El fútbol español ha tenido nueve campeones de Liga en su historia y sólo uno de ellos está en manos extranjeras. El 17 de mayo de 2014, el patronato de la Fundación del Valencia CF eligió por unanimidad vender su paquete accionarial de control del club ( 70,6%) al empresario de Singapur Peter Lim. Su oferta se había impuesto a la de un grupo ruso, Zolotaya, la del fondo americano Cerberus y la china de Wanda. El compromiso pasaba por abonar los
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España empieza con buen pie el Mundial de 2026. Un despegue suave para la selección de Luis de la Fuente, que tendrá rivales asequibles que no deberían complicarle la primera fase del campeonato. El sorteo -convertido por la FIFA en un show con sello estadounidense, a mayor gloria de Donald Trump- ha encuadrado a la selección en el Grupo H con enfrentamientos con la debutante Cabo Verde, Arabia Saudí y la Uruguay de Marcelo Bielsa. Al clasificarse los dos primeros equipos de cada uno de los grupos, España no debería tener problemas para estar en la fase de dieciseisavos de final, si quiere cumplir con su condición de aspirante al título. Además, este sorteo ha dejado un reguero de similitudes con aquel en Sudáfrica donde se bordó la primera estrella en la camiseta.
La FIFA hará público el calendario de sedes y horarios este sábado, pero la selección debutará el lunes 15 de junio ante Cabo Verde en las sedes de Miami o Atlanta, en la costa Este. Esta ex colonia portuguesa no es el país más pequeño presente en el Mundial porque le arrebató esa condición Curaçao, pero con apenas medio millón de habitantes y la mitad de extensión que la Comunidad de Madrid, pondrá a prueba su apuesta por el fútbol, que le ha llevado a buscar jugadores con antepasados caboverdianos por LinkedIn.
De hecho, más de la mitad de los jugadores que Pedro Leitão Brito, 'Bubista', el seleccionador con un breve pasado en el Badajoz, han nacido en Europa: seis en Países Bajos, cinco en Portugal, dos en Francia y uno en la República de Irlanda. En la lista definitiva podrían estar Duk, jugador del Leganés y Bebé, en las filas del Ibiza. El éxito es haber conseguido su billete después de haber sido el peor equipo en la fase de clasificación para la Copa África que arranca en unas semanas.
21 y 26 de junio
El segundo partido lo disputará España frente a Arabia Saudí el domingo 21 de junio, de nuevo en Miami o Atlanta. Los saudíes vuelven a un campeonato del Mundo en el país donde se estrenaron en 1994 y la inquietud que generan es, además de la experiencia de su seleccionador, Hervé Renard, y del crecimiento de su liga en los últimos cuatro años, haber sido la selección capaz de derrotar en Qatar a la Argentina de Messi y complicarles el camino hacia el título. No debería ser rival para España, pero no se confían.
El grupo lo cerrará la selección el viernes 26 de junio ante Uruguay esta vez en Houston o en Guadalajara, en México. Puede ser el partido que decida si España es primera y se garantiza un camino más fácil en los dieciseisavos. Es la segunda vez que, en un Mundial, aparece en el camino Marcelo Bielsa. La primera fue en 2010, en Sudáfrica, también en el Grupo H, pero esta vez el Loco defendía los colores de Chile. No atraviesan los charrúas su mejor momento, como se vio en Qatar, pero tienen viejos conocidos como Josema Giménez, Fede Valverde o Ronald Araújo que saben cómo se las gastan Lamine, Oyarzabal o Pedri.
Si España queda primera o segunda de este grupo, estará en la ronda de dieciseisavos, que se recupera ante el aumento de participantes. Por su condición de número 1 del ranking FIFA, quedar primera conlleva un premio extra: evitaría a Argentina hasta la final y con Francia o Inglaterra no se cruzaría hasta la ronda de semifinales, siempre y cuando estas selecciones sean también primeras de grupo.
Shaquille O’Neal, con la papeleta de Uruguay, el viernes en el sorteo.AFP
El sorteo ya ha deparado que los rivales de la selección en la segunda ronda del torneo saldrán del Grupo J, donde están encuadradas Argentina, como favorita, Austria, Argelia y Jordania, y las sedes serían de nuevo Miami o Los Ángeles. Si España y Argentina cumplen y ambas lideran sus grupos, el cruce no se antoja complicado para ninguna. Si una de las dos tropieza, se tienen en el horizonte. Si cumplen, los españoles podrían mirar en octavos cómo han quedado los grupos de Portugal e Inglaterra, y sus cruces. Lo que queda claro es que con la Brasil de Ancelotti no se vería las caras hasta una final.
El Mundial arrancará el 11 de junio con el partido inaugural en el estadio Azteca entre México y Sudáfrica —como ocurrió en Sudáfrica, otro dato para los supersticiosos— y la final se disputará el 19 de junio en el MetLife de Nueva Jersey tras la disputa de 103 partidos que determinará qué selección de las 48 participantes alzará la Copa del Mundo. Solo ocho equipos lo han logrado: Uruguay, Brasil, Argentina, Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y España. Solo los azzurri no tienen aún garantizada su presencia en el Campeonato del Mundo.
Mientras Europa está pendiente de las grandes estrellas, aquí dejamos una lista de jóvenes promesas que llamarán la atención en el torneo y de futbolistas, ahora en segunda línea, que han marcado época en sus selecciones. En Alemania dirán adiós a esta competición y, quién sabe, si a vestir la camiseta de su equipo nacional.
