Tener bula para algo significa, según la Real Academia, «contar con facilidades negadas a los demás para conseguir cosas u obtener dispensas difíciles o imposibles». Nacho Fernández, uno de los pocos seres humanos que tienen seis Copas de Europa, ha tenido bula en la selección para poder tramitar su fichaje, y cerrarlo, en plena concentración de la Eurocopa. No existe nada peyorativo en el término, definitorio de una situación que es extensible a otros muchos jugadores de la selección, que estos días analizan ofertas, opciones y ciudades futuras a donde ir o, incluso, a donde volver. Pero en el caso del ya ex jugador del Real Madrid, las facilidades otorgadas por la Federación, y por el cuerpo técnico, tuvieron confirmación ayer en su boca.
«Me hubiera gustado tener resuelto mi futuro antes de llegar aquí, pero a veces los jugadores estamos expuestos a estas circunstancias», dijo el madrileño. Pero no pudo ser. Según contó él mismo, el Madrid sabe desde hace muchos meses que se marcha, y le ha mantenido, más bula, la puerta abierta por si finalmente no salía la aventura árabe. Así que, cuando llegó a la concentración de España, el pasado 6 de junio, habló con el seleccionador para explicarle que tenía negociaciones abiertas para cerrar su contrato con el Al-Qadsiah, el equipo de Arabia que entrena Míchel. «No te preocupes», fue la respuesta del técnico.
Nacho, que participó en el amistoso contra Irlanda del Norte (día 8) y fue titular ante Croacia en el debut, día 15, cerró el acuerdo el martes, una vez que él mismo y su gente de confianza revisó toda la documentación en un serial interminable de e-mails y whatsapp. Seis días después, el pasado lunes, el mismo día del partido contra Albania, se produjo una circunstancia muy poco habitual.
Traslado
En Düsseldorf, una furgoneta con los cristales tintados, como todas las de la organización, trasladó a Nacho desde el hotel de concentración de España, el Lindner Seestern, hasta otro hotel, el Kö59, donde, como adelantó Marca, estuvo una hora y media firmando su nuevo contrato (más las fotografías y vídeos protocolarios) con los emisarios de su nuevo equipo en uno de los salones. Transcurrido ese tiempo, de vuelta al hotel para comer. Es cierto que Nacho no podía jugar por las molestias musculares que le habían apartado ya contra Italia, y es cierto que no había nada en juego contra Albania, pero en otras circunstancias, o si se hubiese tratado de otro futbolista (Laporte, sin ir más lejos), el ruido hubiese sido ensordecedor.
«Quería tener palabras de agradecimiento para Luis, porque se ha portado estos días bien conmigo, me ha apoyado en todo momento en días que no han sido fáciles con tantas cosas en la cabeza», explicó ayer el central, que dijo estar perfectamente recuperado para discutirle el puesto a los titulares porque, dijo, «no es por echarme flores, pero me considero uno de los mejores. Lo de ‘Nacho siempre cumple’ estaba bien al principio, pero ahora ya he demostrado que lo hago bien contra los mejores equipos y los mejores delanteros del mundo».
No solamente fue el seleccionador el que se mostró comprensivo con Nacho. También todo el staff y la gente que rodea al equipo, que estos días iban preguntándole por cómo iba la cosa mientras le veían muchas horas metido en su habitación ultimando todos los detalles de un movimiento que, reconoció, «me va a poner la vida patas arriba». Va a dejar su Alcalá natal y vital para vivir en un país extraño y con él irán su mujer, María, y sus cuatro hijos: Alejandra, Nacho, Guillermo y Lola, que tiene apenas cuatro meses. «Pero es lo que necesito», cerraba ayer alguien que reconoció haber tenido dudas durante el año, pero que afirmó estar totalmente seguro de lo que ha hecho.
Tener a un menor de edad en el seno de la selección es complejo a nivel burocrático. España tiene a dos. Lamine Yamal (16 años) y Pau Cubarsí (17). Brasil tiene a uno. Endrick (17). En el caso de la Federación española, como todas las instituciones que trabajan con menores de edad, tiene su propio Protocolo para la protección de la Infancia y la Adolescencia. Pero, por empezar con lo más elemental, los responsables de organización de Las Rozas debieron pedirle a los padres de los chicos una autorización firmada para poder viajar a Londres y otra autorización firmada para poder hacerles fotografías y vídeos y poder publicarlos.
Además, todos los que estén en contacto con ellos, empezando por el seleccionador, Luis de la Fuente, deben acreditar que no tienen antecedentes por delitos sexuales, como explicaba Marca la semana pasada. Por ejemplo, el chófer que fue a recogerles al aeropuerto también debió presentar ese certificado. Y, por supuesto, fueron acompañados hasta el mismo avión en Barcelona por un adulto y recogidos por otro, empleados ambos de la compañía aérea, el lunes de la semana pasada, cuando viajaron a Madrid.
