Nueva etapa deportiva en el rugby español. La Federación ha anunciado este jueves la salida de Santiago Santos del puesto de seleccionador del quince masculino. Su relevo había sido adelantado en enero, en una entrevista con EL MUNDO, por el presidente de la Federación, Juan Carlos Martín Sánchez.
La sustitución de Santos era esperada desde que en agosto la candidatura renovadora encabezada por Martín Sánchez, Hansen, ganó las elecciones anticipadas a la Federación. El cargo de máximo responsable de la selección masculina se había convertido en un símbolo para hacer visible la nueva etapa tras el abrupto final de la anterior, motivado por la exclusión de los Leones del Mundial a raíz de la alineación indebida de Gavin van den Berg.
La salida de Santos se enmarca en lo que la Federación ha presentado como parte de una reestructuración deportiva más profunda. “La salida de Santos no va a hacer automáticamente mejor a la selección”, ha subrayado de nuevo este jueves en una comparecencia el presidente del organismo federativo.
Los objetivos principales serían, según el vicepresidente deportivo Gabriel Sáez, el fomento del Alto Rendimiento en la cantera española y la creación de estructuras para que los jugadores que destacan en las categorías inferiores se vinculen a la selección y estén siempre disponibles. “No hay más que dar las gracias a Santos”, ha insistido Sáez, quien ha calificado al ex seleccionador como “una leyenda del rugby español”
Un viajero siempre dispuesto a aprender. Con esa filosofía de vida asume Régis Sonnes la dirección de la selección femenina de rugby hasta el Mundial 2029. Este jueves ha tomado el relevo de Juan González Marruecos. Un movimiento que la Federación presenta como "un nuevo ciclo" tras el Mundial que acabó en septiembre con cara y cruz para las Leonas: actuaciones más que dignas pero tres derrotas ante Nueva Zelanda, Irlanda y Japón. La intención es crecer a mayor velocidad con un entrenador de trayectoria muy contrastada y experiencia previa en España. "Un tren que se perdió es que Régis estuviera sólo dos años", asegura Jesús Moreno, 54 veces internacional, sobre la primera etapa de Sonnes en nuestro país.
Porque el técnico francés (Mont-de-Marsan, 1972) no llega sino regresa. En 2008 se hizo cargo del club madrileño CRC y en 2010 tomó las riendas de los Leones. Trató de organizar un trabajo continuo, a lo largo de toda la temporada, con los mejores jugadores de la División de Honor para elevar el nivel del equipo nacional. Sus propuestas, que pasaban por reorganizar las competiciones, chocaron con los clubes y no salieron adelante. Tras dos derrotas muy abultadas de los Leones, Régis Sonnes, formado en el profesionalismo francés, pronunció una frase polémica: "Tenéis el rugby que os merecéis".
Según explicó después, quería provocar un cambio, ir más rápido de lo que permitían las costuras del amateurismo. Algunas de sus decisiones permanecen. Fichó para los Leones a jugadores franceses con padres o abuelos españoles. Es la vía del parentesco que, junto a la de la residencia, hoy usan para reforzarse hasta las selecciones de la élite mundial. "Tenía que crear un equipo competitivo para intentar clasificarnos para la Copa del Mundo. ¿Y dónde lo buscas? Pues los jugadores nacidos en Francia o que juegan en Francia. Se le criticó mucho por eso, él lo llevó bien", recuerda el pilier Jesús Moreno, que jugó a sus órdenes.
Bajo la dirección de Sonnes, España ganó en el mismo año (2012) a Rumanía y a Georgia y aspiraba a la clasificación para el Mundial 2015. Pero su proyecto quedó interrumpido. El técnico no renovó porque la Federación entonces saliente sólo le ofrecía un año de contrato y dejó el cargo, buen recuerdo entre los aficionados y el deseo de un retorno que ahora se cumple.