LAS FUTURAS ESTRELLAS
WIRTZ (Alemania). Con 21 años ya es la estrella del Leverkusen de Xabi Alonso y el Madrid le quiere para 2025, así que nada mejor que una Euro para explotar del todo.
Florian Wirtz.A.P.
MAINOO (Inglaterra). Fue la gran sorpresa del Manchester United en el último tramo de la Premier. Será suplente, pero a sus 19 años parece la próxima gran estrella.
DOKU (Bélgica). A sus 22 años, está llamado a heredar el equipo de Hazard. Brilla en el City, pero aún no ha tenido un gran torneo con su país.
Jérémy Doku.AP
GÜLER (Turquía). La ilusión de una selección que apunta a gran sorpresa. La perla del Madrid tiene 19 años y quiere hacerse notar.
SIMONS (Países Bajos). Es una de las estrellas del Leipzig y Koeman le quiere como líder de su país. 21 años.
LOS VIEJOS 'ROCKEROS'
PEPE (Portugal). 41 años. Su misión es aportar experiencia a una selección muy joven. De Alemania se irá con el récord de ser el jugador de más edad en jugar una Euro, desbancando al húngaro Kiraly.
Pepe.AP
GIROUD (Francia). 37 años. Pilar de Deschamps en el Mundial de Rusia, el máximo goleador de la historia de la selección francesa con 57 goles, dejará de vestir la 'bleus' tras este campeonato.
WALKER (Inglaterra). 34 años. Es el más veterano de los 'Three Lions'. Ha jugado dos Eurocopas (2016 y 2020) y dos Mundiales (2018 y 2022), por lo que su ciclo internacional está llegando al final.
Barcelona, el estadio de Cornellá, respondió a Luis de la Fuente, pero también puso a España en un aprieto. El seleccionador advirtió de que ante Egipto no se disputaba un amistoso, sino que había mucho en juego. El primer puesto del ranking FIFA, engrasarse para el Mundial y mantenerse «a la altura» de lo que se le pide a una selección favorita. Y la grada lo entendió... hasta que fue más allá del puro fútbol y del respeto. Los 37.000 aficionados que llenaron el estadio de Cornellá lo vistieron como si se jugara una final. Y no solo durante los 90 minutos del partido. Desde horas antes de que arrancara, los alrededores se tiñeron de camisetas rojas -la nueva camiseta blanca de Adidas está arrancando-, con banderas de España y cánticos que ya no cesaron.
La primera gran muestra de entrega se vivió con el himno nacional, cuando todo el estadio tarareó al unísono, y continuó con cánticos de 'yo soy español' y 'qué viva España'. Sin embargo, antes buena parte del público había mostrado un comportamiento reprochable al pitar el himno de Egipto. Lo que debió ser una fiesta se enturbió cuando, de nuevo al unísono, la grada entonó, en dos ocasiones y de forma mayoritaria, «musulmán en el que no bote». Se olvidaron de que una de las estrellas de España, Lamine Yamal, profesa ese credo. Y se arriesgaron a que el partido se parara.
No se activó ningún protocolo, pero hubo una charla, con el partido en juego, entre la delegada, Nuria Martínez, y el cuarto árbitro. Quizá los colegiados búlgaros no entendieron la dimensión del cántico, como tampoco los insultos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. A eso se sumaron nuevos pitos al centrocampista Issa cuando, al pitar el descanso, se arrodilló y besó el césped.
No es una buena imagen para la RFEF, que organizará el Mundial de 2030 con Marruecos, un país musulmán, en el que Cornellá aspira a ser una de las sedes elegidas. Quizá por eso en el descanso, por la megafonía, se pidió al público que se abstuviera de realizar «cánticos ofensivos o racistas» y en los videomarcadores se proyectó un mensaje en que se recordaba que la legislación «prohíbe y sanciona la participación en actos violentos, xenófobos, homófobos y racistas».
Antes del inicio de la segunda mitad, la megafonía volvió a lanzar el mismo mensaje. Y, desde uno de los fondos, volvió el «musulmán el que no bote», esta vez protestado por el resto de la grada.
A los jugadores egipcios no les afectó; a los españoles no les ayudó a entonarse en un partido que se fue espesando. El arreón de la selección hacia la portería de Shobeir apenas duró, y para cuando los seguidores se acordaron de Dani Jarque, como ocurre en cada partido del Espanyol en el minuto 21, se había esfumado. Era Egipto quien crecía, con capacidad para tener el balón y acercarse a Raya. El meta de Arsenal fue titular y vio en el minuto 29 cómo un disparo de Marmoush se estrelló en el palo. Había tenido el atacante del City la mejor ocasión.
Debut de Joan Garcia
No le gustaba a De la Fuente cómo estaba respondiendo el equipo. Por primera vez en mucho tiempo, un rival había dejado la estadística de posesión en un 50-50 en la primera parte. Por eso Rodrigo, desde la banda donde calentó desde la media hora de juego, pedía calma. Al volver del vestuario, lo mandó al campo, junto a Pedri y Fermín, y sacrificó a un poco acertado Lamine.
Fue en el minuto 62 cuando volvió a atronar el campo. Esta vez el protagonista era el guardameta Joan Garcia. Luis de la Fuente lo hizo debutar en casa, en el que fue su estadio durante muchos años, pero en el que le castigan porque decidió cambiar el Espanyol por el Barça. Como no todo el público era perico, hubo división de opiniones. Recibió una pitada masiva, pero también escuchó cómo se coreaba su nombre. Fue el colofón a una noche en la que la grada, siempre el jugador 12 de un equipo, pudo acabar desquiciándolo.