Tampoco un adulto, sea cual sea, puede quedarse en una sala a solas con ellos. Si el seleccionador quiere darles instrucciones individuales, ha de haber al menos otro adulto presente. Protocolos similares existen en la Confederación Brasileña de Fútbol, donde el talento precoz es incluso más habitual que en casi cualquier otro fútbol.
Estrellas en el Bernabéu
Esos niños estarán hoy en el imponente nuevo Bernabéu, bajo el influjo de un intento, elogiable, de luchar contra el racismo. Se enfrentan España y Brasil, dos selecciones que apenas se han cruzado nueve veces y que, según de la fuente, «podría ser perfectamente la semifinal o la final de un Mundial». Más allá de la hipérbole del seleccionador, y soslayando, si eso fuera posible, el objeto del choque, el foco bien podría ponerse en estos muchachos, cuya titularidad no está asegurada, pero cuyo concurso en algún momento del partido es seguro. Todos los focos los apuntarán hoy.
Endrick, en el entrenamiento de Brasil.KIKO HUESCAEFE
Por uno, Endrick, el Real Madrid pagó en diciembre de 2022 (entonces tenía 16 años) alrededor de 35 millones, que serán casi el doble si cuando aterrice, el próximo verano, ya convertido en un hombrecito mayor de edad, empieza a cumplir los objetivos que marca el contrato. Por el otro, Lamine Yamal, cuentan en Barcelona que su club, el Barça, ha rechazado ofertas que sobrepasaban los 150 millones de euros, una cantidad que solventaría muchos de los problemas económicos de la entidad, que no son pocos precisamente. Sin embargo, parece claro que ambos están destinados a protagonizar una rivalidad de, como mínimo, una década en los estadios de la liga española.
«Dan el nivel, y eso es lo que importa», decía ayer Dani Carvajal, que se va a medir a su compañero en el Madrid y que va a conocer, en directo, a su futuro compañero. Endrick marcó el pasado sábado el gol de la victoria de Brasil ante Inglaterra, y eso ha disparado todos los elogios hacia un chaval, dicen, destinado a marcar una época. «Es un jugador de 17 años, un muy buen futbolista, como también tenemos nosotros, pero hay que darle tiempo al tiempo y ser muy prudentes. Pensar que puede ser el sustituto de Pelé... ¡casi nada! Eso es meter mucha presión, generar estrés y una exigencia para la que quizá no está preparado en cuando a madurez.
Es un flaco favor el que le hacemos si hablamos así. Por eso yo soy partidario de que estos chicos vayan tranquilos, que vayan desarrollando su proceso formativo. Ya llegará el tiempo para exigirles», dijo De la fuente, que de ayudar en la maduración del talento joven sabe un rato, y ha trasladado esos conocimientos a la selección absoluta.
Martín Zubimendi (San Sebastián, 26 años) no tiene a nadie que le asesore en los temas de comunicación, y tampoco nadie que le gestione las redes sociales. «Tengo Instagram, pero lo que pongo, lo pongo yo», explica, y pone cara de sorpresa cuando en la conversación sale este tema. La mayoría de los compañeros sí tiran de ese tipo de empresas. Pero él no. Él, que dice poder tomarse algo en una terraza de Donosti sin que nadie le moleste, y que ahora baja en tren al centro de Londres sin que tampoco nadie repare en él, él, Martín, Zubi en el vestuario, es el faro de una selección española que puede amarrar de aquí al martes el billete para el Mundial. Un Mundial donde son favoritos, pero... «¿en qué nos beneficia decirnos todo el rato lo buenos que somos?», se pregunta él, una de las estrellas indiscutibles de la Premier. Y eso que lleva en el Arsenal dos meses.
PREGUNTA.La primera es muy fácil. ¿Qué echa de menos de Donosti?
RESPUESTA. A mi círculo más cercano.
P. ¿Quién lo compone?
R. Familia, amigos y mi perrita.
P. ¿Su perrita? ¿No se la ha llevado a Londres?
R. Estoy en ello, pero bueno, como de momento estoy ahí solo, creo que no le va a venir bien a ella.
R. Lea. Va a hacer cuatro años y medio que la tengo.
P. Eso es una relación consolidada.
R. Sí, sí, sí. Y la echo mucho de menos, no te creas.
P. A los que no tenemos perro nos cuesta un poco entender ese amor.
R. Es un amor incondicional, a ellos, a los perros, les da igual si has ganado o si has perdido, les da igual quién eres, si eres futbolista o no, y bueno, ese llegar a casa y que te reciba como si no te hubiera visto en meses...
