. "En ese instante supe que recibiría insultos racistas", expresó el jugador que compartió esa triste suerte junto con sus compañeros Jadon Sancho y Marcus Rashford. "Puedo prometeros que no dejaré que ese momento negativo me rompa", apuntó el futbolista.
Saka no sólo no se rompió, y tenía apenas 19 años, sino que siguió creciendo dentro de su club y de la selección para mostrar el talento que siempre han visto sus entrenadores en Hale End, academia del Arsenal. "Mentiría si dijera que un jugador con 11,12 o 13 años va a ser una superestrella, pero con Bukayo, con 15, jugando en la selección y con nosotros y realizando grandes partidos ante grandes rivales empiezas a pensar: 'Este chico puede hacerlo'", expresó Luke Hobbs, uno de sus técnicos en categorías infantiles.
Destacan de él que es un chaval "nada arrogante" y muy sencillo. De hecho recuerdan en el Arsenal que los primeros tratos con su entorno fueron siempre a través de su padre, sin ningún agente de por medio, y que su progenitor nunca tuvo problemas con las decisiones que tomaron desde el club, como que hubiera partidos en sus inicios que los jugara como lateral izquierdo y no como delantero. "No hay problema, Luke, si juega con los mayores es una buena experiencia para él", respondía Yemi Saka al técnico.
Ataque y defensa
Precisamente, ese sacrificio defensivo es el que destacó Thierry Henry de su juego ante el Madrid, pasando por alto, no sin cierta sorna, que el joven delantero copiara su celebración tras marcar en el Bernabéu pidiendo silencio al público, como hiciera Raúl en el Camp Nou. Un sacrificio que también ha mostrado en la ida de semifinales ante el PSG. Especialmente en los primeros 15 minutos de juego, donde los franceses apabullaron a los británicos en el Emirates. "Sé que sólo cambiaron dos jugadores tras nuestro primer encuentro. Pero la cohesión que tienen, cómo mueven el balón... Eran mucho mejores y me impresionaron mucho. Creo que lo son, sí [el mejor equipo al que se han enfrentado este curso].
En la segunda parte cambió el dominio y no el marcador gracias a Donnarumma. El portero italiano desbarató todas las oportunidades del Arsenal y su defensa le protegió lo suficiente para marcharse con un buen botín al Parque de los Príncipes. Nuno Mendes fue el encargado de secar a Saka, la mayor peligro gunner. "Es un lateral top, muy rápido. Fue una gran batalla y me encantó librarla, tengo ganas ya de la de la semana que viene", valoró tras el duelo. Aún así, el británico completó cuatro de los 11 regates del equipo inglés, generó una ocasión y disparó una vez a puerta. La prensa francesa, aunque algo dividida, le calificó como la mejor baza de los británicos en la ida y la gran amenaza para la vuelta de esta noche.
Con un Arsenal mermado en ataque por las sensibles bajas de Gabriel Jesús y Kai Havertz, Saka, con la productiva colaboración de Mikel Merino, deberá dar un paso al frente si quiere meter al Arsenal en la final de Champions, escalón que no pisaba el equipo británico desde 2006. Su rival fue el FC Barcelona.
Es difícil enfrentarse a un mito, a un bucle o, en este caso, a una pesadilla. Es difícil planificar cómo afrontar un enemigo inexpugnable. Incluso, aunque ese enemigo haya vivido épocas mejores. Pero lo que le pasa al Atlético con el Barcelona desde la llegada de Xavi ya tiene tintes esotéricos.
No ha podido ganarle ninguno de los cinco duelos que han disputado en Liga. Da igual las maneras que haya planteado Diego Simeone para enfrentarles, el final siempre es el mismo. derrota. Este domingo, además, inapelable, "dura", calificó Koke, en la rueda de prensa postpartido.
Contaba el Atlético este año con un as en la manga, un Metropolitano que era un fortín. En casa, el equipo tenía otra piel, más dura y fuerte, más efectiva. Esa piel se deshizo con los picotazos del conjunto de Xavi. Dio igual la buena presión inicial rojiblanca, el segundo gol tiró todo el castillo de naipes. "El segundo gol nos sacó la energía para seguir compitiendo", declaró Simeone en la rueda de prensa posterior al partido.
La última derrota del Atlético en Liga en el Metropolitano también fue por obra y gracia del equipo que entrena Xavi. Fue el 8 de enero de 2023, donde los blaugrana vencieron por 0-1 con un gol de Dembelé en la jornada 16 de la pasada temporada. Antes un 4-2 en la cita 23 de la 21/22 y después dos 1-0 en la jornada 30 de la pasada temporada y en la 15 de esta, gol marcado por Joao Félix. "Defendimos ordenadamente hasta que vino la suya. Ellos fueron contundentes", apuntó el Cholo.
Si el Barcelona es una pesadilla, el coco es Joao Félix. Es increíble la racha del portugués ante su ex equipo, o equipo, ya que todavía pertenece a la disciplina rojiblanca. Esta temporada, el 33% de sus goles en LaLiga han sido al Atlético de Madrid. Lleva seis y dos de ellos, uno en Montjuic y otro en el Metropolitano, han servido para las victorias blaugranas frente a los colchoneros.
Escuchó el portugués música de viento durante todas sus intervenciones a lo largo del encuentro, pero eso no le sacó del partido. "Ha hecho un partido muy bueno, muy importante, sobre todo cuando no tenemos el balón. Era un partido para él. Nos ha marcado otra vez diferencias", alabó a su pupilo Xavi Hernández, que terminó expulsado por protestar al árbitro al final de la primera mitad.
Fuera de Champions
Esta derrota, va directa a la línea de flotación no solo del equipo colchonero, también del club. En estos momentos, el Atlético de Madrid está fuera de los puestos Champions, quinto, con Real Madrid, Barcelona, Girona y Athletic de Bilbao por delante. "Después de ganar Laliga, los años posteriores nos fueron costando. Cuando compites en los tres torneos no es tan fácil. Proceso de tener que mejorar, lo vamos a hacer.
Koke se mostraba confiado en el grupo para revertir la situación y tenía la fórmula para hacerlo. "Tenemos que ser conscientes de lo que nos estamos jugando. A apretar el culo todos porque tenemos que sacarlo", manifestó el capitán rojiblanco.
Con un rival asequible en Champions, los rojiblancos se pueden permitir soñar con la máxima competición continental, que les enfrentaría de nuevo al Barcelona si ambos consiguieran pasar a semifinales ante Borussia Dortmund y PSG. Pero los sueños, sueños son. Y estos con el Barcelona, podrían convertirse en pesadilla y Joao en el hombre del saco.