Louis Rees-Zamitt corre tan rápido que a los 22 años hizo lo mismo que el legendario Michael Jordan en la treintena: abandonar el deporte que le había lanzado al estrellato, probar sin éxito entre la élite de otra disciplina y retornar al punto de partida. Su padre jugó al fútbol americano; su hermano y su tío, al rugby. A toda velocidad, él ha superado esa encrucijada.
Con el talento atlético de su 1,90, LRZ atravesó como un relámpago el rugby de cantera. Con 16 años, se había instalado en la academia de Gloucester, un club de la Premiership inglesa. La primera noche, ha contado, “lloró a lágrima viva”. Apenas cumplidos los 18, fue el jugador más joven en alinearse con el primer equipo, comenzó a dejar huella en la liga y en la Champions Cup.
No llegaba a los 20 cuando debutó con la selección de Gales, emblema de ese rincón del Reino Unido. Por residencia podía elegir la camiseta de la poderosa Inglaterra. “Mis padres son galeses y soy de Llandaff, en Cardiff, quiero jugar para mi país natal”, zanjó entonces, ignorando el trolleo de Paul Scholes. “El debut con Inglaterra no puede estar lejos”, había reclamado en Instagram el ex futbolista del Manchester United. Louis le respondió con una sola palabra: ‘Gales’. Más tarde desvelaría las razones. “Solía salir con su hija, así que era una broma recurrente”.
El primer ensayo de LRZ en un partido internacional se produjo ante una grada vacía por las restricciones contra el covid. Participó en el último éxito de Gales, la victoria en el Seis Naciones 2021. A partir de ahí, el declive de la selección y el despegue del jugador. En enero de 2024, en los prolegómenos del mismo torneo, Louis Rees-Zammit anunció por sorpresa que dejaba el rugby para sumarse al programa de reclutamiento de la NFL. Ya había jugado 32 partidos internacionales y anotado 14 ensayos.
Desde entonces, aunque en rigor no por su salida, Gales ha ido a peor. No ha ganado ningún partido en los dos últimos Seis Naciones y el año pasado despidió al seleccionador Warren Gatland a mitad de torneo. Un desastre para un quince que protagonizó gestas que anidan en la memoria del rugby internacional. Louis Rees-Zammitt también comprobó que su estrella brilla menos en América. Trató de aprender como pateador, corredor y receptor. Se estrenó en un amistoso formando parte de los equipos especiales de los Kansas City Chiefs.
De su paso por los entonces campeones de la NFL el galés conserva un tesoro que ha contado a sus miles de seguidores en redes sociales. “He oído que lo estás haciendo muy bien con los Chiefs, sigue así y espero poder conocerte pronto”, le escribió de su puño y letra Taylor Swift, pareja de su compañero de equipo Travis Kelce. Nunca llegaron a encontrarse. LRZ se fue a los Jacksonville Jaguars, con los que tampoco disputó ningún encuentro oficial. En agosto de 2025 dio la segunda sorpresa. “Ha sido una gran experiencia, pero es tiempo de volver a casa, os veré pronto, aficionados al rugby”, anunció.
En una entrevista en la BBC, Louis Rees-Zamitt ha profundizado en las razones del retorno. “No me arrepiento”, deja claro. Explica que en el fútbol americano le faltaba lo que le sobraba en el rugby: años de aprendizaje antes del profesionalismo. “Es muy difícil entrar en la NFL si no has pasado por el deporte universitario”. Nunca escatimó esfuerzos, llegó a aprenderse 1.500 jugadas, pero no recibió minutos. Echaba de menos los partidos. “Sentía que estaba desperdiciando mi talento”.
Así que ha regresado todavía joven, con 25 años desde hace días. Más pesado, más rápido y más explosivo. En un lustro ha pasado de 92 kilos a 100 sin perder velocidad. Según su club, Bristol Bears, el ala alcanzó los 37,93 km/hora en el último minuto de un partido en septiembre y se le atribuye un tiempo de 10,44 en los 100 metros lisos. En cuanto a la explosividad, Rees-Zamitt ha añadido recursos a la estampida. No sólo evade al defensor, se siente más confiado en el contacto contra él y puede buscar el choque para acabar pasando el balón a un compañero.
LRZ se reincorporó a Gales en noviembre, cuando el XV del puerro rompió una racha de 18 derrotas consecutivas. Ante la necesidad de reiniciar la selección, el nuevo entrenador, Steve Tandy, ha abandonado el vestuario de la zona sur del Principality Stadium de Cardiff, con fama de gafe, y lo ha instalado en el que durante 20 años ha ocupado el conjunto visitante. Recuperar la inercia ganadora exigirá cambios de mayor calado porque surgen menos jugadores de calidad que en el pasado y los mejores , como Louis, emigran a clubes ingleses.
La selección galesa inicia el Seis Naciones 2026 visitando el sábado precisamente a una Inglaterra que aspira a conquistar el torneo. Y lo concluye en casa, ante Italia, en un choque que quizá sirva para evitar la simbólica cuchara de madera que mancha a quienes pierden los cinco encuentros.
De LRZ se esperan ensayos supersónicos, optimismo, conexión con los jóvenes fans. Su puesto de ala, a veces zaguero, le convierte en ataque en finalizador, muy dependiente de los balones que le suministren sus compañeros. Si Michael Jordan regresó para hacer otra vez campeón a Chicago Bulls gracias a su protagonismo, a la recuperada promesa de la selección galesa de rugby sólo se le puede exigir que inyecte esperanza y orgullo a una difícil resurrección.