Régis Sonnes cuando era seleccionador masculino en 2012, en la presentación de un acuerdo con la Escuela de GuerraJosé A. GarciaMarca
"Básicamente es un innovador. Trajo varios conceptos y fórmulas de intentar entrenar no solamente la parte física, sino también la mentalidad, ha hecho cosas muy revolucionarias". Jesús Moreno recuerda la charla con el torero Dávila Miura en la que el diestro les explicó cómo afrontaba la salida al ruedo y la colaboración con la la Escuela de Guerra, donde altos mandos militares les concienciaron sobre "el trabajo en equipo y la motivación".
Década y media después, el ideario de la Federación actual coincide con algunos planteamientos que esbozó el nuevo seleccionador y eso ha posibilitado su fichaje. "Esperamos un salto de calidad", ha afirmado el presidente Juan Carlos Martín Hansen sobre la etapa que se abre.
Curiosamente el primer y casi único contacto del nuevo seleccionador con el rugby femenino de élite fue con el quince que va a dirigir. Sonnes estaba afincado en Irlanda cuando José Antonio Barrio Yunque -hoy director deportivo de la FER y entonces seleccionador- le sumó a una concentración previa al Mundial de 2017 para que reforzara el trabajo sobre las fases de conquista. "Una experiencia muy buena, he aprendido mucho, me ha dado mucho confianza, espero también que haya dado confianza al equipo", dijo aquel día. "Un reto nuevo que me gusta", ha manifestado esta tarde durante su presentación.
A Jesús Moreno el seleccionador que regresa no le puso fácil la titularidad, pero reconoce una impronta que vinculada a su carácter de delantero. "Entiende que las prioridades individuales tienen que ponerse al servicio del colectivo. Es su manera de relacionarse, creo que él ponía un poco de su ego de lado, pero también hacía que tú pusieras tu ego de lado".
Como jugador, Régis Sonnes estaba en lo alto de su carrera, había ganado dos ligas en Francia, cuando en verano de 1995 decidió tomarse un año sabático para hacer surf en el Pacífico. Regresó a tiempo de disputar la siguiente temporada, en la que levantó de nuevo el título con su club, Stade Toulosain. Años después puso fin a su carrera en un equipo que él mismo había fundado en su región de nacimiento.
Su trayectoria como entrenador ha surfeado entre la élite y la cantera. Ha alternado temporadas en los mejores equipos del Top 14 francés con dos etapas en Bandon, de la provincia irlandesa de Munster, dedicado a fomentar el talento en los jóvenes. En la selección masculina Jesús Moreno asociaba a Sonnes con "un rugby evidentemente muy francés, basado en una parte de caos, de rugby champán, y una parte de organización de lanzamiento de juego".
Régis Sonnes, durante su concentración con las Leonas en 2017Federación de Rugby
Su próximo reto será mejorar los resultados de las Leonas, un equipo muy joven y con calidad técnica, con una decena de integrantes que se alinean en clubes de Francia e Inglaterra. Hace un lustro, sin embargo, que la selección pierde ante rivales a las que antes ganaba . Un problema más achacable a la falta de concentraciones y medios hasta hace dos años que al propio Juan González Marruecos, que llegó al puesto de seleccionador en 2022 y continuará en la estructura federativa.
La selección femenina mostró en el último mundial una evidente mejoría en las fases estáticas y en la defensa pero no sacó el provecho deseado de sus posesiones en ataque. Mejorar el juego con el balón en la mano es una de las claves que explica la contratación del nuevo seleccionador, que se ha marcado como primer paso "ampliar la plantilla". Sonnes contará con Aroa González como segunda entrenadora.
El mayor logro de Régis Sonnes en el banquillo fue la victoria en el Top14, codirigiendo con Ugo Mola a Stade Toulosain en 2019. Al final de la siguiente temporada, marcada por el covid, no renovó su contrato y, como no quería moverse por razones familiares, llegó a un acuerdo para entrenar a los cadetes de un club de categoría inferior. "Es bastante singular en su comportamiento, en su forma de ser, un personaje en el mejor sentido, un tipo superespecial en su forma de ver el mundo". Así describe Jesús Moreno a Régis Sonnes, con fama de espíritu libre y ahora el viajero encargado de conducir a la selección femenina de rugby hacia la élite.
