Kevin De Bruyne se marcha del Manchester City al final de la temporada, según anunció este viernes. Serán así estos sus “últimos meses” con el equipo de la Premier League.
El mediocampista belga de 33 años, cuyo contrato finaliza este verano, comunicó la noticia en una emotiva publicación en sus redes sociales.
“Nada de esto es fácil de escribir, pero como futbolistas, todos sabemos que este día eventualmente llega. Ese día ha llegado”, escribió.
De Bruyne llegó al City procedente del Wolfsburgo por alrededor de 71 millones de dólares en 2015 y ha ganado todos los laureles de prestigio con el club, incluidos seis títulos de la Premier y la Liga de Campeones. En total, ha ayudado al City a conquistar 16 títulos , incluido el Mundial de Clubes, y se ha consolidado como uno de los grandes de todos los tiempos de la Premier. Hasta el momento lleva 106 goles marcados.
“Esta ciudad. Este club. Esta gente… me dieron TODO. No tuve más remedio que devolver TODO. ¿Y adivinen qué? ¡Ganamos TODO!”, escribió. “Nos guste o no, es hora de decir adiós”.
Tras el anuncio, el entrenador del City, Pep Guardiola, lo describió como un “día triste”. “En la Premier es uno de los mejores mediocampistas que jamás haya jugado en este país y creo que en este club no hay duda”, expresó Guardiola.
De Bruyne no mencionó si participaría en el Mundial de Clubes, que se llevará a cabo en junio y julio en Estados Unidos. Tampoco hubo mención en la publicación sobre dónde quería jugar a continuación.
Con 118 asistencias en la Premier, De Bruyne se ubica segundo detrás de Ryan Giggs del Manchester United, quien proporcionó 162, en la lista histórica. Alcanzó ese total en 280 apariciones, en comparación con las 632 de Giggs.
Aunque De Bruyne será recordado como uno de los mejores jugadores que ha jugado para el City, podría haber pasado la mayor parte de su carrera en Chelsea después de unirse al club de Londres procedente del Genk belga en 2012, pero se frustró después de hacer solo dos titularidades en la liga y finalmente se fue a la liga alemana con Wolfsburgo en 2014. Allí revitalizó su carrera y convenció al City de convertirlo en el fichaje récord del club.
Ha jugado 413 partidos para el City en todas las competiciones y fue nombrado dos veces ‘Jugador del Año’ de la PFA en Inglaterra.
El domingo por la noche, Jannik Sinner, campeón del US Open unas horas antes, aparecía con una chaqueta Gucci frente a la fachada de la Arthur Ashe, la pista central de Flushing Meadows, para hacerse las típicas fotos con el trofeo. Ahora de enfrente, ahora de un lado, ahora del otro y ya está. Normalmente el posado se realiza al día siguiente de la final en algún lugar emblemático de Nueva York, como el Empire State, Central Park o Times Square -donde lo hizo Carlos Alcaraz en 2022-, pero Sinner optó por hacerlo rápido y sencillo. Sin ruido. Ni medios ni fans.
En silencio encontró la tranquilidad para hacerse con el segundo Grand Slam de su vida y en silencio lo celebró. Si a su alrededor continuaba la polémica por haber dado positivo en dos test antidopaje, con más críticas del mediático Nick Kyrgios a través de las redes sociales, ya no iba con él. Con su victoria en la final ante Taylor Fritz y el cierre de su caso por parte de la Agencia Mundial Antidopaje, Sinner ya ha pasado página.
"He mejorado mi mentalidad"
«Lo que ocurrió seguía en mi mente durante todo el torneo, no se había ido, pero en la pista me centré en el juego. No fue fácil, lo aseguro, pero estuve concentrado, así que puedo decir que he crecido, que he mejorado mi mentalidad. Me ayudó mucho mi gente, las personas con las que estoy desde que era un niño, mi equipo y mi familia», explicaba Sinner después de la final y de una celebración comedida. Con su serenidad, el italiano se llevó el último punto, subió a las gradas a abrazar a los suyos y bajó sereno, calmado, dispuesto a recibir el trofeo sin aspavientos. No hubo gritos ni lágrimas. No hubo ni un gesto para el público estadounidense ansioso como siempre por presenciar un show. Si acaso, dos detalles.