P. Y al margen de Lea, ¿qué tal le va por Londres?
R. Bien, bien, la verdad que la adaptación ha sido fácil, creo que la vida del futbolista es más o menos parecida en todos lados, así que el día a día es bastante parecido.
P. ¿Dónde está viviendo?
R. Cerca de la Ciudad Deportiva, lejos del centro.
P. ¿Ha ido al centro de Londres ya?
R. Sí, sí, alguna vez.
P. ¿Y qué tal? Lo digo porque en Donosti le sería difícil pasar desapercibido, pasear, tomar algo...
R. No, ¡qué va! Yo podía hacer vida normal, tomarme un café, pasear...
P. ¿En serio? ¿En Donosti Martín Zubimendi podía tomarse un café en una terraza? Autógrafos, fotos...
R. Sí sí, y tan en serio. No tenía problema ninguno.
P. Bueno bueno... ¿y en Londres?
R. Pues igual. Yo cuando bajo, bajo en tren y no tengo problema. Alguno me reconoce, pero muy pocos, y que siga así. Es una ciudad enorme y cada uno va a su bola. Eres uno más.
P. ¿Y el inglés qué tal?
R. Yo pensaba que llevaba una buena base, pero claro, hasta que no llegas ahí no te das cuenta de que es más difícil de lo que parece. Pero bueno, lo entiendo bien. Y eso que dicen de que el inglés se le entiende mejor a los que no son ingleses es cierto.
El jugador de la selección y del Arsenal, en Las Rozas.ANTONIO HEREDIA
P. ¿Con quién se junta más?
R. Con Mikel, claro, y con el resto de españoles, que por el idioma es más fácil. Pero también intento salirme de mi zona de confort y hablar con todos.
P. Cuando no entrena, ¿qué hace allí?
R. De momento estoy teniendo visitas todas las semanas. Familia, amigos... Así que no me aburro.
P. ¿Qué diferencias ha encontrado entre el fútbol español y el fútbol inglés?
R. En Inglaterra todo es mucho más directo. Aquí en la Liga, tras recuperar el balón, quizás la mentalidad es mucho más de mantenerla y coger aire, pero allí, cada vez que hay una pérdida, el que recupera solo está pensando en atacar y tiene la capacidad física de, con una conducción, ponerse en área de rival.
P. Eso, ¿a usted le está costando?
R. Puede ser, pero también creo que elegí el equipo en función a mis características, a lo que proponían, y creo que el Arsenal es un equipo que tiene todas las características. Es capaz de llevar el peso del partido con balón, es capaz de correr a la espalda, de jugar rápido. Así que bueno, estoy teniendo que adaptar un poco a mi juego también. Me va a venir bien para crecer.
"En la Premier se corre más rápido, se choca más, son bestias físicamente y te empujan más, te agarran más..."
P. ¿Se corre más o se corre distinto?
R. Sobre todo, se corre a más velocidad. Las transiciones a veces son inevitables y sí que te hacen correr con nada. Corren para adelante y para atrás, claro, porque cuando pierdes la pelota... Hay veces que el fútbol se vuelve un poco incontrolable y te lleva ahí.
P. ¿Se choca más también? ¿Hay más disputas, más saltos?
R. Sí, el contacto está más normalizado. Al final también son bestias físicamente, así que bueno, sí que notas un poco al conducir el balón que te vienen, que te agarran, que te dificultan más la conducción, por ejemplo, y sí, en ese aspecto he notado más cambio.
P. Hablemos de la selección. ¿Qué le parece que se tenga por hecho que España es una de las grandes favoritas para ganar el Mundial?
R. Entiendo que puedan poner a España ahí en lo alto por lo que venimos haciendo, pero no sé, es que el hecho de hablar de ello aquí en el vestuario no sé a qué nos puede llevar, no entiendo los beneficios que nos pueda dar decir que somos buenos, o que podemos ganar el Mundial, así que bueno, aquí dentro lo llevamos con mucha naturalidad y creo que ese es el camino.
P. ¿Ustedes son conscientes de lo buenos que son? ¿O sí lo son y no le dan importancia?
R. Yo creo que sí, sí que somos conscientes, pero no sé, es que... Se me hace raro hablar todo el rato de lo buenos que somos, no sé, no es algo que ocurra en los vestuarios. En el vestuario no se habla de lo buenos que somos. Es que es impensable. No forma parte de las conversaciones, la verdad.
Martín Zubimendi.ANTONIO HEREDIA
P. Le definen como muy tímido.
R. Sí, con la edad creo que se va quitando un poco. De todas formas no diría tímido, yo creo que soy más, no sé, más reservado de primeras, pero luego ya...