Diez años ha practicado el rugby a alto nivel, entre Argentina y España, Sacha Casañas. Placando y cargando, entregado a las tareas más ingratas para conquistar el balón, avanzar con él. Una década de partidos y títulos que ha simultaneado con los estudios. En febrero de 2020, en un viaje relámpago a Buenos Aires, concluyó la carrera de Medicina que había iniciado allí. Semanas después, en el peor momento de la pandemia, con la sanidad en riesgo de colapso, se presentó desinteresadamente como médico voluntario para "echar una mano" en un hospital de Valladolid, la ciudad donde jugaba y vive.
"Tenía una vocación, ganas de ayudar", relató Sacha a EL MUNDO hace cuatro años. Colaboraba en la primera atención a los pacientes con patologías diferentes al covid. Soñaba con homologar el título, hacer el MIR y especializarse. Hoy se ve atrapado en la intrincada melé de la burocracia.
Su etapa en la élite ha concluido. En mayo de 2023, en las filas del VRAC Quesos Entrepinares, se lesionó en la final de liga la rodilla izquierda. Ya ha sufrido dos operaciones y una tercera le reducirá el dolor "para que pueda tener una vida normal". Adiós al deporte que le trajo a nuestro país. "Siempre jugué porque me gustaba, pero fue un trabajo", dice a modo de despedida.
El delantero preparó durante años la retirada. "Saqué la carrera sin faltar a un entrenamiento", recuerda. De ese compromiso nace su decepción. La pandemia y los cierres de servicios retrasaron la expedición de su título en Argentina. No pudo solicitarlo hasta diciembre de 2020 y no lo recibió hasta un año más tarde. 22 meses de retraso en su país de origen.
Nada más recibir la documentación, el 22 de diciembre de 2021, Sacha Casañas la presentó ante el Ministerio de Universidades. No tuvo noticia hasta abril de 2024. Habían pasado 29 meses. Consultando dos veces por semana el estado de la tramitación. Visitando las ventanillas. Preguntando. "Nadie te da respuestas". Esperando, desesperándose. "Sientes la impotencia de levantarte todos los días sin saber si alguien lo vio, si va a salir". Con el ánimo "por los suelos". Buscando ayuda psicológica "porque el deporte que tanto amé va a ser imposible y porque todavía no puedo trabajar".
Pero no se trata de un problema particular de Sacha Casañas. Un censo de la asociación 'Homologación Justa Ya' estima que el atasco en las homologaciones alcanza a unos 100.000 expedientes; el 80% ellos, de profesionales sanitarios. Sitúa el tiempo medio de resolución en unos tres años, cuando los dos decretos vigentes -de 2014 y 2022- marcan un plazo máximo de seis meses y una recomendación de la Comisión Europea lo reduce a dos. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades no ha facilitado los datos solicitados.
"No hay voluntad de resolverlo a pesar de la escasez de sanitarios", sostiene Rami Ahmadi, presidenta de 'Homologación Justa Ya'. Achaca la tardanza a "una discriminación contra profesionales extranjeros", a que hay "muy pocos funcionarios" dedicados a esta tarea y a procedimientos que penalizan al solicitante. "La gran mayoría de expedientes incompletos son por errores del ministerio", denuncia.
Casañas no quiere hablar de mala fe y agradece la atención a los funcionarios que, al menos, le han escuchado. Tras esos casi dos años y medio sin noticias, la primera fue mala. "Cómo puede ser que después de 29 meses me dicen que me falta un papel, me vi llorando como un niño", cuenta. Los certificados que aportaba, donde constaban todas sus notas y que se había licenciado, no fueron suficientes. Aportó el título -con su correspondiente autentificación- de inmediato. Han pasado otros dos meses. "A veces hay esperanza, algo tiene que salir bien", se consuela.
Sacha Casañas, en sus prácticas durante la carreraEM
Lamenta el delantero que estos años le han ofrecido empleos que no ha podido aceptar. Incluso en la sanidad pública. "Como figuro como voluntario me han llamado dos veces porque necesitan cubrir esos puestos", explica. Casado y con dos hijas pequeñas, ha hallado en la familia su fuerza para seguir. "Si mi mujer no estuviese trabajando, no sé qué estaríamos haciendo", admite.
