El golazo de Raúl en el minuto 27 parecía complicar la noche para el Rayo Vallecano. Quedaba por ver si habría ocasión para el esperado debut de James Rodríguez, que había concitado un enorme entusiasmo entre los aficionados. Los gritos coreando su nombre elevaron sus decibelios en el descanso, cuando salió a calentar junto al resto de los suplentes, entre ellos el veterano Isi Palazón.
Habían pasado cuatro años y dos meses desde su último partido con el Real Madrid. A sus 33 años, el centrocampista colombiano llega al Rayo revitalizado tras ser elegido mejor jugador de la Copa América y dejar un notable partido ante Argentina en la fase de clasificación para el Mundial, en el que marcó un tanto y sirvió otro.
Si el tanto de Raúl fue espectacular, ni mucho menos desmereció el de Mumim recién iniciada la segunda mitad. Su violento disparo con la izquierda sorprendió al guardameta osasunista Sergio Herrera. Frutos y Palazón fueron las primeras alternativas de Iñigo Pérez. Unai López saldría unos minutos después. Vallecas aún debería aguardar por James.
Ratiu adelantó a los locales en el minuto 67, ayudado por el rebote del balón en un defensa del conjunto navarro. Prologado por mucho más que un murmullo en la grada, James saltó al campo en el 86, acompañado de Guardiola. Fueron un total de 10 minutos, con los seis de añadido, los que tuvo el colombiano para tocar algunos balones, cada uno de ellos coreado por sus seguidores. Seguramente el domingo, con la visita del Atlético de Madrid, la hinchada, que aún vio el 3-1 de Unai López en la feliz culminación de un contragolpe, tendrá más tiempo para disfrutar de James.
Barça y Atleti afrontan en ventaja la vuelta de cuartos de final y, de pasar, se enfrentarían en semifinales. Hay un escenario creíble en el que uno de los dos se planta en una final de Champions donde, salvo que la juegue el dichoso Real Madrid, todo puede suceder.
Simultáneamente, ambos deambulan por temporadas mediocres. El Barça se aferra a un clavo ardiendo en la Liga con un entrenador dimitido en diferido desde enero y serias posibilidades d
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No podía ser otro día y no podía ser otro partido. Sólo uno terminaría con los tres puntos, pero eso no significaba que el duelo de Mendizorroza no fuera un momento para recordar en casa de los Simeone. Padre e hijo se encontraban en liga por primera vez y Giuliano, además, partía como titular después de que le rompieran la pierna en un partido de pretemporada el pasado verano ante el Burgos. Y, aunque parezca increíble, el que sonreiría finalmente sería el hijo. [Narración y Estadísticas, 2-0]
Solo ese apellido ya evoca lucha, esfuerzo y sacrificio. Lo que pasa es que en los primeros minutos ambos equipos interpretaron de manera exagerada esas virtudes y hubo episodios más violentos de lo habitual en una jornada liguera sin demasiadas urgencias, pero con el rabillo del ojo atento. Unos hacia la Champions y otros hacia el descenso.
Y, sin ni siquiera dar tiempo a que el balón bajara al césped, el Alavés se encontró con el primer gol y Giuliano perdonó el segundo a su padre. Tras un despeje larguísimo de Sivera, varios rechaces flojos dejaron el cuero en los pies de Benavidez en el balcón del área y el uruguayo la colocó en la base del poste. Golazo. El pequeño de los Simeone no pudo hacer el segundo apenas dos minutos después porque se le fue el disparo alto tras un error de Savic que midió mal en un salto.
Giuliano en un lance con Molina.CESAR MANSOAFP
Otro partido en el que, el otrora inexpugnable Atlético de Madrid, recibía un gol. Y ya son 12 encuentros seguidos sin mantener la portería a cero. Este año defensivamente el Atlético es una verbena y eso les ha costado muchos disgustos, principalmente fuera de casa, y dos eliminaciones en Copa y en Champions. Un drama.
Cuesta ver a un equipo como el Atlético, con muy buen pie y gusto por la pausa esta temporada, pasarse casi una parte entera a pelotazos y esperando una contra cuando vas perdiendo en el marcador. El golpe del Dortmund se ha notado en la línea de flotación colchonera, especialmente en la afectiva. Solo De Paul y Koke mostraron cierto amor propio.
Apenas un remate a puerta en 45 minutos perdiendo el choque desde el 14, aunque es cierto que al borde del descanso los colchoneros apretaron, o por vergüenza o por suavizar la bronca que el Cholo estaría rumiando desde verse abajo en el marcador.
Pero justo cuando moría el tiempo, una mano absurda de Azpilicueta casi complica las cosas aún más para los colchoneros. Tuvo suerte el navarro y el Var le anuló el penalti pitado en primera instancia por Gil Manzano. Otras veces se han pitado. Con jugadas grises uno entiende que las quejas vayan elevándose según el tamaño del equipo beneficiado.
Decía Filipe Luis, ex futbolista del Atlético, que a veces cuesta mentalizarse para partidos de liga que vienen tras una dura exigencia europea. Decepción en este caso. Los primeros 45 minutos fueron eso, un problema de actitud que el Cholo quiso corregir en el descanso y con la entrada de Saúl por De Paul. Y el ilicitano ya le enseñó los tacos en la primera jugada sobre el césped a Giuliano.
Mejoría inerme
Sea lo que fuere, bajó el balón el Atlético y comenzó a rondar más la portería de Sivera. Es su juego este año, el toque y la presión, pero las dos cosas las había olvidado en Vitoria. A quien no se le olvidó jugar pese a la inactividad fue a Giuliano. El mejor sobre el campo. Y una tortura para la defensa atlética, especialmente para Molina, al que le hizo bastantes trajes.