En primer lugar, la emoción contenida de Sinner al nombrar a su tía enferma y recordar los días en los que ella le llevaba a entrenar mientras sus padres trabajaban en el refugio Fondovalle, en los Dolomitas. Y en segundo lugar, su complicidad con el cantante Seal. Dos años atrás el autor de canciones como Kiss from a rose o Crazy comentó que Sinner era su tenista favorito, los presentaron y en los últimos meses ambos han construido una bonita amistad. De hecho, Seal presenció el partido en el palco de invitados del italiano, justo detrás de su novia, la tenista Anna Kalínskaya, eliminada en tercera ronda del mismo US Open.
Descanso hasta la gira asiática
«Sólo mi equipo y mi familia saben lo que he sufrido en los últimos meses. No fue sólo el ruido de la semana previa del US Open, fueron los meses anteriores. Ha sido difícil disfrutar de ciertos momentos durante el torneo, no lo he vivido igual, pero eso me ha permitido conocerme mejor. Ahora me irá bien tener un tiempo de descanso», asumía Sinner que, al contrario que Carlos Alcaraz, esta semana no disputará la fase de grupos de la Copa Davis que empieza hoy en Valencia y la semana próxima no estará en la Laver Cup de exhibición. Después de su victoria en el US Open, el italiano volverá en el ATP 500 de Pekín, en la última semana de septiembre y lo hará sin preocupaciones.
Cuando se hizo público su positivo, pese a la exculpación por parte de la Federación Internacional de Tenis (ITF), se conjeturó con una posible desbandada de patrocinadores, pero no le ha abandonado ninguna de las muchas marcas que le apoyaban -Nike, Head, Rolex, Gucci, Lavazza, Alfa Romeo, Technogym...-. Y en el circuito tampoco se han multiplicado sus críticos. Más allá de Kyrgios, con quien mantiene cierta tensión personal -el australiano fue novio de Kalinskaya- y de tenistas modestos como Lucas Pouille y Denis Shapovalov, las estrellas del deporte no han ahondado en su caso, más bien todo lo contrario. El propio Alcaraz, amigo suyo, defendía su inocencia y le apoyaba públicamente.
«Salieron cosas, pero creo que la reacción general de los jugadores fue positiva. Que haya críticas es normal, pasa en todos los deportes, no puedo hacer nada al respecto», asumió Sinner que, pese a todo lo vivido, acabará la temporada con dos Grand Slam, muy posiblemente como número uno del ranking y con el futuro en sus manos.
La 37 edición de la Copa América, la competición deportiva más antigua del mundo, con 173 años de historia y que en este 2024 se celebrará por primera vez en Barcelona, da hoy su pistoletazo de salida. Y lo hace con una regata preliminar (a modo de exhibición), la tercera después de las celebradas en Vilanova i la Geltrú y en Jeddah, en la que el defensor del trofeo, el Emirates Team New Zealand, y los cinco aspirantes que competirán por medirse a él en la regata final, el Ineos Britannia, el Alinghi Red Bull Racing, el Luna Rossa Prada Pirelli Team, el NYYC American Magic y el Orient Express Racing Team. Todos ellos medirán sus fuerzas con los espectaculares AC75.
En las anteriores ocasiones, los contendientes pusieron en los desafíos en el agua sus AC40, embarcaciones similares, aunque a escala reducida, que son las que usarán los equipos que competirán tanto en la categoría juvenil como en la femenina, la gran novedad de esta edición. Dos competiciones en las que se unirán a los contendientes principales un total de seis equipos invitados, entre los que se encuentra el español Sail Team Barcelona.
Muchos definen los AC75 como auténticos Fórmula 1 del agua. La velocidad que pueden alcanzar estas embarcaciones y los desafíos tecnológicos que se han afrontado para desarrollarlos les dan sin duda la razón. Pueden volar por encima del agua a una altura de 30 centímetros y maniobran con una increíble soltura.
Las tripulaciones se han visto reducidas, pasando de 11 a ocho miembros. Cuatro de ellos se encargan de manejar tanto el timón como los sistemas de control del barco. Los otros cuatro deben proporcionar la fuerza necesaria para alimentar los sistemas hidráulicos. Algo que en los AC40, con sólo cuatro tripulantes, se hace por medio de baterías. Para generar la potencia necesaria, se recurre a los cyclors, quienes usan las piernas en una suerte de bicicletas estáticas y que proporcionan así hasta un 40% más de potencia que los tradicionales grinders, quienes usaban sus brazos.