En total, el choque de Sacha Casañas contra la burocracia suma 22 meses en Argentina y casi 32 en España. Casi cuatro años y medio en los que ha obtenido la nacionalidad, ha seguido formándose y ha preparado por temporadas un MIR al que nunca pudo presentarse. Confía en que una homologación antes de septiembre le permita acudir a la próxima convocatoria. Recuerda su vocación como voluntario. "Intentas hacer cosas por la sociedad". Insiste en la justicia de su petición. "No pido que me pongan a trabajar en un lugar, pido que me den la homologación y trabajar donde yo consiga". Su deseo de recuperar el futuro que preparó en el pasado. "Quería ser traumatólogo, hoy sinceramente lo que busco es ser médico".
Francia recupera el Seis Naciones de rugby y la ilusión de 2022, cuando lo ganó por última vez y soñaba con desafiar a los grandes del hemisferio sur. El mundial en su país ya pasó y ahora el equipo parece haber superado el lastre de la eliminación en cuartos. Año y medio después cierra el mítico torneo del norte con unas cifras deslumbrantes en ataque. 43 puntos a Gales, 25 a Inglaterra -pese a la derrota-, 73 a Italia, 42 a Irlanda y 35 este sábado frente a Escocia. Ha sido el conjunto más completo porque, cuando se ha visto sin balón, ha brillado en la defensa, casi hermética en la primera parte contra Irlanda y en la segunda mitad, este sábado, contra los escoceses.
La selección de Galthie no ha fallado en la jornada final. Ha sellado el triunfo en el Seis Naciones derrotando a Escocia (35-16) y haciendo inútiles las victorias de Irlanda en Italia (17-22) y de Inglaterra en Gales (14-68). Y eso que Francia se ha encontrado a una Escocia que siempre ha tratado de llevar la iniciativa, que se ha plantado en el descanso todavía con posibilidades de negarle la fiesta en París. Un balón suelto cazado por N'Tamack y el pase para la carrera y ensayo de Bielle - Biarrey (8 marcas, récord en una sola edición) han desatascado el encuentro y el músculo de los delanteros del banquillo lo ha asegurado. Reconquista el torneo tras rozar las cinco victorias.
Sólo ha perdido Francia ante Inglaterra, que acaba segunda. Desde la llegada del seleccionador Steve Borthwick el XV de la rosa ha acentuado su perfil sólido e industrial, eficaz y gris. Trata de controlar el juego y resulta muy complicado ganarla. Nadie podrá decir que en 2025 no ha competido. Perdió su primer partido pese a imponerse en la primera mitad a Irlanda. Ha ganado los otros cuatro, dos de ellos en casa y sobre el alambre. Se llevó por un punto el choque contra Francia (26-25) por los errores de manos de los rivales. Y se llevó por otro punto el partido contra Escocia (16-15) debido a la tarde aciaga con el pie y las indisciplinas de los escoceses. Pero estaba ahí, siempre al acecho hasta el pitido final.
Esas dos victorias impulsaron a Inglaterra. Hace una semana no pudo doblegar a Italia hasta el inicio del segundo tiempo pero acabó anotando siete marcas. Este sábado, otras diez en Cardiff en un encuentro disputado con la esperanza de un tropiezo francés y concluido con exhibición. Dentro de su estilo, el equipo se ha asentado bajo la dirección en el campo de Alex Mitchell y Fin Smith, y muestra fortaleza tanto en la delantera como en la tres cuartos. Los jóvenes siguen asomando a las convocatorias en una renovación que aparentemente apunta al próximo mundial.
El debutante inglés Henry Pollock se escapa para anotar un ensayoAdrian DennisAfp
Con el funcionamiento de sus principales equipos vinculado al de la selección, Irlanda se ha aupado desde hace años por encima del binomio que forman Francia e Inglaterra. Los verdes son una máquina engrasada, pero al inicio del torneo les costó arrancar. En la primera jornada perdían 5-10 al descanso en casa ante Inglaterra. En la tercera, al poco de empezar la segunda mitad, caían 18-10 en Gales. En esos momentos suele asomar el criterio del medio melé Gibson-Park, que sube el ritmo, la delantera se calienta, empieza a pisar la 22 rival y, sumando fases, se transforma en imparable. A eso se añade la dureza de Bundee Aki y James Lowe para romper placajes y posar o descargar el balón.
