Oro europeo en los 5.000 metros en 2016, detenido poco después acusado de un delito contra la salud pública, asegura que la Policía Nacional creó un caso en su contra. Pasó cuatro años de sanción trabajando como mozo de almacén y ahora ha vuelto a competir: “¿Qué ganaba yo traficando? Ya era campeón”
Ilias Fifa posa para EL MUNDO en Santa Coloma.David RamírezAraba Press
«Pregunta lo que quieras, yo respondo», avanza Ilias Fifa en conversación con EL MUNDO en Santa Coloma de Gramenet, donde todavía es un ídolo, «el rey», como le llaman unos vecinos. Fuera de aquí, ya es otra cosa. «Soy el patito feo del atletismo esp
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Fernando Alonso ha vivido de todo en la Fórmula 1, también un año desastroso, aquel 2025 con McLaren Honda en el que apenas puntuó en dos carreras. Ha sido campeón y ha sido último; el éxito y el fracaso. Pero esta temporada será otra cosa. Su Aston Martin y especialmente su motor Honda le van a obligar a un ejercicio absoluto de amor al Mundial. A sus 45 años, ¿Cómo seguir así? Si no hay un cambio drástico en los próximos meses, sólo su pasión explicará que no lo deje en verano, harto de todo, desengañado, aburrido.
Pese a la promesa de un futuro mejor -¿Será 2027?¿2028?¿2029?-, con el monoplaza que tiene sólo puede aspirar a acabar las carreras, y con suerte. En el estreno del campeonato en Melbourne, Alonso apenas duró 14 vueltas en pista en la confirmación del desastre. El primer abandono de muchos.
Entre los muchos problemas de la unión de Aston Martin y Honda, uno es la falta de piezas de repuesto y cuando su equipo vio que el español podía tener problemas no hubo más remedio que llevarle al garaje. El próximo domingo 15 hay carrera en Shanghai y estaba en juego un ridículo todavía mayor: no poder ni presentarse. Por eso la retirada fue la única opción posible. "Los ingenieros vieron un dato anómalo en la telemetría y tuvimos que parar por precaución. Sabíamos que iba a ser casi imposible acabar la carrera", analizó Alonso que a pesar de los pesares rascó alguna alegría en el circuito de Albert Park.
Aparece Jessica Bouzas en la Suzanne Lenglen, la segunda pista de Roland Garros, un recinto enorme donde caben más de 10.000 espectadores, y sonríe. No es una sonrisa nerviosa ni mucho menos. Sonríe como quien sabe que va a disfrutar y va a hacer disfrutar. La sonrisa del jugón, que decía Andrés Montes. Sólo tiene 22 años y está en su segunda participación en el torneo, pero se lo goza. Por eso es la única acompañante española de Carlos Alcaraz y Paula Badosa en el torneo; entre los dos cuadros ya no quedan más representantes, sólo ella. Por su ranking, la número 68 del mundo, es una sorpresa, pero al mismo tiempo no lo es tanto.
El año pasado ya llegó a tercera ronda en Wimbledon y en el US Open. Sus resultados en torneos pequeños son muy modestos, este año lleva 12 victorias y 12 derrotas, sólo tiene un título WTA -el año pasado, en el WTA 125 de Antalya-, pero en las grandes citas, ¡ay, en las grandes citas!
«Le encantan las pistas grandes y más si juega contra una de las mejores del mundo. Se nota que vale para esto. En partidos así, es valiente, es agresiva, es cuando saca su mejor tenis», analiza Anabel Medina, ex capitana española de la Billie Jean King Cup que ha compartido con Bouzas entrenamientos y concentraciones y que ahora la ve llegando a la segunda semana en París. Este sábado se enfrenta a la estadounidense Hailey Baptiste en tercera ronda (no antes de las 13.30 horas, Eurosport y Max), una rival con un ranking parecido y un tenis parecido al suyo, y si vence, en octavos de final, se mediría a la vencedora del duelo norteamericano entre Madison Keys y Sofia Kenin.
FRANCK FIFEAFP
«Tiene una tercera ronda agradable y margen para ganar más partidos. Es increíble cómo se crece en estos escenarios, no se achica nunca y eso le beneficia. Ganar en los Grand Slam te da más puntos y te ayuda económicamente, pero también aumenta tu repercusión e incluso tu nombre en el circuito. Las rivales te respetan más si eres capaz de ganar aquí», cuenta Carla Suárez, actual capitana española de la Billie Jean King Cup y analista para Eurosport y Max.
"La alegría que no se ve a otras"
Bouzas, de Vilagarcía de Arousa, amante de los caballos, futbolista de niña, es tenista por su padre, que le animó a probar el tenis en el Club de Tenis O Rial, y por su madre, que le acompañó cuando sólo tenía 13 años a vivir junto a la Academia de David Ferrer en La Nucía. Allí destacó como junior y empezó a visitar torneos Futures, tanto que en poco menos de dos años, entre 2021 y 2023, ganó 11. Luego vino el profesionalismo y su actual éxito en los Grand Slam, aunque todavía busca la constancia fuera de ellos.
«Es una jugadora que puede llegar a más porque tiene mucha potencia, mucha fuerza, pese a no ser muy grande [mide 1,70 metros]. Tira muy duro tanto de derecha como de revés y defiende muy bien», analiza Medina. «Fuera de la pista le caracteriza una alegría que no se ve a otras jugadoras. Sabe cuando diferenciar el momento del cachondeo y el momento del trabajo, pero es una persona con la que siempre te lo pasas bien. Con ella siempre hay risas y eso en el tenis profesional, con tanta tensión, es muy bueno», finaliza Suárez, que la hizo debutar el mes pasado con España en la victoriosa eliminatoria previa de la Billie Jean King Cup ante Brasil y República Checa.
Mundial de atletismo
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@javisanchez
Budapest
Actualizado Sábado,
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