P. Y que no le gustan las entrevistas.
R. Sí, eso sí es verdad.
P. ¿Pero no le gustan las entrevistas o los periodistas?
R. Pues no sé, al final por experiencias que he tenido... no me han aportado muchas cosas positivas. A veces han sido incluso negativas, me han metido en algún lío que otro... Ha habido algunas que me han causado momentos incómodos, entonces prefiero evitarlas a veces.
P. ¿Tiene gente que le ayuda con la comunicación?
R. No. Tengo mis redes sociales, pero las manejo yo.
P. El hecho de que sus padres sean profesores, ¿es mejor o es peor cuando uno es estudiante?
R. A la larga mejor, seguro. Obviamente la exigencia ahí ha estado, pero creo que he llevado bien esa exigencia.
P. ¿Sigue estudiando?
R. No. Estaba estudiando Ciencias de la Actividad Física y Deporte, pero lo tengo aparcado y no sé si lo retomaré.
"Mantengo la misma cuadrilla desde los tres años"
P. El hecho de ser hijo único, ¿qué le ha aportado y qué le ha hurtado, por decirlo así?
R. Es que como no he vivido lo otro, como no sé lo que es tener hermanos, pues tampoco sé lo que me ha faltado.
P. Pues lo típico, las peleas con el hermano por los juguetes, por la tele...
R. Pues es que no puedo comparar. Obviamente que con algún hermano tienes más compañía a nivel de ocio, pero bueno, en mi caso la verdad que he tenido dos padres súper implicados, muy activos también, muy involucrados con el deporte, así que en todo lo que ha sido el fútbol ha sido increíble cómo se han portado.
P. ¿Y la cuadrilla?
R. Sí, ahí en San Sebastián, en el País Vasco, es muy común buscarte ya tu cuadrilla y en ese aspecto he tenido mucha suerte, que la sigo manteniendo y desde los tres años que los conozco, pues está muy bien...
P. ¿Mantiene su cuadrilla desde los tres años?
R. Sí. Bueno, desde que empiezas el cole, que es con dos o tres, ¿no? Pues desde ahí.
P. La última. Ahora que ya prescrito, ¿hubo algo con el Madrid o no?
R. [Risas] ¿Ves lo que te decía de las entrevistas?
No ha sido fácil. Ha costado una semana que dijera que sí, pero finalmente Vicente del Bosque ha aceptado y será el presidente de la "Comisión de Supervisión, Normalización y Representación" que el Gobierno ha creado 'ad hoc' para tutelar, si no dirigir directamente, los destinos de la Federación Española de Fútbol. Así lo ha anunciado, por sorpresa, la ministra de Deportes, Pilar Alegría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.
"La semana pasada creamos la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación de la RFEF. Un órgano de tutela, de supervisión de la RFEF que tiene tres objetivos. En primer lugar, representar al fútbol español; en segundo, velar por la transparencia y el buen hacer del próximo proceso electoral que tiene que vivir la Federación a la vuelta de los JJOO; y en tercer lugar, afrontar con éxito los retos que tiene el fútbol español por delante: la Eurocopa, los JJOO y el Mundial 2030. Para mí es un orgullo anunciar que la persona que ejercerá la presidencia de esta Comisión es Vicente del Bosque", ha dicho Alegría.
Desde que abandonó la selección en el año 2016, Del Bosque ha sido bastante reacio a aparecer en todo lo que tuviera que ver con el fútbol, especialmente con el Real Madrid y, en menor medida, con la propia Federación. Tampoco recibió con especial entusiasmo la propuesta hace unos días, pero finalmente ha aceptado.
Es difícil pensar en una imagen mejor para la Federación, y todo hace indicar que él será la representación oficial durante la próxima Eurocopa y los próximos Juegos Olímpicos. Con el ex seleccionador, el Gobierno ha buscado una figura indiscutible, que pueda servir de coartada, o parapeto al menos, en el conflicto, real, que existe con UEFA y FIFA. Del Bosque, más allá de su talante conciliador y su capacidad para aunar voluntades, es campeón del mundo y de Europa con la selección. Las dos instituciones, UEFA y FIFA, probablemente se vean obligadas a medir sus palabras, y sus actos, con Del Bosque delante.
Eso sí, que nadie piense que Del Bosque va a tomar decisiones difíciles. Su papel será meramente institucional, y será el resto de miembros ("personas de reconocido prestigio en diversos ámbitos", según afirmó Rodríguez Uribes) los que lleven el peso de la tutela y la supervisión.
El anuncio del Gobierno llega el mismo día en que está reunida la Comisión Directiva del CSD para estudiar la posible suspensión provisional de Pedro Rocha después de que el TAD le haya abierto un expediente por falta "muy grave".