La patronal pide al juzgado la identificación de hasta cinco jóvenes que aparecen en los vídeos aportados por la Fiscalía de los gritos fuera del estadio
El abogado de LaLiga, ayer, en el juzgado.B. ALIÑOEFE
LaLiga presentó el pasado día día 13 de junio ante el juzgado de instrucción número 10 de Valencia una ampliación de la demanda por los insultos que Vinicius Jr. recibió el pasado 21 de mayo no solo en el estadio de Mestalla en el minuto 72 del partido Valencia-Real Madrid, por los que hay tres imputados, sino también por los que le dirigieron un grupo de aficionados en los exteriores del campo alrededor de dos horas antes del comienzo del partido.
Los letrados de la patronal que dirige Javier Tebas han solicitado al juzgado que, si bien rechazó los vídeos aportados por la Fiscalía de lo ocurrido en los aledaños del campo en la causa que se sigue contra estos tres aficionados, no obvie que en esas grabaciones hay “indicios de criminalidad” por parte de al menos cinco jóvenes que pueden ser claramente identificados.
En su escrito, recoge además que en ese vídeo se aprecia que algunos aficionados gritan ‘uh uh uh’ así como insultos de ‘mono’ o ‘Vinicius eres un mono’. Para LaLiga, el vídeo que aportó la Fiscalía permite reconocer claramente a estos jóvenes como presuntos autores de un delito contra la integridad moral, que conlleva penas de entre seis meses y dos años de prisión.
Además, aporta como información que los aficionados ultras de Yomus hicieron un llamamiento a recibir al Valencia ese día, sin especificar si consideran que ambas cuestiones tienen relación.
Ante estas evidencias aportadas por la propia Fiscalía, LaLiga se ve en deber de denunciar y pide a la juez que libre un mandamiento a la Policía para que confronte las imágenes de los vídeos aportados por el Ministerio Público con las imágenes de las cámaras UCO del estadio, de manera que se identifique “si los sujetos que menospreciaron por motivo de su raza a Vinicius con ocasión de la llegada del autobús accedieron al graderío”. De localizarlos, la identificación sería posible con la ayuda del Valencia CF.
En caso de que así sea, bien en el procedimiento abierto o en otro que se instruya de manera paralela, LaLiga hace saber su interés de ser acusación particular.
Esta petición de que se abran diligencias de investigación se suma a las pesquisas que la Policía Nacional abrió el pasado día 1 para identificar a los autores de los mismos gritos racistas en el exterior del campo de los que quedó constancia en las redes sociales.
La familia Lim ha dado un nuevo giro a la gestión del Valencia. Apenas unas horas después de que aterrizaran desde Singapur el director ejecutivo, Javier Solís, y el entrenador Carlos Corberán, el club ha anunciado el nombramiento de Ron Gourlay como nuevo CEO de Fútbol, lo que definen como "un paso estratégico clave dentro del objetivo de regresar a la élite del fútbol europeo bajo la presidencia de Kiat Lim".
El ejecutivo escocés de 62 años llegará a Mestalla un mes después de haber abandonado la presidencia ejecutiva del Al-Alhi, equipo al que llevó Firminho, Mahrez o Gabri Veiga. Su trayectoria ante de llegar a Arabia la desarrolló en Inglaterra, donde empezó en el Manchester United, fue el hombre que llevó al Chelsea a Rafa Benítez y después a Mourinho. El club ganó la Premier League, dos FA Cups, la UEFA Europa League y su primera UEFA Champions League en 2012.
Su último equipo fue el West Bromwich Albion. Fue él quien fichó a Carlos Corberán para tratar de llevarlo a Premier League, "una decisión que provocó un giro radical en la trayectoria del club y estableció una estrecha relación profesional entre ambos", destaca el Valencia en el comunicado donde oficializa el fichaje.
Este nombramiento no aclara qué ocurrirá con la figura de Miguel Ángel Corona, quien no fue convocado al viaje a Singapur y que llevaba dos años ejerciendo como director deportivo. Lo que sí pone de manifiesto es que Peter Lim ha delegado en su hijo Kiat toda la responsabilidad de las decisiones del club y que han buscado la incorporación de una persona de su confianza y también de Corberán, que tendrá mucho poder de decisión en el diseño de la plantilla de la próxima temporada y con quien el nuevo CEO tiene "sintonía y visión compartida", pero sin el poder que hubiera tenido como manager general.
Desde el club se destaca la intención de establecer un liderazgo dinámico que ejercerán Kiat Lim con una "presidencia con visión de futuro de Lim y su extensa red de contactos" y la "experiencia de décadas en gestión futbolística de Gourlay".
"Estamos construyendo el Valencia CF del futuro, con una base sostenible, ambiciosa y digna de nuestra orgullosa historia. Con Ron Gourlay, contamos con un CEO de fútbol muy experimentado que comprende las complejidades del fútbol moderno y las exigencias de un club de primer nivel para liderar este proyecto," ha señalado Kiat Lim en el comunicado.
Para Gourlay, es un "privilegio" unirse al Valencia. "Estoy encantado de reunirme de nuevo con Carlos. Con Kiat al mando, compartimos la ambición de devolver al Valencia CF al lugar que le corresponde: competir por los más altos objetivos, con una plantilla que refleje la identidad y el futuro del club," aseguró. En sus manos ya está la planificación de la plantilla con "decisiones audaces y enfoque claro en el rendimiento".