Dos motivos de sorpresa en Mendizorroza. Uno, la ausencia deportiva de Griezmann. Estuvo invisible el francés. Prolongó su intrascendencia de Dortmund, lo que es un problemón para el Atlético. Y otro la ausencia, en este caso física, de Samu. Luis García Plaza decidió prescindir de inicio del delantero cedido por los colchoneros, cosas de entrenador. El plan funcionó.
Los rojiblancos mejoraron con la salida de Riquelme y Lino perdonó el empate tras una gran combinación conjunta y pase atrás de Molina. Luego fue Sivera quien tuvo que intervenir para atajar un gran disparo de Correa. El Atlético apretaba y quería, ahora sí, ahogar al Alavés.
Pero, con su última bocanada, los babazorros mataron a los atléticos con un 'riojazo' de bandera. Empaló el medio vitoriano un centro lateral a la escuadra para iluminar Vitoria y mantener a los rojiblancos en su depresión postraumática europea.
Vuelve el manicomio. Última jornada de la Champions. Son 17 partidos de 18 con algo en juego. Tres de los cinco equipos españoles tienen serias opciones de meterse en el top 8 y uno de hacerlo en el top'24. Sólo los aficionados del Arsenal y del Kairat se aburrirán, por opuestos motivos. Mientras, los de Real Madrid, Barcelona y el Atlético de Madrid no sólo empujarán por las victorias, sino que también lo harán por los goles para poder evitar la ronda previa a los octavos en este nuevo formato en el que todos los partidos se jugarán esta noche a las 21.00 horas.
Decía un imberbe Álvaro Arbeloa que él cree que el primer consejo que le daría Mourinho para ser un buen entrenador sería "ganarse el respeto de los jugadores" y, luego, "su cariño o su afecto". "Pero primero el respeto". En esta recomendación estilo Maquiavelo en su famosa obra El Príncipe se está manejando el técnico salmantino para recuperar a un vestuario y pelear por las dos causas que le quedan. Y Europa, como todo aficionado del Real Madrid sabe, es siempre la principal.
Precisamente, alumno y maestro se encontrarán en Lisboa con los blancos asegurando el top'8 con una victoria desde su actual tercer puesto con 15 puntos, que podría incluso auparles a la segunda posición si el PSV gana al Bayern. Casi también con un empate. Mientras que una derrota ante las águilas podría condenar de nuevo a los blancos a jugar la ronda previa si ganan todos los que vienen por detrás. Al portugués, en cambio, sólo le valdría ganar y que no lo hiciera ninguno de los que le precede para estar en el top 24.
Diferencia de goles
El Barcelona y el Atlético se sitúan en ese numeroso vagón de equipos, hasta ocho, que suman 13 puntos y su posición final va a depender no sólo de las victorias, sino de la diferencia de goles para ir directos a octavos. Las opciones de los culés, novenos en la tabla con un +5, son mayores que las de los rojiblancos, duodécimos y con +3. Ambos se pueden beneficiar del duelo entre el PSG y el Newcastle, sexto y séptimo respectivamente, ya que podrán adelantar al que pierda o a los dos en caso de empate.
Los de Flick se enfrentan a un Copenhague en el Camp Nou al que intentarán golear para asegurarse estar entre los ocho mejores, aunque ganando por la mínima, gracias a su diferencia de goles, también tienen muchas opciones de estar. El empate dificultaría mucho su clasificación mientras que la derrota prácticamente la descarta. Los daneses, ganando, podrían entrar en el top 24, lo que permitirá al Barça enfrentarse con un equipo que no puede visitar el Camp Nou puramente a defenderse, lo que facilitará su labor ofensiva.
El Atlético de Simeone se complicó el top'8 con su empate en Turquía. Dijo el Cholo antes de ese duelo que necesitarían los seis puntos, pero con cuatro podrían estar entre los ocho mejores. Deben, no obstante, golear al Bodo Glimt y mejorar el goal average de hasta cuatro equipos ante un conjunto noruego que tiene una remota opción de entrar en el top 24. Esa opción pasa por ganar en el Metropolitano, algo inédito en esta Champions. Un empate necesitaría una combinación de resultados casi imposible para que los rojiblancos estuvieran en el top 8 y una derrota les condenaría a la previa, fase que consiguieron evitar el año pasado.
Araujo, el miércoles, durante el último entrenamiento del Barça.AFP
Un gran comodín para el Atlético es precisamente el Athletic. Los leones, actualmente en el puesto 23 con una diferencia de goles de -4, podrían eliminar las opciones del top 8 del Sporting de Portugal (10º) si les vencen en San Mamés. Ganando se colarían en la ronda previa y empatando también tendrían posibilidades ya que muchos de los equipos con los que se disputa esas posiciones se enfrentan a gigantes europeos que pugnan por estar en octavos de manera directa. Una derrota pondría en un 99% punto final a la participación de los leones en la máxima competición continental.
El Villarreal tiene un flaco consuelo en esta última jornada de Champions. A los amarillos sólo les queda buscar la honra ante el Leverkusen y, de paso, hacer un favor al Athletic en su disputa del top'24. Con un solo punto y penúltimos en la clasificación, los de Marcelino han mostrado dos caras esta temporada y necesitarán la de La Liga para, al menos, asegurar dos millones de euros por su primera victoria en esta fase de grupos. De 21.00 a 23.00 horas, media Europa estará con la calculadora en mano.