Tres triunfos de tres había cosechado Irlanda a mitad de torneo. En Dublín contra Francia, en el partido probablemente más importante del Seis Naciones, el quince de Simon Easterby arrancó por fin a tope. En el primer cuarto de hora los galos, encerrados en su 22, llevaban 73 placajes por cuatro de los locales. Pero resistieron. Irlanda se fue sin puntos, algo insólito en un equipo generalmente muy efectivo. Consiguió remontar al descanso y en la segunda parte, cuando suele acelerar, se vio superada a lo largo y a lo ancho por el huracán francés, que le marcó cuatro ensayos seguidos. La derrota ya le privaba del Grand Slam. Este sábado ha hecho sus deberes en Roma -victoria 17-22 con punto bonus por cuatro ensayos- pero el tercer puesto se queda lejos de sus aspiraciones.
Escocia concluye cuarta. Otro año que se presentaba como candidata a la sorpresa y acaba a mitad de tabla. Comenzó como casi siempre, derrotando (31-19) a una Italia que a falta de 20 minutos le puso el partido cuesta arriba. Nunca pudo con Irlanda (15-27) y perdió la gran oportunidad ante Inglaterra, a la que se impuso claramente a domicilio en posesión, territorio, metros con el balón en la mano, defensores batidos, ensayos. Un cúmulo de méritos que se estrellaron con la tarde aciaga del apertura Russell en las transformaciones. Marró las tres, una relativamente sencilla, cuando su porcentaje de acierto en el torneo de 2024 fue del 96%. Inglaterra, al contrario, tiró cuatro veces a palos sin fallo.
El XV del Cardo, con una delantera muy trabajadora y una línea potente mueve sin descanso el balón, busca las cosquillas al rival, a ratos entusiasma y luego se apaga. Este sábado, pese a la derrota, ha jugado un partido valiente, de mucho mérito, en París. Pero un año más flota la sospecha de que sus resultados son cortos para su capacidad. Sin opción en los mundiales, tampoco encuentra su momento en el Seis Naciones.
El irlandés Lowe trata de romper un placaje y no pisar la líneaFilippo MonteforteAfp
El Seis Naciones 2025 deja una señal de alarma en algunos resultados. Italia recibió 73 puntos de Francia; Gales, 68 de Inglaterra. La actuación en 2025 sabe a poco a la Italia del argentino Gonzalo Quesada, que el año pasado firmó dos triunfos y un empate. En su única victoria de este año mostró solvencia. Recibía a Gales en Roma en el duelo del fondo de la tabla y supo encarrilar el partido y mantener la diferencia (22-15). Los azzurri, sin embargo, fueron claramente inferiores a Francia e Inglaterra. Este sábado, en Roma, se han adelantado contra Irlanda y luego la han apretado en los minutos finales (17-22). Están aún lejos de estos tres conjuntos, pero han dejado de ser una comparsa.
Gales, para su desgracia, equivale a la nostalgia por un prestigio cada vez más lejano. Ganó el torneo en 2021. En 2022 y 2023 sólo venció un partido. El año pasado, ninguno. Este, tampoco. Tras la citada derrota en Roma el seleccionador Gatland fue despedido. El conjunto sobrevivía a base de defensa y maul, una receta que hoy se queda corta. Con la llegada interina de Matt Sherratt al banquillo y sus cambios en la alineación, el quince galés ha tratado de proponer más. Perdió con Irlanda, a la que se impuso en metros portados con el balón y defensores batidos. Asustó a Escocia hace una semana y este sábado, ante Inglaterra, aspiraba a la sorpresa y ha recibido una paliza (14-68), su peor resultado en un choque del Seis Naciones. Este triste presente apenas deja el consuelo de que su futuro por fuerza será mejor.