Hay dos lenguajes que Lamine Yamal ha unido para catapultar al Barça: no solo es capaz de hacer diabluras con la pelota sino que también tiene un don para crear emociones. No le hables de futuro, de guardar ventajas, de bajar los brazos o de proteger un resultado que sigue dejando a mano una final de Champions. Háblale de someter y enloquecer a los rivales, de tratar de tumbarlos aunque sea para seguir subido al sueño. Con ímpetu adolescente, fue él quien desató al Barça en unas semifinales de infarto ante un Inter que desnudó sus carencias con suma facilidad obligándoles a un examen de conciencia en San Siro. [Narración y estadísticas (3-3)]
Lamine sembró el miedo el Montjuïc cuando se retiró del calentamiento. Los presagios no eran buenos, pero los espantó nada más arrancar el duelo y en las circunstancias más difíciles. El Barça se encontró con un gol en contra a los 30 segundos por una genialidad de Marcus Thuram. Un centro de Denzel Dumfries y un taconazo ante el resbalón de Íñigo Martínez para marcar el segundo gol más rápido que le han hecho al Barça en Europa. Un golpe inesperado, pero también mucho tiempo para levantarse.
No iba a ser tarea fácil porque el Inter se esforzó en guardar un botín que no tuvo que pelear. Como las legiones romanas, el equipo de Simone Inzaghi es capaz de juntarse en el área sin dejar hueco ni para el aire. Dejaron que el Barça los llevara hasta allí sin contar con que, esa noche, Lamine Yamal iba a ser imparable. Él solo se bastó para ir buscando la rendija hasta que la encontró. Ni bajo la persecución de Dimarco y Bastoni, con las ayudas de Mkhitaryan, pudieron maniatarle. Era noche de desenfreno y no tardó en verse.
Por donde nadie lo esperaba
Primero trazó un centro que sorprendió a Ferran Torres de lo medido que iba a su bota. Después fue el valenciano quien buscó ajustar al palo un rechace de Bisseck. Con el Inter empujado a vivir en su campo, antes de que el Barça lograra reaccionar llegó el segundo varapalo. Un córner forzaron los italianos y Dimarco lo puso al corazón del área pequeña para que Acerbi lo peinara y apareciera Dumfries con una increíble chilena. Dos goles en contra en 20 minutos y, pese al acoso y la posesión, ni un disparo culé entre los palos de Sommer.
El suizo tardó muy poco en dejar de ser espectador. Lamine Yamal se soltó la cadena y tiró del equipo cuando cumplía 100 partidos en la élite azulgrana. La banda era suya y quebraba con suma facilidad a cualquiera que saliera a su paso. Caracoleó desde la frontal, sin miedo, con descaro, colándose por donde nadie lo esperaba hasta sacar un disparo al palo largo que Sommer solo pudo seguir con la mirada. El chaval de 17 años, una vez más, acababa de prender una chispa que guió al Barça al empate.
Volvió a pasillear por el área hasta la línea de fondo para, en un palmo, soltar un zurdazo que el guardameta interista rozó para desviar al larguero. De la electricidad de Lamine se contagió todo el ataque. Probó Dani Olmo a soltar un latigazo girándose entre los centrales y Ferran y Raphinha anduvieron pendientes de los centros desde la derecha del inspirado genio de Rocafonda.
La volea de Dumfries para el provisional 0-2 del Inter.AFP
No se podía sacudir el Inter el agobio ante el endemoniado peligro que generaba el canterano, que llevó otra vez a Sommer a salvarse del empate ante un disparo de Olmo. Lo que no pudo hacer es evitar que Pedri filtrara un balón a la cabeza de Raphinha que picó para la llegada de Ferran entre los dos centrales e igualara un partido en el que el Barça estaba logrando devorar al Inter.
Otro giro de guion lo provocaron las lesiones. Antes de la media parte, Koundé se echó al suelo. Demasiados minutos en las piernas del héroe de Copa y una nueva prueba de fuego para Flick, que tuvo que mandar al campo a Éric ante la ausencia de otro lateral diestro. La desgracia también golpeó al Inter con la lesión de Lautaro Martínez.
Quisieron Flick e Inzaghi bajar las revoluciones y evitar que el partido enloqueciera en la segunda parte. Se habían dañado con suma facilidad y había que recomponerse. Imposible. El Inter dio un paso al frente para sacudirse el dominio y, en un córner ante una mala salida de Szczesny, de nuevo Dumfries fue letal. La satisfacción de volver a adelantarse en el marcador apenas duró unos segundos, porque de otro saque de esquina en jugada ensayada, Raphinha soltó un obús desde la frontal que Sommer solo pudo mandar a su propia red.
El remate con el que Ferran Torres colocó el 2-2 en Montjuïc.AFP
Nadie se conformó. El Barça siguió buscando tumbar al Inter, como si no hubiera un partido de vuelta, y los italianos se oxigenaron y encontraron con facilidad los metros a la espada de la defensa de Flick, con salidas taquicárdicas de Szczesny, un gol anulado por un ajustadísimo fuera de juego de Mkhitaryan y la sensación de que, llegados a los últimos minutos, una tregua era la mejor opción. Pero de eso no entiende Lamine, que aún estrelló un centro chut en el travesaño y contagió a Raphinha en el arrebato. Si quieren estar en Munich, tendrán que ordenarse y evitar que aparezca la locura en Milán. Si es que pueden.