Una novedad que fue determinante para que Team New Zealand se hiciera con el trofeo en 2017 y que logró introducirse gracias a la actuación del abogado español Luis Sáenz Mariscal, quien se apoyó en un tecnicismo para que el término «manual» fuera sustituido por «humano» a la hora de definir en el reglamento el método aplicado para generar dicha fuerza. Los cyclors fueron prohibidos para la edición de 2021, pero, en esta ocasión, sí podrán estar presentes en Barcelona.
«Los barcos tienen un aspecto fantástico, el rendimiento, particularmente con viento fuerte, es espectacular tanto a favor como contra el viento y creo que los espectadores se sorprenderán mucho. Es todo un privilegio navegar en ellos, con esta preciosa ciudad de fondo. Creo que esta edición está destinada a ser una de las mejores de la historia», aseguró sir Ben Ainslie, CEO del Ineos Britannia.
El Team New Zealand es el actual poseedor de un trofeo que, pese a su origen británico, nunca ha sido conquistado por un equipo de dicha nacionalidad. El Club de Yates de Nueva York, con la goleta America, fue su primer vencedor, en 1851, pero no volvió a poner en juego la conocida como Copa de las Cien Guineas hasta 1870. Desde entonces y hasta 1983 fue siempre capaz de defender con éxito su posesión.
Ese año, el Australia II rompió brevemente el dominio norteamericano, recuperado a continuación durante tres ediciones seguidas por el Club de Yates de San Diego. En 1995 y 2000, el Real Escuadrón de Yates de Nueza Zelanda, vencedor también de las dos últimas ediciones, las de 2017 y 2021, se alzó con un trofeo que fue a parar a manos del Alinghi suizo en 2003, que al no tener salida al mar, eligió Valencia como sede. En 2007, el trofeo fue recuperado también brevemente por los norteamericanos, a través del Club de Yates Golden Gate de San Francisco, en 2010 y 2013.
La regata que se celebra desde este jueves hasta el próximo domingo es preliminar, compiten todos los contendientes del evento principal con sus mejores galas. A partir del día 29 de agosto, arranca la Copa Louis Vuitton, un formato de liga a dos vueltas en la que también compiten todos, pero no se tienen en cuenta los resultados del Team New Zealand.
En esta liga, un barco será eliminado y los otros cuatro se medirán en semifinales, al mejor de nueve regatas, y en una final, al mejor de 13, que definirá el desafiador final del actual poseedor del trofeo. La final, también al mejor de 13, se disputará, en principio, desde el 12 hasta el 27 de octubre. Entre el 17 y el 26 de septiembre, tendrá lugar la competición juvenil y, del 5 al 13 de octubre, la novedosa apuesta femenina.
El filming day del lunes supuso el primer paso y el test oficial confirmó el buen arranque de Carlos Sainz con Williams. El piloto madrileño marcó el segundo mejor tiempo del martes en Yas Marina, a sólo 12 centésimas de Charles Leclerc, su ex compañero en Ferrari. Su 1:23.635 pulió en dos décimas el crono de Alex Albon durante la qualy del reciente GP de Abu Dhabi.
Durante la sesión matinal, Carlos lideró la tabla al volante del FW46 y tras la pausa para el almuerzo, logró batir los registros de George Russell y Andrea Kimi Antonelli. Durante los primeros entrenamientos de la pretemporada, repletos de pilotos jóvenes, Lando Norris y Oscar Piastri probaron alternativas para McLaren y nunca se asomaron por los puestos de cabeza.
Sainz completó 145 vueltas a Yas Marina, casi el triple de las del domingo durante la carrera. Tiempo suficiente para aclimatarse a su nuevo asiento y al comportamiento de un monoplaza muy competitivo en trazados rápidos, pero que necesita progresar en las zonas reviradas.
Menos recursos
El equipo dirigido por James Vowles tampoco dispone de tantos medios como Ferrari, por culpa de los recientes accidentes de Albon y Franco Colapinto. De modo que estas pruebas con los neumáticos Pirelli de 2025 han de interpretarse con cautela.
En cualquier caso, el ojo clínico de Sainz a la hora de afinar el monoplaza se antoja crucial en Williams, penúltimo clasificado del Mundial 2024 con 17 puntos. Tras cumplir cuatro temporadas en Ferrari y dos en McLaren, el ganador del último GP de México liderará un nuevo proyecto de la escudería de Grove, cuyo último podio data del GP de Bélgica 2021.